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Las 11 felicitaciones más extrañas o culeras por el día del abogado

El pasado jueves, 12 de julio, se celebró el día del abogado aquí en México. Ya he hablado de su origen, he realizado alguna reseña de su celebración e incluso he criticado la futilidad de este evento que, sin embargo, se sigue festejando en nuestros tiempos a través de imágenes repletas de balanzas, buhos, diosas temis, corbatas, libros pasta de cuero, con letras cursivas y citas que oscilan entre Mandela, Gandhi, Couture, Aristóteles o Platón. Vamos que si se trata de imaginación o creatividad, el gremio se queda corto, muy corto. Así, como ya es tradición, me di a la tarea de recopilar las 11 postales más extrañas, o culeras o pinches, del día del abogado. No están rankeadas, para mi todas son ganadoras. Qué las disfruten, añado alguna nota o comentario para las mismas.


1. Al tiro con el botonazo.

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2. Temis met Second Life.

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3. “no hay nada”… NADA alv.

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4. Piolines jurídicos, ya toda una tendencia.

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5. WestWorld temporada 3.

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6. Versión para toda la familia.

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7. Esta es espectacular, la banda sinaloense El Recodo subió a sus redes sociales esta felicitación. Una joya.

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8. Reciclando la del 14 de febrero.

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9. Haha, me dio risa. Sobre todo por el Torres.

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10. Queer Eye For The Straight Law Guy

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11. Nos podrán quitar todo menos el powerpoit.

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La normalidad de Jorge Volpi

 

Ayer en México fue un día difícil. Bueno no es cierto, fue un gran día, sábado de Gloria (lo nominó Juan Villoro). El triunfo de la selección nacional frente al equipo de Corea en el mundial, nos catapultó hasta al primer lugar de grupo y se desató la alegría colectiva. Además coincidió con el Pride y sus múltiples marchas y celebraciones. París era una fiesta, digo México. Una fiesta que concentró toda la atención de todos en dichos acontecimientos festivos, o por lo menos difuminó otras tantas cosas que sucedieron.

Ya hoy con la calma que implica la cotidianidad (y la maldita cruda que me tiene prácticamente inmovilizado), me doy cuenta que la editorial de ayer de Jorge Volpi en periódico Reforma fue respecto a su novela documental y sobre el sistema de justicia.

Hoy escribo brevemente sobre eso puesto que hace dos semanas realicé una no reseña sobre la no novela de Volpi, y, sinceramente, porque quiero. Porque mi blog antes que ser un espacio sobre abogados, es un espacio mío, que puedo utilizar limitadamente como trinchera para decir lo que pienso y tratar de influir dentro de mi campo social.

Una de mis principales quejas con la Novela criminal de Volpi (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡la cual hoy descubro fue pensada para seducir a los lectores de ficción pero no para los lectores de ficción que conocen el sistema de justicia en México!!!!!!!!!!, mea culpa), fue precisamente eso de novelar, o documentar, un caso real. O sea, al final por más que queramos construir un relato a partir de hechos reales, tal relato se erige por medio de una determinada selección de actores, hechos, y perspectivas sesgadas, que inevitablemente son filtradas a discreción. De nueva cuenta, no es posmodernidad, ni posverdad…, es entender que la objetividad es mucho más compleja, que en el arte las creaciones literarias no son asépticas.

A ver, no estoy peleado con la idea de la novela documental, ejemplifiqué las obras de Javier Cercas y Emmanuel Carrère como trabajos precisos y fuera de serie, pero la diferencia con el texto de Volpi es que quizá él no se centró solamente en relatar la historia de UN solo personaje, sino (ahora descubro) de poner en evidencia el lúgubre sistema de justicia en el país.

De ahí que utilicé el término chismógrafo, es decir la no novela, para quienes estamos en el medio, se puede leer como un documento recopilatorio de la opinión de Volpi sobre múltiples abogados y actores políticos en México. De ahí también que cuando uno está en el medio, y conoce a ciertos personajes y actores involucrados, sabe que algunas cosas no bastas, o simplemente no coinciden con la realidad.

El ejemplo específico fue con Jorge Ordóñez. Quienes tenemos la fortuna de conocerlo sabemos de su profesionalismo, sabemos que además de ser un gran abogado es una gran persona, que difícilmente dependió de él lo aducido en la novela. De ahí entonces, y sumado a otros varios detalles, la verdad ya no es tan verdad, o más bien la novela de no ficción, al final no es tan novela de no ficción.

En todo caso, yo me quedé pensando, si Volpi entrevistó a Jorge para su proyecto, si le preguntó directamente a él, o si acaso contrastó varias fuentes de un hecho tan relevante no solo en el desarrolló del caso sino también para la posterior construcción de la novela…

En cualquier caso, es valiente y sorprendente lo que escribió el ganador del premio Alfaguara en su columna semanal. Valiente porque acepta su error y trata de reivindicar los hechos que él mismo endilga a Ordóñez. Sorprendente, porque entonces qué hacemos con su no ficción… ¡ESTO ES COMO INCEPTION! No, no, no, mejor aun, esto es como que Volpi en una novela de no ficción, ficciona algo, hace un montaje, ¡justo como hizo García Luna con el primer montaje de Florence Cassez e Israel Vallarta!. Un montaje del montaje.

