Category Archives: Extravagancias

Memes sobre abogados y Juan Gabriel

Está por cumplirse un año del fallecimiento del más grande, del único referente que nos quedaba en México, de la última institución nacional (con mucho mayor credibilidad que el Ejército y la Iglesia), nuestro queridísimo Juanga. Uno de los compositores y artistas que mejor supo reflejar el sentir popular y conjugarlo de lindas formas a través de versos y melodías.

Ayer, precisamente, me encontré en la televisión una especie de documental de algunas de sus mejores entrevistas y diversos testimonios sobre el Divo de Juárez. Me llamó la atención la gran cantidad de pleitos y controversias jurídicas a las que se enfrentó en vida Juan Gabriel y que, por lo que me entero, todavía de manera póstuma sigue sorteando… En definitiva, no vendría nada mal un examen crítico sobre dichos temas, o bien estudiarlos con detenimiento dentro de las múltiples facetas que destella su vida.

La verdad es que en tiempos tan desbordados por el pesimismo, hace falta Juanga. De ahí que no lo dejemos de escuchar, y sigamos evocando su carisma, su alegría y su valentía. Así, me di a la tarea de recopilar memes sobre este y abogados. Aunque la verdad, la mayoría son bastante malos, algunos sí me hicieron jajasiarme.

14142030_1768120750126785_6770528733083788332_n

14196134_1771999269738933_412348317498972829_o14231265_1769792306626296_2378849223404930180_o

14352568_1763312527257992_5018412662712856145_o

14249712_1773136969623449_4647873136672825023_o

Advertisements

Sobre el comic #JusticiaAbierta de @CarlosSotoM @MariaSilvaTE y @GuffoCaballero

El afamado cuento Ante la Ley de Franz Kafka me parece uno de los mejores ejemplos que se han ideado para explicar la lógica del funcionamiento de cualquier sistema de justicia. Aunque no es momento de explayarme sobre dicho relato, me parece tan cruda como verídica la idea que ronda el escritor nacido en Praga respecto al hermetismo, violencia, ajenidad e indiferencia que entraña la impartición de justicia. La eterna espera del campesino que se presenta ante las puertas de la ley custodiada por ese tétrico guardián barbado, viene a desmentir determinados conceptos preconcebidos sobre la justicia preconcebida como algo de acceso universal, de rápida y eficiente diligencia, y articulada sobre la base del respeto de otros derechos.

Bueno pues Kafka ideo ese cuento en 1915. Hace ya más de cien años. Y aunque se pueda decir que las cosas han cambiado, lo cierto es que resulta difícil hablar de que enfrentar al derecho, apercibirse ante las puertas de la ley, sigue siendo una actividad más bien hermética y repleta de turbias complejidades.

La revictimización que sufren las personas al interponer sus pretensiones ante tribunales, el fuerte componente clasista dentro de las estructuras del propio sistema, la indiferencia e ignorancia de muchos funcionarios jurisdiccionales, los engorrosos trámites, lo arraigado del formalismo en nuestra cultura, el aislamiento de la disciplina jurídica, etcétera, etcétera, etcétera…, son múltiples y diversos fenómenos que difícilmente pueden modificarse, ya no digamos de la noche a la mañana, sino cada tantos años.

El lenguaje como componente fundamental dentro del ejercicio del derecho, resulta clave no solo para establecer un mínimo común denominador con relación a nuestros vínculos relacionales, sino también para forjar las dinámicas sobre las que se despliega este fenómeno. Sobre esto se ha escrito mucho, sin embargo, parecería que de forma continua la agravada tecnificación del lenguaje sirve como excusa para anclarnos en lo anacrónico y lo añejo. No por nada se dice qué aun y cuando la Iglesia Católica ha dejado de usar el latín, nosotros los abogados lo seguimos manteniendo.

Cuando le pregunté a Justice Cossío sobre este tema y la impartición de justicia en México, me respondió: “creo que existe un discurso sobre el lenguaje claro, sobre accesibilidad, pero creo que no se ha transformado en lo más mínimo. Creo que seguimos teniendo pésimas sentencias, pésimas demandas. Un lenguaje crecientemente defectuoso“. No se equivoca.

