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Porrúa´s book Rick. A propósito de las editoriales jurídicas en la #FILGuadalajara

eTengo 31 años y es la trigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (sospecho que la coincidencia se debe a que en el mismo año en que murió Rulfo (y Borges) yo también aproveché para nacer, no sé). Estoy muy emocionado porque es la primera vez que vengo y porque además se la dedican a mi ciudad favorita, que es Madrid (obviamente), y porque el premio se lo dan a uno de mis escritores favoritos vivos, que es Emmanuel Carrère (si no han leído El adversarioDe vidas ajenas, o Limónov, me parece una excelente oportunidad para hacerlo, de otro nivel).

Todo me resulta increíble, lo variado de las actividades, la cantidad de gente leyendo, los descuentos, los personajes que te encuentras (ayer, por ejemplo, me topé dos botargas, una otaku, un ministro de la SCJN, a Margarita Zavala y a un luchador, así namás paseando por la feria), las presentaciones de libros, bueno con mencionar que hasta un agua de guayaba que me tomé me resultó bien rica, TO-DO. No sé, digo igual porque soy primerizo en estas cuestiones, o provinciano, o porque me reencuentro con gente que quiero mucho, o porque lo mejor de la Feria del Libro en Monterrey son las nieves que venden al final, o porque simplemente me gusta leer y estar rodeado de libros o de gente que comparte mi gusto, o porque yo qué sé pero, en definitiva, me parece un ejercicio y un fenómeno extraordinario que esto se desarrolle en mi país.

Ayer escuché a Villoro, a Carreré, Manuela Carmena, a Volpi, Savater, Rivera Garza…, hoy a Paul Auster, ¡vamos! gente que difícilmente en un mismo espacio podrán coincidir. De verdad, a mi esto me emociona, escuchar a tantas personas compartir lo que significa para ellos la lectura y la escritura, el respeto que se le tiene, las ideas que les provocan, y los sentimientos que les genera, no hace más que ilusionarme e imaginarme no sé si un país mejor pero sí un país con mejores habitantes.

De ahí, precisamente, una de las virtudes de la lectura: imaginar. Inventar o crear espacios diferentes, creatividad para idear otros escenarios y ahí desplegar potencialidades que puedan, eventualmente, ser aterrizadas en la realidad.

Pero bueno, este blog, no es de libros, ni de lecturas, ni tampoco un diario personal, es de abogados, o de cosas de abogados, o, en su caso, de libros sobre, de, y para abogados.

La variedad es muchísima en la FIL, uno se encuentra seguido puestos de las grandes editoriales jurídicas del país y también de las medianas, de las Universidades y sus Facultades de Derecho, también los sobrios pero al mismo tiempo pretenciosos stands de nuestras autoridades judiciales exhibiendo sus libros promocionales que en todo caso nadie lee, o solo sirven para adornar los añejos libreros que enaltecen las espaldas de distinguidos abogados. Vamos, hay de todo, me he encontrado varias joyas, siempre (a pesar de su precio) está editorial Trotta, Siglo XXI, Fontamara, y algunas más. Pero en contraste con las grandes casas editoriales, resulta hasta penoso lo sombrío y hasta triste que resultan los espacios jurídicos en la feria. No sé igual soy yo que les tengo un poco de manía, o que en comparación con los espacios, propiamente, de literatura o poesía, incluso los de niños, me sabe a poco, o más bien me sabe demasiado formal e institucional para estos espacios de encuentro y creación e imaginación. O no. No sé.

El caso es que llegué a Porrúa. Que no está mal, que resulta una editorial interesante, pero que en la parte jurídica ya conocen mi opinión, ya he escrito en este blog bastante con Darío Ángeles, Javier Martín Reyes, y demás gente involucrada, sobre la escasa responsabilidad social de esta casa, sobre los escándalos de plagio que aquí se han denunciado, sobre su mercantilización, sobre muchas cosas. Pero bueno, ya está, cada quien sus fobias y sus batallas. Volviendo al tema, lo que me sorprendió es que algunos de los libros jurídicos de Porrúa se encontraban fuera del alcance de cualquier lector que estuviera en la FIL. Imagino que esto es por los acondicionamientos del espacio pero a mi me dio risa. Estaban colocados bien arriba, apenas con escalera se puedieran alcanzar, los título no se divisan a simple vista, como para evitar que dichas ediciones se vendan o se lean. Quién sabe. La imagen es esta y me parece hermosa…

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Hermosa porque resulta una metáfora perfecta de lo que viene a significar el acceso a la ciencia jurídica, al estudio del Derecho, a ese mundo abstruso, lejano, intocable y lejos del alcance de cualquiera, cubierto por plásticos para evitar deteriorarse y, al mismo tiempo, evitar socializarse.

Hay mucho por hacer dentro del mercado editorial jurídico en nuestro país. Tanto que habría que empezar por seguir llamando la atención, o en todo caso hacer un meme.

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Sobre Morty Abogado en Rick and Morty

Fuera de las personas que han vivido conmigo poca gente sabe que me gustan mucho las caricaturas. Mi mejor manera de distraerme y cerrar un día de mierda pasa por encender la tele y abstraerme en mundos animados hasta desconectarme de este mundo de mierda.

Después de muchas recomendaciones de gente que quiero (gente, por lo general, en la cual confío para cuestiones culturales (gente que, al final, es la única que quiero)) me puse a ver Rick and Morty. Simple y sencillamente me pareció espectacular. Vamos, para tener un parámetro comparativo en esta categoría de series animadas contemporáneas diría que se encuentra solo un poquito atrás de Bojack Horseman, pero en verdad creo que es de las mejores producciones que he visto este año y en los últimos tiempos. Justo, el viernes pasado, comentaba con un amigo lo afortunados que somos para estar vivos durante esta época, “what a time to be alive“, le dije eufórico entre mezcales haha… Él dijo que era la “época de oro de la televisión”,  yo ya sin mezcales y sin cruda sería un poco más cauto, pero creo que tiene razón… Lo bien que están realizadas este tipo de series, sinceramente, me emociona y no me hace otra cosa más que querer pensarlas, repensarlas, difundirlas, complejizarlas, teorizarlas y pasarme horas escribiendo sobre ellas para tener un día de mierda y luego volver a ver dibujitos animados. Así funciono, qué les digo.

No es momento (todavía) para esbozar algunas ideas sobre Rick and Morty. Su complejidad, profundidad y repercusiones, por lo menos a mi, me hacen una invitación para volver a ver las tres temporadas disponibles por lo menos otro par de ocasiones. No sé. Quizá después. Lo que no puedo pasar por alto es cualquier referencia al mundo jurídico, al campo en concreto de los abogados, que aparezca en cualquier producto pop que sigo.

