Tag Archives: México

Dónde comen los abogados. A propósito de dos restaurantes llamados “La Corte”

Hace días el buen Chema mandó esta foto desde Londres… Un pub llamado The Court, ¡porque claro!, es sabido que los abogados si algo sabemos es tomar…, decisiones e hincarle el diente no solo a los clientes sino también a la comida. Así cualquier alusión gastro-jurídica, en definitiva, tiene el potencial de convertirse en un aliciente para los operadores del Derecho, para convertirlo en un lindo espacio de convivencia godín, en el que podamos trasladar no solo nuestras charlas laborales a los espacios cotidianos sino también nuestros complejos a cualquier persona que no sea del gremio. El lugar me pareció simpático porque al final en estos espacios la verdad es que muchas veces se delibera y se discute más que en los plenos de nuestros altos tribunales. En fin. Seguramente será por el calor de las copas o por lo informal del espacio, quién sabe.

a0fce1d1-915c-47f9-901f-ad9b2546a48c

Lo más simpático es que recién mandó la foto, el tocayo Juan Luis envío otra la cuál mostraba una imagen de un restaurante en Ciudad de México igualmente llamado La Corte y que, claramente, a nadie sorprendió porque soy el único de ese chat que vive fuera de la capital.

4de3f4e7-48ee-4bcb-9966-1b84000352da

La verdad es que a mi me hace gracia que existan estos lugares. Debería comenzar una recopilación de estos sitios, recuerdo en Santiago del Estero, en Argentina, había un café denominado Doxa… Pero bueno, ya es muy tarde y el tiempo apremia.

Advertisements

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Tatiana Clouthier

El pasado viernes 28 de septiembre de 2018, en sus oficinas “Espacio Ciudadano”, en los linderos de Monterrey y San Pedro, tuve la oportunidad de entrevistar a Tatiana Clouthier Carrillo (Culiacán, Sinaloa, 1964).

Tatiana estudió la Licenciatura en Lengua Inglesa en el Tecnológico de Monterrey y tiene una maestría en Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Al ser hija de Leticia Carrillo y Manuel Clouthier —el mitológico “Maquío” (afamado líder político y ex candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN) en las controvertidas elecciones de 1988), Tatiana no niega sus orígenes, desempeñándose durante los últimos años dentro de la política local del norte del país, como funcionaria y activista. Sin embargo, hace unos meses, se convirtió en la sensación nacional… Al ser coordinadora de campaña del candidato ganador de las últimas elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, Tatiana terminó por ser una de las figuras claves en el triunfo electoral de MORENA, imprimiendo un estilo muy particular de ejercer sus labores que conectó con una gran parte de la ciudadanía. Después de rechazar el cargo en la Secretaría de Gobernación, como subsecretaria de Participación Ciudadana, Democracia Participativa y Organizaciones, Tatiana actualmente se desempeña como vicecoordinadora de la bancada de MORENA en la Cámara de Diputados.

Resulta tan extraño como simpático ese tierno fenómeno social que devela burdamente la forma en que nos vinculamos dentro de nuestro entorno más próximo. Así, cuando alguno de los personajes locales, de la noche a la mañana, saltan a la fama nacional e internacional, inevitablemente resulta que todos los conocemos y tenemos miles de anécdotas para compartir.

download-1.jpgQueda claro que Monterrey, Nuevo León en general, es una de las entidades de México más grandes, que la idea del anonimato aun resulta posible dentro de los más de tres millones de personas que compartimos el fervor por los 45º grados y la carne asada. Sin embargo, la verdad es que al mismo tiempo de proyectarnos como una gran ciudad, nos jactamos de ser un rancho grandote, un ranchototote. En ese sentido, me consta, haber escuchado a personas que juran que compartieron momentos inevitables con “Edgar se cae” antes de que se cayera, que fueron a la misma escuela de Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz y desde esos momentos vislumbraron su espíritu rebeldes y contestatario que terminaría decantando en grandes obras poéticas como “Pelo suelto” o “La papa sin cátsup”, que de niños jugaron cascaritas callejeras con Giovani y Jonathan Dos Santos, que eran vecinos de Miriam de La Academia, o que incluso una vez “el Pato” Zambrano les salvó la vida con una hebilla.

Hay de todo…, pero, en definitiva, sabemos de la existencia de grandes personas en el ámbito local, en el íntimo decoro, diría el poeta nacional, de ahí que cuando les llega su momento, cuando les toca brillar fuera del terruño, no queda de otra más que seguirles la estela y alegrarse por la exportación.

Screen Shot 2018-10-14 at 6.01.00 PM.pngNo es por nada, pero así con Tatiana Clouthier. Aunque no era propiamente la “tía Tatis”, ni la identificábamos con el proyecto de la cuarta transformación, en mayor o menor medida, todos la conocíamos… O, por lo menos, sabíamos de su activa presencia en la ciudad. De su espíritu crítico y de sus ganas de politizar espacios tan áridos (literal y metafóricamente hablando). Vamos, que alguien aunque no propiamente de Monterrey, aunque sí de ese místico territorio fronterizo denominado por los cartógrafos occidentales como “el norte”, ahora se encuentre en “el centro”, tanto del país como de la discusión, definitivamente reconforta y alienta a seguir expandiendo el talento local.

No se trata este espacio de realizar un perfil sobre la diputada, y menos recién publicado el gran artículo que escribió Rafa Cabrera en Gatopardo, sino simple y sencillamente de seguir compartiendo y difundiendo las ideas específicas de alguien que apreciamos y que da mucho gusto que su voz cada vez más se esté amplificando.

Agradezco a Tatiana su tiempo, su franqueza, y transparencia, su voz crítica dentro de estos espacios y sobre todo su valentía para tomarse en serio la política y tratar no solo de reivindicar el trabajo de tantas personas que nos han quedado a deber, sino, y sobre todo, de algunos otros que se han quedado en el camino, tratando de hacer de este lugar uno mucho mejor.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más, a Tatiana Clouthier.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

TC: Tribunal, juicio, discusión.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

TC: No sé cuál sea, pero te puedo decir que lo que me encanta ver es los programas norteamericanos de “Corte Abierta”, o de ese estilo. Desde muy pequeña disfrutaba ver los casos que se resuelven de forma muy interesante y breve, no más media hora. La verdad es que me apasionaba ver los procedimientos de los juicios orales.

3. En los últimos sexenios, se ha destacado un gran número de abogados que lideran la política y el gobierno en nuestro país. ¿Te hubiera gustado estudiar la licenciatura en Derecho?

TC: Fue mi sueño, mi primer intención había sido deportes y luego abogacía, y cuando vi para qué sirve en este país ser abogado…, decidí que mejor no.

4. En el mismo sentido que la pregunta anterior, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas, como en tu caso, conformen la misma?

