Monthly Archives: July 2014

Harry Potter y los abogados

Harry_Potter__Ace_Attorney_by_GnomeLiberatorHoy, 31 de julio, cumple años Harry Potter. Su creadora, J. K. Rowling, en ninguno de los 7 libros que conforman la saga de este mago, hace referencia explícita y directa a los abogados. Reitero, de manera explícita y directa.

Tomás Moro en su obra Utopía, donde de manera satírica, describe una isla ideal al tiempo que analiza cuestiones de índole político-filosóficas, excluye a los abogados de su sociedad imaginaria. La cita exacta es…

“…quedan excluidos todos los abogados en Utopía, esos picapleitos de profesión, que llevan con habilidad las causas e interpretan sutilmente las leyes”.

Ahora bien, que este pensador londinense haya prescindido de los abogados, para nada significa que dentro de su concepción ideal de sociedad, existieran personas que debieron de ejercer un rol más o menos parecido al de estos profesionales, pues, al final del día, la Utopía de Moro se erige sobre el derecho.

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Ilustración de la isla Utopía, publicada en 1516.

Y es que como derecho y abogados son productos concomitantes, una institución no se concibe sin la otra. Más que ser fenómenos complementarios, los entiendo como necesarios, ¡ojo!, no sé si indispensables, pero sí necesarios. ¡Ha! Justo como Voldemort y Harry.

Algo más o menos así como lo de Moro con los abogados, podría decirse sobre este mismo tema en las novelas de Potter.

Las interpretaciones, analogías, coincidencias, elementos simbólicos, formas y demás aspectos sobre el derecho en la obra de J. K. Rowling, terminan por mezclarse, –y por ende confundirse–, con lo fantástico, manifestando un vasto contenido para analizar y repensar temas jurídicos en Harry Potter

A bote pronto recuerdo varias anécdotas sobre este tema. Mi amiga Lorena Sanders, hablando del envío de notas interdepartamentales en el Ministerio de Magia, para explicar la teoría del acto administrativo. Las lecturas que se pueden hacer de la constitución mexicana a través de los títulos de los libros de la saga de Potter, que Ivonne Garza replicó en uno de sus artículos publicado en EL NORTE. Lo mucho que puede dar el tema de muggles y mudblood para abordar cuestiones de la critical race theory. O los escándalos que existieron entorno a las disputas de propiedad intelectual y la obra. De esto último, precisamente existe hasta un libro de casos.

Como menciono, el tema tiene mucho contenido no solo jurídico, sino también filosófico y político. En fin… Me centraré en mi tema, que es el de los abogados, y acaso el de educación jurídica (que tal vez, pero solo tal vez, sospecho que al final, pero solo al final, es el mismo tema).

deathly-hallowsEn el séptimo y último libro de la saga, Harry Potter and the Deathly Hallows, al momento en el ministro de magia, Rufus Scrimgeour, entrega los bienes de la herencia de Dumbledore a los protagonistas de la historia, existe el siguiente diálogo con Hermione, en el que se hace un guiño a las profesiones jurídicas, o bien al hacer carrera dentro del ámbito del derecho.

Como dicho libro lo tengo en inglés, copio la cita, tal cual…

“Are you planning to follow a career in Magical Law, Miss Granger?” asked Scrimgeour. “No, I’m not,” retorted Hermione. “I’m hoping to do some good in the world!”

La traducción, acaso, sería…

“¿Está pensando en hacer carrera dentro del derecho mágico, señorita Granger?” Preguntó Scrimgeour. “No, no lo estoy,” replicó Hermione. “Tengo la esperanza de hacer algo bueno en el mundo!”

Vamos a ver. ¿A qué se refiere el ex ministro de magia cuando le dice a Hermione si hará carrera jurídica (mágica)?

No voy a hacer una exposición de cómo funciona el sistema legal en Harry Potter. ¿O sí? No. Aunque a grandes funciona así:

Las normas jurídicas en el mundo mágico encuentran su principal fuente a través del Ministerio de Magia, que se estableció en el siglo XVII por la Confederación Internacional de Magos. Cada determinado territorio, cuenta con una institución equivalente, dirigida por un ministro de magia, cuya elección no queda del todo clara a través de los siete libros existentes.

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Aunque concurren discrepancias en diversos foros sobre este tema, el Ministerio de Magia está compuesto por entre 7 y 9 departamentos, donde destaca: el Departamento de Seguridad Mágica (Department of Magical Law Enforcement), que de aquí es de donde depende la oficina de aurores, la oficina de uso inapropiado de la magia, y Wizengamot, que digamos en lo que se podría denominar como poder judicial. Bueno, no sé.

