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8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Tatiana Clouthier

El pasado viernes 28 de septiembre de 2018, en sus oficinas “Espacio Ciudadano”, en los linderos de Monterrey y San Pedro, tuve la oportunidad de entrevistar a Tatiana Clouthier Carrillo (Culiacán, Sinaloa, 1964).

Tatiana estudió la Licenciatura en Lengua Inglesa en el Tecnológico de Monterrey y tiene una maestría en Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Al ser hija de Leticia Carrillo y Manuel Clouthier —el mitológico “Maquío” (afamado líder político y ex candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN) en las controvertidas elecciones de 1988), Tatiana no niega sus orígenes, desempeñándose durante los últimos años dentro de la política local del norte del país, como funcionaria y activista. Sin embargo, hace unos meses, se convirtió en la sensación nacional… Al ser coordinadora de campaña del candidato ganador de las últimas elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, Tatiana terminó por ser una de las figuras claves en el triunfo electoral de MORENA, imprimiendo un estilo muy particular de ejercer sus labores que conectó con una gran parte de la ciudadanía. Después de rechazar el cargo en la Secretaría de Gobernación, como subsecretaria de Participación Ciudadana, Democracia Participativa y Organizaciones, Tatiana actualmente se desempeña como vicecoordinadora de la bancada de MORENA en la Cámara de Diputados.

Resulta tan extraño como simpático ese tierno fenómeno social que devela burdamente la forma en que nos vinculamos dentro de nuestro entorno más próximo. Así, cuando alguno de los personajes locales, de la noche a la mañana, saltan a la fama nacional e internacional, inevitablemente resulta que todos los conocemos y tenemos miles de anécdotas para compartir.

download-1.jpgQueda claro que Monterrey, Nuevo León en general, es una de las entidades de México más grandes, que la idea del anonimato aun resulta posible dentro de los más de tres millones de personas que compartimos el fervor por los 45º grados y la carne asada. Sin embargo, la verdad es que al mismo tiempo de proyectarnos como una gran ciudad, nos jactamos de ser un rancho grandote, un ranchototote. En ese sentido, me consta, haber escuchado a personas que juran que compartieron momentos inevitables con “Edgar se cae” antes de que se cayera, que fueron a la misma escuela de Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz y desde esos momentos vislumbraron su espíritu rebeldes y contestatario que terminaría decantando en grandes obras poéticas como “Pelo suelto” o “La papa sin cátsup”, que de niños jugaron cascaritas callejeras con Giovani y Jonathan Dos Santos, que eran vecinos de Miriam de La Academia, o que incluso una vez “el Pato” Zambrano les salvó la vida con una hebilla.

Hay de todo…, pero, en definitiva, sabemos de la existencia de grandes personas en el ámbito local, en el íntimo decoro, diría el poeta nacional, de ahí que cuando les llega su momento, cuando les toca brillar fuera del terruño, no queda de otra más que seguirles la estela y alegrarse por la exportación.

Screen Shot 2018-10-14 at 6.01.00 PM.pngNo es por nada, pero así con Tatiana Clouthier. Aunque no era propiamente la “tía Tatis”, ni la identificábamos con el proyecto de la cuarta transformación, en mayor o menor medida, todos la conocíamos… O, por lo menos, sabíamos de su activa presencia en la ciudad. De su espíritu crítico y de sus ganas de politizar espacios tan áridos (literal y metafóricamente hablando). Vamos, que alguien aunque no propiamente de Monterrey, aunque sí de ese místico territorio fronterizo denominado por los cartógrafos occidentales como “el norte”, ahora se encuentre en “el centro”, tanto del país como de la discusión, definitivamente reconforta y alienta a seguir expandiendo el talento local.

No se trata este espacio de realizar un perfil sobre la diputada, y menos recién publicado el gran artículo que escribió Rafa Cabrera en Gatopardo, sino simple y sencillamente de seguir compartiendo y difundiendo las ideas específicas de alguien que apreciamos y que da mucho gusto que su voz cada vez más se esté amplificando.

