Monthly Archives: October 2017

Otras viñetas sobre Halloween y los abogados

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“Helen usó su cabeza para ganar la audiencia de Halloween”


'Are these billable hours?'

“¿Son estas horas facturables?”


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“Abogado especialista en negligencias médicas”

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Por un #PorruaSinPlagios

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Un texto escrito por Darío Ángeles, Tito Garza Onofre, y Javier Martín Reyes

Hace un par de meses tuvimos (la poco grata) oportunidad de documentar un lamentable plagio, encontrado en un texto publicado por Editorial Porrúa. Se trata del libro Derecho administrativo integral, firmado oficialmente por Sergio E. Casanueva Reugart, pero que no es otra cosa que una colección de plagios. Como se evidenció en este análisis, al menos 181 de las 350 páginas contenían plagios completos de obras de otros autores, entre los que destaca Derecho Administrativo, de José Roldán Xopa.

Como hicimos del conocimiento público en su momento, el texto que documentó el plagio llegó a manos de Porrúa y ellos –muy amablemente, hay que reconocerlo– abrieron un canal de comunicación y dijeron estar abiertos a recibir propuestas para controlar sus contenidos.

Nosotros no podíamos dejar de aprovechar esta oportunidad para hacer propuestas de cómo mejorar la calidad de la más renombrada casa editorial jurídica de México. Les tomamos la palabra y concluimos que valía la pena democratizar y abrir el proceso a fin de elaborar una propuesta para Porrúa.

Así, en este espacio invitamos públicamente a la gente a que nos diera su opinión o comentarios sobre cómo mejorar los contenidos publicados en dicha casa editorial. Además, nos comprometimos a sumar y sistematizar las propuestas, a fin de enviárselas a Porrúa.

Desde aquí queremos agradecer a la gente que se comunicó con nosotros de muy diversas formas (correos, tuits, mensajes directos, conversaciones personales), unidas por el interés legítimo de conseguir materiales jurídicos de calidad en México.

downloadSabemos, por supuesto, que la calidad de los libros de derecho en México es un problema que va mucho más allá del papel específico que juegan las editoriales. No han sido pocas las veces que hemos discutido sobre la necesidad de mejorar, en general, la calidad de nuestra academia. Sabemos que son muchos los retos y sinceramente guardamos la esperanza de que, en el futuro, tengamos una realidad distinta.

Somos conscientes que las editoriales solo son una parte del problema (y de la solución) y que quizá debamos cambiar –al menos en el corto plazo– nuestras expectativas sobre el tipo de textos disponibles en el mercado editorial. Pero también estamos convencidos que las editoriales jurídicas, entre ellas Porrúa, tienen una ineludible responsabilidad con sus lectores. Como mínimo, las editoriales deberían garantizar que el contenido de lo que publican no sea el producto de un vil copy-paste. Y, por desgracia, la obra de Casanueva nos ha mostrado que esta mínima garantía no siempre se cumple, al menos en el caso de Porrúa.

Pero bueno, sin más preámbulos, a continuación presentamos un resumen de las opiniones que a manera de crítica nos hicieron llegar:

  1. La oferta de materiales de Librería Jurídica Porrúa se encuentra francamente desactualizada. En esta colección podemos encontrar un buen número de textos jurídicos de autores muertos hace ya varios años o décadas que, si acaso y en el mejor de los supuestos, se han intentado mantener “actualizados” por familiares y/o colegas. En otros casos simplemente se han tirado incontables reimpresiones que se venden como si fueran nuevas ediciones. Esto impide al lector tener conocimiento mínimo sobre la actualidad de la obra que adquiere, y hace que muchas veces termine leyendo sobre disposiciones reformadas o derogadas hace ya bastante tiempo. Dicho en pocas palabras: Porrúa vende, como tratados o libros de texto, obras que más bien deberían formar parte de una colección de Historia del Derecho o Clásicos del Derecho.
  2. El sello de Porrúa dice muy poco (o nada) sobre la calidad del texto. Aquí las críticas se centraron en el hecho de que una persona –particularmente alguien que está tratando de obtener nuevos conocimientos– no tiene forma de saber si el producto que adquiere tiene cierto grado de seriedad. En Porrúa uno encuentra extraordinarios libros, pero también textos de pésima calidad.
  3. Porrúa debería indicar, cuando menos, si ha sido sometida o no a un proceso de evaluación de su contenido (lo que implica, además, hacer públicos los parámetros de evaluación empleados). En principio, nos agrada que Porrúa tenga una amplia disposición de publicar los materiales que le hacen llegar. Pensamos que, hasta cierto punto, esta disposición permite abrir la discusión y hace que el público, consumidor final, sea quien juzgue si la obra vale la pena o no. Sin embargo, estamos convencidos que los sellos editoriales tienen un papel que va mucho más allá de la de ser meras imprentas; que una editorial seria necesariamente debe evaluar el contenido de lo que publica, pues de lo contrario incumplen con su responsabilidad social.
  4. Los contenidos de Porrúa son (muy) mexicanos. Los comentarios recibidos en este sentido no planteaban que publicar a autores mexicanos fuera algo negativo per se. Más bien, hacían eco de una petición propia de nuestro mundo globalizado: la gente quiere saber qué dicen los autores de otros lugares del mundo sobre el derecho. Y, agregaríamos nosotros, de preferencia con precios similares a los libros producidos en México (sí, todos quisiéramos comprar más ediciones de Trotta o de Cambridge University Press, pero la cartera duele). Como lo dijo un amigo tuitero (@DonMrMonster): “Porrúa es una editorial localista y enfocada a la realidad (a veces desfasada) del entorno mexicano, […] no estamos aislados y no sólo se escribe del o sobre el derecho en México”. No podríamos estar más de acuerdo: nos faltan aportaciones extranjeras y comparadas.

Pues bien, con base en esto, en los siguientes días elaboraremos un pliego de peticiones que es el que formalmente haremos llegar a Porrúa. Si tienen comentarios de ello, por favor, no duden en hacérnoslos llegar y –ahora sí– veamos qué puede (o quiere) hacer Porrúa por sus lectores.

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Nancy Onofre

El pasado día miércoles 5 de abril de 2017, en el Hospital Muguerza, tuve la oportunidad de entrevistar a Nancy Onofre Castillo (Torreón, Coahuila, México 1956).

Screen Shot 2017-10-15 at 12.05.36 AMNancy Onofre es abogada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, con maestría en derecho laboral por esa misma Institución, también ha estudiado recursos humanos en la UCLA y estrategias para el desarrollo social en el Banco Mundial. Se ha desempeñado en el sector privado en una empresa de telecomunicaciones y también en el sector público en distintas instancias de Gobierno tanto en el orden municipal como estatal aquí en Nuevo León, preponderantemente en el área de educación y finanzas.

La Licenciada Onofre, o simple y sencillamente la “Lic.”, no puedo mentir, es mi mamá. Y como lo personal es político, y este blog, es tan personal como político, desde hace meses esbocé esta entrevista cuya realización no me quitó más de siete minutos, pero que llevo pensando, no es mentira, más de siete meses.

De mamá podría escribir una enciclopedia. Muchas y muchas páginas que relaten sus hazañas, sus consejos, sus recuerdos, sus risas, sus lágrimas y sus abrazos. Que narren todas esas veces que salió adelante y consiguió lo que se propuso, a pesar de todo, a pesar de todos… Terca como ella sola, puedo afirmar que en mi vida no he conocido a nadie tan perseverante, disciplinada, independiente e insistente como ella, para bien y para mal.

Anécdotas sobre mi madre abundan, he escuchado historias sobre su vehemente militancia en ese lúgubre partido político que un día la ilusionó por intentar ser oposición y años después la decepcionó, presentando su renuncia en congruencia con sus ideales, sobre su pasión por el fútbol, por ejemplo aquella vez que viajó sola al Distrito Federal para presenciar uno de los primeros campeonatos de los Tigres, de su obsesión y fanatismo por comprar lentes de sol, de cuando era la única mujer en un puesto directivo en una trasnacional, de cuando era maestra en la Facultad de Enfermería y se enamoró de uno de sus alumnos con el cual terminó casándose, teniendo un hijo y todavía al día de hoy compartiendo una vida, de sus múltiples operaciones y batallas libradas en hospitales, de aquella vez que me acompañó a mi primer concierto de rock  en una escandalosa plaza de toros abarrotada por pubertos, de cuando conoció a Schwarzenegger, o incluso cuando en Oaxaca tropezó y cayó por varias escaleras, quebrándose varios huesos, y aguantó estoicamente para evitar arruinar las vacaciones familiares.