Pues no existe una clara división de poderes en el mundo mágico, pues en lugar de prevalecer un cuerpo legislativo o parlamento que se encargue propiamente de legislar, el sistema que se sigue es más o menos un sistema basado en el derecho administrativo, pues las normas, decretos y reglamentos provienen de los propios departamentos que conforman el Ministerio.

Como decía existe Wizengamot, que es una asamblea conformada por magos y magas que presiden juicios de diversa índole cuando es requerido. En todo caso sería más bien como un tribunal ad hoc, o especial, que aunque permanente, puede ejercer funciones de manera pasiva.

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Qué desmadre. A lo que quería referirme es a que Hermione Granger se niega, según las líneas citadas arriba, a ser parte de dicho sistema jurídico. Pues quiere hacer bueno por el mundo. Digamos que quiere cambiar el mundo, antes de pertenecer al sistema que lo mantiene.

Yo ya he pensado mucho con mi compadre el dos veces maestro Carlos Asúnsolo sobre la idea de cambiar el mundo, de hecho tenemos algo escrito por ahí. Pero la verdad, es que encontramos más argumentos para no cambiarlo que para cambiarlo. Pero bueno, la pregunta que se oculta tras la frase aludida es, ¿si un mundo con abogados sería mejor o peor?

Aglutinando una compleja serie de funciones divergentes, el carácter ambiguo del abogado depende en gran medida de si el rol que realiza lo hace en complicidad con el sistema en el que se desempeña, o en el extremo opuesto, a través de la faceta de agente que intenta desestabilizar al mismo. Mientras que por un lado el abogado tiene la posibilidad de perpetuar un conjunto de postulados empatados con la obediencia y la colaboración de las estructuras jurídicas, al mismo tiempo cuenta con la opción de fungir como elemento subversivo que revoluciona las instituciones dentro de las que tradicionalmente existe certidumbre.

Probablemente, la ambivalencia de los abogados para Hermione sea un tema menor. Tan menor que esta termina precisa y contradictoriamente haciendo carrera dentro del campo del derecho.

Después de 7 años de que J.K. Rowling diera por concluida la historia de Harry y compañía, hace un par de semanas, con ocasión del mundial de Brasil 2014, en su página www.pottermore.com, la autora, al estar realizando crónicas periódicas sobre un supuesto mundial de quidditch que sucede en el mundo mágico, publicó un texto de 1.500 palabras titulado “El Ejército de Dumbledore se reúne en la final del Mundial de quidditch, donde a manera de crítica a los tabloides británicos, describe un poco lo qué ha sido de Harry, Ron y Hermione después de la última página del último libro Harry Potter and the Deathly Hallows.

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Así entonces, lo que le depara a Hermione Granger en el futuro, según lo último que escribió J.K. Rowling sobre esta es: un meteóricamente asenso en el Departamento de Seguridad Mágica, con, tal vez en algunos años, la posibilidad de ser ministra.

Resulta difícil pensar que un mundo sin abogados puede ser un mundo mejor, pues si bien es cierto que hoy en día estos profesionales, actuando como cómplices del sistema, se han convertido en actores alineados a los intereses que les convengan, también habrá que mencionar su rol preponderante en la construcción de múltiples instituciones jurídico-políticas que han servido de sustento a nuestra civilización y en igual sentido han hecho posible la efectividad de los derechos plasmados en múltiples ordenamientos.

Todos nos quejamos de los abogados, y de los operadores jurídicos en general, pero o terminamos requiriendo uno de ellos. O somos unos de ellos. Incluso Hermione Granger.

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Hermione consternada.

¿Qué pasaría si Harry Potter fuera un personaje de La Ley y el Orden?

El quinto libro de la saga de Harry Potter se titula originalmente en inglés: Harry Potter and the Order of the Phoenix.

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“La Orden del Fénix”, es una organización de carácter secreta fundada por Dumbledore, para combatir, principalmente, a los Mortífagos y la latente amenaza de Lord Voldemort.

En arrebatos absurdos de creatividad e ingenio, los títulos de las obras de J. K. Rowling han sido distorsionados hasta el ridículo para provocar gracia, o sencillamente para convertirse en una especie de metaficción que, nosotros los fanáticos del mago, agradecemos enormemente pues se sigue engordando la vastedad del universo de Harry Potter.

En este sentido, el título de “La Orden del Fénix”, generalmente se le ha relacionado con la serie de televisión  Law and Order, “La Ley y el Orden”.