Agradezco a Tatiana su tiempo, su franqueza, y transparencia, su voz crítica dentro de estos espacios y sobre todo su valentía para tomarse en serio la política y tratar no solo de reivindicar el trabajo de tantas personas que nos han quedado a deber, sino, y sobre todo, de algunos otros que se han quedado en el camino, tratando de hacer de este lugar uno mucho mejor.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más, a Tatiana Clouthier.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

TC: Tribunal, juicio, discusión.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

TC: No sé cuál sea, pero te puedo decir que lo que me encanta ver es los programas norteamericanos de “Corte Abierta”, o de ese estilo. Desde muy pequeña disfrutaba ver los casos que se resuelven de forma muy interesante y breve, no más media hora. La verdad es que me apasionaba ver los procedimientos de los juicios orales.

3. En los últimos sexenios, se ha destacado un gran número de abogados que lideran la política y el gobierno en nuestro país. ¿Te hubiera gustado estudiar la licenciatura en Derecho?

TC: Fue mi sueño, mi primer intención había sido deportes y luego abogacía, y cuando vi para qué sirve en este país ser abogado…, decidí que mejor no.

4. En el mismo sentido que la pregunta anterior, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas, como en tu caso, conformen la misma?

TC: Yo creo que no es la profesión la que hace ni deja de hacer, sino es la variedad de perfiles que complementan puestos técnicos, hay lugares donde tienes que tener gente técnica y hay lugares donde desde cualquier profesión puedes sumar.  

5. ¿Crees que la literatura, el arte en general sirve para las cuestiones jurídico-políticas o es solo una vía de escape a las frustraciones diarias?

TC: Creo que la filosofía y el leer, te abre la mente para buscar la verdad, para buscar y profundizar y no aceptar todo como algo incuestionable, como algo fijo y estático. Estas disciplinas te ayudan a encontrar caminos nuevos y cuestionarte.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión? ¿por qué?

TC: Ni a favor ni en contra, te voy a decir, creo que todas o algunas profesiones tienen rituales, tienen eso y es como si el ritual tiene sus propias y respetables solemnidades.

Te voy a confesar que me hiciste la pregunta el día equivocado. Ayer, precisamente, me invitaron a una graduación de una maestría en Derecho de la Academia de Derecho Internacional en el Colegio San Ildefonso…, entonces acabo de vivir todo el ritual y me pareció muy bello, me pareció muy bello en la manera en la que nos explicaron de dónde venía la academia, quiénes habían sido los primeros y todo lo demás. Y, la verdad, es que me gusto y me gusta mucho más cuando los rituales tienen su sentido y su momento. Pero ojo, eso no te define, pero te lleva a encontrar momentos para cada cosa.

7. Según datos del CEEAD en México hay 1,817 Escuelas de Derecho, en Nayarit hay más que en Canadá, en Guerrero más que en Alemania, en Nuevo León hay cerca de 70, la profesión parece que ha eclosionado desde finales de los noventas, creándose una nueva escuela de derecho por semana, en ese sentido, en el país existen muchísimos abogados pero parecería que la cultura jurídica se encuentra en un estado lamentable.

Aunado a la proliferación de escuelas de Derecho de mala calidad, existe una clara problemática de acceso a la justicia diferenciado por cuestiones de clase, el fenómeno de los “coyotes”, la insuficiencia de los defensores de oficio. Mientras parecería que se han realizado importantes reformas en múltiples campos, política, energética, del Estado, judicial, sin embargo, se disocia a las personas que se encargan de operarlas, es decir a los abogados mismos.

En concreto, te pregunto… ¿Qué se te ocurre para incrementar la calidad de los abogados en México?

TC: Desde que trabajé en la Secretaría de Educación del Estado, hace muchos años, veíamos que había un montón de profesiones, recuerdo en específico cuatro carreras en el Estado de Nuevo León que estaban sobrerrepresentadas, si así se pudiera decir, o que tenían demasiada demanda, y decíamos que normalmente luego venía una frustración de no encontrar el trabajo en donde escogiste y querías tener la profesión de tus sueños…, Una reflexión que me generas es si valdría la pena que el mercado se regulará a partir de esa información, de las áreas donde tienes perfiles, pero también de cuáles son las más demandadas, la pregunta aquí es cómo hacer para empatar oferta y demanda, sin limitar las decisiones de cada persona. Y si creo que en el sobreofertar, en todo, viene una baja calidad, no porque sobreofertes, sino porque no controlas; no por la sobreoferta, sino porque el Estado no a hecho lo que le corresponde para regular propiamente la demanda y existen escuelas patitos o semipatitos y no sé que tantas cosas más.