Screen Shot 2017-08-20 at 7.09.17 PM.pngHace días salió a circulación un comic sobre la importancia de la Justicia Abierta ilustrado por mi paisano regiomontano, el buen Guffo Caballero, e ideado y compuesto por la magistrada María Silva y el magistrado Carlos Soto, donde en dieciséis páginas, de la mano de un martillito (yo prefiero llamarle así, pues su nombre correcto (mallete) es más bien un tanto feo) y una lupita, se trata de evidenciar la importancia de utilizar ciertos principios guías al momento de impartir justicia.

Después de leer el comic, me parece que este se puede dividir en tres apartados que a continuación reseño de forma bastante sucinta. En la primera se realiza un repaso por ciertas ideas que es importante socializar y propulsar para mejorar el sistema de justicia en cualquier sociedad que aspire a su consolidación democrática, así como también se proponen algunos mecanismo para involucrar a la sociedad al momento de impartir justicia. Después, en un segundo momento, se enlistan seis beneficios puntuales de la Justicia Abierta, que van desde mejoras económicas hasta el fomento de capacidades intelectuales y el fortalecimiento de principios institucionales. Por último, y aunque solo en una página pero muy importante, se realiza un breve diagnostico sobre este tema en México, a la vez que se describen un par de acciones para impulsarlo.

Pues bueno, yo no sé si esto se pueda medir, se pueda categorizar, o incluso si se pueda traducir en beneficios concretos para nuestro entorno jurídico-político. Quién sabe, ojalá. Lo que por el momento sí puedo hacer es alegrarme por pensar otras formas de pensar el derecho, porque estos esfuerzos valen la pena por su pretensión de socializar lo que hacemos más allá de nosotros mismos.

Idear nuevos esquemas sobre los que podamos convertir al campo jurídico en un campo menos hermético y asilado, es una tarea muy pero muy compleja (que a algunos se les hace aburrida y a otros les parece algo pueril) que conlleva comunicarnos mejor para que podamos entendernos, exigir, criticar y reflexionar sobre nuestra propia comunidad.

A continuación replico de forma íntegra el trabajo de Guffo, María y Carlos.



 

Abogados plagiando abogados, a propósito del plagio de Sergio E. Casanueva Reguart en “su” libro Derecho Administrativo Integral, por Darío Ángeles y Tito Garza Onofre

Hace algunos años el Presidente Enrique Peña Nieto afirmó que la corrupción era un problema cultural en xico. Es decir, dio a entrever que el mexicano es corrupto por naturaleza. Así, la corrupción antes que ser un factor estructural, institucional, o contextual y coyuntural, que podría de alguna u otra manera limitarse, atacarse, pero, sobre todo erradicarse, simple y sencillamente habría que acostumbrarnos a convivir con este generoso fenómeno.

El presidente fue muy, pero muy, criticado. Tanto que prefirió ignorar las críticas. Y seguir adelante como todo un estadista.

Meses después se evidenció que Peña Nieto había plagiado diversos párrafos de su tesis de licenciatura (el 28.8% del contenido de su tesis, según la periodista Carmen Aristegui y su equipo), y antes que erigir una defensa en línea con lo que debería ser un trabajo de investigación ante una Institución educativa medianamente seria, adujo de forma tan sarcástica como altanera que eran “errores de estilo”.

Lo que nadie puede negar es que el presidente es consecuente hasta la médula, porque cuando él mismo está aceptado que plagiar es un tema de forma, un tema menor, cuando acepta que plagiar se vale, acepta implícitamente que el plagio es una forma de corrupción válida, porque es algo cultural. Porque aminorar el plagio es aceptar que en el país no pasa nada y si pasa tampoco pasa nada.

En este espacio ya se ha escrito sobre el plagio (cof cof Edgar Elías Azar y Alejandro Martí), sobre imposturas, sobre aparentar, sobre escribir. Y sin embargo, se tiene que seguir escribiendo sobre lo mismo.