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Para estudiar la “La Ley y el Orden” no es suficiente un post aparte, ni tampoco un paper, ni un blog entero dedicado a este programa norteamericano. “La Ley y el Orden” merece una enciclopedia completa para analizar las múltiples cuestiones jurídicas y culturales manifestadas a través de este programa.

Solo después de Los Simpsons, el programa de “La Ley y el Orden” es, sin contar sus derivaciones, ni sus spin-offs, el segundo de mayor duración en la historia de la televisión.

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No recuerdo el libro, ni el autor, ni la cita, o sea no recuerdo nada, ahora entiendo Peña Nieto en la FIL, pero recuerdo que en un libro sobre abogados estadounidense que leí hace no mucho (probablemente The Happy Lawyer o Lawyers and Vampires: Cultural Histories of Legal Professions, o quizá otro) venía una cita que no pude subrayar, pues el libro era de la biblioteca, pero que me quedó grabada porque decía que es probable que en Estados Unidos gracias al programa “La Ley y el Orden” se tenga una noción más general (acaso distorsionada, pero noción al fin) sobre el sistema jurídico de dicho país, antes que gracias a algún libro o alguna determinada política pública.

¿Qué pasaría si Harry Potter y compañía fueran personajes de “La Ley y el Orden”? (Que conste que es la versión de SVU: Special Victims Unit (Unidad de Víctimas Especiales))

Bueno pues, algo así…

El video está muy bien hecho y a mi me pareció bastante bueno. Destaco la típica proyección que se le da al sistema acusatorio gringo, el papel preponderante del jurado y sobre todo la figura del juez representada por una añeja calaca presente más en un sentido alegórico que sustantivo.

La justicia y los abogados según Kukuxumusu

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Kukuxumusu es una conocida y peculiar empresa de Pamplona, dedicada al diseño de artículos con dibujos humorísticos.

En la presente ilustración plasman, a encargo de la editorial jurídica Thomson Reuters Aranzadi, su visión sobre la justicia, los jueces y los abogados.

¡Buenísima! Quiero una ya.

Destaco el formalismo legalista al momento en que todos los personajes tiene en sus manos un libro (probablemente la ley), y la ambivalencia del abogado al ser representado por una simpática ovejita y por un  lobito apurado.


Viñetas sobre abogados

Los operadores jurídicos de Gregorio Peces-Barba

El jueves pasado se cumplieron 2 años del fallecimiento de Gregorio Peces-Barba Martínez. Las repercusiones por su fallecimiento en 2012 fueron de grandes magnitudes en España. Sobra decir que a su funeral asistieron todos.

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Óleo de Peces-Barba en el Congreso de los Diputados.

Peces-Barba fue casi todo dentro de entorno español. Padre de la constitución del 78, político, abogado, jurista, catedrático, fundador y primer rector de la Carlos III de Madrid, Alto Comisionado de apoyo a las víctimas del terrorismo, etcétera.

Desarrolló principalmente su producción científica en la filosofía del derecho y filosofía política, la ética y los derechos humanos. Su obra, caracterizada por una visión humanística, cultural, e histórica de la filosofía del derecho, es considerada una de las más pertinentes en el ámbito europeo continental (en concreto su teoría dualista sobre el concepto y fundamento de los derechos).

Paco Ignacio Taibo II dice que la buena suerte no existe, que solo existe la mala suerte. Tuve la mala suerte de llegar a Madrid, a estudiar en su universidad –en su instituto de derechos humanos–, un mes y dos semanas después de su fallecimiento. Por tanto, nunca lo conocí.

La viñeta de FORGES en El País el día del fallecimiento de Peces-Barba.

Viñeta de FORGES en El País el día del fallecimiento de Peces-Barba.

Aunque confieso que la elección de estudiar en la Carlos III, no se debió para nada a Peces-Barba, o mejor dicho, mi decisión final para estudiar el posgrado no obedeció a querer llevar clases con él, o acaso a querer ser considerado como parte de su escuela de pensamiento (Norberto Bobbio se refirió a la escuela formada por Peces-Barba de la siguiente manera (aprovecho para practicar mi italiano): “mi glorio della scuola di Gregorio”)… La verdad es que me hubiese gustado conocerlo.

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Curso de derechos fundamentales. Libro de referencia (para bien o para mal) para cualquier estudiante de Máster en DDHH aquí en la UC3M.

No obstante entre actos y actividades en su recuerdo (que avivan las anécdotas y leyendas sobre el personaje), obras póstumas, y sobre todo lecturas (y relecturas e interpretaciones y reinterpretaciones) de su autoría, estudiadas durante los primeros cursos del Máster; puedo decir que al final creo que sí lo conocí. O lo conocí poquito.