Creo que hemos denigrado, si así se pudiera decir, el papel de la Universidad y no hemos puesto, por decirlo de algún modo, centros educativos, que es diferente. No está bien ni está mal, solo es distinto y es que, hoy en día, creo que el conocimiento debería de tener otro valor, ser contemplado desde otra dimensión, más allá de un mero título. Eso es más menos lo que voy viendo que va sucediendo.

Esta gacho que pagues y te engañen, pero eso, también tiene que ver con un apendejamiento personal.

8. Me parece que tú has llamado mucho la atención por impulsar la participación ciudadana. Sin embargo, entre tanta desigualdad, en un sistema político-económico que explota profesionalmente y crea tantas condiciones agravadas para involucrarse en los asuntos públicos, ¿no? O por lo menos parecería una cuestión afectada por las cuestiones de clase. ¿Se te ocurren algunas soluciones para impulsar estos temas?

TC: No puede haber ciudadanos ni de primera, ni segunda. Sin embargo, uno no puede negar y te regresas a la pirámide de Maslow, una vez con las necesidades básicas resueltas, podemos entrar en otras dinámicas, entonces viene ahí de origen una democracia discriminatoria, por llamarlo de alguna manera. Porque si yo trabajo ocho o diez horas diarias para poder suplir lo básico y ni siquiera lo básico, sino lo súper básico, pues no me pidas que haga más, porque no tengo ni fuerza, ni nada para hacer más. Entonces de entrada me descalificas o me sacas del esquema de poder participar no porque no tenga el derecho sino porque no tengo el ánimo, ni las ganas, ni puedo, ni la cabeza para hacerlo porque estoy sobreexplotado en términos de trabajo. No obstante, eso no me limita el derecho, y ahí es donde entras a una discusión otra vez, por qué nos conviene como sociedad tener una clase media más gorda, no en términos de diabetes ni obesidad, sino en términos de que sea más amplia, más grande, por lo mismo, porque en la medida de que tengamos una clase social que tiene sus necesidades básicas resueltas se puede involucrar en otras cosas, pero en otras cosas desde el arte, otras cosas que le llenen la vida desde otra perspectiva, y no andar sobreviviendo.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Constitución Ley suprema
MORENA Movimiento regeneración nacional
Nuevo León Ciudad de las montañas
Manuel Clouthier Mi padre
Cantos gregorianos Relajación
Evolución mexicana Participación ciudadana
Andrés Manuel Presidente electo
Corrupción No la quiero
Rosaura Barahona Maravillosa
Comida mexicana Deliciosa
Culiacán Mi casa
Participación ciudadana Un obligado
PAN Se come
Beatriz Gutiérrez Müller Gran mujer
igualdad de género Un deseo
San Pedro Garza García Donde vivo
Hacer patria El actuar cotidiano
Millenials Entendiendo
Abre más los ojos Una necesidad
Familia Lo fundamental
Justicia Mi deseo máximo
Derecho Lo que todos tendríamos que tener
México El lugar más bello del mundo

 

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8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Pedro Kumamoto

El pasado miércoles 19 de octubre de 2016, en el Congreso del Estado de Jalisco, tuve la oportunidad de entrevistar a José Pedro Kumamoto Aguilar (Guadalajara, Jalisco, 1990).

Pedro Kumamoto estudió la licenciatura en Gestión Cultural por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y, actualmente, se desempeña como diputado local por el distrito número 10 del Estado de Jalisco (2015-2018), vale la pena mencionar que no pertenece a ningún partido político y que varias de sus iniciativas se han convertido en esfuerzos concretos por hacer del sistema político mexicano algo más transparente y menos turbio.