La escena transcurre durante el primer capítulo de la tercera temporada, “The Rickshank Rickdemption”, donde Morty y su hermana Summer se enfrentan al Consejo de Ricks (órgano supremo encargado de controlar a todos los Ricks en la realidad y cuyas atribuciones se empatan con la imposición de sanciones cuando se cometan crímenes), donde, a manera de juicio, estos claman por la inocencia de su abuelo que se encuentra encarcelado.

A ver, me valió madres. Una disculpa. Para aquellos que no saben de qué va Rick and Morty, en un parrafito podría decir que trata mmmmm, o bueno, para mi, por lo menos, trata sobre las infinitas posibilidades relacionales que tenemos en este tiempo y espacio, de los abuelos y los nietos, de nuestra ignorancia y soberbia frente a la inmensidad de lo desconocido, de la ciencia y quienes hacen ciencia, y de las nuevas tecnologías y nuestras añejas costumbres. Algo así, lo cierto es que no le hago honor a las grandes complejidades y posibilidades de la serie.

Retomando el tema, el caso es que, por azares del destino, Rick que es el hombre más inteligente del mundo se encuentra preso, y sus nietos Morty y Summer intentan clamar por su liberación frente a este órgano colegiado de otros seis Ricks que coexisten en otras realidades.

Desde la escena inicial en la que se visualizan al Consejo de Ricks y los dos nietos, se puede observar un Rick con traje y papeles bajo el brazo, el cuál hace suponer sea su defensor, o por lo menos alguien que los está asesorando en en el juicio…, hasta que se descubre que nada de eso es cierto.

Cuando las acusaciones se tornan álgidas y resulta necesario entablar alguna estrategia argumentativa para continuar el ejercicio dialéctico, Morty menciona que el proceso en el que están inmersos no es justo, porque además su abogado es un Morty, conocido por sus escasas capacidades intelectuales.

El diálogo en específico que devela el misterio sobre quién es el supuesto Morty abogado que está detrás de Rick y Summer es el siguiente:

– ¿Cómo va a ser esto un juicio justo? Nuestro abogado es un Morty…

– No es justo, de hecho, no tienes derechos, y él no es un abogado. Solo lo tenemos aquí porque es divertido. ¡Míralo actuar!

En eso el Morty abogado avienta los papeles al aire y comienza una especie de baile que genera gracia y simpatía al Consejo. La escena me parece muy reveladora en el sentido del rol que los abogados ejercen frente a los jueces y su relación con sus clientes. Dos ideas súper breves. La primera en el sentido de la imagen, por el solo hecho del traje, de los papeles, de aparentar las formas, se tiene la idea de que ya es un abogado, quizá competente, quizá no, pero abogado al fin. Las equivalencias entre los médicos y los abogados, como centros generadores de poder, de normatividad social, a través de sus hábitos genera esta especie de preconcepciones y estereotipos en la profesión que pueden confundirse con cuestiones materiales importantes. La segunda, sobre la idea de los abogados como meros alfiles del proceso jurisdiccional. Por más que, muchas veces, se tengan argumentos suficientes, resulta claro (ya lo teorizaron los realistas gringos hace años) que los jueces deciden, a veces, ejerciendo distancia de cualquier realidad fáctica que ocurra en la audiencia. En el caso de Morty abogado queda claro que su función antes de ser abogado del Consejo, es servir de bufón, de entretenimiento a quienes ostentan el poder, siguiéndole el juego  por el mero hecho de simular. Algo así, por ahí irían las ideas que me generó la escena del Morty abogado.

Por si alguien le interesa la escena acá se encuentra en You Tube y también acá el capítulo completo. De hecho, Morty abogado solo tiene otra participación en un determinado momento que parece aconsejar a Rick sobre un argumento en juicio y lo que en verdad hace es decirle un sinsentido, le dice que tiene una colección de tazos. Aunque solo haya aparecido unos segundos, el Morty Lawyer la rompió en Internet y gracias a toda la gente que lo hace posible, rápidamente, se crearon referencias a otras series, películas, y videojuegos de abogados que a continuación compilo.

Better Call Saul!

Ace Attorney

Suits

El buen, el malo, y el feo

Sobre Better Call Saul y las telenovelas de abogados en México

Hace rato Miguel Carbonell preguntó en TW lo siguiente…

De primera impresión le contesté que cualquiera de ciencia ficción, porque me parece fantástico que se realicen megaproducciones que enaltezcan cualquier tipo de irrealidad jurídicas en foro hollywodense, pero luego me quedé pensando, y después de ver que en la encuesta tuitera de Miguel ganó “Suits” y “How to get away with murder”, decidí recuperar estas líneas sobre Better Call Saul…

La serie de televisión Better Call Saul me parece bastante, pero bastante amena. Tal vez debido a que estudié derecho, y por tanto me gustan las series de abogados, y al final de cuentas esta trata preponderantemente sobre abogados y cuestiones judiciales. Pero quizá también me gustó mucho porque para aquellos que quedamos huérfanos después de que terminó Breaking Bad, pues esta serie vendría a significar una complemento a dicha obra, una explicación a una de las múltiples historias que conformaron el núcleo de la primer trama.

Siguiendo el patrón de Breaking Bad (que despliega un buen soundtrack, planos y tomas estéticamente precisas y el uso reiterado de flashforwards y flashbacks), esta nueva producción sobre el abogado Saul Goodman combina complejas cuestiones morales con la crudeza de un realismo que raya en el sinsentido.

Así como en Breaking Bad se narra el cambio radical, aunque paulatino, de Walter White (una persona cuya actitud ante la vida no ha sido otra que la de soportar cualquier cantidad de infortunios, no por algún tipo de estoicismo, sino más bien por miedo a propiamente al hecho de vivir), sospecho que, al final de cuentas, esta nueva serie también desarrollará la historia sobre la transformación de su protagonista.

Pues desde el primer momento de Better call Saul podemos ver que Saul Goodman no se llama así, sino Jimmy McGill. Ni tampoco que este personaje es el extravagante abogado que en Breaking Bad puede resolver cualquier asunto de manera legal, ilegal o alegal, que entiende su profesión como una profesión de relaciones, y al que no le hacen falta clientes, sino un humilde abogado de oficio, más bien solitario, y que se encuentra frustrado por no poder conseguir clientes. Y que Saul todavía no se promociona de forma estrafalaria en panorámicos y anuncios sensacionalistas de televisión, sino que tiene arduas dificultades económicas y que sus tarjetas de presentación son unas carteritas de cerillos con sus datos.