Hace unas semanas en Guadalajara, durante el Congreso CEEAD Educación Jurídica, Christian Courtis en un panel sobre la enseñanza de los derechos humanos, con ánimos un tanto provocadores y alarmistas, dijo que los libros de Burgoa deberían quemarse, o mandarse a las secciones históricas de las bibliotecas. Tal afirmación, generó alguna polémica que después, en el mismo foro, Javier Martín Reyes retomó en su ponencia sobre cómo enseñar la constitución para llamar la atención sobre lo desactualizado, anacrónico y poco variado del mercado jurídico editorial en México. La crítica en concreto, fue contra la principal editorial jurídica del país. Javi no escatima, es bien punk (¡y por eso lo queremos!), y comenzó a despotricar contra Porrúa que, valga la pena decirlo, precisamente, había colocado su puestesito de libros de Burgoa afuera del Congreso, haciendo amigos as always

Pero tenía razón. De hecho, lo seguimos discutiendo días posteriores, tanto en vivo como en redes. El argumento principal era que existe algo que se pinche llama RESPONSABILIDAD SOCIAL (perdón por las mayúsculas, no estamos gritando, sino que se picó sin querer el Caps lock), existe algo que se llama compromiso respecto a lo que se escribe y a lo que se publica, un mínimo de responsabilidad editorial por la sociedad, por quienes compran un libro, estudian del mismo, o de entrada dan el voto de confianza de que lo que se plasma bajo ese sello es algo que vale la pena leer.

No todo tiene que estar sujeto a los vaivenes del puto mercado. No todo se trata de vender por vender. De publicar por publicar. La crítica es mucho más profunda y ya se ha teorizado bastante sobre esto, Gabriel Zaid, por ejemplo, en Los demasiados libros, pero en el ámbito jurídico, o en esta disciplina que muchas veces es tan gremial y condescendiente y donde todos conocemos casos turbios, parecería aplicar lo mismo que afirmaba Peña sobre el componente cultural de estos actos dañinos.

Los que tenemos la oportunidad de dar clases nos quejamos constantemente del copipeist de los alumnos, abundan los casos de deshonestidad académica, pero qué pasa entre nosotros, entre pares. Acaso hay un par de antecedentes concretos en el país, pero el problema es estructural, lleno de complicidades y enturbiado en todos los niveles. Desde casas editoriales, autores, académicos y promotores.

Porque si uno es lo que lee, qué chingados estamos leyendo. Y más en el campo jurídico…

Sirvan estas desesperadas y difusas líneas para que nos acompañen a encontrar 5 diferencias entre los siguientes textos:

Nosotros encontramos las siguientes: la tipografía, el mayor/menor contenido de texto (a la izquierda hay un párrafo adicional), los subrayados a mano en uno de los textos, el número de página y el formato. Pero, esencialmente, son textos idénticos. Esto claro que pudiera ser consecuencia de distintas razones como:

  • distintas ediciones del libro;
  • cita textual excesivamente larga;
  • reutilización de un texto del mismo autor;

Pero esta coincidencia tiene otra explicación: se trata de un plagio en una de las editoriales jurídicas más importantes del país.

El libro en el que se encuentra el plagio se denomina “Derecho Administrativo Integral”, de Sergio E. Casanueva Reguart. Se trata de una primera edición, en la Editorial Porrúa, México, del año 2011, y la obra plagiada es el “Derecho Administrativo” de José Roldán Xopa, en su primera edición, Editorial Oxford, México, del año 2008.

Y aunque quizá se pudiera tratar, como defendería Peña Nieto, de “errores de estilo”, lo cierto es que, hasta donde hemos podido documentar, el libro de Casanueva cuenta con 181 de 350 páginas plagiadas directamente de obras de otros autores (la obra tiene un total de 500 páginas, pero a partir de la página 353 se encuentra la bibliografía, y 6 apéndices). Adicionalmente tiene dos capítulos que se limitan a trascribir gran parte de dos leyes federales.

Debido a que el caso es tan burdo y excesivo les compartimos lo que nos pareció más absurdo del plagio. Trataremos de ser puntuales…

1.- El autor se remite a sus otras obras…. Que no son de él.

El descuido en el plagio es tal que en llamadas a pie de página remite a distintas textos escritos por el mismo autor, que, en el caso del texto de la izquierda (el original) tiene sentido, pues se trata de Roldán Xopa remitiéndose a sus propios textos.