De un tiempo para acá, he dejado de leer periódicos y soy cada vez más reacio a las noticias. Sigo manteniéndome informado (resulta imposible no hacerlo… “No he querido saber, pero he sabido”, enuncia el inicio de la novela Corazón tan blanco de Javier Marías) pero ya no con la rigurosidad y el método que durante algunos años seguí. Sin embargo, sigo leyendo algunos editorialistas de forma regular. Juan Villoro en periódico Reforma, por ejemplo. Recuerdo que fue gracias a la lectura de una de sus columnas que me enteré de la existencia de Pedro Kumamoto. Me llamó la atención y lo primero que pensé fue: chido. Chingón que alguien que aspira a un puesto de elección popular en un país tan desigual como México haga una campaña austera (no por nada resulta casual que meses después él mismo sería el líder del movimiento que busca que la lana que los partidos políticos reciben dependa del número de personas que convencen para votar, la afamada iniciativa de #SinVotoNoHayDinero). Listo. Fue todo, le perdí la pista, no por desinterés sino, simple y sencillamente, porque estaba viviendo en el extranjero y enfocado dizque en estudiar…, hasta el día de las elecciones, en las que leyendo diarios españoles me enteré que ganó, de cómo ganó, y en general del fenómeno.

Poco más. Ni ciudadano de tiempo completo, ni republicano renovado, la neta. Mis intereses son otros, o más bien mis maneras para involucrarme en la política no son totales, ni directas, ni ajá. Confieso que desconozco quienes me representan y que desde hace un par de elecciones no ejerzo mi derecho al voto, no por apatía, sino porque no me gusta negociar con terroristas, ni porque quiero ser cómplice. Vamos, estoy exagerando, pero algo hay de eso, en el sentido de que la democracia no se limita al momento de ejercer el voto, de estar a solas en la casilla, sino que ahí comienza toda una serie de procesos globales para también participar, opinar e incidir en las relaciones que establecen los sistemas de gobierno con las personas. En fin.

La verdad es que mi relación con la política siempre ha sido disfuncional y ambivalente (cómo muchas de mis relaciones personales, ¡ja!). Veces me da pena o ternurita, otras tantas cosita, y ocasionalmente me entusiasma. Por mi interés en la sociología, difícilmente puedo disociar a las personas de las disciplinas. O más bien, no puedo entender un fenómeno, sin las personas de carne y hueso que lo accionan. De ahí que la política, me resulta vana sin los políticos. Sin esos seres que de vez en vez admiro, pues tienen el valor para involucrarse en ese medio, para jugar al estratega, para no bajar la guardia, para aguantar, aguantar y aguantar, y para trabajar, trabajar, y trabajar (o por lo menos aparentarlo, que no es poco), pero que, al mismo tiempo, detesto por hipócritas, añejos, falsos, caraduras, absurdos y abstraídos de su entorno.

¡Arriba el norte, chingá! Y sino que vean el mapa.

Pasaron algunos meses hasta que me volví a enterar de Kumamoto porque resulta que la mejor amiga de mi mejor amigo, Susana Ochoa, (que ya nos “conocíamos” por Twitter) fue parte de la campaña del diputado independiente y actualmente funge como la coordinadora de Comunicación Política y Social del diputado. Se me hizo chido porque Susana es chida. Porque mi mejor amigo es bien chido y muy bueno, el puñetero de Víctor Pérez Cobos, y suele rodearse de gente muy chida y muy buena. Porque los amigos de mis amigos son mis amigos, o cómo era. Porque los dos son (¿eran?) de Chihuahua y la verdad es que mis mejores amigos y gente que me quiere mucho y que quiero mucho es de ese gran Estado de la República. Además Bolaño y Juárez. Juanga y el Noa Noa. Parral y Pancho Villa. Charly y Guillo. El sotol y las cantinas. La sierra y los rarámuris. Y, sobre todo, porque es joven. Muy joven, y también intensa, y sí la vida debería ser para ese tipo de personas para los jóvenes y para los intensos, creo.

Justo decía Pedro Salazar, director del IIJ-UNAM hace unos días en el Congreso CEEAD de educación jurídica, que quizá lo que cualquier oficina debería hacer para contratar a nuevo personal es poner una placa que diga: SE BUSCAN PERSONAS SIN EXPERIENCIA. Qué pinche difícil es envejecer. Y no es que me sienta viejo, pero sí menos joven. Uno envejece. De hecho, cuando fui al Congreso a realizar esta entrevista, lo primero que experimenté cuando entré a la oficina de Pedro (que no es de Pedro sino de seis personas más), fue sentir empatía no solo por su modo de trabajo y sus formas más tendientes a lo comunitario y colectivo, sino también una extraña sensación de ajenidad generacional. Es decir, vi a todos los que conforman el equipo de Kuma muy toda madre, muy activos, muy atentos, muy millenials, muy abiertos, y yo un poco mucho más lento, torpe y prejuicioso y huraño.