Lo que me queda la duda es si se va a modificar la novela de Volpi, digo la no novela de Volpi, en la siguientes reimpresiones, o en las versiones on line. O si se va a incluir como epílogo esta editorial… ¿Se irá Volpi a adentrar en quién filtró el proyecto? ¿Lo eliminará, lo dejará pasar? ¿O cambiará el curso de la historia? Digo este evento, y algún otro… La implicaciones podrían rebasar la realidad, e incluso tal vez modificarla…, chingado siento que al final estoy viendo un capítulo de Rick and Morty. Un capítulo en el que en un universo en el que una novela, digo una no novela, sobre una historia real, tiene que ser modificada porque a su vez alteró la realidad.

Sinceramente agradezco que Volpi no escribió una no ficción sobre Caperucita. En fin, siento que al seguir hablando de la novela de Volpi, digo de la no novela de Volpi, resulta contraproducente pues se le hace más promoción. Nada más errado, o sea, reitero que cada quién lea lo que quiera, o en todo caso si te gusta la ficción y eres abogado y conoces lo mal que está el sistema este libro no es para ti, limítate mejor a tratar de transformar y mejorar el sistema… Justo, como algunos de los personajes de la no novela. Ordóñez incluido.

Dejo la columna de opinión sobre la que escribo…. Y, como siempre, subrayo las ideas que me resultaron más interesantes para el tema de este blog, que es el de los abogados.


La normalidad

Si algo misterioso tiene la escritura de una novela es que con frecuencia ni siquiera el autor mismo adivina sus alcances. Con una novela sin ficción, donde los personajes en realidad son personas, con sus propias vidas, destinos y creencias, el descontrol se recrudece. Han pasado tres meses desde que publiqué Una novela criminal, el libro en el que pretendí contar, usando las armas de la literatura, la historia verídica de Florence Cassez e Israel Vallarta, y solo ahora he empezado a columbrar el sentido de sus páginas. Cuando inicié el recorrido por esta historia tan inverosímil como real, mi meta era contar de la mejor manera posible una trama con todos los ingredientes para seducir a un lector de ficción; poco a poco caí en la cuenta de que el tema central del libro era otro, más extenso y doloroso: un retrato de México, de lo peor de México -su sistema de justicia-, a través de un caso que me parecía excepcional.

Tres meses después, reviso este juicio. Sin duda el caso se volvió excepcional, pero en sus inicios no lo era. Volvamos por un segundo a aquel 9 de diciembre de 2005, cuando los dos principales noticieros de la televisión anuncian que transmitirán en vivo la captura de unos peligrosos secuestradores: ¿por qué ese día nadie nota las incongruencias de la grabación?, ¿por qué ninguno de los periodistas que llegan a Las Chinitas observa irregularidad alguna? Porque todo lo que ocurrió en ese “rancho” en las afueras de la capital era normal. Era -y es- normal que la policía detuviera a presuntos criminales un día y los presentara al siguiente; era -y es- normal que sembrara armas y pruebas; era -y es- normal que presionara a las víctimas; era -y es- normal que inventase testigos.

Lo que no vimos o apenas atisbamos ese día, también era normal: la complicidad entre los medios y el poder, la tortura, la falsificación de los hechos, la destrucción de la verdad. Mientras escribía este libro ocurría el caso Ayotzinapa: otro ejemplo de torturas e ineficacia, de intromisiones políticas y destrucción de los hechos, como acaba de demostrar una arriesgada sentencia judicial. El reportaje de Animal Político publicado en estos días, “Matar en México”, comprueba lo mismo: 9 de cada 10 homicidios quedan impunes. Nuestra justicia simplemente no existe.

En aras de esa justicia reconozco, aquí, un error mío: una fuente que se reveló errada me llevó a escribir que quien le mostró la sentencia del ministro Arturo Zaldívar al abogado Miguel Carbonell, poco antes de que se hiciera pública, fue el abogado Jorge Ordóñez, entonces secretario de la ministra Olga Sánchez Cordero. Ahora sé que no fue él: lamento profundamente la falsa atribución.

En estos tres meses he sido acusado -lo esperaba- de defender a criminales. Mis detractores repiten la misma mentira: que el montaje de García Luna no implica que Florence e Israel sean inocentes. Y claman, en teoría, por las víctimas. No me sorprende que varios implicados en el caso lo hagan, ni tampoco periodistas asociados con el gobierno, sino voces que se pretenden críticas. Sorprende que defiendan al gobierno y a un sistema que violó los derechos tanto de los presuntos criminales como de esas víctimas, haciendo imposible desentrañar la verdad. Y sorprende aún más que tomen posiciones propias de la ultraderecha: no asumir que incluso los criminales tienen derechos los emparienta con Bush Jr. o con Trump. No: Florence no fue liberada por un pequeño error en su proceso, por la falta de asistencia consular o por el mero montaje: lo fue porque los encargados de buscar la verdad la destruyeron por completo.

Florence es inocente porque nuestra legislación recoge, al fin, la presunción de inocencia. El único culpable de que no haya justicia, ni para ella ni para Israel Vallarta y su familia, ni para las víctimas que los acusan, es el Estado. En estas semanas, Israel fue trasladado arbitrariamente de El Altiplano a Puente Grande, en Jalisco, otra cárcel de máxima seguridad, lo cual retrasará aún más su proceso. Como él, hoy en México todos somos ciudadanos a medias: víctimas potenciales de un sistema de justicia tan corrupto como ineficaz.