2.- Hacer tus propias gráficas toma tiempo, es mejor tomar las de alguien más.

A la izquierda se encuentra el texto “Teoría General de la Administración Pública”, un texto visible en Internet (el texto se titula “Teoría General de la Administración Pública”, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Facultad de Ciencias Económicas, Administración y Contabilidad Pública (el texto lo encontramos con esta búsqueda), y a la derecha el texto de Casanueva.

3.- Porque ante un mismo fenómeno, la forma en que expresamos las cosas es igual para todos.

El texto de la izquierda es de Döring y Hernández (Erika Döring y Carmen Evelia Hernández, titulado “La Administración Pública de nuestros días. Pasado y presente de la Estructura Administrativa del Poder Ejecutivo Federal”, un artículo de 1994, originalmente publicado en la revista “Gestión y Estrategia”, de la Universidad Autónoma Metropolitana, en su número 7. La versión en línea se puede consultar en: http://zaloamati.azc.uam.mx/handle/11191/4654).

4.- La tecnología tiene que evolucionar, y por eso hay que introducir ligas a páginas de Internet, en textos impresos.

5.- Para qué usar ejemplos nuevos, si puedes reciclar los de otros.

A la derecha el texto de Casanueva. A la izquierda, el texto de Roldán Xopa, el de Marina Ivnisky (Visible acá), y el de Sergi Valera (Visible acá).

Como se puede observar, el texto de Casanueva está repleto de estos ejemplos de transcripciones literales, extensas y sin reconocimiento de la obra de otros autores, ¿cómo puede suceder esto?, ¿es culpa del autor?, ¿es culpa de la editorial?

Decíamos que en este país no pasa nada aunque pase algo, pero decidimos evidenciar el plagio con la esperanza (sí, inocentes nosotros) de que al menos se ponga en la mesa de discusión tanto la producción literaria en el derecho mexicano, como la labor editorial que permitió que semejante obra fuera publicada y puesta en circulación.

Y es que esto no se trata de una compilación para fines académicos, sino de una serie de reproducciones comercializadas al público general que ni siquiera hacen sentido en su totalidad, presentadas bajo el título de “Derecho Administrativo Integral”, con tal grado de descuido que no nos hacen más que suponer, disculpen ustedes, que sucedió una de las siguientes hipótesis:

  • O el autor decidió, conscientemente, plagiar las obras citadas, asumiendo que ni el editor iba a leer su obra (apuesta no arriesgada, considerando el promedio de lectura anual en México); o
  • el libro no fue escrito por él, sino que le pidió a alguien más que lo escribiera, y no tuvo la precaución de revisar el material que le entregaron. Esta situación sabemos que es un secreto a voces. Todos conocemos a alguien que trabaja para juzgadores, profesores, abogados, y que escribe los textos que ellos después publican con su nombre, sin darles crédito.

Ambas hipótesis son lamentables, lúgubres y penosas realidades de la práctica académica mexicana (y de otras latitudes pues, nos consta que las mismas acusaciones existen en España y Argentina), y que nos llevan a formular las preguntas de ¿qué contenidos estamos leyendo los abogados en México?, ¿cómo y quiénes controlan la calidad de lo que leemos?, ¿qué pasa con la editorial que permite que tal plagio llegue al público en general?

Ok, no decimos que sea fácil identificar estas cosas pero algunas cosas se deberían de poder hacer, como contar con un consejo editorial, establecer parámetros objetivos para calificar las publicaciones, invertir en software que pueda comparar los textos, etc. El punto final es: se necesitan mejores contenidos jurídicos en este país. Y este tipo de obras no constituyen eso.

Hasta aquí hablamos de corrupción cultural (¿?), de la calidad de los textos jurídicos, de responsabilidad social. Quizá con esta mezcla de temas acompañados del plagio identificado lo que queremos es que la corrupción, aún en sus “pequeñas” manifestaciones como podrían ser los errores de estilo (llamados plagio en el resto del mundo), no sean reflejo cultural.