Imagino, tal vez, que ser joven, es eso. Es no darse cuenta que uno es joven, hasta que deja de serlo (¡juventú, divino tesoro!), sentí buena química y conexión, y luego conocí mejor a Susana, y esta a su vez me presentó a Javier, a Pablo, a Ale, y pues me di cuenta que lo chingón de la diputación de Pedro, no era precisamente Pedro. O sea, sí pero no. Es decir, es que Pedro no es solo él, sino muchas personas bienintencionadas, creativas, jóvenes, respetuosos, y generosos. Gente con la cual mucha gente se identifica, y por eso los representa. Aunque suene a puto cliché, pero esa es, precisamente, la esencia de la democracia y de un servidor público. Representarnos.

Me gustaría decir que las candidaturas independientes (vaya nombresito) en mi país vinieron para refrescar al sistema, imprimiendo una nueva dinámica política pero no es del todo cierto. Y dale de nuevo con la pinche ambivalencia. Mientras el caso Nuevo León con el gobernador Jaime Rodríguez, plantea más cuestionamientos que beneficios, lo de Jalisco con la diputación de Pedro, me parece tiene potencial. Quizá la comparación no se sostiene, por varias razones, pero quizá sí. Quizá sí porque he visto las formas que se utilizan aquí en dónde vivo y lo que algunas personas están haciendo en Guadalajara.

Democracia de baja intensidad, dice Pisarello. Democracia de coyotes, nomina Merino. La verdad es que en México ser político es un verdadero calvario. Sería más sensato ser aficionado del Cruz Azul, o deudor de American Express. El problema me queda claro es las formas en cómo se estructura el sistema político. Sin embargo, la solución, está, precisamente, en las personas que desde adentro del mismo sistema hacen contrapeso. De ahí que las personas antes que los sistemas. De ahí también que Pedro sea una grieta, un quiebre. Los muros sí caen, decía su lema de campaña, acompañado de un logotipo en forma deito. Y es que en estos tiempos en los que nos ha tocado vivir, consuela saber que si se levanta un muro, también nos corresponderá intentar derrumbarlo. En tiempos tan áridos, una semilla puede crecer hasta a cierta altura del suelo.

Pedro y el taco.

Ya me extendí mucho (cuándo pinche no). Termino relatando una anécdota que me sucedió hace apenas un par de semanas, en una carne asada en la que coincidí con Kumamoto en Guadalajara. Al abrazarlo efusivamente, pues hace rato no lo veía, le tiré sin querer su taco de guacamole al piso. Los presentes gritaron, yo me azorrillé, y Pedro se puso triste…La ambivalencia que encierra el hecho de tumbarle el taco a un diputado me pareció precisa, ya que refleja la historia de mi pinche vida con la democracia y la política. Ayuda más, el que poco estorba.

En un país que dejó de existir hace algunos años, en el que diariamente se despliega un abstruso y embustero sistema político, agradezco y celebro el surgimiento de fenómenos como el de Wikipolítica, de personas comprometidas y consecuentes que quieren repensar la política. En ese sentido, agradezco en concreto a Pedro por su buena vibra, por involucrarse, por dejarse su juventud en esto, por sumar y motivar a más gente a este proyecto. También gracias a Susana por su confianza, por generar el encuentro, por su energía, mmmm por ser Susana, poco más. Voy cayendo en cuenta que Pedro, Susana, Juan (así me llamo, aunque reniegue mi apodo), y de fondo Jalisco son elementos que exigen a gritos una cita de Rulfo (¡y más en su centenario!)… “Yo tengo guardado mi dolor en un lugar seguro. No dejes que se te apague el corazón”, escribió el novelista en El Llano en llamas. Pues eso. Eso para los servidores públicos que sí sirven y que creen en lo público, para los que viven la política diariamente de forma genuina y honesta, y también para todos los que la intentamos construir desde otras trincheras. Eso, y justamente eso.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Pedro Kumamoto.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?
Pedro Kumamoto (PK): Trajes.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.
PK: Bueno, se me vienen miembros del equipo de trabajo, mmmm pues Aldo (Partida, coordinar jurídico de su equipo), es que está aquí, jajaja.