Las series sobre abogados son todo un género (desde la clásica “Perry Mason”, “Boston Legal”, o “Ally McBeal”, pasando, más recientemente, por “The Practice”, “Shark”, “Suits”, “The Good Wife”, hasta “How to get away with murder”) y estas esbozan continuamente rasgos en la profesión que son retroalimentados por los operadores jurídicos y que, con el paso del tiempo, terminan por moldear una determinada proyección social sobre la abogacía.

Bueno, sobre la abogacía en Estados Unidos, en un sistema jurídico concreto, pero al momento en que las series norteamericanas son las que cuentan con mayor preponderancia en el actual contexto de globalización, sus influjos se reflejan hacia muchos otros sistemas.

Ahora bien, que las series estadounidenses sobre de abogados sean las de mayor profusión, no significa que no existan otras de diferentes nacionalidades.

En España, por ejemplo, han sido varias las series de televisión que han encauzado su trama hacia cuestiones jurídicas. Por mencionar las más importantes: “Turno de Oficio”, “Abogados, Al Filo de la Ley”, y “Lex”. Si bien no hay una tradición tan arraigada como en Estados Unidos, es importante destacar que las producciones españolas sobre la abogacía expresan cuestiones concretas de la forma en cómo es ejercida dicha profesión en este país, sobre la idiosincrasia de los abogados y, en general, sobre la cultura jurídica del país.

¿Cuántas series sobre abogados se han producido en xico? Cero. Pero probablemente porque en México no exista una fuerte devoción hacia las series. Nosotros somos más de telenovelas.

Entonces, un silogismo básico y contundente. Uno. La telenovela en xico cuenta con rango de patrimonio nacional. Dos. La abogacía es una de las carreras más demandadas entre los jóvenes mexicanos. Tres. Una telenovela sobre abogados resultaría una idea millonaria.

¿Cuántas telenovelas sobre abogados se han producido en xico? Tengo la sospecha de que más bien pocas, poquísimas, casi ninguna.

Hace años, en 2008, TV Azteca realizó un experimento llamado Alma Legal. ¿De qué trataba? Abro cita. “Esta es la historia de Blanca, una joven exitosa egresada en Leyes que llega a un despacho de abogados a querer cambiar la forma de trabajar. El jefe es Víctor Montes de Ocaso, un hombre divertido, irónico y algo corrupto, al que la vida lo sorprenderá al conocer la personalidad mitad inocente y mitad seductora de Blanca. Ellos dos nunca lo imaginaron, pero el amor nacerá en medio de diferencias de las que se sentirán profundamente atraídos”. Cierro cita.

Abro otra cita. “Corrupción, extorsiones, arreglos bajo la mesa y complicidades son parte de la cotidianidad en los juzgados mexicanos que serán llevados a la pantalla chica de lunes a viernes”. Cierro la otra cita.

La telenovela fue un rotundo fracaso y fue confinada al olvido, duró poco más de un mes, que en tiempo telenovelero es prácticamente nada (esto considerando que RBD comenzó en 2004 y terminó en 2006).

¿Por qué en xico no hay telenovelas sobre abogados? No lo sé. Habría que darle varias vueltas al asunto. Aventuro varias hipótesis bastante vagas.

  1. Suficiente tenemos con soportar el drama que implica iniciar un procedimiento jurídico.
  2. Al abogado, como a los dentistas o funerarios, no se les ve por placer, sino más bien por necesidad. Sería difícil ver día a día a abogados en televisión.
  3. Hay abogados que superan cualquier ficción.
  4. Sería difícil entender los diálogos entre abogados, pues su lenguaje se caracteriza por estar lleno de tecnicismo.
  5. Difícilmente un proceso jurídico termina como la mayoría de las telenovelas, es decir con un final feliz.

Por eso, o porque sencillamente ha faltado un Luis de Llano, un Pedro Damián, o una Carla Estrada que produzca una buena telenovela de abogados. O una Thalía, una Lucero, o un Fernando Colunga que protagonicen la misma. Quién sabe.

Después de haber visto la mayoría de series para abogado en Netflix, la verdad es que no sé cuál sea la mejor serie sobre abogados disponible en Netflix. Lo que sí sé es que Better Call Saul me parece de las más apegadas a la realidad. Y, por ende, de las mejores, pues antes que propulsar ficciones dentro de la profesión creo que hace falta aterrizarla un poco a lo que en verdad sucede en la práctica. Creo.

Sobre el comercial de la cerveza Miller Lite que se burla de los abogados

13507107_1619580808358286_1153862021583374248_nAprovechando mi estancia en Ohio State, hace un par de semanas tuve la oportunidad de estar de vacaciones en Milwaukee en compañía de dos de mis mejores amigos de toda la vida, el Fer Cordero y el Boxi Rodríguez. Hicimos lo que se tiene que hacer en la ciudad más grande de Wisconsin… Tomar (mucha) cerveza, ir a las cervecerías a tomar (mucha) cerveza, al museo de la Harley Davidson (a tomar cerveza), y a un juego de baseball de los Brewers a tomar (mucha) cerveza. Es decir, cosas bien gringotas, bien, pero bien pinche alienados con lo que dicta el canon del Norte global. Y la verdad, y a mi pesar, es que me divertí demasiado, me reí muchísimo, y me sirvió para despejarme un poco de temas abogadiles. Más allá de las actividades y del entorno, creo que el viaje lo disfrute demasiado por culpa de mis amigos y sus ocurrencias, que hace mucho tiempo no tenía la oportunidad de compartir, pues igual recuerdo otros viajes a Tampico, o a Cancún, o a Europa de mochilazo, igual de felices y memorables. Pero en fin… Este no es un blog de mi vida personal, aunque no sé, creo, como lo cree Manolo Atienza, que “no es posible para nadie escindir de manera radical su vida profesional y su vida privada. Así que bueno, algo así, o más o menos.

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Terminó el viaje y  regresé a Columbus a seguir estudiando a los abogados e intentar escribir mi tesis. En un libro bastante random que me encontré, titulado The jokes on lawyers y escrito por un tal Stan Ross, descubrí un dato curioso sobre estos operadores y, precisamente, la cervecería que había visitado un par de días.