TC: Yo creo que no es la profesión la que hace ni deja de hacer, sino es la variedad de perfiles que complementan puestos técnicos, hay lugares donde tienes que tener gente técnica y hay lugares donde desde cualquier profesión puedes sumar.  

5. ¿Crees que la literatura, el arte en general sirve para las cuestiones jurídico-políticas o es solo una vía de escape a las frustraciones diarias?

TC: Creo que la filosofía y el leer, te abre la mente para buscar la verdad, para buscar y profundizar y no aceptar todo como algo incuestionable, como algo fijo y estático. Estas disciplinas te ayudan a encontrar caminos nuevos y cuestionarte.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión? ¿por qué?

TC: Ni a favor ni en contra, te voy a decir, creo que todas o algunas profesiones tienen rituales, tienen eso y es como si el ritual tiene sus propias y respetables solemnidades.

Te voy a confesar que me hiciste la pregunta el día equivocado. Ayer, precisamente, me invitaron a una graduación de una maestría en Derecho de la Academia de Derecho Internacional en el Colegio San Ildefonso…, entonces acabo de vivir todo el ritual y me pareció muy bello, me pareció muy bello en la manera en la que nos explicaron de dónde venía la academia, quiénes habían sido los primeros y todo lo demás. Y, la verdad, es que me gusto y me gusta mucho más cuando los rituales tienen su sentido y su momento. Pero ojo, eso no te define, pero te lleva a encontrar momentos para cada cosa.

7. Según datos del CEEAD en México hay 1,817 Escuelas de Derecho, en Nayarit hay más que en Canadá, en Guerrero más que en Alemania, en Nuevo León hay cerca de 70, la profesión parece que ha eclosionado desde finales de los noventas, creándose una nueva escuela de derecho por semana, en ese sentido, en el país existen muchísimos abogados pero parecería que la cultura jurídica se encuentra en un estado lamentable.

Aunado a la proliferación de escuelas de Derecho de mala calidad, existe una clara problemática de acceso a la justicia diferenciado por cuestiones de clase, el fenómeno de los “coyotes”, la insuficiencia de los defensores de oficio. Mientras parecería que se han realizado importantes reformas en múltiples campos, política, energética, del Estado, judicial, sin embargo, se disocia a las personas que se encargan de operarlas, es decir a los abogados mismos.

En concreto, te pregunto… ¿Qué se te ocurre para incrementar la calidad de los abogados en México?

TC: Desde que trabajé en la Secretaría de Educación del Estado, hace muchos años, veíamos que había un montón de profesiones, recuerdo en específico cuatro carreras en el Estado de Nuevo León que estaban sobrerrepresentadas, si así se pudiera decir, o que tenían demasiada demanda, y decíamos que normalmente luego venía una frustración de no encontrar el trabajo en donde escogiste y querías tener la profesión de tus sueños…, Una reflexión que me generas es si valdría la pena que el mercado se regulará a partir de esa información, de las áreas donde tienes perfiles, pero también de cuáles son las más demandadas, la pregunta aquí es cómo hacer para empatar oferta y demanda, sin limitar las decisiones de cada persona. Y si creo que en el sobreofertar, en todo, viene una baja calidad, no porque sobreofertes, sino porque no controlas; no por la sobreoferta, sino porque el Estado no a hecho lo que le corresponde para regular propiamente la demanda y existen escuelas patitos o semipatitos y no sé que tantas cosas más.

Creo que hemos denigrado, si así se pudiera decir, el papel de la Universidad y no hemos puesto, por decirlo de algún modo, centros educativos, que es diferente. No está bien ni está mal, solo es distinto y es que, hoy en día, creo que el conocimiento debería de tener otro valor, ser contemplado desde otra dimensión, más allá de un mero título. Eso es más menos lo que voy viendo que va sucediendo.

Esta gacho que pagues y te engañen, pero eso, también tiene que ver con un apendejamiento personal.

8. Me parece que tú has llamado mucho la atención por impulsar la participación ciudadana. Sin embargo, entre tanta desigualdad, en un sistema político-económico que explota profesionalmente y crea tantas condiciones agravadas para involucrarse en los asuntos públicos, ¿no? O por lo menos parecería una cuestión afectada por las cuestiones de clase. ¿Se te ocurren algunas soluciones para impulsar estos temas?

TC: No puede haber ciudadanos ni de primera, ni segunda. Sin embargo, uno no puede negar y te regresas a la pirámide de Maslow, una vez con las necesidades básicas resueltas, podemos entrar en otras dinámicas, entonces viene ahí de origen una democracia discriminatoria, por llamarlo de alguna manera. Porque si yo trabajo ocho o diez horas diarias para poder suplir lo básico y ni siquiera lo básico, sino lo súper básico, pues no me pidas que haga más, porque no tengo ni fuerza, ni nada para hacer más. Entonces de entrada me descalificas o me sacas del esquema de poder participar no porque no tenga el derecho sino porque no tengo el ánimo, ni las ganas, ni puedo, ni la cabeza para hacerlo porque estoy sobreexplotado en términos de trabajo. No obstante, eso no me limita el derecho, y ahí es donde entras a una discusión otra vez, por qué nos conviene como sociedad tener una clase media más gorda, no en términos de diabetes ni obesidad, sino en términos de que sea más amplia, más grande, por lo mismo, porque en la medida de que tengamos una clase social que tiene sus necesidades básicas resueltas se puede involucrar en otras cosas, pero en otras cosas desde el arte, otras cosas que le llenen la vida desde otra perspectiva, y no andar sobreviviendo.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Constitución Ley suprema
MORENA Movimiento regeneración nacional
Nuevo León Ciudad de las montañas
Manuel Clouthier Mi padre
Cantos gregorianos Relajación
Evolución mexicana Participación ciudadana
Andrés Manuel Presidente electo
Corrupción No la quiero
Rosaura Barahona Maravillosa
Comida mexicana Deliciosa
Culiacán Mi casa
Participación ciudadana Un obligado
PAN Se come
Beatriz Gutiérrez Müller Gran mujer
igualdad de género Un deseo
San Pedro Garza García Donde vivo
Hacer patria El actuar cotidiano
Millenials Entendiendo
Abre más los ojos Una necesidad
Familia Lo fundamental
Justicia Mi deseo máximo
Derecho Lo que todos tendríamos que tener
México El lugar más bello del mundo

 

Sobre el abogado que se disfrazó de Spiderman en su graduación

Según me cuentan mis amigos de Chihuahua, hace años a Ciudad Juárez, por sus altos niveles de violencia e inseguridad, se le conocía como Ciudad Gótica (en alusión al lugar ficticio donde el superhéroe Batman tiene que luchar diariamente contra infames y desgraciados villanos). Bueno pues hace días, se hizo justicia poética, ya que en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) pasó algo que solo pudo ser ideado en México o, mejor dicho, algo que en definitiva mezcla lo mejor de la realidad de DC Comics con la pintoresca ficción nacional… Me refiero a la nota que cubrieron varios medios nacionales y que se llegó a viralizar respecto al estudiante Hiram Yahir Salas, de 21 años de edad, quien en la graduación de la licenciatura en Derecho se fue vestido como el superhéroe Spiderman.