3. Por lo que me he enterado, quisiste estudiar primero Letras, luego cine, y terminaste en gestión cultura, ¿alguna vez pensaste estudiar Derecho?
PK: Sí, sí lo pensé.

¿Y qué pasó? ¿Por qué no lo hiciste?
PK: Esencialmente porque creo que me parece que me brindaba muchas herramientas que me interesan pero, por otro lado, también siento que parte de las herramientas que te genera no, necesariamente, son de mi interés. Por ejemplo, no sé, a lo mejor me interesa conocer la materia de derecho familiar, pero no me interesa ejércelo. Me interesan más otras áreas. Esta como gran amplitud acerca de qué se puede hacer, me parece que es una de sus mayores ventajas y también desventajas.

4. Según datos del CEEAD en México hay 1715 Escuelas de Derecho, en Nayarit hay más que en Canadá, en Guerrero más que en Alemania, en Jalisco hay cerca de 90, la profesión parece que ha eclosionado desde finales de los noventas, creándose una nueva escuela de derecho por semana, en ese sentido, te pregunto… ¿Porqué demasiados abogados y tan pocos gestores culturales?
PK: Porque creo que se ha generado la mala idea de que Derecho es sinónimo de trabajo seguro. También porque genera una gran cantidad de herramientas profesionalizantes al momento de la chamba. También por otro lado porque el Derecho está muy relacionado con la política, y mucha gente que se quiere dedicar a la política se dedica al Derecho. Y, finalmente, porque creo que al ser una profesión tan antigua tiene un reconocimiento social muy grande, es como ser doctor, o como ser profesor, creo yo que son alternativas que, en general, en las familias siempre se esgrimen cuando se plantean qué se va a trabajar.

Y caso contrario son nuevas profesiones, incluso aunque sean ingenierías que puedan determinar un mayor éxito profesional, al menos en los rankings de salarios, al no saber qué hace un ingeniero en nanotecnología pues muy probablemente una familia no apoyará de la misma manera que apoyaría como si supiera que su hija o hijo quiera ser licenciado o licenciado en Derecho.

5. Considerando que el potencial de la licenciatura en Derecho se encuentra relacionado con el hecho de que la economía y la política se rigen en términos jurídicos, qué opinas de que, por lo general, lo cuadros políticos de las clases dirigentes tradicionalmente se encuentran conformados por abogados.

Es decir, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas, como en tu caso, conformen la misma?
PK: Necesitamos más abogadas y abogados que estén interesados en temas de derechos humanos, que estén interesados en las ramas del derecho administrativo, que comprendan mejor el derecho parlamentario. Es decir, abogadas y abogados especialistas en la materia de la administración pública y, definitivamente, necesitamos a otras profesiones que puedan apuntar a esos conocimientos.

Creo que lo que pasa es que tenemos a muchos abogados o abogadas que se especializaron, no sé en temas familiares, o en civil, o en fiscal, y pues están aquí, entonces necesitamos más de las y los abogados que puedan construir otro tipo de Derecho.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?
PK: A mi me parece irrelevante, pero yo soy un diputado que no usa traje. Entonces no soy un buen indicador, jaja.

Sin embargo, lo que sí creo es que los Colegios o las Barras de abogados estatales pueden ser una buena medida para elevar el nivel de debate sobre quién sí puede ejercer como abogado, quién sí tiene competencias y quién solo se aprovecha de la coyuntura.

7. ¿Crees que la literatura, la poesía, el arte en general sirve para las cuestiones jurídico-políticas o es solo una vía de escapa a la frustración?
PK: Definitivamente quien no comprende que los seres humanos estamos hechos por diversas capas y por diversos intereses, y que estos colisionan constantemente con nuestro trabajo, entiende de una manera unidimensional la complejidad de una profesión, o de una vida, y yo creo que el leer mucha poesía no te hace mejor persona pero sí puede abrir la posibilidad de entender otro tipo de mundos, de concepciones, y, por ejemplo, puede construir que seas más empático hacia ciertos casos al momento de litigar.