Pues resulta que en 1993, o 1994 (no queda del todo claro), la Miller Brewing Company realizó un comercial llamado “Big Lawyers Round-Up“, algo así como “La gran redada de abogados, o El gran corral de los abogados” (disculpen la campechana traducción, la verdad es que lo tejano y la música country no es lo mío), donde se presentaba un programa de televisión ficticio, en el que vaqueros persiguen y lazan abogados, como si fueran animales. A continuación, el video:

La publicidad de la cerveza Miller Lite presenta a los abogados como personas profundamente despreciables (ojo, para el caso concreto, se refieren de forma específica a los abogados especialistas en divorcios y a los fiscalistas), cuya caída, o captura genera felicidad a las personas.

Me limito a hacer un comentario…

Que una compañía cuyo principal propósito es embriagar a las personas se jacte de poder burlarse de los abogados…, resulta bastante pintoresco.

Making a Murderer, una serie-documental que ojalá no lo fuera

Por recomendación primero de Lila Miller y después de Carlos Asúnsolo, hace más o menos como un mes, me puse a ver la serie-documental Making a Murderer. La verdad es que me gustó mucho, del verbo un chingo, mmm más bien, del verbo “hace-demasiado-que-no-me-emocionaba-tanto-por-algo”, de ahí que cuando la finalicé, me puse a escribir sobre la misma para mis colaboraciones mensuales en Borde Jurídico. Ahora, a falta de tiempo, ideas, y espacio, replico aquí en mi blog lo ahí publicado, solo que con imágenes y colorines.

Tres cosas antes del artículo:

  • Sobra decir que la recomiendo ampliamente tanto para abogados como para no abogados.
  • Simple y sencillamente, después de The Good Wife es lo mejor que he visto en series jurídicas.
  • Agradecer a Lila y a Charly por su atinada recomendación.

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1. Ver y no creer
El dicho que postula que “la realidad ha superado la ficción” no solo encierra una idea que claudica cualquier posibilidad por imaginar alternativas divergentes, sino, y sobre todo, confunde y difumina los parámetros establecidos entre normalidad y desvarío.

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Making a Murderer (MAM) no es una ficción, ni tampoco una serie basada en hechos reales, es la historia de una persona condensada en diez capítulos, es una producción que documenta por más de diez años el proceso jurídico de un individuo ante el sistema de justicia estadounidense. Es un relato tan real que parece simulado, y tan injusto que resulta verás.

La perturbadora serie documental de Netflix, estrenada durante diciembre de 2015 y dirigida por Moira Demos y Laura Ricciardi, presenta uno de los mejores trabajos que se han realizado al momento de trasladar cuestiones jurídicas a productos audiovisuales.

La desazón inicial que genera el seguir a lo largo de los años a una serie de protagonistas (cuyos papeles parecen estar confeccionados a la medida) dentro de un abstruso sistema legal, se transmuta de forma veloz en suspicacia, para finalizar descreyendo por completo de cualquier involucrado en la trama. Machado afirmó en sus poemas que la fe no consiste en creer sin ver, sino en creer que se ve. Después de estar atento a lo que sucede en MAM, a pesar de que uno quiere creer (en el derecho, en la justicia), lo que se ve, simple y sencillamente, no se puede creer.

Cuando el derecho se empeña en la creación de realidades a través de ficciones, de artificiosos discursos cuyas pretensiones se orientan hacia un imaginario colectivo (que a la vez, resulta tan veraz como tramposo), la justicia se vuelve inerte y la seguridad jurídica se torna confusa.

2. La historia de Steven Avery
MAM ocurre en la Norteamérica profunda (en Manitowoc, Wisconsin, pueblo con alrededor de 33.000 habitantes) y sigue la historia de Steven Avery, un tipo que injustamente pasó en prisión más de dieciocho años por un supuesto abuso sexual que, años después, se comprobó nunca cometió. En 2003, ya estando libre, este individuo y diversos colectivos que lo auxilian emprenden acciones tendientes hacia la justiciabilidad y exigibilidad de sus derechos violados en el pasado.

imgresEstos hechos parecerían suficientes para la construcción de un relato interesante que exponga de forma fehaciente la manera en que un Estado ventajoso, miope y populista, cristalizado a través de sus torpes funcionarios judiciales y administrativos, priva a uno de sus ciudadanos más vulnerables. Sin embargo, la historia justo comienza allí… En 2006, cuando Steven Avery, al tiempo de ganar una jugosa demanda civil por daños, es nuevamente acusado pero esta vez por cometer el brutal homicidio de una joven fotógrafa llamada Teresa Halbach, cuyos restos se descubren enterrados cerca de la vivienda del protagonista del caso.

Todo esto que se relata solo ocurre durante el primer capítulo de la serie-documental, pues los procesos jurídicos que a partir de ahí se desembocan es lo que desarrolla el contenido de la misma.

Parecería entonces que el argumento de esta producción no sería más que el de otra lúgubre serie para abogados, pero no es así, y de ahí sus importantes repercusiones y también su amplia popularidad, pues los giros, los personajes que van apareciendo, pero sobre todo lo sorprendentemente rígido y obtuso que puede llegar a ser un sistema de justicia es lo que le imprime un sello narrativo bastante peculiar a MAM.

Pues, a manera de “thriller jurídico” —por llamarlo de algún modo—, las desventuras de Avery, lamentablemente, se convierten en el entretenimiento de miles de personas. Su infortunada vida se combina con la malicia y desconfianza no solo de las personas que laboran para el Estado, sino también de todo una comunidad.

3. Tiempos violentos
A pesar de que algunos han dicho que la serie-documental parece un tanto tendenciosa a favor de Avery, y si bien es cierto que quizá la duda ronde eternamente sobre la muerte de Teresa Halbach, también lo es que resulta bastante difícil no sentir empatía por la familia del protagonista de MAM, sobre todo, por los estragos que el paso de los años genera en sus vidas. Lo lánguido e inasequible que conlleva el desarrollo de un proceso jurídico es tan fatal como demoledor para las personas que aunque no son propiamente parte del mismo, sufren sus consecuencias.

Juzgar es un acto violento que nunca se realiza en lo individual. Muchas veces quienes componen al aparato jurisdiccional olvidan que no deciden sobre la vida de una persona en concreto, sino que detrás de la misma existen otras muchas que a la vez afectan con sus veredictos.

El tiempo es un factor determinante para descubrir lo ruin y chantajista que puede llegar a ser un sistema de justicia que se jacta de expedito y accesible.

4. Dean Strang y Jerry Buting, los Atticus Finch que estábamos esperando
La mala fama que caracteriza a los abogados obedece, en gran medida, a esa premisa que postula a esta profesión como la profesión liberal por excelencia, como un oficio guiado por la avaricia y la arrogancia, donde la empatía por las personas que requieren sus servicios, y la diligencia en su trabajo, pasa a segundo término frente a las ambiciones por obtener (cueste lo que cueste) un fallo favorable y las exigencias técnicas del sistema.