De mi mamá podría escribir varias tesis, no lo hago porque sé que no me dejaría, entonces me limitó a dedicárselas. Me limito también a confesar, por medio de estas líneas, que estudié la licenciatura en derecho por su culpa. Que cuando más me aburre ser abogado, cuando me parece más patético esto de la ciencia jurídica, pienso en ella, como mi mayor ejemplo, como una persona plena y segura de sus decisiones.

De hecho, siempre que hago la segunda pregunta de este cuestionario, da igual sea el mejor académico, algún ministro, o alguien que admiro…, cuando le digo a mis entrevistados que me digan al primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se les venga en mente, yo trato de adelantarme a sus respuestas, pensando qué contestaría yo, e inevitablemente siempre pienso en mamá, como mi principal referencia personal y profesional.

Camus, alguna vez, dijo que “entre la justicia y mi madre prefiero a mi madre”. Pues eso.

Aunque mis abuelos no dejaron estudiar a mamá para ser antropóloga, teniéndose que conformarse con derecho, ella nunca ejerció la dulce y gustosa venganza con su hijo. De hecho, yo nunca me sentí presionado al elegir carrera, pues ella nunca me incitó a tomar esa decisión, ya he contado algunas veces que estaba entre estudiar para ser músico o abogado (¡muy bien orientado el muchacho!), solamente recuerdo que dijo que cualquier decisión que tomara me iba a apoyar al cien por ciento.

Y es que, si pudiera definir nuestra relación en una palabra, sería libertad (¡para la libertad!, cantaría Serrat los versos de Miguel Hernández), suena a tópico, pero mamá nunca me prohibió nada (igual por eso me da igual casi todo (menos obviamente mi madre)), nunca me dijo no (igual por eso soy tan chiflado), nunca me dijo que por tal o cual decisión me iba a arrepentir (igual por eso siempre intento ser feliz). Muchas veces me equivoqué, lo sigo haciendo, y ella distante, más nunca ausente, quizá pensando que me lo había advertido, me anima a continuar.

A ella, le agradezco todo lo que soy. Y, en definitiva, si algo soy es abogado. Pero antes que agradecerle por ser abogado, quizá lo que más le tengo que agradecer es que me haya inculcado la pasión por la lectura y la música.

Mamá y yo hemos establecido una cómplice relación a partir del arte, a partir de artistas, que se contraponen pero al mismo tiempo nos complementan.

En un temprano cumpleaños me regaló El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz, y he de confesar que en esos momentos me cambió la vida. Las partes de las máscaras, de la chingada, del petróleo, me resultaron esclarecedoras para intentar explicar este difuso espacio en el que nos ha correspondido ser una familia. Para devolverle el favor, años después, y fuera de México un día le presenté a Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño.

De niño, mamá me hablaba de un catalán que no solo fungía como embajador de dios en la tierra, alguien perfecto cuyas canciones se transformaban en poemas. Así crecí, escuchando a Serrat y sus Cantares, su Penélope, su Mediterráneo, sus Locos Bajitos. Tiempo después me limité a presentarle la aguardientosa e irreverente voz de Sabina. Su reunión en 2007 vino a fusionar lo mejor de nuestros mundos.

Recuerdo cuando era niño muchas tardes en casa de mis abuelos, mientras iba apresurada a comer, que mamá leía sin falta la columna que Germán Dehesa publicaba diariamente en el periódico Reforma. Recuerdo su risa, carcajadas a todo volumen, al leer a su cronista preferido. Me llamaba la atención como era posible que la lectura le generara tanta alegría. De ahí que no me haya sorprendido que en mi último cumpleaños su regalo haya sido un poema de Miguel Hernández que decía:

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Más allá de cualquier complejo de Edipo o Electra que pueda distinguir Freud en estos párrafos, me parece bastante entendible que las personas escriban sobre sus padres. Me parece entendible porque al final tal vez, pero solo tal vez, no somos más que destellos de ellos mismos… En ese sentido, ojalá, algún día, pueda llegar a ser aunque se la mitad de valiente, consecuente, y amoroso que mi madre.