Dónde trabajan los abogados No. 18

Una foto que tomó mi querido amigo Chema de su viaje a Tlaxcala la semana pasada… La tuitió diciendo “Sólo le faltó poner que en la noche maneja un taxi“. Que no se diga que la profesión no goza de un fuerte componente polifacético.

Crónica del #SaverioFest 2018

El pasado viernes 26 de enero, en Horizontal, se llevó a cabo la primera edición del #SaverioFest, una especie de mezcla de aquellas fiestas tuiteras de mediados de los ochentas y reunión de exas del ITAM, na mentira (aunque la verdad había más itamitas en dicho evento que en la campaña de Pepe Mid), más bien, como un hijo bastardo producto de una fallida relación entre cualquier partido político y varios millennials.

Lo cierto es que desde hace mucho tiempo no se veía un evento que haya generado más expectativa en el imaginario del Twitter. La pregunta: “vas a ir al #SaverioFest” o “oye, tú sí conoces al perrito abogado”, parecían de Fight Club con “do you know Tyler Durden”.

Desde hipótesis de pensar que era una cortina de humo para no prestar atención a la clara y manifiesta injerencia rusa en nuestro país, un evento encubierto para recolectar firmas para los candidatos independientes, o una venta nocturna de libros Porrúa, lo cierto es que el origen del #SaverioFest, como muchos pensaban, no fue precisamente el natalicio del que otorga el nombre al magno evento, o algo de tintes políticos, sino simple y sencillamente celebrar que el perrito abogado, Saverio, Javier Carmona, cumplía un año de haber llegado de Veracruz a la Ciudad de México, y por ende reivindicar, al igual que Javier Corral, el federalismo y la amistad más allá de una red social, o de una determina disciplina científica.

En lo personal, tengo la fortuna de conocer al perrito desde hace algunos años y no puedo decir de él otra cosa más que halagos. Generoso y sincero, la simpatía y buen humor que transmite Saverio por Twitter también la refleja en persona, sabiéndola conjugar con lo que nos congrega que es haber estudiado Derecho, o trabajar con eso, o alguna cosa afín, o simple y sencillamente perder el tiempo laboral estando en Twitter leyendo cosas de Derecho. Su ingenio y buen humor han catapultado al perrito a varias instancias de poder, atendiendo un nicho de mercado que estaba descuidado en estos tiempos. De ahí que el Twitter del perrito tenga un amplio poder de convocatoria…

Entre los asistentes, sin temor a equivocarme, se puede afirmar que hubo presencia de todos los organismos públicos de los tres poderes de la Unión y de cada uno de los organismos constitucionales autónomos que existen hasta el día de hoy (que creo que son como mil quinientos), de organismos internacionales, bueno de sus agencias, de diferentes medios, de muchas Universidades, de plataformas virtuales, incluso de diferentes partidos políticos… Vamos ni Andrés Manuel o Anaya tuvieron un grupo tan plural. Ok, todo eso, simón, pero puedo dejar de pegarle a la mamada y resumirlo  en que toda la pinche progresía con datos en el celular, la izquierda caviar del Twitter, andaba por ahí echando cotorreo, o dándose un espacio para convivir más allá de solo andar posicionando hashtags, haciendo memes o política (que al final es lo mismo), procastinando, o quejándose por convivir.

Eso por un lado, pero por el otro, la concurrida asistencia (la cual, lamentablemente, dejó a mucha raza fuera del sitio) también se generó por el morbo que nos unió a muchos de ir a ver quién chingados era El Perrito Abogado y, finalmente desmentir que es una cuenta colectiva, una creación del equipo de campaña de Margarita Zavala, o una cuenta espejo de Fernando Belaunzaran en permanente viaje de marihuana. Pero bueno, El perrito existe, tan real como la democracia en México y como en todos lados, eso es bueno y es malo, es decir tiene sus pros y sus contras, que para el caso en concreto se podrían resumir en:

Pros:

  • Poner en loop “Me rehuso” de Dany Ocean.
  •  La ausencia de Gaby Cuevas.
  •  Tanto itamita.
  • La presencia de tanto abogado.
  • Que no se consumió tanto FourLoko.

Contras:

  • Poner en loop “Me rehuso” de Dany Ocean.
  • La ausencia de Gaby Cuevas.
  • Tanto itamita.
  • La presencia de tanto abogado
  • Que no se consumió tanto FourLoko.

En definitiva, como dijo Mel (@otroderecho) la relevancia histórica del #SaverioFest podría representar un cambio de época jurisprudencial. Y es que, éste  se ha constituido como el evento jurídico-político más importante de inicios de año. Felicidades a todos los asistentes.

P.D. Este post no tiene ninguna imagen gracias a la ley de protección de datos personales.

Porrúa´s book Rick. A propósito de las editoriales jurídicas en la #FILGuadalajara

eTengo 31 años y es la trigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (sospecho que la coincidencia se debe a que en el mismo año en que murió Rulfo (y Borges) yo también aproveché para nacer, no sé). Estoy muy emocionado porque es la primera vez que vengo y porque además se la dedican a mi ciudad favorita, que es Madrid (obviamente), y porque el premio se lo dan a uno de mis escritores favoritos vivos, que es Emmanuel Carrère (si no han leído El adversarioDe vidas ajenas, o Limónov, me parece una excelente oportunidad para hacerlo, de otro nivel).