Yo firmemente creo que las manifestaciones artísticas y culturales son una buena manera, un ejemplo son los documentales para poder ayudar y construir procesos de defensa de derechos humanos, o procesos para analizar cómo está funcionando el Estado. También, y visto de la otra manera, aquellos artistas que no entienden que existe un mundo legal, o un mundo jurídico o un mundo político pues probablemente no van a poder impulsar de la manera más holística su trabajo, no que esté mal, pueden haber abogados que lo único que lean sean códigos, o como los contadores que solo leen el prontuario, o poetas que solo lean poesía… yo aspiro a una vida más holística.

8. Es sabido que, en gran medida, el éxito de su campaña obedece a Internet y el manejo de las nuevas tecnologías.

Conceptos como parlamento abierto, justicia abierta, transparencia y democratización de los medios parecen, al día de hoy, premisas básicas para fomentar un mejor entendimiento de nuestro entorno.

Sin embargo, en un país con 52 millones de personas en pobreza extrema, y donde solo 3 de cada 10 hogares tienen acceso a Internet, ¿cómo hacer compatible el acceso a las nuevas tecnologías con las graves desigualdades sociales y económicas? No crees, entonces que solo se hace política a través de Internet, solo para unos cuantos…
PK: Yo creo que no son excluyentes, si bien es cierto que los datos que planteas te genera una claridad respecto a una problemática mundial, también es cierto que el acceso a justicia abierta podría permitir que muchos casos prosperaran específicamente de esa gran mayoría, no necesariamente que estén litigados por las personas que se encuentran en situaciones de pobreza, pero sí por colectivos y organizaciones que se encarguen de llevar sus casos.

Un ejemplo, los de Wirikuta, o los casos de las graves violaciones de derechos humanos que existieron en Atenco…, todos estos procesos podrían haber sido llevados de manera mucho más expedita, mucho más abierta, y mucho más clara, y podrían servir de precedentes para otros casos.

Caso contrario es entender que la justicia abierta tiene como un componente burgués excluyente. Insisto, soy consciente de las tecnologías pero el hecho de que se pueda litigar estos casos con mayor celeridad, a mi me parece que genera beneficios sí, para quien puede comprar esos accesos, pero también para quien los usa de manera militante en otro tipo de aspectos.

Y creo yo que la justicia no abierta, a las personas que más termina jodiendo, son a las personas que siempre se jode la justicia. La justicia es selectiva en cuanto a quién tiene los mejores abogados, los mejores litigantes, o las mejores relaciones para hablarle al presidente del Supremo Tribunal de Justicia y decirle “échame la mano”, pero eso no lo tiene una persona. Y lo hemos platicado muchas veces con Susy, a veces el único bien público que pueden llegar a tener las personas, si lo hacemos bien, puede ser la justicia.

Entonces, yo creo que todo lo que apuntale una justicia abierta, accesible, expedita…, pues eso beneficia más a quien menos tiene.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

ITESO Mi Universidad
Guadalajara Esperanza
Internet La revolución
Nicanor Parra Una isla
Justicia Abierta
Feminismos Discusiones
Jorge Drexler Guitarra
Correr Yo
Wikipolítica Amigos
La invención de Morel El mejor libro
Ada Colau Inspiración
Mole Mi comida favorita
Pedro Páramo Ese perro
#YoSoy132 Un inicio
Luis Buñuel Los olvidados
Juventud Ahora
In the mood for love Colores rojos
Democracia Ojalá
Derecho Nuestros
México Islas

¿Qué piensa Manuel Atienza sobre lo sucedido ayer con Trump?

screen-shot-2016-11-09-at-6-21-16-pmDesde hace algunos días, el profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Alicante, Manuel Atienza se encuentra en Monterrey, Nuevo León, México. He tenido la fortuna de verlo seguido y de charlar sobre muchas cosas.

Ayer, martes 8, comentábamos lo absurdo y peligroso que sería un triunfo del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Hoy, miércoles 9, es toda una realidad.