Si acaso sirven de algo estas desordenas líneas sobre mamá, sean para mostrar mi admiración y cariño. Aunque no sean nuestros días más libres, aunque en estos momentos nos limiten las paredes de un hospital, seguimos juntos, viéndonos y escuchándonos a diario. Seguimos juntos, leyendo y escribiendo, diciéndonos sin falta que nos queremos mucho. Seguimos, en resumidas cuentas, viviendo.

No por nada afirma Bolaño que: De lo perdido, de lo irremediablemente perdido, solo deseo recuperar la disponibilidad cotidiana de mi escritura, líneas capaces de cogerme del pelo y levantarme cuando mi cuerpo ya no quiera aguantar más. Que nos quiten todo, incluso la vida…, solo que nos dejen, las letras, la música, el arte, pues es ahí donde radica la verdadera vida.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Nancy Onofre.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

Nancy Onofre (NO): Justicia.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

NO: Perry Mason.

3. Si tuvieras la oportunidad de volver atrás en el tiempo, ¿volverías a estudiar derecho?

NO: No, yo creo que ya no.

¿Por qué?

Porque, sinceramente, para comenzar lo que te enseñan no tiene nada que ver con la realidad. Luego la forma cómo se desempeñan la gran mayoría de los abogados, aprovechándose de la gente que los necesita, el ver cómo los jueces construyen sus sentencia dependiendo de los recursos económicos de los involucrados… No, la verdad es que no volvería a estudiar esta profesión.

Yo creo que se necesitaría un cambio realmente profundo para que el derecho fuera más accesible y entretenido. Para comenzar que existieran profesores que enseñaran derecho de otra forma, yo todavía me acuerdo de maestros que tuve, que lo único que hacían era darnos el código y nos ponían a leer, y a eso se limitaba su clase. Falta mucho incluir la cuestión valorativa, la cuestión de ver cómo es el entorno, no, yo no volvería a pasar cinco años de mi vida estudiando derecho.

4. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

NO: No estoy a favor. Creo que la toga es un obstáculo más que se interpone entre los que dizque saben derecho y los que no sabemos.

De hecho, aunque es otro tipo de toga pero creo que la anécdota tiene relación, todavía recuerdo cuando yo me gradué de abogada, de manera obligatoria unos días antes de la ceremonia final, nos dijeron que todos deberíamos usar toga para hacer el evento formal y solemne, y yo fui la única de toda la generación que no llevé, yo llevé mi vestido y no acepté usar la toga, porque pues qué te da, o para qué diferenciar, solo aparentar que eres más que alguien…, no, yo no estoy de acuerdo

5. En la abogacía es bastante común que exista una especie de herencia dentro de las familias por estudiar la misma carrera que los que te rodean, ¿sientes algún tipo de honor o sentimiento por que tu hijo haya decidido estudiar Derecho?

NO: Pues yo desde que me acuerdo, te dije que nunca estudiaras derecho. Yo te decía que tú tenías mucha capacidad para estudiar cualquier otra carrera pero menos derecho, al final te decidiste irte por esta carrera. Pero, yo creo que a ti además de la Facultad donde estudiaste, algo que te ayudó mucho, digo obvio por lo cual sí estoy muy orgullosa de que hayas estudiado eso, fue tanto el tiempo que te fuiste a la Sierra y cuando te involucraste en los temas de derechos humanos, logrando darle un enfoque diferente y propulsar una visión más amplia sobre el derecho y su forma de enseñarlo.

Ahora sí que estoy orgullosa de lo que has hecho pero a pesar del derecho. En fin, yo todavía sigo creyendo que pudiste ser un gran científico o artista pero bueno hahaha. 

Eres mi mamá, me ves con cariño…

NO: Siempre dices lo mismo pinche Juan.