Ojalá que al menos a la gente que publica cosas sin escribirlas les dé un poco de culpa; que Porrúa reconsidere sus parámetros para publicar y comercializar obras. Ojalá que Sergio E. Casanueva Reguart de una explicación. Ojalá, cuando menos, mejores textos jurídicos. Quizá, tal vez pero solo tal vez, esto impactaría en la corrupción cultural de la que hablaba Peña Nieto.


* Hemos preparado un documento en que detallamos las fuentes de plagio que, por su extensión, no podía presentarse aquí, pero nos lo pueden pedir si es de su interés.

A propósito del 10 de mayo. Contra toda autoridad… Excepto mi mamá

Hoy es diez de mayo, se celebra el día de la madre en México, y creo que también en otras latitudes, no sé, no estoy del todo seguro.

Cuando hago mis “8 preguntas sobre abogados (y algo más)” para este blog, siempre la segunda pregunta es la siguiente:

Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

Las respuestas varían y mucho, en gran medida dependiendo de la manera en que trabaja el cerebro, la memoria, las asociaciones mentales de cada una de las personas que entrevisto. Así han existido personas que me mencionan a la primera persona que ven, a sus padrinos políticos o profesionales en su carrera jurídica, a algún familiar, a alguien que ya no está a su lado, a alguien que los haya modelado, al personaje de moda, a cualquier cosa.

Lo difícil de entrevistar no creo que sea formular la entrevista, sino las expectativas por las respuestas. Al momento en que escribo una pregunta, mi cabeza ya se encuentra respondiendo y generando parámetros que, la mayoría de las veces, no corresponden con lo que sucederá. Es decir, siempre yo mismo me hago las preguntas que pregunto a mis entrevistados, y a partir de ahí comienzo a tantear los ánimos y la estructura de la entrevista.

En fin, me estoy perdiendo, el caso es que inevitablemente al preguntar esta pregunta, yo pienso (y respondo mentalmente) en mamá. Quizá porque ella fue mi referencia para decidirme a estudiar Derecho, por ese fenómeno, que nomina Ferrari, como autofamilismo reproductivo, porque la quiero mucho, o porque, simple y sencillamente mi mamá siempre está en mi mente, como mi ejemplo a seguir como abogado y como persona.

Así, el día de hoy aprovecho este espacio para felicitar a todas las personas que han ejercido como madres y como abogadas, en especial a todas aquellas mamás que tienen a hijos chiflafos, rebeldes, nefastos, pretensiosos, contestatarios, polémicos, desgraciados, y más…  Y que, sin embargo, nos quieren.

También, me sumo a lo que tuitieó Adriana Muro hace rato, y  hoy evoco a cada madre que sufre por su hijos desaparecidos, por sus hijos incomprendidos, que protestaron por hacer un entorno mejor para sus seres queridos.

Principialismo dworkiniano, descripción gráfica…

Algunos (por lo general analíticos o normativistas (de antaño)), reclaman celosos por el revival de las razones morales en el Derecho, por el actual auge de los principios en las dinámicas jurídicas, por el denominado “imperialismo de la moral”, Nino, Dworkin, Atienza…, (haciendo un refresh y conduciendo sus críticas hacia el “imperialismo de la argumentación”). En pocas (e injustas) palabras que simplifican esta discusión: a la subordinación de la moral al Derecho.

Hoy, me encontré esta imagen de la creación de Adán de Miguel Ángel y un erizo, que me hizo recordar dichos debates y que, en buena medida, los reflejan.


Principialismo dworkiniano, descripción gráfica…

Trabajos jurídicos, los más aburridos del mundo

160503114854-boring-job-businessman-sleeping-780x439

Hace varios días se hizo viral una noticia sobre los empleos más aburridos del mundo, o bueno no sé si se viralizó como tal pero la compartieron algunos varios de mis contactos en Facebook y en Twitter, de hecho, pensándolo bien, solo me la encontré un par de veces, quizá, porque muchos de mis amigos en redes están relacionadas con el Derecho, o porque simple y sencillamente (y para bien y para mal) son abogados.