Todo me resulta increíble, lo variado de las actividades, la cantidad de gente leyendo, los descuentos, los personajes que te encuentras (ayer, por ejemplo, me topé dos botargas, una otaku, un ministro de la SCJN, a Margarita Zavala y a un luchador, así namás paseando por la feria), las presentaciones de libros, bueno con mencionar que hasta un agua de guayaba que me tomé me resultó bien rica, TO-DO. No sé, digo igual porque soy primerizo en estas cuestiones, o provinciano, o porque me reencuentro con gente que quiero mucho, o porque lo mejor de la Feria del Libro en Monterrey son las nieves que venden al final, o porque simplemente me gusta leer y estar rodeado de libros o de gente que comparte mi gusto, o porque yo qué sé pero, en definitiva, me parece un ejercicio y un fenómeno extraordinario que esto se desarrolle en mi país.

Ayer escuché a Villoro, a Carreré, Manuela Carmena, a Volpi, Savater, Rivera Garza…, hoy a Paul Auster, ¡vamos! gente que difícilmente en un mismo espacio podrán coincidir. De verdad, a mi esto me emociona, escuchar a tantas personas compartir lo que significa para ellos la lectura y la escritura, el respeto que se le tiene, las ideas que les provocan, y los sentimientos que les genera, no hace más que ilusionarme e imaginarme no sé si un país mejor pero sí un país con mejores habitantes.

De ahí, precisamente, una de las virtudes de la lectura: imaginar. Inventar o crear espacios diferentes, creatividad para idear otros escenarios y ahí desplegar potencialidades que puedan, eventualmente, ser aterrizadas en la realidad.

Pero bueno, este blog, no es de libros, ni de lecturas, ni tampoco un diario personal, es de abogados, o de cosas de abogados, o, en su caso, de libros sobre, de, y para abogados.

La variedad es muchísima en la FIL, uno se encuentra seguido puestos de las grandes editoriales jurídicas del país y también de las medianas, de las Universidades y sus Facultades de Derecho, también los sobrios pero al mismo tiempo pretenciosos stands de nuestras autoridades judiciales exhibiendo sus libros promocionales que en todo caso nadie lee, o solo sirven para adornar los añejos libreros que enaltecen las espaldas de distinguidos abogados. Vamos, hay de todo, me he encontrado varias joyas, siempre (a pesar de su precio) está editorial Trotta, Siglo XXI, Fontamara, y algunas más. Pero en contraste con las grandes casas editoriales, resulta hasta penoso lo sombrío y hasta triste que resultan los espacios jurídicos en la feria. No sé igual soy yo que les tengo un poco de manía, o que en comparación con los espacios, propiamente, de literatura o poesía, incluso los de niños, me sabe a poco, o más bien me sabe demasiado formal e institucional para estos espacios de encuentro y creación e imaginación. O no. No sé.

El caso es que llegué a Porrúa. Que no está mal, que resulta una editorial interesante, pero que en la parte jurídica ya conocen mi opinión, ya he escrito en este blog bastante con Darío Ángeles, Javier Martín Reyes, y demás gente involucrada, sobre la escasa responsabilidad social de esta casa, sobre los escándalos de plagio que aquí se han denunciado, sobre su mercantilización, sobre muchas cosas. Pero bueno, ya está, cada quien sus fobias y sus batallas. Volviendo al tema, lo que me sorprendió es que algunos de los libros jurídicos de Porrúa se encontraban fuera del alcance de cualquier lector que estuviera en la FIL. Imagino que esto es por los acondicionamientos del espacio pero a mi me dio risa. Estaban colocados bien arriba, apenas con escalera se puedieran alcanzar, los título no se divisan a simple vista, como para evitar que dichas ediciones se vendan o se lean. Quién sabe. La imagen es esta y me parece hermosa…

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Hermosa porque resulta una metáfora perfecta de lo que viene a significar el acceso a la ciencia jurídica, al estudio del Derecho, a ese mundo abstruso, lejano, intocable y lejos del alcance de cualquiera, cubierto por plásticos para evitar deteriorarse y, al mismo tiempo, evitar socializarse.

Hay mucho por hacer dentro del mercado editorial jurídico en nuestro país. Tanto que habría que empezar por seguir llamando la atención, o en todo caso hacer un meme.

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¿En México cuáles son los Estados con más abogados y con más escuelas de derecho? A propósito del mes patrio y los datos del CEEAD y de la SCJN

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De niño te enseñan que México tiene forma de cuerno de la abundancia. De cornucopia, de ese artefacto imperecederamente productor de prosperidad y riqueza, que nos proyecta como un espacio feliz, un lugar donde la escasez es excepción y el bienestar una constante.

El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo” escribió Ramón López Velarde, en los versos más lindos que se han escrito sobre este país, como para recordarnos la ambivalencia que implica intentar organizar y disponer estas tierras. Hay que acostumbrarse a administrar la abundancia, dijo el difuso ex presidente López Portillo…

Todo mal, todo falaz, todo idílico, todo, de alguna u otra manera, contradictorio. Es decir, muy tendiente a creer que lo cuantitativo prima sobre lo cualitativo. Pero en fin, como siempre, no todo es mentira, ni todo es verdad. Lo cierto es que en cuestiones legales, en producción jurídica, seguimos teniendo una abundante cantidad de escuelas de derecho y, eventualmente, de abogados, que esto parece que se nos está yendo de las manos.