Vale la pena citar, la crónica relatada en Televisa noticias:

“La ceremonia transcurría con normalidad y sin novedad alguna, los alumnos pasaban por su reconocimiento y las familias gozaban del momento; pero la formalidad terminó cuando tocó el turno a la carrera de Derecho e Hiram hizo su aparición despojándose sorpresivamente de la tradicional toga y quedó caracterizado de Spiderman. Disfrazado de Hombre Araña, pasó al presídium y saludó de mano a cada una de las autoridades escolares que ahí se encontraban, al finalizar el recorrido, bajó del templete y observó cómo todos los presentes en el Gimnasio Universitario gritaron y aplaudieron su aventura. El ‘abogado araña’ agradeció el gesto y lanzó besos al público.”

Según comenta al periódico El Universal, Hiram “el abogado araña” Salas, “desde pequeño tuvo el anhelo de graduarse vestido como el hombre araña y lo cumplió. También tenía el propósito de romper esquemas y derrumbar el esteoritipo de que los abogados son gente seria y con mente cuadrada “no soy como los demás, lo dejo en claro con este acto”.”

¡De acuerdo!, válido perseguir los sueños y luchar por alcanzarlos, bien por Hiram, pero de eso a que su performance ayude a desterrar la idea de que los abogados son personas serias, ya no estoy tan seguro. Y es que quizá, en sentido contrario, su traje del Hombre Araña también se podría leer como que dentro del gremio siempre existirán excéntricos, estrafalarios, e incluso profesionistas un tanto desubicados.

Queda claro que una de las principales batallas es contra el formalismo, contra el ritualismo en el ejercicio de la abogacía pero de ahí a no tener el mínimo decoro o respeto por una ceremonia protocolaria, creo que existe un abismo. Digo, a mi en un primer momento la nota me pareció graciosa, simpática, incluso me hizo soltar alguna risa, pero una vez que leí con cuidado otras crónicas y seguí un poco el pulso en redes sociales, encontré tanto reproches de sus compañeros de su generación (algunos de sus colegas se negaron a ayudarle con las cremalleras y a ajustarle la máscara) como molestias por parte de algunas autoridades.

Mmmmm, no sé, sentimientos encontrados, eso tal vez es la juventud, imprudencia,  desfachatez, inmadurez, valemadrismo, al parecer el tipo se tomó bastante enserio su triunfo, la finalización de sus carrera, y qué bueno, ojalá nunca normalicemos las derrotas y las victorias, de eso se trata la vida, de permitirse sentir y adecuarse y adaptarse a cada momento. Sin embargo, de nueva cuenta, pongo en duda el momento y el espacio para algo como lo que hizo Hiram, pues probablemente si lo que quiere es demostrar su atrevimiento y llamar la atención sobre otras formas de ejercer la abogacía, antes que terminar una entrevista diciendo que “sí estaría dispuesto a ser parte de un programa de entretenimiento”, podría utilizar sus energías y su creatividad para luchar contra las injusticias en su entorno con un poquito más de seriedad. Vale la pena recordarle que incluso el verdadero “Hombre Araña”, tarde que temprano, se deja de chorradas y tiene que buscar un abogado que lo defienda. Para muestra esta viñeta… Cámara.

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Pedro Salazar

El pasado jueves 25 de enero de 2018, en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, tuve la oportunidad de entrevistar a Pedro Salazar Ugarte (Ciudad de México, México 1971).

Screen Shot 2018-07-28 at 6.20.30 PM.pngPedro Salazar es Licenciado en Derecho por el ITAM y Doctor en Filosofía Política por la Universidad de Turín, Italia. Desde hace 15 años es investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y tiene el nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores. Actualmente se desempeña como director del IIJ de la UNAM, profesor de la Facultad de Derecho y Conductor del programa Observatorio en TVUNAM.

En mayor o menor medida, a todos aquellos que nos tocó aprender Derecho en México a partir del cambio de siglo, el contenido visto en las aulas a través de la carrera resultó de una extraña mezcla entre anacrónicos textos que sirvieron de guía a nuestros profesores y la interpretación y recepción de teorías que (aunque no del todo nuevas) iban amoldándose a las exigencias de los tiempos contemporáneos.

Y es que, algunos dirán que difícilmente puede salir algo bueno de leer a Carpizo y Burgoa por la mañana y a Zagrebelsky o Ferrajoli por la noche. De seguir anclados a la  quinta época pero al mismo tiempo mirar hacia tribunales internacionales. Sin embargo, la experimentación, la prueba y el error, el cuestionar las jerarquías normativas, la emoción de ejercitar nuevos medios de control constitucional, de hacer valer el peso de los contrapesos, abrió por primera vez la posibilidad para discutir de manera abierta las intrincadas relaciones entre Derecho y poder en nuestro país.

Así, como cualquier otro campo social, aunque quizá con un mayor rezago que todos los demás, la academia jurídica nacional  comenzó a experimentar un cambió generacional, que dio voz, en aquellos años, a importantes y prominentes juristas (los cuales no es casual que actualmente funjan como cabezas de importantes instituciones de incidencia jurídico-política), que supieron ver más allá del texto normativo y pudieron llamar la atención sobre lo que estaba por venir. En ese sentido, no cabe duda que el trabajo académico de Salazar Ugarte se encuentra en sintonía con esa visión que posibilita no solo un mejor entendimiento de nuestro sistema sino también una genuina preocupación por equilibrar la teoría con la realidad social.

De ahí, precisamente, que Pedro Salazar además de su producción académica nunca haya dejado de escribir, de estar al pendiente de la vida pública nacional,  en general, de socializar el Derecho a partir de programas de televisión y  artículos de opinión en múltiples espacios divulgativos. Pero no me atrevería a decir divulgar por divulgar, o por el solo hecho de llamar la atención sino por congruencia con una academia comprometida con su entorno, no se olvida su renuncia como editorialista de uno de los periódicos de mayor tiraje en el país (por la tendenciosa cobertura al sistema anticorrupción), o también sus múltiples pronunciamientos en controvertidos temas de actualidad.

Agradezco a Pedro su tiempo y amabilidad para la entrevista, pero sobre todo por esa capacidad que tiene para propulsar el trabajo de los más jóvenes, creer en ellos, y sobre todo tratar de entenderlos, haciendo su trabajo a partir de las exigencias y necesidades que conllevan las transformaciones sociales.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Pedro Salazar.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?
Pedro Salazar (PS): Este… Normas jurídicas y una cuestión ambivalente entre conservación del statu quo o, cada vez más potencial transformador.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.
PS: No sé por qué se me vino a la mente Arturo Zaldívar.

3. ¿Alguna vez pensaste ejercer como abogado?
PS: No.