La nota hacía referencia (de forma bastante escueta (no sorprende que la redacción sea del periódico El Financiero)) a un estudio realizado por Emolument a 1300 personas al rededor del mundo para saber si estaban aburridas o no con sus actividades profesionales. Obviamente la nota llamó la atención porque los trabajos jurídicos eran los que ocupaban el primer lugar de la lista de trabajos aburridos.

La tablita del estudio, o más bien del artículo, o de la encuesta, es la siguiente… También incluyo un par de líneas que vienen después las cuales hacen alusión a los resultados.


Legalmente aburrido: 8 de cada 10 operadores jurídicos están aburridos. Es probable que lo repetitivo de las tareas que le corresponden a un abogado en su semana, lo que suele incluir la investigación de casos y fallos, sea la causa de esto.

Mmmmmmmm, varias cosas. A ver, se nota que si algo saben hacer los tipos de Emolument es llamar la atención, y los de nuestra prensa local replicar cualquier información que suene medianamente interesante. En ese sentido, lo primero que habría que cuestionar es qué se entiende por trabajos jurídicos, porque, en definitiva, no es lo mismo trabajar de abogado de empresa que de juez, que de fiscal, que de actuario, que de activista, que de académico, que de ministro de la suprema corte, que de burócrata, que de funcionario en una organización internacional, que de asesor, que de yo qué sé. Creo que si algo distingue a la disciplina jurídica es la amplia posibilidad de desarrollarse profesionalmente dentro de la misma. En ese sentido, no se puede decir que el trabajo jurídico es uno de los más aburridos. Eso por un lado. Y, por el otro, no hay que olvidar del todo el factor espacial, la geografía pues, porque ser abogado en Singapur o abogado en Suiza es absolutamente distinto. Ser juez de local en México o en Dinamarca, de forma necesaria conlleva distinciones y particularidades. Ojo con eso.

Yo no diría que es aburrido trabajar cuestiones jurídicas. Quizá la carrera es aburrida, quizá leer normas es aburrido, quizá redactar escritos es aburrido, tal vez existe mucha gente aburrida dentro de la profesión, ajá, todo eso y mucho más, sí, claro que sí. Pero, peeeeeeeero dependerá de cada uno. De su especialidad. De su contexto, de sus entorno, y sobre todo de la concepción que abrace para desplegar sus conocimientos. No me queda la menor duda de que la rutina, lo repetitivo, lo cotidiano y lo gris, muchas veces puede ser un común denominador en este ámbito. Sin embargo, siempre pero siempre existen otras formas de pensar el Derecho. Creo.

“Como si el mundo necesitara más abogados”, a propósito de La La Land

1022034_1_01-09lalaland_standard

Gente de la que me fío en cuestiones cinematográficas me había hablando cosas maravillosas de La La Land. Y no se equivocaban.

Hace mucho que no me conmovía tanto con una película, de verdad a mi me pareció una obra increíble. Estéticamente perfecta, actuaciones de primera y la música pues es todo. Qué puedo decir de esto último, quizá la única advertencia sería para todas aquellas personas que dicen que “no les gustan los musicales”, La La Land, antes que ser propiamente un musical, me parece que es una película musicalizada sobre el arte. Por que más allá del conflicto evidente que se presenta entre el aspecto profesional y el aspecto personal de los protagonistas, la interpretación que más me convence sobre La La Land oscila entre la música, la actuación, el baile, y quienes hacen operativos estos fenómenos, es decir los artistas.

Porque los artistas, precisamente, son aquellas personas encargadas de darle sentido a la vida. A través de sus creaciones, de todo aquello que imaginan en su cabeza y materializan con sus manos, podemos tener la certeza de que están generando condiciones para que tal vez habitemos no un mundo mejor pero, en definitiva, sí en uno menos egoísta e insensible.

Más o menos a mitad de la película, existe una escena donde Emma Stone, después de contarle un tanto apenada a Ryan Gosling sobre un casting que tuvo para ser parte de un programa de televisión a medias aguas entre Dangerous MindsThe O.C., se cuestiona su rol como actriz y dice apesadumbrada: “Debí haber estudiado Derecho“, y aquel le responde: “Como si el mundo necesitara más abogados“.