Alguna vez un investigador de Jurídicas de la UNAM mencionó, a manera de crítica, que resultaba difícil no encontrar algún trabajo del mismo IIJ-UNAM sin hacer referencia a algún Fix. A la defensa de dicho comentario, se pude argumentar que eso no necesariamente es incorrecto, pues habla de un profundo sentido de pertenencia y de conocer qué es lo que se está haciendo en un determinado instituto en el que se desarrolla alguna investigación.

Bueno pues algo igual acá en la Carlos III, en el Instituto de derechos humanos Bartolomé de las Casas. De las tesinas que conozco, (también aplica para algunas tesis doctorales) son minoría, pero escasa minoría las que no citan a Gregorio Peces-Barba. Aunque sea una vez. Pero Peces-Barba está presente.

Esta cuestión, lejos de ser focalizada, es común a cualquier centro de investigación, o institución educativa que desarrolla actividades académicas. Si bien no creo que esto sea un problema en sí, vale la pena mencionarlo por llamar la atención sobre la independencia e imparcialidad que suele caracterizar a la condescendiente vida académica.

De hecho, ahora que lo pienso estoy en contra. Pero al ser mi incongruencia, lo único congruente que queda en mi vida… Obviamente yo también cité a Peces-Barba, e incluso lo citaré en mi tesis doctoral. Pero que conste que no es por compromiso. O al menos eso creo. Pero bueno, quién sabe. Estos fenómenos, justo como la ideología, se filtran inconciente e imperceptiblemente en nuestra mente, cuando ni nos hemos dado cuenta de ello. En fin.

Dentro de sus más de veinte monografías, e innumerables artículos, Peces-Barba tiene uno titulado “Los operadores jurídicos” donde aborda, tangencialmente el tema de los abogados.

El postulado básico con el que Gregorio Peces-Barba inicia su trabajo afirma que los operadores jurídicos se diferencian del común de los ciudadanos por actuar en el ámbito legal, a través de la intervención profesional estable en un cargo u oficio, como creadores, como intérpretes, como consultores o como aplicadores del derecho. Siguiendo dicha postura, y analizando el tema desde lo que a mi me interesa, que es el de los abogados, estos tendrían el compromiso de fungir como los principales intermediarios entre el derecho y sus destinatarios, pues sus acciones afectan vigorosamente al mejoramiento del sistema.

Ahora bien, la abogacía, tradicionalmente se ha venido caracterizando por ser una actividad independiente (predicándose dicha independencia en la libertad del ejercicio de la profesión y en la libertad de organización del ejercicio profesional al permitirse su autorregulación), que se identifica como uno de los ejemplos más claros de profesiones liberales, cuyas labores se encuentran subordinadas a los intereses de las clases dominantes. Sin embargo, como bien menciona Virgilio Zapatero, el abogado no es solo un representante de un cliente, sino también es “un operador del sistema y un ciudadano que tiene una especial responsabilidad en la calidad del sistema de justicia”.

Precisamente, esa ambivalencia del abogado es la que, además de quitarme el sueño, me interesa estudiar desde la teoría y filosofía del derecho. Porque dicha característica termina por tensar la cuerda hasta el extremo sin llegar a romperla, produciendo una abrumadora contención habitada tanto por el orden y la pulcritud como por la descomposición moral y la obcecación (¿!¡?). Siguiendo a Marcos Kaplan, al encontrar comodidad con posturas que evitan cualquier tipo de compromiso con su entorno, los abogados, por lo general, prefieren mantener el ritualismo y la jerga, antes que preocuparse por la simplicidad, la racionalidad, el realismo, la respuesta creativa ante conflictos, dilemas, nuevas situaciones y desafíos. Esta actitud, no obstante, no es fruto de una degeneración moral o de una abulia alienada que pueda predicarse de la maldad individual de los abogados, sino el resultado estructural de una historia que ha hecho de esta profesión una actividad ambivalente, digna de elogio en tantas ocasiones, pero casi siempre presa de las relaciones objetivas de poder.

El trabajo me resultó bastante interesante para mi finalizar mi Máster (aunque ahora que lo vuelvo a releer, me resultará de mayor utilidad en la tesis), pues siguiendo su característica visión holística sobre la filosofía del derecho, Peces-Barba hace un recorrido histórico sobre los operadores jurídicos desde esta rama del derecho.