Aprovechando las fiestas patrias, la gloriosa independencia de nuestra nación, vale la pena traer a colación algunos datos, propongo dos. La conocida infografía anual del CEEAD respecto al número de escuelas de derecho y una reciente que sacó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sobre el número de cédulas profesionales divididas por territorio.

A ver una cosita solamente antes de entrar exponerlas…, abro paréntesis…, los dos materiales dan para mucho, su análisis particular, así como también al cruzar la información se puede generar un buen referente para indicarnos algunas problemáticas que van desde federalismo, burocracia, litigiosidad, oportunidades de trabajo, igualdad, mil cosas, ¿va?, listo, todo bien, todo fain. También para cuestionarnos cuántos abogados son muchos abogados, no nos apresuremos y emitamos un juicio alarmista sobre la cantidad antes que analizar la calidad. A todas luces resulta escandalosos los números pero al desagregarlos y pasarlos por varios filtros puede ser que estos no reflejen nítidamente lo que sucede, porque no por el solo hecho de tener cédula significa que se está ejerciendo la profesión, ni que el hecho de que una escuela de derecho exista viene a reflejar que de forma automática ya se cuenten con un alto número de titulados. Hay que pensar bien estos datos y reflexionarlos detenidamente. No cabe duda que el acceso a la justicia en México, es un tema urgente a tratar, uno de los derechos menos garantizados y sobre el cual se erigen muchos otros, sino es que la justiciabilidad de todos los demás. Queda claro. En ese sentido, el problema transita por ahí, por sus operadores y quienes accionan el sistema de justicia. Me queda claro que hay problema, lo que hay que hacer es idear maneras para abordarlo. Por el momento, todavía toca difundir y llamar la atención sobre el tema. Así que por espacio, energía, y mil pendientes, me limito a eso en este post. Les prometo que estamos trabajando en algo más grande. Cierro paréntesis…

Primero la del número de escuelas de derecho en México que, según el CEEAD, para este ciclo llegan a la nada despreciable cantidad de MIL SETECIENTAS SETENTA (1770), y en el top 5 de Estado con mayor número se encuentran:

  1. Estado de México
  2. Ciudad de México
  3. Veracruz
  4. Guanajuato
  5. Jalisco

Después la que hace varias semanas sacó la SCJN, que aunque no dice el número total de cédulas profesionales para abogados existen en el país nos da una muy buena referencia de su distribución geográfica.

  1. Ciudad de México
  2. Estado de México
  3. Puebla
  4. Nuevo León
  5. Veracruz

Está raro. O no raro. Complejo. Hay que echarle cabeza y validar algunas de estas cifras para ver por dónde se pueden pensar y hacer algo al respecto. En cualquier caso, sirva esta entrada para seguir visibilizando algo que parece que no importa, que no es prioridad dentro de la agenda política. Hay que hacer algo respecto a la forma cómo se enseña derecho en México, algo sobre cómo está regulada la profesión. Abundan abogados que busquen la justicia y abundan escuelas de derecho que enseñen lo que es la justicia, lo que difícil y contradictoriamente no se encuentra en este país es justicia.

Dónde trabajan los abogados No. 17

Dicen que fue Giraudoux quien afirmó que: “Ningún poeta ha interpretado la naturaleza tan libremente como los abogados interpretan la verdad”…

Pues bueno, hace algunos días el buen Miguel Bonilla tuitió esta foto de un letrero de un despacho de abogados en Antigua Guatemala, con un comentario que se limitaba a decir: “No es contradicción”.

Y no, no es contradicción. El conocimiento de la verdad para salir del error, muchas veces, va de la mano de los abogados… Muchas otras veces, no.

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Pedro Kumamoto

El pasado miércoles 19 de octubre de 2016, en el Congreso del Estado de Jalisco, tuve la oportunidad de entrevistar a José Pedro Kumamoto Aguilar (Guadalajara, Jalisco, 1990).

Pedro Kumamoto estudió la licenciatura en Gestión Cultural por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y, actualmente, se desempeña como diputado local por el distrito número 10 del Estado de Jalisco (2015-2018), vale la pena mencionar que no pertenece a ningún partido político y que varias de sus iniciativas se han convertido en esfuerzos concretos por hacer del sistema político mexicano algo más transparente y menos turbio.

De un tiempo para acá, he dejado de leer periódicos y soy cada vez más reacio a las noticias. Sigo manteniéndome informado (resulta imposible no hacerlo… “No he querido saber, pero he sabido”, enuncia el inicio de la novela Corazón tan blanco de Javier Marías) pero ya no con la rigurosidad y el método que durante algunos años seguí. Sin embargo, sigo leyendo algunos editorialistas de forma regular. Juan Villoro en periódico Reforma, por ejemplo. Recuerdo que fue gracias a la lectura de una de sus columnas que me enteré de la existencia de Pedro Kumamoto. Me llamó la atención y lo primero que pensé fue: chido. Chingón que alguien que aspira a un puesto de elección popular en un país tan desigual como México haga una campaña austera (no por nada resulta casual que meses después él mismo sería el líder del movimiento que busca que la lana que los partidos políticos reciben dependa del número de personas que convencen para votar, la afamada iniciativa de #SinVotoNoHayDinero). Listo. Fue todo, le perdí la pista, no por desinterés sino, simple y sencillamente, porque estaba viviendo en el extranjero y enfocado dizque en estudiar…, hasta el día de las elecciones, en las que leyendo diarios españoles me enteré que ganó, de cómo ganó, y en general del fenómeno.