161202083634-02-la-la-land-exlarge-169

Una imagen de la escena que menciono es esta que incluyo, y aunque Emma Stone replica que “Como si el mundo también necesitara más actores“, o algo así, el mensaje de dicho diálogo me parece esclarecedor. Pues, por lo general, estudiar Derecho, convertirse en abogado, suele ser, digamos, un ejercicio que no implica riesgo alguno. Vamos a ver, riesgo en comparación con la falta de certeza profesional que suele resumirse con la típica frase de “te vas a morir de hambre si eres músico”, o con esta clásica pregunta “¿de qué vas a vivir si eres artista?”. Y claro, porque el éxito, la certidumbre y lo valioso en esta vida se empata con un modelo económico donde parecería que hacer lo que más nos gusta, lo que verdaderamente nos apasiona, tiene que ser relegado a un segundo término.

En fin, mi consigna es clara. ¡Más artistas, menos abogados! O en todo caso más artistas y más abogados que se arriesguen a hacer cosas creativas. O ya por lo menos más abogados que convivan y se relacionen con artistas.

P.D. Emma Stone en la película Crazy, Stupid, Love, casualmente también con Ryan Gosling, personifica a una licenciada en Derecho.

Una lectura de la constitución a partir de Harry Potter

screen-shot-2017-02-05-at-11-59-20-am

Hoy cinco de febrero es día de la constitución mexicana, texto mágico. Literatura ficción. Algo no apto para muggles. Siguiendo esa lógica, entonces, realizaré una una lectura al estilo Harry Potter, a partir de los títulos de los libros del mago, condensando algunos artículos para su mejor entendimiento

  1. Harry Potter y las piedras preciosas en los yacimientos como dominio directo de la Nación (art. 27)
  2. Harry Potter y la cámara de diputados y la de senadores (art. 50)
  3. Harry Potter y el aprisionado por deudas de carácter puramente civil (art. 17)
  4. Harry Potter y la fisCALIZación Superior de la Federación (art. 79)
  5. Harry Potter y el orden público (art. 6)
  6. Harry Potter y el misterio del principio pro persona (art. 1)
  7. Harry Potter y las reliquias del constituyente de 1917 (preámbulo)

Sobre los libros Porrúa del presidente Peña Nieto en su mensaje a Trump

Decir que el mundo se está cayendo a pedazos sería exagerar. En todo caso, parece mucho más sensato advertir que el mundo está empeorando, aunque la verdad es que no estaba ya precisamente lo que se dice bien. Pero la reflexión es clara, todo siempre puede ir a peor.

El pasado día jueves fue un día intensito en cuestiones de relaciones internacionales, un día de esos inolvidables entre Estados Unidos y México, entre la administración trumpista y algo mucho más amplio que el nuevo PRI (representado bajo los esquemas políticos del peñanientismo), pues al momento en que el actual presidente de los Estados Unidos emitía órdenes, declaraba y tuiteaba en contra de determinadas políticas públicas, no solo se afectaba a una administración en concreto, sino a una idea, a una historia, a todo ese extraño lugar que por costumbre llamamos México.

No es este un espacio para relatar a detalle lo que ocurrió (creo que acá se puede leer una buena crónica sobre lo sucedido), pero valga la pena resaltar que el agravio por lo sucedido con Trump, fue tanto que Peña Nieto emitió un emotivo mensaje (que pareció conmover y convencer a gran parte de sus oyentes) para tratar de tranquilizar un día tan caótico.

Esta es una imagen del mensaje. Los más de dos minutos y medio los pueden encontrar en este link.

screen-shot-2017-01-29-at-6-26-50-pm

Hubo gente que analizó el contenido, la forma, el lenguaje, el tono, las medidas, las consecuencias, el color de la corbata del presidente, el horario, el medio, la altura del copete, todo… Otros cuantos, nos centramos en cuatro libros colocados a espaldas de Peña Nieto.

screen-shot-2017-01-29-at-6-29-26-pm

Cuatro libros inconfundibles, cuatro libros para abogados, editorial Porrúa, de esos gordos de cuero de marrano con letras doradas, que todos llevamos durante la carrera, ya si los leímos o no es otro tema. De esos libros que, una vez titulados, utilizamos para adornar nuestros estantes, que nos negamos a tirar, pues al fin de cuentas sirven para aparentar que somos ilustres juristas.

screen-shot-2017-01-29-at-6-33-35-pm

No hay que olvidar que el presidente Peña es abogado por la Universidad Panamericana (UP, sí la del Opus Dei), y que su tesis (sobre presidencialismo) estuvo envuelta recientemente en un escándalo sobre plagio.