¿Por qué?
PS: Porque siempre tuve una vocación mucho más orientada hacia la aproximación teórica o política del Derecho. De hecho, mi experiencia lo que ha sido como jurista digamos en algún tiempo trabaje en administración pública, y el resto del tiempo, me he dedicado mucho más a el estudio del Derecho, pero desde la perspectiva de la academia.

4. ¿Ves alguna relación entre los abogados y nuestros actuales modelos de democracia constitucional?

PS: Yo creo que sí, llevo tiempo sosteniendo que hay una disputa por los derechos, una disputa por la concepción del Derecho en la cual lo que está en juego son distintas concepciones del ordenamiento jurídico, del Estado y de la relación entre poderes y derechos. Y sí, creo que hay una tradición de abogados, una tradición de juristas que es mucho más nacionalista, mucha más parroquial, mucha más conservadora, y mucho más formalista que otra, que es una tradición que se ha ido abriendo brecha que probablemente es menos cuantiosa desde el punto de las personas involucradas en la misma, pero que tiene una concepción mucho más universalista, mucho más comparativista, mucho más orientada hacia la interpretación abierta del Derecho. Y creo que sí, estas dos tradiciones contribuyen a consolidar distintas concepciones de Estado y distintas concepciones, vuelvo a decirlo, de relación entre el poder y los derechos.

5. De un tiempo para acá, mientras que los Poderes Judiciales, los jueces y las juezas en específico, se han fortalecido tanto en sus recursos humanos como materiales, existiendo cada vez mayores condiciones para ejercer sus labores bajo estándares de calidad, o por lo menos procurar escenarios en los que el ejercicio del Derecho resulte más eficiente, para el gremio de los abogados difícilmente se puede afirmar lo mismo… Proliferación de escuelas de Derecho de mala calidad, acceso a la justicia diferenciado por cuestiones de clase, el fenómeno de los “coyotes”, la insuficiencia de los defensores de oficio, incluso la mala fama de la profesión, ¿a qué crees que se deba esto?

PS: Son varios temas. Por ejemplo, tenemos que hablar de una discusión muy importante que es el tema de la colegiación. Yo soy de los que estoy a favor de la colegiación obligatoria, y de la certificación para el desempeño de la profesión jurídica. Entre otras razones porque, eso nos permitiría tener estándares de calidad de desempeño, no solamente desde el punto de vista técnico sino también desde el punto de vista ético, que me parece fundamental para el ejercicio de la profesión jurídica.

Entonces lo que hace falta es, en esa dirección o en otra —porque sé que hay una discusión alrededor del tema—, es una ley de la abogacía en México que ordene, una ley que establezca estándares mínimos para la formación y para el desempeño profesional, una ley que te permita decantar la calidad de las escuelas de Derecho. Es decir, mientras no tengas eso lo que tienes es un escenario en el cual hay de todo, digamos.

Y si, tienes razón yo creo el gremio de los abogados le está quedando a deber a los retos de su profesión. Y, por el otro lado tienes razón en el caso poderes judiciales, han hecho sus inversiones importantes de recursos, han más o menos sistematizado sus procesos de ingreso, selección y ascenso. En fin, hay más profesionalización de la del gremio de los abogados entendidos como los practicantes del Derecho.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

PS: Yo estoy en contra incluso del uso de la corbata… Aunque sé que hay que usarla, pues no me queda duda de la importancia de las formas. Pero yo estaría en contra del uso de la toga porque, más allá de lo simbólico, no creo que contribuye en nada a mejorar el desempeño sustantivo de la abogacía.

7. Considerando que el potencial de la licenciatura en Derecho se encuentra relacionado con el hecho de que la economía y la política se rigen en términos jurídicos, qué opinas de que, por lo general, lo cuadros políticos de las clases dirigentes tradicionalmente se encuentran conformados por abogados.

 Es decir, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas conformen la misma?

PS: A ver, yo creo que es un elemento muy estudiado y muy, digamos, reflexionado en la teoría del Estado y en la conformación del Estado —por lo menos de Weber hacia delante—, de la relevancia de los juristas en la operación del aparato estatal. La relevancia de los juristas pues por su conocimiento técnico sobre el instrumental básico con el que se gestiona la cosa pública que es, precisamente, el instrumental normativo. En ese sentido, creo que los abogados son fundamentales para el servicio público, pero yo creo lo que debemos de hacer es imaginar otro perfil de abogados es decir, yo creo que la abogacía debe de seguir siendo lo que es, la disciplina, la ciencia jurídica, pero también las abogadas y abogados deben de tener mucha más conciencia de la interacción del Derecho con las otras esferas de la vida social. Es decir, de la interacción necesaria entre Derecho y política, Derecho y economía, Derecho y sociología, y, en ese sentido la profesión jurídica debería de ser menos autorreferente como es hasta ahora. Debería de ser más receptiva de otros saberes para que las personas que estudian Derecho y que luego van a practicar Derecho tengan una cultura más amplia que la exclusivamente legal.

8. Hace algunos meses en un Congreso en Guadalajara, mientras hablabas sobre enseñanza del derecho constitucional y la incorporación de los nuevos abogados al ámbito profesional, afirmaste que quizá lo que cualquier oficina debería hacer para contratar a nuevo personal es poner una placa que diga “Se buscan personas sin experiencia”, esto en relación con lo difícil que, muchas veces, resulta dentro del campo jurídico romper con atavismos y formalismos que no solo impiden que los futuros abogados sean creativos o intenten nuevas formar de ejercer y socializar sus labores, sino que también la propia dinámica de la profesión va moldeando sus hábitos conforme a sus superiores y dentro de los estrechos márgenes que exige el propio Derecho, generando cada vez más desigualdades entre operadores jurídicos y usuarios del sistema.

Como director de uno de los institutos de investigación con mayor incidencia dentro de nuestro entorno jurídico-político, ¿qué ideas se te ocurren para que las futuras generaciones de abogados puedan fungir como detonantes de cambios sociales?
PS: Bueno, yo creo que lo que ustedes llevan tiempo estudiando en el CEEAD es fundamental. Es decir, deberíamos de transformar la manera en que formamos a los abogados, y no solamente estoy pensando en los contenidos de planes de estudio, temarios y demás, sino también en las dinámicas de razonamiento jurídico y en las maneras de aproximarse al Derecho. Yo creo que ahí hay un desafío muy grande y que la verdad el gremio es tan resistente que esas transformaciones se han dado con gotero.

Deberíamos entre otras cosas enseñar, por ejemplo, mucho más a razonar y argumentar jurídicamente que a aprender, patrones, procedimientos y normas de manera formal. Yo creo que es uno de los grandes retos.