Poco más. Ni ciudadano de tiempo completo, ni republicano renovado, la neta. Mis intereses son otros, o más bien mis maneras para involucrarme en la política no son totales, ni directas, ni ajá. Confieso que desconozco quienes me representan y que desde hace un par de elecciones no ejerzo mi derecho al voto, no por apatía, sino porque no me gusta negociar con terroristas, ni porque quiero ser cómplice. Vamos, estoy exagerando, pero algo hay de eso, en el sentido de que la democracia no se limita al momento de ejercer el voto, de estar a solas en la casilla, sino que ahí comienza toda una serie de procesos globales para también participar, opinar e incidir en las relaciones que establecen los sistemas de gobierno con las personas. En fin.

La verdad es que mi relación con la política siempre ha sido disfuncional y ambivalente (cómo muchas de mis relaciones personales, ¡ja!). Veces me da pena o ternurita, otras tantas cosita, y ocasionalmente me entusiasma. Por mi interés en la sociología, difícilmente puedo disociar a las personas de las disciplinas. O más bien, no puedo entender un fenómeno, sin las personas de carne y hueso que lo accionan. De ahí que la política, me resulta vana sin los políticos. Sin esos seres que de vez en vez admiro, pues tienen el valor para involucrarse en ese medio, para jugar al estratega, para no bajar la guardia, para aguantar, aguantar y aguantar, y para trabajar, trabajar, y trabajar (o por lo menos aparentarlo, que no es poco), pero que, al mismo tiempo, detesto por hipócritas, añejos, falsos, caraduras, absurdos y abstraídos de su entorno.

¡Arriba el norte, chingá! Y sino que vean el mapa.

Pasaron algunos meses hasta que me volví a enterar de Kumamoto porque resulta que la mejor amiga de mi mejor amigo, Susana Ochoa, (que ya nos “conocíamos” por Twitter) fue parte de la campaña del diputado independiente y actualmente funge como la coordinadora de Comunicación Política y Social del diputado. Se me hizo chido porque Susana es chida. Porque mi mejor amigo es bien chido y muy bueno, el puñetero de Víctor Pérez Cobos, y suele rodearse de gente muy chida y muy buena. Porque los amigos de mis amigos son mis amigos, o cómo era. Porque los dos son (¿eran?) de Chihuahua y la verdad es que mis mejores amigos y gente que me quiere mucho y que quiero mucho es de ese gran Estado de la República. Además Bolaño y Juárez. Juanga y el Noa Noa. Parral y Pancho Villa. Charly y Guillo. El sotol y las cantinas. La sierra y los rarámuris. Y, sobre todo, porque es joven. Muy joven, y también intensa, y sí la vida debería ser para ese tipo de personas para los jóvenes y para los intensos, creo.

Justo decía Pedro Salazar, director del IIJ-UNAM hace unos días en el Congreso CEEAD de educación jurídica, que quizá lo que cualquier oficina debería hacer para contratar a nuevo personal es poner una placa que diga: SE BUSCAN PERSONAS SIN EXPERIENCIA. Qué pinche difícil es envejecer. Y no es que me sienta viejo, pero sí menos joven. Uno envejece. De hecho, cuando fui al Congreso a realizar esta entrevista, lo primero que experimenté cuando entré a la oficina de Pedro (que no es de Pedro sino de seis personas más), fue sentir empatía no solo por su modo de trabajo y sus formas más tendientes a lo comunitario y colectivo, sino también una extraña sensación de ajenidad generacional. Es decir, vi a todos los que conforman el equipo de Kuma muy toda madre, muy activos, muy atentos, muy millenials, muy abiertos, y yo un poco mucho más lento, torpe y prejuicioso y huraño.

Imagino, tal vez, que ser joven, es eso. Es no darse cuenta que uno es joven, hasta que deja de serlo (¡juventú, divino tesoro!), sentí buena química y conexión, y luego conocí mejor a Susana, y esta a su vez me presentó a Javier, a Pablo, a Ale, y pues me di cuenta que lo chingón de la diputación de Pedro, no era precisamente Pedro. O sea, sí pero no. Es decir, es que Pedro no es solo él, sino muchas personas bienintencionadas, creativas, jóvenes, respetuosos, y generosos. Gente con la cual mucha gente se identifica, y por eso los representa. Aunque suene a puto cliché, pero esa es, precisamente, la esencia de la democracia y de un servidor público. Representarnos.

Me gustaría decir que las candidaturas independientes (vaya nombresito) en mi país vinieron para refrescar al sistema, imprimiendo una nueva dinámica política pero no es del todo cierto. Y dale de nuevo con la pinche ambivalencia. Mientras el caso Nuevo León con el gobernador Jaime Rodríguez, plantea más cuestionamientos que beneficios, lo de Jalisco con la diputación de Pedro, me parece tiene potencial. Quizá la comparación no se sostiene, por varias razones, pero quizá sí. Quizá sí porque he visto las formas que se utilizan aquí en dónde vivo y lo que algunas personas están haciendo en Guadalajara.