Screen Shot 2016-05-08 at 2.35.12 PMEl rol que juegan Dean Strang y Jerry Buting, defensores de Steven Avery, evoca al de Atticus Finch, protagonista de To kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor). Este abogado, imaginado por Harper Lee en 1960, viene a encarnar no solo las principales virtudes de lo que debería ser un buen profesional del derecho, sino también un gran ser humano. Al ser un modesto abogado de un pequeño poblado ficticio denominado Maycomb (que se ha identificado con Monroeville, Alabama), el carácter íntegro, honesto, e independiente de Finch sobresale al momento en que defiende a un negro acusado de violar a una joven blanca, hija del borracho del pueblo, ante un jurado compuesto por doce personas blancas.

Strang y Buting despliegan una defensa precisa, inteligente, pero sobre todo sensata. Un trabajo que bien vale la pena difundir, porque lejos de las actuaciones absurdamente tendenciosas de otros abogados en el mismo proceso que documenta MAM, estos conjugan la compleja ambivalencia de la profesión forense fungiendo, por un lado, como vehementes defensores de los intereses del particular y, por el otro, operado como auxiliares del sistema, contribuyendo a la construcción de instituciones sólidas y confiables.

Y aunque se podría aducir que Dean Strang y Jerry Buting, a diferencia de Atticus Finch, no son abogados que ejercen la defensa de oficio, es importante mencionar que gran parte de su trabajo no solo rebasa de sobremanera lo exigido por el caso, sino que también devela un absoluto involucramiento en el mismo que pone de manifiesto lo complicado que resulta distinguir entre cuestiones estrictamente profesionales y personales.

Una de las mayores aportaciones de MAM a la cultura jurídica en general es el visibilizar la existencia de un prototipo de abogado que no suele ser muy común en nuestros tiempos, de un modelo de litigante que reconstruye la desarraigada idea del aspecto social en el ejercicio forense, al tiempo que rompe con la inercia mecanicista dentro de esta vilipendiada profesión.

5. Música por Gustavo Santaolalla
sl04fo06Un elemento crucial que quizá ha pasado un poco desapercibido frente a la exitosa narrativa, y repercusiones en el ámbito jurídico, de MAM se encuentran en su música, a cargo de Gustavo Santaolalla. Siendo uno de los más afamados compositores y productores de los últimos tiempos, el dos veces ganador del premio Oscar dota de un particular sello sonoro que, desde hace ya algún tiempo, suele caracterizar a sus obras. Conocido ampliamente en México por sus trabajo con grupos emblemáticos del rock nacional, como Caifanes y Café Tacvba, Santaolalla, a través de sus composiciones para esta producción de Netflix, evoca a algunos de sus mejores trabajos realizados en las películas de Alejandro González Iñárritu, pues transmite una especie de fusión entre la otredad y desasosiego que solo puede configurar, y empatizar a la perfección, alguien que fue víctima de censura durante la dictadura de Videla en Argentina, alguien que conoce de primera mano lo absurdos y lo injustos que pueden llegar a ser los sistemas estatales.

6. Más allá de las imágenes, a vueltas con Presunto Culpable
Antes que aducir que lo ocurrido en MAM puede categorizarse dentro de una geografía concreta, o bien empatarse con las caracterizaciones de un determinado sistema jurisdiccional, dicha producción muestra puntos en común sobre el anticuado funcionamiento de los procesos jurídicos y la impartición de justicia en general.

presunto_culpable_posterEn México, hace ya algunos años, el documental Presunto Culpable, ideado por Layda Negrete y Roberto Hernández, puso de relieve (en igual sentido que MAM) lo irrazonable que puede llegar a ser el proceso y la resolución de un caso ante tribunales. Más allá de los premios y las críticas al largometraje documental más taquillero en la historia del cine mexicano, lo que resulta increíble con Presunto Culpable es el vodevil jurídico al que se tuvo que enfrentar una vez estrenado. Las demandas y procesos judiciales en su contra, no solo posibilitan la realización de un metadocumental que narre el inverosímil desarrollo posterior del documental en tribunales, sino que también revelan el enorme potencial que guarda el contenido audiovisual para denunciar injusticias y comunicar ideas sobre una concepción del derecho.

Al final de cuentas, este tipo de producciones pueden ser contempladas como una forma de protesta, de incordiar a un sistema anacrónico donde la persona es lo que menos importa. Sus repercusiones van más allá de la sala de cine o la televisión, sus consecuencias llegan a cimbrar una sociedad que se encuentra cansada de quienes detentan el poder lo ejerciten de forma distante e ininteligible.

En el caso de MAM, hasta la oficina del presidente de los Estados Unidos, se ha tenido que pronunciar sobre el cuestionado proceso jurisdiccional de Steve Avery después de que se generara una iniciativa pidiendo en indulto del involucrado (la cual, al día de hoy, cuenta con 526.897 firmantes). Y aunque Barack Obama ha respondido que la concesión de indultos y perdones para el presente caso no se encuentra dentro de sus facultades, debido a la naturaleza estatal, no cabe duda de la incidencia que se ha producido a partir de la emisión de la serie-documental, esto, tanto es así, que actualmente una afamada abogada que conoció lo sucedido ha comenzado a recabar pruebas e información para solicitar la reposición del proceso y buscar otras alternativas para Avery y los suyos.

Cass Sunstein sobre Star Wars y sus nominaciones a los Oscars y el derecho constitucional

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Hoy es la 88 entrega de los premios Oscar. Ha existo tema jurídico-político al respecto, preponderantemente en el aspecto racial, pero también en algunos otros (considerando las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos).

Mi favorita, para todo, es The Revenant. Tengo esa (mala) costumbre, en cualquier quiniela que juego para adivinar a las películas ganadoras. Es decir, le apuesto todo a una sola candidatura. En este caso, elijo la película de González Iñárritu más por motivos emocionales que racionales (como casi todo lo que últimamente ando decidiendo, pfff).

Pero después de la peli de Leo Dicaprio y el osito, sin lugar a dudas, mi película favorita para ganar todos los premios sería el Episodio VII de Star Wars. No solo por ser una de las que más disfruté durante el año pasado, sino y sobre todo por las consecuencias que El Despertar de la Fuerza generó en mi persona (basta ver con la cantidad de post que le dediqué en este espacio).