Lo otro es que también deberíamos de tener una discusión en serio sobre para que queremos el Derecho, es decir para que sirve el instrumental jurídico en la sociedad , cual es la finalidad, porque, es muy distinto imaginar el Derecho desde la perspectiva de la organización del poder, de la administración del Estado y de la ejecución de las decisiones de los órganos políticos que, mirar al Derecho como un entramado normativo para fortalecer a las personas, para aumentar sus capacidades, y para contribuir a la participación en la adopción de las decisiones colectivas. Hay una diferencia que vale la pena tomar en cuenta, que es tanto como preguntarnos si queremos un derecho orientado hacia los poderes en plural, o un derecho orientado hacia los derechos y hacia las personas en lo particular.

Lo otro yo creo que tenemos que enseñar una aproximación mucho más práctica hacia el Derecho, eso también es algo fundamental. A mí me parece que la manera en que se debería enseñarse el Derecho, ustedes lo saben muy bien, no solo puede tener una función teórica fuerte sino también tendría estar muy vinculado al ejercicio práctico de la profesión jurídica, para entenderlo, aunque no lo vayas a ejercer. No hay manera de analizar bien sentencias constitucionales, por ejemplo, si no tienes una proximidad con la manera en la que se articula un litigio estratégico y yo creo que por ahí habría otra cuestión.

Otro elemento fundamental que deberíamos de tomarnos muy en serio es la dimensión axiológica de nuestra profesión, es decir el sustrato ético que debe de estar detrás del Derecho que no quiere decir confundir el Derecho con la moral ni vertientes iusnaturalistas. Simplemente quiere decir que el Derecho no puede verse como un ente aislado de una pretensión de corrección moral.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Norberto Bobbio Filósofo político
Italia Tercera casa
Liberalismo Igualitario Concepción de vida
UNAM Mi casa adoptiva
Laicidad Principio fundamental para la convivencia
ITAM Centro de formación profesional
“Escuela de Turín” Una idea en formación
Mariano Otero Predecesor de Kelsen
Conferencia Mariano Otero CoMO Recuerdo de juventud
IIJ Mi casa
Rodolfo Vázquez Ejemplo
TEPJF Institución inestable
Democracia constitucional Modelo de organización política ideal
SCJN Tribunal Constitucional
Café (espresso) Todos los días
José Woldemberg Amigo y modelo
Justicia Pretensión constante
Michelangelo Bovero Tutor y formador
Derecho Instrumento de trabajo
Poder Derecho
México

Futuro

Las 11 felicitaciones más extrañas o culeras por el día del abogado

El pasado jueves, 12 de julio, se celebró el día del abogado aquí en México. Ya he hablado de su origen, he realizado alguna reseña de su celebración e incluso he criticado la futilidad de este evento que, sin embargo, se sigue festejando en nuestros tiempos a través de imágenes repletas de balanzas, buhos, diosas temis, corbatas, libros pasta de cuero, con letras cursivas y citas que oscilan entre Mandela, Gandhi, Couture, Aristóteles o Platón. Vamos que si se trata de imaginación o creatividad, el gremio se queda corto, muy corto. Así, como ya es tradición, me di a la tarea de recopilar las 11 postales más extrañas, o culeras o pinches, del día del abogado. No están rankeadas, para mi todas son ganadoras. Qué las disfruten, añado alguna nota o comentario para las mismas.


1. Al tiro con el botonazo.

Screen Shot 2018-07-14 at 9.56.56 PM.png

2. Temis met Second Life.

Screen Shot 2018-07-14 at 9.47.23 PM.png

3. “no hay nada”… NADA alv.

36946934_10216790897904294_1283520336112910336_n.jpg

4. Piolines jurídicos, ya toda una tendencia.

Dh6hXxXV4AEwoxb.jpg

5. WestWorld temporada 3.

Screen Shot 2018-07-14 at 9.45.25 PM.png

6. Versión para toda la familia.

22310615_1995707280667557_5928127839359255453_n.jpg

7. Esta es espectacular, la banda sinaloense El Recodo subió a sus redes sociales esta felicitación. Una joya.

Screen Shot 2018-07-14 at 9.59.22 PM.png

8. Reciclando la del 14 de febrero.

36087347_10156636576209238_6294036523725619200_n.jpg

9. Haha, me dio risa. Sobre todo por el Torres.

36912336_1756365211112740_5680343743610224640_o.jpg

10. Queer Eye For The Straight Law Guy

37062862_743849539279425_2556501475316465664_n.jpg

11. Nos podrán quitar todo menos el powerpoit.

27459746_160853987900384_1036620040154268347_n.jpg

La normalidad de Jorge Volpi

 

Ayer en México fue un día difícil. Bueno no es cierto, fue un gran día, sábado de Gloria (lo nominó Juan Villoro). El triunfo de la selección nacional frente al equipo de Corea en el mundial, nos catapultó hasta al primer lugar de grupo y se desató la alegría colectiva. Además coincidió con el Pride y sus múltiples marchas y celebraciones. París era una fiesta, digo México. Una fiesta que concentró toda la atención de todos en dichos acontecimientos festivos, o por lo menos difuminó otras tantas cosas que sucedieron.

Ya hoy con la calma que implica la cotidianidad (y la maldita cruda que me tiene prácticamente inmovilizado), me doy cuenta que la editorial de ayer de Jorge Volpi en periódico Reforma fue respecto a su novela documental y sobre el sistema de justicia.

Hoy escribo brevemente sobre eso puesto que hace dos semanas realicé una no reseña sobre la no novela de Volpi, y, sinceramente, porque quiero. Porque mi blog antes que ser un espacio sobre abogados, es un espacio mío, que puedo utilizar limitadamente como trinchera para decir lo que pienso y tratar de influir dentro de mi campo social.

Una de mis principales quejas con la Novela criminal de Volpi (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡la cual hoy descubro fue pensada para seducir a los lectores de ficción pero no para los lectores de ficción que conocen el sistema de justicia en México!!!!!!!!!!, mea culpa), fue precisamente eso de novelar, o documentar, un caso real. O sea, al final por más que queramos construir un relato a partir de hechos reales, tal relato se erige por medio de una determinada selección de actores, hechos, y perspectivas sesgadas, que inevitablemente son filtradas a discreción. De nueva cuenta, no es posmodernidad, ni posverdad…, es entender que la objetividad es mucho más compleja, que en el arte las creaciones literarias no son asépticas.

A ver, no estoy peleado con la idea de la novela documental, ejemplifiqué las obras de Javier Cercas y Emmanuel Carrère como trabajos precisos y fuera de serie, pero la diferencia con el texto de Volpi es que quizá él no se centró solamente en relatar la historia de UN solo personaje, sino (ahora descubro) de poner en evidencia el lúgubre sistema de justicia en el país.

De ahí que utilicé el término chismógrafo, es decir la no novela, para quienes estamos en el medio, se puede leer como un documento recopilatorio de la opinión de Volpi sobre múltiples abogados y actores políticos en México. De ahí también que cuando uno está en el medio, y conoce a ciertos personajes y actores involucrados, sabe que algunas cosas no bastas, o simplemente no coinciden con la realidad.