Democracia de baja intensidad, dice Pisarello. Democracia de coyotes, nomina Merino. La verdad es que en México ser político es un verdadero calvario. Sería más sensato ser aficionado del Cruz Azul, o deudor de American Express. El problema me queda claro es las formas en cómo se estructura el sistema político. Sin embargo, la solución, está, precisamente, en las personas que desde adentro del mismo sistema hacen contrapeso. De ahí que las personas antes que los sistemas. De ahí también que Pedro sea una grieta, un quiebre. Los muros sí caen, decía su lema de campaña, acompañado de un logotipo en forma deito. Y es que en estos tiempos en los que nos ha tocado vivir, consuela saber que si se levanta un muro, también nos corresponderá intentar derrumbarlo. En tiempos tan áridos, una semilla puede crecer hasta a cierta altura del suelo.

Pedro y el taco.

Ya me extendí mucho (cuándo pinche no). Termino relatando una anécdota que me sucedió hace apenas un par de semanas, en una carne asada en la que coincidí con Kumamoto en Guadalajara. Al abrazarlo efusivamente, pues hace rato no lo veía, le tiré sin querer su taco de guacamole al piso. Los presentes gritaron, yo me azorrillé, y Pedro se puso triste…La ambivalencia que encierra el hecho de tumbarle el taco a un diputado me pareció precisa, ya que refleja la historia de mi pinche vida con la democracia y la política. Ayuda más, el que poco estorba.

En un país que dejó de existir hace algunos años, en el que diariamente se despliega un abstruso y embustero sistema político, agradezco y celebro el surgimiento de fenómenos como el de Wikipolítica, de personas comprometidas y consecuentes que quieren repensar la política. En ese sentido, agradezco en concreto a Pedro por su buena vibra, por involucrarse, por dejarse su juventud en esto, por sumar y motivar a más gente a este proyecto. También gracias a Susana por su confianza, por generar el encuentro, por su energía, mmmm por ser Susana, poco más. Voy cayendo en cuenta que Pedro, Susana, Juan (así me llamo, aunque reniegue mi apodo), y de fondo Jalisco son elementos que exigen a gritos una cita de Rulfo (¡y más en su centenario!)… “Yo tengo guardado mi dolor en un lugar seguro. No dejes que se te apague el corazón”, escribió el novelista en El Llano en llamas. Pues eso. Eso para los servidores públicos que sí sirven y que creen en lo público, para los que viven la política diariamente de forma genuina y honesta, y también para todos los que la intentamos construir desde otras trincheras. Eso, y justamente eso.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Pedro Kumamoto.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?
Pedro Kumamoto (PK): Trajes.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.
PK: Bueno, se me vienen miembros del equipo de trabajo, mmmm pues Aldo (Partida, coordinar jurídico de su equipo), es que está aquí, jajaja.

3. Por lo que me he enterado, quisiste estudiar primero Letras, luego cine, y terminaste en gestión cultura, ¿alguna vez pensaste estudiar Derecho?
PK: Sí, sí lo pensé.

¿Y qué pasó? ¿Por qué no lo hiciste?
PK: Esencialmente porque creo que me parece que me brindaba muchas herramientas que me interesan pero, por otro lado, también siento que parte de las herramientas que te genera no, necesariamente, son de mi interés. Por ejemplo, no sé, a lo mejor me interesa conocer la materia de derecho familiar, pero no me interesa ejércelo. Me interesan más otras áreas. Esta como gran amplitud acerca de qué se puede hacer, me parece que es una de sus mayores ventajas y también desventajas.

4. Según datos del CEEAD en México hay 1715 Escuelas de Derecho, en Nayarit hay más que en Canadá, en Guerrero más que en Alemania, en Jalisco hay cerca de 90, la profesión parece que ha eclosionado desde finales de los noventas, creándose una nueva escuela de derecho por semana, en ese sentido, te pregunto… ¿Porqué demasiados abogados y tan pocos gestores culturales?
PK: Porque creo que se ha generado la mala idea de que Derecho es sinónimo de trabajo seguro. También porque genera una gran cantidad de herramientas profesionalizantes al momento de la chamba. También por otro lado porque el Derecho está muy relacionado con la política, y mucha gente que se quiere dedicar a la política se dedica al Derecho. Y, finalmente, porque creo que al ser una profesión tan antigua tiene un reconocimiento social muy grande, es como ser doctor, o como ser profesor, creo yo que son alternativas que, en general, en las familias siempre se esgrimen cuando se plantean qué se va a trabajar.

Y caso contrario son nuevas profesiones, incluso aunque sean ingenierías que puedan determinar un mayor éxito profesional, al menos en los rankings de salarios, al no saber qué hace un ingeniero en nanotecnología pues muy probablemente una familia no apoyará de la misma manera que apoyaría como si supiera que su hija o hijo quiera ser licenciado o licenciado en Derecho.

5. Considerando que el potencial de la licenciatura en Derecho se encuentra relacionado con el hecho de que la economía y la política se rigen en términos jurídicos, qué opinas de que, por lo general, lo cuadros políticos de las clases dirigentes tradicionalmente se encuentran conformados por abogados.

Es decir, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas, como en tu caso, conformen la misma?
PK: Necesitamos más abogadas y abogados que estén interesados en temas de derechos humanos, que estén interesados en las ramas del derecho administrativo, que comprendan mejor el derecho parlamentario. Es decir, abogadas y abogados especialistas en la materia de la administración pública y, definitivamente, necesitamos a otras profesiones que puedan apuntar a esos conocimientos.