Desde hace semanas me enteré que Cass Sunstein sacaría un libro sobre Star Wars, y bueno, aprovechando el contexto ahora descubro que este afamado autor, probablemente uno de los constitucionalistas más conocidos en todo el mundo, y también uno de los principales teóricos que más han propulsado temas relativos al paternalismo y concepciones libertarias de diferentes modelos de Estado, escribió en Medium, hace unos pocos días sobre el tema.

El artículo me parece bien a toda madre, sobre todo porque, sencillamente, no me imagino a un constitucionalista mexicano, abordando temas jurídicos o políticos desde una perspectiva de la cultura popular. Por eso, y por el lenguaje llano que utiliza, sin perder el carácter sagaz que caracteriza a la prosa de este autor al utilizar analogías para temas teóricos.

El artículo lo encuentran acá, y, a continuación, ofrezco una libre, campechana, tropical, e irresponsable traducción del mismo.


imagesStar Wars tiene cinco nominaciones en los Oscar —y si realmente lo piensa, eso es una locura

¿Cinco nominaciones a Star Wars en los Oscar? Cinco está muy bien, pero en mi opinión, deberían haber sido diez o quince. Tal vez treinta.

A continuación, una perspectiva desde el derecho constitucional. (Necesaria, por su puesto).

Como todo el mundo sabe, El Despertar de la Fuerza es el episodio VII. Eso significa que J.J. Abrams y su equipo estaban limitados por los Episodios I al VI. Ellos no podían (de forma sencilla) decidir si Obi-Wan y Yoda aún estaban vivos, o que toda la serie se encuentra desplegada durante la década de 1980, o que El Regreso del Jedi fue solo un sueño de Luke. Tenían que ser fieles a lo que había ocurrido antes —pero al mismo tiempo crear algo bueno, es decir, continuar la narrativa de manera que la nueva película le gustara y le encantara a la gente, antes que los hiciera pensar, ¿PERO QUÉ CARAJOS SIGNIFICA ESTO?

Esta es, precisamente, una forma muy similar para entender cómo funciona el derechos constitucional. Supongamos que la Suprema Corte está decidiendo sobre acciones afirmativas, o el aborto, o la ley relativa al financiamiento de las campañas electorales (de hecho, los primeros dos temas se tendrán que resolver este año). Lo que ocurre es que se están produciendo episodios. Se tendrá que ser, más o menos (preferiblemente más), fiel a lo que ha ocurrido antes, lo que significa una grave limitación, e incluso un problema. Pero también esto tiene que producir algo que genere narrativa, considerada en su conjunto, como algo coherente y bien estructurado, en lugar de incoherente y mal construido. Sin lugar a dudas, esto es todo un reto.

Si la Suprema Corte sentencia que el tema de las acciones afirmativas es constitucional el día martes, pero sólo ese martes, sería bastante absurdo. Si dictamina que se pueden abortar niñas pero no niños, sería mucho más absurdo todavía. La tarea es producir una visión global que pueda encajar con los últimos episodios —y que haga a toda la narrativa tan buena como pudiera ser.

En el derecho constitucional, por supuesto, hay mucho más que decir, así que vamos a centrarnos en El Despertar de la Fuerza. J. J. Abrams y su equipo tenían una tarea formidable, y, al mismo tiempo, distintas restricciones de enormes magnitudes, a las que no se enfrentaron los creadores de En primera plana, Misión rescate, o La gran apuesta. Puede ser que no sea tan fácil mantenerse fiel a una determinada narrativa anterior; pero también es difícil continuar en un sentido que el nuevo proyecto funcione. El Despertar de la Fuerza logra satisfactoriamente ambos objetivos.

Cierto, que la película parece un refrito de Una nueva esperanza. Cierto también que no muestra la creatividad de George Lucas. (Por cierto, Lucas cuenta con una sensibilidad literaria que ha sido menospreciada). Es cierto que algunas personas inteligentes han argumentado que debido a que carece de la originalidad de Lucas, la película básicamente cuenta con un aprobado.

Puede que todo esto sea cierto. Pero aún así, la película es hermosa, y amena, y despierta muchas emociones (no solo por el lado nostálgico). Improbablemente, el proyecto tiene éxito en la fusión de lo antiguo y la nuevo. Aún mejor, logra la unificación de las personas a través de generaciones, las divisiones políticas, y la geografía. Liberales, conservadores —Obama, Clinton, Sanders, Rubio, Cruz, Trump— ¿a quién le importa, cuando se trata de Star Wars?

¿Qué otra película logra esto? Los reflectores pertenecen a Star Wars, pese a quien le pese. Cinco nominaciones está muy bien, pero aún así: Star Wars ha sido injustamente robada. (Próximamente más en este espacio)


El próximo libro de Cass R. Sunstein es The World According to Star Wars, que será publicado en mayo por HarperCollins .

Back To The Future y la abolición de la abogacía

El gato está sobre el felpudo, pero yo no lo creo. Por tanto, el león no es como lo pintan, ni el futuro está escrito. Finalmente llegó el día en que Marty Mcfly y el Dr. Emmett L. Brown, “Doc”, viajaron en el tiempo.

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Hoy es 21 de octubre de 2015, y pues eso. El futuro, según la clásica saga cinematográfica ochentera “Back to the future / Volver al futuro”, no es como lo imaginó Robert Zemeckis. O bueno, algunas cosas sí, otras tantas no. Una de estas últimas, la abolición de los abogados…

En una escena de la segunda película de la trilogía, al momento en que en el futuro “Doc” le muestra el periódico al protagonista de la película, es posible encontrar el siguiente diálogo:

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Una traducción al español sería más o menos así…

  • ¡Mira lo que le pasó a tu hijo!
  • Después de 2 horas de estar arrestado, Marty Mcfly Jr. fue juzgado, condenado, y sentenciado a 15 años en la prisión estatal
  • ¿En tan solo 2 horas?
  • El sistema de justicia funciona de forma expedita, ahora que en el futuro han abolido a los abogados.

La idea de abolir la profesión, como solución final a todos los problemas que conlleva la misma, ha permanecido latente en el imaginario colectivo, ya sea por medio de diversas manifestaciones culturales (como en Los Simpsons), o incluso revelada en casos concretos de nuestro propio devenir histórico (por ejemplo, en 1791, cuando los revolucionarios franceses eliminaron la orden y los cuerpos de abogados).

Sin embargo, resulta difícil pensar que un mundo sin abogados puede ser un mundo mejor, pues habrá que mencionar su rol preponderante en la construcción de múltiples instituciones jurídico-políticas que han servido de sustento a nuestra civilización y en igual sentido han hecho posible la efectividad de los derechos de las personas.