El ejemplo específico fue con Jorge Ordóñez. Quienes tenemos la fortuna de conocerlo sabemos de su profesionalismo, sabemos que además de ser un gran abogado es una gran persona, que difícilmente dependió de él lo aducido en la novela. De ahí entonces, y sumado a otros varios detalles, la verdad ya no es tan verdad, o más bien la novela de no ficción, al final no es tan novela de no ficción.

En todo caso, yo me quedé pensando, si Volpi entrevistó a Jorge para su proyecto, si le preguntó directamente a él, o si acaso contrastó varias fuentes de un hecho tan relevante no solo en el desarrolló del caso sino también para la posterior construcción de la novela…

En cualquier caso, es valiente y sorprendente lo que escribió el ganador del premio Alfaguara en su columna semanal. Valiente porque acepta su error y trata de reivindicar los hechos que él mismo endilga a Ordóñez. Sorprendente, porque entonces qué hacemos con su no ficción… ¡ESTO ES COMO INCEPTION! No, no, no, mejor aun, esto es como que Volpi en una novela de no ficción, ficciona algo, hace un montaje, ¡justo como hizo García Luna con el primer montaje de Florence Cassez e Israel Vallarta!. Un montaje del montaje.

Lo que me queda la duda es si se va a modificar la novela de Volpi, digo la no novela de Volpi, en la siguientes reimpresiones, o en las versiones on line. O si se va a incluir como epílogo esta editorial… ¿Se irá Volpi a adentrar en quién filtró el proyecto? ¿Lo eliminará, lo dejará pasar? ¿O cambiará el curso de la historia? Digo este evento, y algún otro… La implicaciones podrían rebasar la realidad, e incluso tal vez modificarla…, chingado siento que al final estoy viendo un capítulo de Rick and Morty. Un capítulo en el que en un universo en el que una novela, digo una no novela, sobre una historia real, tiene que ser modificada porque a su vez alteró la realidad.

Sinceramente agradezco que Volpi no escribió una no ficción sobre Caperucita. En fin, siento que al seguir hablando de la novela de Volpi, digo de la no novela de Volpi, resulta contraproducente pues se le hace más promoción. Nada más errado, o sea, reitero que cada quién lea lo que quiera, o en todo caso si te gusta la ficción y eres abogado y conoces lo mal que está el sistema este libro no es para ti, limítate mejor a tratar de transformar y mejorar el sistema… Justo, como algunos de los personajes de la no novela. Ordóñez incluido.

Dejo la columna de opinión sobre la que escribo…. Y, como siempre, subrayo las ideas que me resultaron más interesantes para el tema de este blog, que es el de los abogados.


La normalidad

Si algo misterioso tiene la escritura de una novela es que con frecuencia ni siquiera el autor mismo adivina sus alcances. Con una novela sin ficción, donde los personajes en realidad son personas, con sus propias vidas, destinos y creencias, el descontrol se recrudece. Han pasado tres meses desde que publiqué Una novela criminal, el libro en el que pretendí contar, usando las armas de la literatura, la historia verídica de Florence Cassez e Israel Vallarta, y solo ahora he empezado a columbrar el sentido de sus páginas. Cuando inicié el recorrido por esta historia tan inverosímil como real, mi meta era contar de la mejor manera posible una trama con todos los ingredientes para seducir a un lector de ficción; poco a poco caí en la cuenta de que el tema central del libro era otro, más extenso y doloroso: un retrato de México, de lo peor de México -su sistema de justicia-, a través de un caso que me parecía excepcional.

Tres meses después, reviso este juicio. Sin duda el caso se volvió excepcional, pero en sus inicios no lo era. Volvamos por un segundo a aquel 9 de diciembre de 2005, cuando los dos principales noticieros de la televisión anuncian que transmitirán en vivo la captura de unos peligrosos secuestradores: ¿por qué ese día nadie nota las incongruencias de la grabación?, ¿por qué ninguno de los periodistas que llegan a Las Chinitas observa irregularidad alguna? Porque todo lo que ocurrió en ese “rancho” en las afueras de la capital era normal. Era -y es- normal que la policía detuviera a presuntos criminales un día y los presentara al siguiente; era -y es- normal que sembrara armas y pruebas; era -y es- normal que presionara a las víctimas; era -y es- normal que inventase testigos.

Lo que no vimos o apenas atisbamos ese día, también era normal: la complicidad entre los medios y el poder, la tortura, la falsificación de los hechos, la destrucción de la verdad. Mientras escribía este libro ocurría el caso Ayotzinapa: otro ejemplo de torturas e ineficacia, de intromisiones políticas y destrucción de los hechos, como acaba de demostrar una arriesgada sentencia judicial. El reportaje de Animal Político publicado en estos días, “Matar en México”, comprueba lo mismo: 9 de cada 10 homicidios quedan impunes. Nuestra justicia simplemente no existe.

En aras de esa justicia reconozco, aquí, un error mío: una fuente que se reveló errada me llevó a escribir que quien le mostró la sentencia del ministro Arturo Zaldívar al abogado Miguel Carbonell, poco antes de que se hiciera pública, fue el abogado Jorge Ordóñez, entonces secretario de la ministra Olga Sánchez Cordero. Ahora sé que no fue él: lamento profundamente la falsa atribución.

En estos tres meses he sido acusado -lo esperaba- de defender a criminales. Mis detractores repiten la misma mentira: que el montaje de García Luna no implica que Florence e Israel sean inocentes. Y claman, en teoría, por las víctimas. No me sorprende que varios implicados en el caso lo hagan, ni tampoco periodistas asociados con el gobierno, sino voces que se pretenden críticas. Sorprende que defiendan al gobierno y a un sistema que violó los derechos tanto de los presuntos criminales como de esas víctimas, haciendo imposible desentrañar la verdad. Y sorprende aún más que tomen posiciones propias de la ultraderecha: no asumir que incluso los criminales tienen derechos los emparienta con Bush Jr. o con Trump. No: Florence no fue liberada por un pequeño error en su proceso, por la falta de asistencia consular o por el mero montaje: lo fue porque los encargados de buscar la verdad la destruyeron por completo.

Florence es inocente porque nuestra legislación recoge, al fin, la presunción de inocencia. El único culpable de que no haya justicia, ni para ella ni para Israel Vallarta y su familia, ni para las víctimas que los acusan, es el Estado. En estas semanas, Israel fue trasladado arbitrariamente de El Altiplano a Puente Grande, en Jalisco, otra cárcel de máxima seguridad, lo cual retrasará aún más su proceso. Como él, hoy en México todos somos ciudadanos a medias: víctimas potenciales de un sistema de justicia tan corrupto como ineficaz.