Creo que lo que pasa es que tenemos a muchos abogados o abogadas que se especializaron, no sé en temas familiares, o en civil, o en fiscal, y pues están aquí, entonces necesitamos más de las y los abogados que puedan construir otro tipo de Derecho.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?
PK: A mi me parece irrelevante, pero yo soy un diputado que no usa traje. Entonces no soy un buen indicador, jaja.

Sin embargo, lo que sí creo es que los Colegios o las Barras de abogados estatales pueden ser una buena medida para elevar el nivel de debate sobre quién sí puede ejercer como abogado, quién sí tiene competencias y quién solo se aprovecha de la coyuntura.

7. ¿Crees que la literatura, la poesía, el arte en general sirve para las cuestiones jurídico-políticas o es solo una vía de escapa a la frustración?
PK: Definitivamente quien no comprende que los seres humanos estamos hechos por diversas capas y por diversos intereses, y que estos colisionan constantemente con nuestro trabajo, entiende de una manera unidimensional la complejidad de una profesión, o de una vida, y yo creo que el leer mucha poesía no te hace mejor persona pero sí puede abrir la posibilidad de entender otro tipo de mundos, de concepciones, y, por ejemplo, puede construir que seas más empático hacia ciertos casos al momento de litigar.

Yo firmemente creo que las manifestaciones artísticas y culturales son una buena manera, un ejemplo son los documentales para poder ayudar y construir procesos de defensa de derechos humanos, o procesos para analizar cómo está funcionando el Estado. También, y visto de la otra manera, aquellos artistas que no entienden que existe un mundo legal, o un mundo jurídico o un mundo político pues probablemente no van a poder impulsar de la manera más holística su trabajo, no que esté mal, pueden haber abogados que lo único que lean sean códigos, o como los contadores que solo leen el prontuario, o poetas que solo lean poesía… yo aspiro a una vida más holística.

8. Es sabido que, en gran medida, el éxito de su campaña obedece a Internet y el manejo de las nuevas tecnologías.

Conceptos como parlamento abierto, justicia abierta, transparencia y democratización de los medios parecen, al día de hoy, premisas básicas para fomentar un mejor entendimiento de nuestro entorno.

Sin embargo, en un país con 52 millones de personas en pobreza extrema, y donde solo 3 de cada 10 hogares tienen acceso a Internet, ¿cómo hacer compatible el acceso a las nuevas tecnologías con las graves desigualdades sociales y económicas? No crees, entonces que solo se hace política a través de Internet, solo para unos cuantos…
PK: Yo creo que no son excluyentes, si bien es cierto que los datos que planteas te genera una claridad respecto a una problemática mundial, también es cierto que el acceso a justicia abierta podría permitir que muchos casos prosperaran específicamente de esa gran mayoría, no necesariamente que estén litigados por las personas que se encuentran en situaciones de pobreza, pero sí por colectivos y organizaciones que se encarguen de llevar sus casos.

Un ejemplo, los de Wirikuta, o los casos de las graves violaciones de derechos humanos que existieron en Atenco…, todos estos procesos podrían haber sido llevados de manera mucho más expedita, mucho más abierta, y mucho más clara, y podrían servir de precedentes para otros casos.

Caso contrario es entender que la justicia abierta tiene como un componente burgués excluyente. Insisto, soy consciente de las tecnologías pero el hecho de que se pueda litigar estos casos con mayor celeridad, a mi me parece que genera beneficios sí, para quien puede comprar esos accesos, pero también para quien los usa de manera militante en otro tipo de aspectos.

Y creo yo que la justicia no abierta, a las personas que más termina jodiendo, son a las personas que siempre se jode la justicia. La justicia es selectiva en cuanto a quién tiene los mejores abogados, los mejores litigantes, o las mejores relaciones para hablarle al presidente del Supremo Tribunal de Justicia y decirle “échame la mano”, pero eso no lo tiene una persona. Y lo hemos platicado muchas veces con Susy, a veces el único bien público que pueden llegar a tener las personas, si lo hacemos bien, puede ser la justicia.

Entonces, yo creo que todo lo que apuntale una justicia abierta, accesible, expedita…, pues eso beneficia más a quien menos tiene.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

ITESO Mi Universidad
Guadalajara Esperanza
Internet La revolución
Nicanor Parra Una isla
Justicia Abierta
Feminismos Discusiones
Jorge Drexler Guitarra
Correr Yo
Wikipolítica Amigos
La invención de Morel El mejor libro
Ada Colau Inspiración
Mole Mi comida favorita
Pedro Páramo Ese perro
#YoSoy132 Un inicio
Luis Buñuel Los olvidados
Juventud Ahora
In the mood for love Colores rojos
Democracia Ojalá
Derecho Nuestros
México Islas

Dónde trabajan los abogados No. 16

Una miscelanea es cualquier cosa, una combinación de todo y muchas cosas más. Pues bueno, nada mejor que este estanquillo que ofrece defensa jurídica y también sirve a manera de miscelanea…, por aquello de que no encuentre lo que estaba buscando a través de las formas jurídicas.

La foto es de Ciudad de México, hace algunos años.

Dónde trabajan los abogados No. 15

Quizá este despacho de abogados sea bueno para cuestiones civiles…, ortográficas, quién sabe.  Más vale ascesorarse bien antes de llamarlos. La foto me la envían desde el Estado de México.