A mi, sinceramente, todo esto me rebasa. Carlos Monsiváis decía que “o ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo“, pues algo así. Le pregunté a Manolo sus impresiones y esto me contestó, me limito a transcribirlas…


¿Qué piensas de lo sucedido ayer con el triunfo de Donald Trump?

Es un horror sin paliativos. Una muestra de lo mal que va el mundo. Todo lo que parecía que no podía ocurrir, está ocurriendo: el Brexit. El referéndum en Colombia, y ahora la victoria de Trump. Cabría pensar que hay un precedente: la elección de Berlusconi en Italia. Pero eso fue un fenómeno más bien local y que afectó casi exclusivamente a los italianos. Ahora, sin embargo, nos afecta a todos y, claro, de manera muy especial a los mexicanos. Es difícil saber qué se puede hacer cuando, además, tanta gente supuestamente de izquierda se deja arrastrar por el nacionalismo y el populismo.

¿Y en cuanto a la retórica de Trump, algo qué decir?

Yo tendría incluso dudas  en hablar aquí de retórica. Las mentiras, los insultos, las amenazas y la pura estupidez que caracterizan el discurso de Trump parecería pertenecer más bien a otro género. La retórica supone un nivel de sofisticación que está por encima de las capacidades de Trump. Pero la cosa terrible es que haya tantos millones de estadounidenses que lo avalan, o sea, tanta gente que, simplemente, no atiende a razones.

Roberto Bolaño sobre los abogados (también sobre los políticos y los escritores)

“Tengo diecisiete años, me llamo Juan García Madero, estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. Yo no quería estudiar Derecho sino Letras, pero mi tío insistió y al final acabé transigiendo. Soy huérfano. Seré abogado. Eso le dije a mi tío y a mi tía y luego me encerré en mi habitación y lloré toda la noche. O al menos una parte de ella”.

detectivesreales

Así inicia el segundo párrafo de una de la mejores novelas mexicanas que se han escrito en los últimos tiempos, Villoro dixit, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño.

Para nada resulta casual que Bolaño haya decidido hacer énfasis, desde la primer página de su máxima obra, sobre la tensión existente entre derecho y literatura.

Existe una gran, pero gran, cantidad de escritores que han iniciado la carrera en derecho, o combinando ambas profesiones, o abandonando alguna de las dos, o sencillamente con la finalidad de tener un respaldo, en caso de que su producción literaria no llegué a buen término.

Sin embargo, las referencias a la profesión jurídica, o al mundo del derecho, a través de la narrativa de Bolaño, se encuentran perspicazmente matizadas para fungir como catalizadores que conducen, de manera invisible, la historia pretendida.

Un buen ejemplo de esto que menciono se encuentra en “El Gaucho Insufrible”, cuento que inaugura el libro de cuentos y ensayos con el mismo nombre. No doy spoilers.

Justamente, hoy se cumplen once años del fallecimiento del escritor nacido en Chile. Su obra abordó múltiples temas. Pero inevitablemente, al final, Bolaño siempre pero siempre escribió sobre escribir, sobre literatura.

En el libro póstumo Entre paréntesis, que recoge sus artículos, ensayos, crónicas y entrevistas a lo largo de su vida, se encuentra una referencia clara hacia los abogados, aunque, obviamente, abordadas de forma tangencial debido a su obsesión por escribir sobre escribir.

El texto se llama “Exilios” y trata, brevemente, la idea de la abogacía como profesión de índole local, con dificultades para ejercerla fuera del lugar donde se haya estudiado, en contraposición con la del escritor. Destaco la imagen del pez fuera del agua que me parece precisa.

La cita es la siguiente:


En el mejor de los casos el exilio es una opción literaria. Similar a la opción de la escritura. Nadie te obliga a escribir. El escritor entra voluntariamente en ese laberinto, por múltiples razones, claro está, porque no desea morirse, porque desea que lo quiera, etc., pero no entra forzado, en última instancia entra tan forzado como un político en la política o como un abogado en el Colegio de Abogados.

Con la gran ventaja para el escritor de que un abogado o un político al uso, fuera de su país de origen, se suele comportar como pez fuera del agua, al menos durante un tiempo. Mientras que a un escritor fuera de su país de origen pareciera como si le crecieran alas.

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