Dónde trabajan los abogados No. 18

Una foto que tomó mi querido amigo Chema de su viaje a Tlaxcala la semana pasada… La tuitió diciendo “Sólo le faltó poner que en la noche maneja un taxi“. Que no se diga que la profesión no goza de un fuerte componente polifacético.

Crónica del #SaverioFest 2018

El pasado viernes 26 de enero, en Horizontal, se llevó a cabo la primera edición del #SaverioFest, una especie de mezcla de aquellas fiestas tuiteras de mediados de los ochentas y reunión de exas del ITAM, na mentira (aunque la verdad había más itamitas en dicho evento que en la campaña de Pepe Mid), más bien, como un hijo bastardo producto de una fallida relación entre cualquier partido político y varios millennials.

Lo cierto es que desde hace mucho tiempo no se veía un evento que haya generado más expectativa en el imaginario del Twitter. La pregunta: “vas a ir al #SaverioFest” o “oye, tú sí conoces al perrito abogado”, parecían de Fight Club con “do you know Tyler Durden”.

Desde hipótesis de pensar que era una cortina de humo para no prestar atención a la clara y manifiesta injerencia rusa en nuestro país, un evento encubierto para recolectar firmas para los candidatos independientes, o una venta nocturna de libros Porrúa, lo cierto es que el origen del #SaverioFest, como muchos pensaban, no fue precisamente el natalicio del que otorga el nombre al magno evento, o algo de tintes políticos, sino simple y sencillamente celebrar que el perrito abogado, Saverio, Javier Carmona, cumplía un año de haber llegado de Veracruz a la Ciudad de México, y por ende reivindicar, al igual que Javier Corral, el federalismo y la amistad más allá de una red social, o de una determina disciplina científica.

En lo personal, tengo la fortuna de conocer al perrito desde hace algunos años y no puedo decir de él otra cosa más que halagos. Generoso y sincero, la simpatía y buen humor que transmite Saverio por Twitter también la refleja en persona, sabiéndola conjugar con lo que nos congrega que es haber estudiado Derecho, o trabajar con eso, o alguna cosa afín, o simple y sencillamente perder el tiempo laboral estando en Twitter leyendo cosas de Derecho. Su ingenio y buen humor han catapultado al perrito a varias instancias de poder, atendiendo un nicho de mercado que estaba descuidado en estos tiempos. De ahí que el Twitter del perrito tenga un amplio poder de convocatoria…

Entre los asistentes, sin temor a equivocarme, se puede afirmar que hubo presencia de todos los organismos públicos de los tres poderes de la Unión y de cada uno de los organismos constitucionales autónomos que existen hasta el día de hoy (que creo que son como mil quinientos), de organismos internacionales, bueno de sus agencias, de diferentes medios, de muchas Universidades, de plataformas virtuales, incluso de diferentes partidos políticos… Vamos ni Andrés Manuel o Anaya tuvieron un grupo tan plural. Ok, todo eso, simón, pero puedo dejar de pegarle a la mamada y resumirlo  en que toda la pinche progresía con datos en el celular, la izquierda caviar del Twitter, andaba por ahí echando cotorreo, o dándose un espacio para convivir más allá de solo andar posicionando hashtags, haciendo memes o política (que al final es lo mismo), procastinando, o quejándose por convivir.

Eso por un lado, pero por el otro, la concurrida asistencia (la cual, lamentablemente, dejó a mucha raza fuera del sitio) también se generó por el morbo que nos unió a muchos de ir a ver quién chingados era El Perrito Abogado y, finalmente desmentir que es una cuenta colectiva, una creación del equipo de campaña de Margarita Zavala, o una cuenta espejo de Fernando Belaunzaran en permanente viaje de marihuana. Pero bueno, El perrito existe, tan real como la democracia en México y como en todos lados, eso es bueno y es malo, es decir tiene sus pros y sus contras, que para el caso en concreto se podrían resumir en:

Pros:

  • Poner en loop “Me rehuso” de Dany Ocean.
  •  La ausencia de Gaby Cuevas.
  •  Tanto itamita.
  • La presencia de tanto abogado.
  • Que no se consumió tanto FourLoko.

Contras:

  • Poner en loop “Me rehuso” de Dany Ocean.
  • La ausencia de Gaby Cuevas.
  • Tanto itamita.
  • La presencia de tanto abogado
  • Que no se consumió tanto FourLoko.

En definitiva, como dijo Mel (@otroderecho) la relevancia histórica del #SaverioFest podría representar un cambio de época jurisprudencial. Y es que, éste  se ha constituido como el evento jurídico-político más importante de inicios de año. Felicidades a todos los asistentes.

P.D. Este post no tiene ninguna imagen gracias a la ley de protección de datos personales.

Porrúa´s book Rick. A propósito de las editoriales jurídicas en la #FILGuadalajara

eTengo 31 años y es la trigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (sospecho que la coincidencia se debe a que en el mismo año en que murió Rulfo (y Borges) yo también aproveché para nacer, no sé). Estoy muy emocionado porque es la primera vez que vengo y porque además se la dedican a mi ciudad favorita, que es Madrid (obviamente), y porque el premio se lo dan a uno de mis escritores favoritos vivos, que es Emmanuel Carrère (si no han leído El adversarioDe vidas ajenas, o Limónov, me parece una excelente oportunidad para hacerlo, de otro nivel).

Todo me resulta increíble, lo variado de las actividades, la cantidad de gente leyendo, los descuentos, los personajes que te encuentras (ayer, por ejemplo, me topé dos botargas, una otaku, un ministro de la SCJN, a Margarita Zavala y a un luchador, así namás paseando por la feria), las presentaciones de libros, bueno con mencionar que hasta un agua de guayaba que me tomé me resultó bien rica, TO-DO. No sé, digo igual porque soy primerizo en estas cuestiones, o provinciano, o porque me reencuentro con gente que quiero mucho, o porque lo mejor de la Feria del Libro en Monterrey son las nieves que venden al final, o porque simplemente me gusta leer y estar rodeado de libros o de gente que comparte mi gusto, o porque yo qué sé pero, en definitiva, me parece un ejercicio y un fenómeno extraordinario que esto se desarrolle en mi país.

Ayer escuché a Villoro, a Carreré, Manuela Carmena, a Volpi, Savater, Rivera Garza…, hoy a Paul Auster, ¡vamos! gente que difícilmente en un mismo espacio podrán coincidir. De verdad, a mi esto me emociona, escuchar a tantas personas compartir lo que significa para ellos la lectura y la escritura, el respeto que se le tiene, las ideas que les provocan, y los sentimientos que les genera, no hace más que ilusionarme e imaginarme no sé si un país mejor pero sí un país con mejores habitantes.

De ahí, precisamente, una de las virtudes de la lectura: imaginar. Inventar o crear espacios diferentes, creatividad para idear otros escenarios y ahí desplegar potencialidades que puedan, eventualmente, ser aterrizadas en la realidad.