Los abogados, al 21 de octubre del 2015, siguen existiendo. Volver al futuro se equivocó… Tanto así que el auto de Mcfly, el famosísimo DeLorean, desde hace unos meses se encuentra protagonizando un pleito en tribunales.

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Bien dicen, que no hay que pensar en el futuro porque este termina llegando muy pronto. Acá encuentran la nota.

Ally Mcbeal y machismo en la abogacía. Resultados de la encuesta aplicada a estudiantes de la UC3M.

Parecería que el transcurso de la historia que formula la impostergable emancipación femenina, ha provocado que de un tiempo para acá, lo dice Lipovetsky, “ninguna especialidad puede ya considerarse feudo exclusivo del sexo masculino”, pues desde hace varios años, la cifra de mujeres que acceden a la universidad (por lo menos a la española), es superior a la de los hombres.

Concepcion ArenalAsí, la anécdota bastante extendida de la vida de la escritora y precursora del movimiento feminista en España, Concepción Arenal, relativa a que tuvo que asistir vestida de hombre durante su transcurso por la Facultad de Derecho en la Universidad de Madrid en los años cuarenta del siglo XIX, parecería en la actualidad un mero antecedente que abre la brecha para eliminar el veto a la mujer en las universidades. Sin embargo, la incorporación del género femenino en el campo jurídico de manera más o menos regular y del incremento en los últimos años respecto al número de mujeres que ejercen como abogadas, estas al final del día, quedan mal representadas pues son pocas las mujeres que ocupan cargos decisivos.

Hace (más o menos) un año y medio, con la intención de ir perfilando mi proyecto doctoral, ideamos una encuesta sobre abogados para aplicarla a los futuros abogados de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

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La “Charlie”

La recolección de la información se realizó en el mes de septiembre de 2013, durante las 3 semanas iniciales del ciclo, con el objetivo de que las opiniones de los estudiantes se encontraran lo menos influenciadas por las primeras clases cursadas. La aplicación de los instrumentos, se realizó de forma presencial, en las aulas de la UC3M, durante las horas de clase, encuestando a la totalidad de los alumnos que asistieron a las sesiones. Se combinaron grupos magistrales (que reúnen un amplio número de estudiantes) y reducidos, se asistió a un total de 9 salones, 8 en el campus de Getafe, y 1 en Colmenarejo.

UnknownCabe mencionar que durante el ciclo académico 2013-2014 la UC3M ofertó 605 plazas para cursar el grado en derecho, en su modo tradicional o a través de sus dobles modalidades (derecho y ciencias políticas, derecho y economía y derecho y administración de empresas). Del total de plazas ofertadas, se aplicaron y recopilaron 466 encuestas a estudiantes de nuevo ingreso; es decir, se cuenta con una muestra representativa del 77.02% de los estudiantes matriculados en dicho ciclo académico.

Dentro de las múltiples preguntas realizadas a los estudiantes, una de ellas se enfocó en la identificación de una determinada persona o personaje con la actividad que despliega la abogacía, ya que esta refleja la forma en que es visualizada dicha profesión, más allá de lo que se crea que es, o de lo que debe ser.

En concreto lo que se les preguntó a los futuros abogados fue: Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

A pesar de que dicho cuestionamiento fue el que menor nivel de respuesta tuvo de toda la encuesta, al haber sido contestadas solamente por 284 estudiantes, representando el 60.9% del total, las respuestas dan para mucho, pues agrupando un conjunto de características y dependiendo de la situación coyuntural que se vive, en el momento en que se empata la figura del abogado con algún individuo concreto, se conjugan estereotipos y concepciones sobre estos, que develan tanto lo que se supone que es, como lo que se anhela que sea la profesión.

Considerando la diversidad de respuestas proporcionadas, a continuación se presentan en la tabla solo aquellas respuestas que obtuvieron más de un 2% de los resultados, cuya suma representa aproximadamente el 75% del total de las mismas. El desglose de todas las demás opciones, para obtener el 100% de la encuesta, se explican después.

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Los resultados completos son los siguientes… Con un 1.8% del total se agrupan las siguientes 2 respuestas: Nicolás Sisinni y Marshall Eriksen (personaje de la serie de televisión estadounidense How I Met Your Mother), 6 respuestas contaron con un 1.4%: Perry Mason (personaje ficticio de novelas policíacas que alcanzó gran popularidad debido a la serie de televisión del mismo nombre), Ángel Cabrero, José María del Nido, Shark (serie de televisión estadounidense basada en la vida de un prestigioso abogado de Los Ángeles), el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y Soraya Sáenz de Santamaría (política del Partido Popular). Con el 1.0% existieron cinco respuestas: el ex presidente José María Aznar, Fernando (de la serie española Aquí no hay quien viva), Alberto Ruiz Gallardón (ex-ministro de justicia en España), Otros políticos y Otros jueces (Alaya, Grande-Marlaska y Ruz). Con 12 respuestas de 0.7% se encuentran: el Despacho Uria Menéndez, el Despacho Cuatrecasas, Nancy Ruys, Amigos, Barak Obama, el personaje de Al Pacino la película El abogado del diablo, María Dolores de Cospedal, Olivia Pope (personaje de la serie Scandal), Otros despachos, Montesquieu, Lionel Hutz (abogado de la serie animada de televisión The Simpsons) y Alan Shore (de la serie de televisión Boston Legal), la suma de todos estos resultados, aunados a los presentados en la tabla representa el 100.0% de los encuestados.

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En lo individual, oro para Garzón, plata para McBeal, y bronce para Peces-Barba.

Aprovechando la coyuntura del 8 de marzo, me referiré en específico al quinto lugar de las respuestas, es decir, el obtenido por el personaje de la serie de televisión estadounidense Ally Mcbeal, pues esta resultó ser la única mujer dentro de los primeros lugares de la encuesta.

La serie de la abogada en cuestión fue transmitida originalmente en España desde 1997 hasta 2002, y aunque la gran mayoría de los estudiantes tienen entre 17 y 18 años y por tanto pareciera que la fecha de emisión de la serie no concuerda con la edad de los estudiantes, es pertinente indicar que la misma se ha retransmitido desde hace varios años en este país.

ally-mcbealQue este personaje continúe siendo el referente de la emancipación femenina en el campo jurídico hasta el día de hoy, resulta cuestionable, pues desde el año 1998 al ocupar una portada de la revista Time en Estados Unidos junto a Susan B. Anthony, Betty Friedan y Gloria Steinem, que favorecía de forma insidiosa la muerte del feminismo, las referencias a las mujeres en la cultura de masas, más que propugnar su emancipación, terminan reduciéndola, e incluso caricaturizándola, a estereotipos que perpetúan los esquemas de dominación machista.