La discusión la lideró en Twitter mi estimado Aarón Segura (@AaSegura), quien abrió la caja de Pandora, cuando tuiteó lo siguiente…

screen-shot-2017-01-29-at-7-10-55-pm

Dicha declaración sirvió como excusa perfecta para poder explayarse sobre esta cuestión del mensaje, y así, rápidamente, otros tantos desvelados en Twitter compartimos la duda y comenzamos a teorizar al respecto, y luego ya se desmadró por completo.

  • Alfonso Herrera (@jAlfonsoHerrera) fue de los primeros en aventurarse a decir que eran algunos tomos de los libros de “Derecho procesal constitucional 1-4” de Ferrer Mac-Gregor. Esta teoría cobra sentido porque, si uno le echa ganas, es posible distinguir las palabras en el lomo de los tres libros color cafesito culero.
  • Yo dije que era un diccionario jurídico pinche de esos que a uno lo obligan a comprar en primer semestre, quizá de los de Rafael de Pina y de su carnal de Pina Vara. No estoy seguro, la neta no llega mi vista, pero mi apuesta, por lo que aparente el presidente sería algo mucho menos ambicioso que entrarle al procesal constitucional.
  • Después vino Ximena Ramos (@xrpc) volviendo a la cancha de lo procesal y lo civil, al decir que “El último puede ser Becerra Bautista o Arellano García“. 
  • Alfonso, volvió al juego diciendo que era el de constitucional mexicano y comparado de Fix-Zamudio y Valencia Carmona.
  • En esa lógica, se sumo al debate Carlos Antonio (@CarlosAntonioMZ) y dijo que eran los de Carlos Arellano de Derecho Internacional Público 1 y 2.
  • Se sumo Eduardo Román (@eromangz) quien dijo el de Derecho Adminisrativo de Serra Rojas el azul.
  • El bueno de Trini (@trini7817) mencionó: “El verde parece el Tratado Teórico- Práctico del Derecho de las Obligaciones“…

*Nótese a estas alturas de la discusión, la confusión ya también era cromática.

  • Anael (@) dijo que eran libros de cartón hueco de esos que ponen en los libreros de las mueblerías.
  • Carlos Alberto (@) se fue por la fácil y dijo que los de color guinda eran los clásicos de derecho civil de Rojina Villegas .
  • Adalberto Guevara (@adalberto_gm) tiró el último tuit diciendo que era el de Efraín Moto Salazar – Elementos de Derecho… texto de secundaria.

Obviamente nadie supo. Llama la atención que no hubo coincidencias en ninguna de las opciones planteadas por cualquiera de los interesados. De hecho, sospecho que todo lo que dijimos no son más que meras proyecciones y complejos del daño que como abogados nos ha hecho Porrúa al asociar colores con materias, no teniendo ningún criterio para ordenar sus ediciones de forma cromática.

La teoría que más me gusta fue una que dijo el mismo Aaron. Si son libros de Derecho Internacional Público, la ironía sería perfecta, y en gran medida ahí radicaría el problema de cómo se está abordando lo que está pasando.

A propósito de los Golden Globes. Un chiste sobre la abogada Amal Clooney y su esposo George.

En estos momentos se están desarrollando los Golden Globes, y no los estoy viendo, pero Twitter me hace enterarme aunque no quiera. No he querido saber pero he sabido… Bien profetizó Marías al inicio de ese pinche librazo titulado “Corazón tan blanco”. Entonces bueno un chiste (que hizo Tina Fey) sobre abogados que se desarrolló en una gala pasada, en específico sobre Amal Clooney, esposa de George Clooney y el trabajo que han desarrollado en comparación.

screen-shot-2017-01-08-at-8-36-12-pm screen-shot-2017-01-08-at-8-36-22-pm


gif_amal_clooney_golden_globes1