Pero bueno, este blog, no es de libros, ni de lecturas, ni tampoco un diario personal, es de abogados, o de cosas de abogados, o, en su caso, de libros sobre, de, y para abogados.

La variedad es muchísima en la FIL, uno se encuentra seguido puestos de las grandes editoriales jurídicas del país y también de las medianas, de las Universidades y sus Facultades de Derecho, también los sobrios pero al mismo tiempo pretenciosos stands de nuestras autoridades judiciales exhibiendo sus libros promocionales que en todo caso nadie lee, o solo sirven para adornar los añejos libreros que enaltecen las espaldas de distinguidos abogados. Vamos, hay de todo, me he encontrado varias joyas, siempre (a pesar de su precio) está editorial Trotta, Siglo XXI, Fontamara, y algunas más. Pero en contraste con las grandes casas editoriales, resulta hasta penoso lo sombrío y hasta triste que resultan los espacios jurídicos en la feria. No sé igual soy yo que les tengo un poco de manía, o que en comparación con los espacios, propiamente, de literatura o poesía, incluso los de niños, me sabe a poco, o más bien me sabe demasiado formal e institucional para estos espacios de encuentro y creación e imaginación. O no. No sé.

El caso es que llegué a Porrúa. Que no está mal, que resulta una editorial interesante, pero que en la parte jurídica ya conocen mi opinión, ya he escrito en este blog bastante con Darío Ángeles, Javier Martín Reyes, y demás gente involucrada, sobre la escasa responsabilidad social de esta casa, sobre los escándalos de plagio que aquí se han denunciado, sobre su mercantilización, sobre muchas cosas. Pero bueno, ya está, cada quien sus fobias y sus batallas. Volviendo al tema, lo que me sorprendió es que algunos de los libros jurídicos de Porrúa se encontraban fuera del alcance de cualquier lector que estuviera en la FIL. Imagino que esto es por los acondicionamientos del espacio pero a mi me dio risa. Estaban colocados bien arriba, apenas con escalera se puedieran alcanzar, los título no se divisan a simple vista, como para evitar que dichas ediciones se vendan o se lean. Quién sabe. La imagen es esta y me parece hermosa…

DPgBW7NV4AAJ_bS.jpg

Hermosa porque resulta una metáfora perfecta de lo que viene a significar el acceso a la ciencia jurídica, al estudio del Derecho, a ese mundo abstruso, lejano, intocable y lejos del alcance de cualquiera, cubierto por plásticos para evitar deteriorarse y, al mismo tiempo, evitar socializarse.

Hay mucho por hacer dentro del mercado editorial jurídico en nuestro país. Tanto que habría que empezar por seguir llamando la atención, o en todo caso hacer un meme.

Screen Shot 2017-11-12 at 7.44.36 PM.png

 

¿En México cuáles son los Estados con más abogados y con más escuelas de derecho? A propósito del mes patrio y los datos del CEEAD y de la SCJN

cornucopia.jpg

De niño te enseñan que México tiene forma de cuerno de la abundancia. De cornucopia, de ese artefacto imperecederamente productor de prosperidad y riqueza, que nos proyecta como un espacio feliz, un lugar donde la escasez es excepción y el bienestar una constante.

El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo” escribió Ramón López Velarde, en los versos más lindos que se han escrito sobre este país, como para recordarnos la ambivalencia que implica intentar organizar y disponer estas tierras. Hay que acostumbrarse a administrar la abundancia, dijo el difuso ex presidente López Portillo…

Todo mal, todo falaz, todo idílico, todo, de alguna u otra manera, contradictorio. Es decir, muy tendiente a creer que lo cuantitativo prima sobre lo cualitativo. Pero en fin, como siempre, no todo es mentira, ni todo es verdad. Lo cierto es que en cuestiones legales, en producción jurídica, seguimos teniendo una abundante cantidad de escuelas de derecho y, eventualmente, de abogados, que esto parece que se nos está yendo de las manos.

Aprovechando las fiestas patrias, la gloriosa independencia de nuestra nación, vale la pena traer a colación algunos datos, propongo dos. La conocida infografía anual del CEEAD respecto al número de escuelas de derecho y una reciente que sacó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sobre el número de cédulas profesionales divididas por territorio.

A ver una cosita solamente antes de entrar exponerlas…, abro paréntesis…, los dos materiales dan para mucho, su análisis particular, así como también al cruzar la información se puede generar un buen referente para indicarnos algunas problemáticas que van desde federalismo, burocracia, litigiosidad, oportunidades de trabajo, igualdad, mil cosas, ¿va?, listo, todo bien, todo fain. También para cuestionarnos cuántos abogados son muchos abogados, no nos apresuremos y emitamos un juicio alarmista sobre la cantidad antes que analizar la calidad. A todas luces resulta escandalosos los números pero al desagregarlos y pasarlos por varios filtros puede ser que estos no reflejen nítidamente lo que sucede, porque no por el solo hecho de tener cédula significa que se está ejerciendo la profesión, ni que el hecho de que una escuela de derecho exista viene a reflejar que de forma automática ya se cuenten con un alto número de titulados. Hay que pensar bien estos datos y reflexionarlos detenidamente. No cabe duda que el acceso a la justicia en México, es un tema urgente a tratar, uno de los derechos menos garantizados y sobre el cual se erigen muchos otros, sino es que la justiciabilidad de todos los demás. Queda claro. En ese sentido, el problema transita por ahí, por sus operadores y quienes accionan el sistema de justicia. Me queda claro que hay problema, lo que hay que hacer es idear maneras para abordarlo. Por el momento, todavía toca difundir y llamar la atención sobre el tema. Así que por espacio, energía, y mil pendientes, me limito a eso en este post. Les prometo que estamos trabajando en algo más grande. Cierro paréntesis…

Primero la del número de escuelas de derecho en México que, según el CEEAD, para este ciclo llegan a la nada despreciable cantidad de MIL SETECIENTAS SETENTA (1770), y en el top 5 de Estado con mayor número se encuentran:

  1. Estado de México
  2. Ciudad de México
  3. Veracruz
  4. Guanajuato
  5. Jalisco

Después la que hace varias semanas sacó la SCJN, que aunque no dice el número total de cédulas profesionales para abogados existen en el país nos da una muy buena referencia de su distribución geográfica.

  1. Ciudad de México
  2. Estado de México
  3. Puebla
  4. Nuevo León
  5. Veracruz

Está raro. O no raro. Complejo. Hay que echarle cabeza y validar algunas de estas cifras para ver por dónde se pueden pensar y hacer algo al respecto. En cualquier caso, sirva esta entrada para seguir visibilizando algo que parece que no importa, que no es prioridad dentro de la agenda política. Hay que hacer algo respecto a la forma cómo se enseña derecho en México, algo sobre cómo está regulada la profesión. Abundan abogados que busquen la justicia y abundan escuelas de derecho que enseñen lo que es la justicia, lo que difícil y contradictoriamente no se encuentra en este país es justicia.