Entre tantos ejemplos de mujeres líderes que han conquistado derechos en el campo de la equidad de género, cuando Ally McBeal, cuya trama inicia al ser despedida de un despacho de abogados por denunciar acoso sexual, obtiene este porcentaje de respuestas entre los estudiantes, pareciera estar en concordancia con el hecho de que, la mujer se sigue manteniendo ausente de las estructuras de poder y en los altos puestos directivos en la actual sociedad.

La cuestión del género es uno de los temas cruciales, tanto en el devenir profesional de los futuros abogados, como en las concepciones de aspectos que se involucran de manera directa en su ejercicio.

Los resultados completos, y lo que escribí sobre los mismos, los encuentran por acá.

Los Simpsons y un mundo sin abogados

Hoy se cumplen 25 años de la primera transmisión de un capítulo de Los Simpsons. Cumplir un cuarto de siglo es mucho tiempo. Tanto que dicha serie, al ser la más longeva en la historia de la televisión, ha tenido oportunidad de presentar satíricamente casi cualquier  fenómeno ocurrido desde 1989 hasta el día de ayer.

Ya sea a través de sus personajes o en algún episodio en particular, todo, pero irremediablemente todo, ha sido representado y abordado en la serie creada por Matt Groening Obviamente, los abogados no son la excepción.

Por medio del personaje Lionel Hutz (también llamado Leobardo Luna durante algunas de las primeras temporadas), Los Simpsons realizan una fuerte crítica  sobre la abogacía en general, involucrando constantemente a este abogado en situaciones tan comprometidas como miserables, que develan su ignorancia y su oportunismo.

La irreverencia de Hutz, es tal, que en un capítulo de la temporada 4, titulado “Marge en cadenas”, llega al extremo de preguntarse a sí mismo: ¿cómo sería un mundo sin abogados?, imaginando así una idílica escena donde personas de todas las nacionalidades del mundo cantan felices tomados de la manos bajo un sol resplandeciente.

La escena es la siguiente:

La idea sobre la desaparición de la abogacía para hacer del mundo un lugar mejor, bajo una primera impresión, parecería sencillamente una ingeniosa ocurrencia sin otra finalidad más que divertir, o acaso postular una idílica propuesta sobre los abogados que, en buena medida, se corresponde con un supuesto estereotipo sobre las características negativas que suelen distinguir a estos profesionales del derecho.

 Sin embargo, más allá de las distintas manifestaciones socio-culturales, la idea que reclama un mundo sin abogados ha encontrado consonancia en diversos acontecimientos cruciales a lo largo de la historia de nuestro tiempo.

En 1791, en el marco de la Revolución francesa, para intentar disipar la efervescencia por la profesión jurídica y, en general, aspirando a abolir distintas exclusividades de las corporaciones gremiales, se decidió decretar la posibilidad para que cualquier persona pudiera ejercer como abogado, sin necesidad de cumplir cualquier requisito formal. Así, los revolucionarios franceses, eliminaron la orden y los cuerpos de abogados. En ese mismo sentido, Federico el Grande realizó un intento por suprimir a los abogados, y durante la Revolución rusa, ocurrió algo similar a lo acontecido Francia.

Sobre Chespirito y los abogados. Don Ramón quiere ver a su abogado

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El viernes pasado murió Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”. La avalancha de homenajes póstumos que a continuación estaremos por presenciar, acaba de ser inaugurada por un multitudinario funeral en el Estadio Azteca.

Con su fallecimiento “Chespirito” abre brecha para adquirir el carácter de inmortal, pues todo lo que está por compilarse, construirse, escribirse y publicarse sobre el actor que dio vida al “Chavo del 8”, no harán más que exacerbar el mito alrededor del personaje.

Aprovechando la coyuntura, obviamente este espacio no dejará pasar la ocasión para abordar la figura de Gómez Bolaños y su relación con la abogacía.

Así entonces, bajo una primera impresión, parecería que el tema de los abogados a través de la obra de “Chespirito” resulta tangencial, un aspecto que se despliega más propiamente por medio de su vida (en los diferentes juicios que enfrento Gómez Bolaños ya sea por supuestas acusaciones de plagio o por los derechos de sus personajes), antes que en sus programas de televisión.

UnknownNo obstante, encuentro una referencia explícita a esta profesión en un capítulo de la serie de televisión El Chavo del 8, titulado “La casita del Chavo” de 1977 (ojo, digo de forma explícita, y en concreto respecto a la abogacía, pues sospecho que mucha de la obra de Gómez Bolaños serviría para abordar no solo thqdefaultemas jurídicos, sino también filosóficos y políticos; por ejemplo en otro capítulo de la misma serie se lleva a cabo un supuesto juicio al Chavo por atropellar al gato de Quico donde entran en juego el papel de varios operadores jurídicos y que podría servir para analizar temas como la justicia por propia mano y los medio alternativos de resolución de conflictos, o en un capítulo de la sección de Los Chifladitos donde Chaparrón Bonaparte y Lucas Tañeda desquician a un abogado por medio de su  comportamiento para estudiar cuestiones relacionados con el lenguaje y el concepto de locura y sus múltiples representaciones).

El capítulo referido lo encuentran por acá dividido en 1, 2 y 3 partes, y la escena es la siguiente:

Cuando Don Ramón es golpeado y rememora los barrotes de una prisión, solicitando a su abogado; se devela la manera en que se presenta a los licenciados en derecho en el imaginario común como profesionistas que orientan su actividad preponderantemente a la defensa en juicio y a través del derecho penal.

Queda claro que no todos los licenciados en derecho son abogados. Sin embargo, aunque todo licenciado en derecho cuenta con la posibilidad de ser abogado, parecería que común y tradicionalmente se ha contemplado al derecho penal como aquella rama del derecho que mejor engloba el sentido y oficio del mismo, provocando que los términos de abogado y licenciado en derecho se confundan y se utilicen de forma indistinta.

No por nada dice el jurista mexicano Ignacio Galindo Garfias que por lo general, “el vulgo identifica al legista y hombre de derecho, precisamente con el concepto que tienen de los abogados sean o no postulantes, aunque su actividad no sea precisamente la postulancia en los tribunales, o la de procurar un juicio, no obstante que no abogue en juicio alguno”.

Reforzar la imagen del abogado litigante como prototipo de cualquier licenciado en derecho, no solo confunde y desestima las múltiples salidas de la profesión, sino que también orienta una serie de rasgos y características que de antemano se creen indispensables al momento de ejercer el oficio de abogado.