6. Has ejercido la profesión en el ámbito privado, en el corporativo de una gran empresa trasnacional, y en el ámbito público, a través de distintas funciones en gobiernos municipales y estatales. ¿Dónde crees que se puede lograr una mayor incidencia social aprovechando las herramientas que proporciona el Derecho?

NO: Definitivamente en el ámbito público, porque las empresas ven solo para su propio beneficio y aunque hacen dos o tres acciones en beneficio de lo social, muchas veces es solo por cubrir el requisito y limpiar un tanto su imagen. En el ámbito público, hay áreas, como en la que estuve en Educación, en las que puedes palpar realmente los cambios y los beneficios, a favor de los niños con más necesidades, de escuelas rurales, que ahí, bien orientado y programado todo, yo creo que sí se puede apoyar más. Obviamente, siempre y cuando, seas parte de una administración honesta y ordenada, que busque el beneficio de la sociedad.

7. ¿Cómo mujer te ha sido difícil desarrollarte profesionalmente dentro de un ámbito tan masculinizado como el Derecho?

NO: Sí, sobre todo en los veinte años que trabajé en empresa privada, se notaba mucho las diferencias entre ser hombre y ser mujer. En el ámbito de los abogados, has de cuenta que, muchas veces, te subestiman, te dicen que analices, y que analices, pero las tomas de decisiones importantes siempre quedan en manos de los abogados hombres. A diferencia de eso en Gobierno, ahí sí no he sentido muchas diferencias entre abogados, porque estás en función de las tareas que realizas, pero en el ámbito privado, más que relegada, yo creo que a una no la ven con la capacidad de tomar decisiones importantes.

8. Actualmente te desempeñas dentro del esquema de la tesorería del Estado de Nuevo León, donde, preponderantemente lo que se tienen que analizar son números y dinero, o al menos eso creo. ¿Basta la formación jurídica para afrontar este tipo de retos?

NO: No. Se necesita más preparación sobre todo con las nuevas leyes que han salido de disciplina financiera y contabilidad gubernamental. Es bien importante tener la formación de abogado, pero se necesita más que una carrera adicional, capacitación en materia de contabilidad, de finanzas, que bueno, yo tuve la oportunidad de hacerlo, pero bueno, independientemente de eso, como desde hace tres o cuatro años para acá, el Gobierno Federal trató de evitar, o va a tratar de evitar que los Estados se sigan endeudando más, creando una serie de normativa que necesitas estar muy actualizado y conocer sobre todo la cuestión contable que un abogado saliendo de la Universidad difícilmente la tiene.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Torreón Infancia feliz
Germán Dehesa De los que más me han hecho reír en este mundo. Y reflexionar
Universidad Autónoma de Nuevo León Mi alma mater
Tesorería del Estado Control y austeridad
México Lo que pudo ser y no fue
Coyote Puro amor y felicidad. Puro cariño. Puras atenciones. Jugar a las comiditas con tierra
Monterrey La ciudad donde nació mi hijo
José “Pájaro” Martínez Me ayudó a desarrollarme profesionalmente, me dejó ser mamá en un tiempo en que las mamás no podías trabajar en la empresa privada. Sí porque ya me iban a correr y el abogó por mi. Muy codo también jaja
Derecho notarial Aburrido
Derecho laboral Es que… Cómo te digo… Corrupción
Harry Potter Londres. Ay. Quiero ir a Londres otra vez. Su música y pues su magia
Jack Bauer El salvador del mundo
Mole Mi comida favorita. Mi mamá. El rancho
Justicia Difícil en este país
Joan Manuel Serrat El amor de mi vida
Piano Me hicieron estudiarlo a fuerza, nunca fui buena
Miguel Bosé He vivido con sus canciones. Me gusta su forma de ser
Derecho Es como una gran esperanza de que algún día se logre
El Quijote Picaresco. Muy entretenido

Viñeta sobre chistes de abogados

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“Los fallos judiciales está acá. Toda esa sección es sobre chistes de abogados”


Viñeta sobre abogados.

Viñeta sobre abogados y trabajo

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Viñetas sobre abogados.