Desde la Antigüedad (conjugando datos sobre estos agentes), hasta analizarlos en el pensamiento de algunos de los principales filósofos del derecho de la tradición positivista y en los dos principales sistemas jurídicos, Peces-Barba intenta poner de relieve los diferentes modelos en los que los operadores jurídicos se han desempeñan, para así estudiar sus funciones.

El artículo tiene mucho, pero mucho contenido y como él mismo lo termina, el tema tiene posibilidades todavía no exploradas. Otro tema en íntima relación con lo aquí abordado es el relativo al aislamiento de estos operadores, en íntima conexión con la educación que reciben. En este sentido (además de las citas a Montaigne, Pascal o Unamuno) llama la atención, en la página 469, la breve lista de libros que propone para ser un “jurista completo”.

Termino pues ya escribí mucho y prometí que no lo haría. Pero antes dejo una Posdata, por si alguien está interesado en conocer más sobre Peces-Barba.

PD. Acá encuentran un artículo en El País que escribió, a manera de homenaje discreto, José Manuel Rodríguez Uribes, maestro de Filosofía Política acá en el posgrado (precisamente la broma inoportuna que comenta, que es esta, ocurrió en un Congreso Nacional de Abogacía  y sospecho que, en parte, obedece a la conocida afición por el Real Madrid de Peces-Barba). Y acá un libro de cartas de personas cercanas a Peces-Barba, donde se narran anécdotas tan divertidas como reveladoras para llegar a comprender las magnitudes de este personaje. Me atrevo a recomendar una: la de Elías Díaz.

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Foto y no pedazos. Elías Díaz frente al busto de su amigo Gregorio Peces-Barba, el día de su develación, hace un par de meses en la UC3M, Getafe.

A continuación el artículo del profesor Peces-Barba titulado “Los operadores jurídicos” publicado en la Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, No. 72, 1986 – 1987.


La oralidad en peligro por Diego Valadés

El martes pasado Diego Valadés, en su columna de opinión en REFORMA, que a la vez es replicada en acceso libre el periódico guanajuatense AM, escribió sobre los pendientes del nuevo sistema de justicia penal en México. Es decir, escribió fundamentalmente sobre la abogacía, pues en este nuevo panorama, el papel de estos agentes jurídicos será primordial para su funcionamiento.

Uno de los juristas de referencia de la IIJ-UNAM, y portero de mi selección mexicana de derecho, destaca cuatro aspectos que pueden resultar cruciales a 2 años de que se cumpla el plazo establecido por ley para la implementación del sistema:

  1. Colegiación de abogados,
  2. Escuelas de derecho,
  3. Actualización, y
  4. Pro Bono.

Valadés, como habitualmente lo hace, de manera sucinta y lúcida expone puntualmente los riesgos en cada uno de esos cuatro rubros, en referencia con la oralidad del nuevo sistema.

El artículo es tan pertinente como bueno. Sin embargo, llama la atención que no se hiciera referencia alguna a la reforma constitucional en materia de Colegiación y Certificación Obligatorias que, desde hace varios meses, se encuentra en el Senado (¿o ya está en la Cámara de Diputados?), con su respectiva Ley General que la desarrolla. Precisamente, dicha reforma lo que pretende modificar el es artículo 5º de la constitución (también el 28 y el 73), al cual hace referencia Valadés en el cuarto párrafo de su escrito.

Usando léxico arjoniano… El problema de estos problemas, es la falta de armonización entre la reforma al sistema de justicia y la relativa a colegiación. Existe un desfase importante de índole temporal entre los objetivos que persiguen estas modificaciones jurídicas.

Vamos a ver. Faltan 2 años para que se cumpla el término para que entre en vigor  la oralidad en el sistema. Probablemente, no se cumpla. Pero quién sabe. Si no se cumple, tampoco pasa nada. Bochornosamente, ya hemos visto lo sucedido con el nuevo amparo. Pero bueno, para la reforma de colegiación obligatoria, los chismes dicen que tal vez se apruebe en el próximo periodo de sesiones. A partir de ahí, se contarán 10 años para su implementación, es decir esperaremos hasta 2024 para desplegar íntegramente su contenido. O bueno, 10 años para que se empiece a certificar la profesión y se cuente con un examen de acceso a la misma. Entonces, suponiendo que en 2016 se cumple el término del nuevo sistema de justicia penal, existe un handicap de 8 años entre el arranque de este y los métodos de certificación y colegiación de los abogados que de manera obligatoria deberán cumplir si quieren desempeñarse en el mismo. Un limbo que, entre la confusión y los problemas de implementación, será aprovechado para aprovecharse del nuevo sistema.

El problema de los abogados ante el nuevo sistema de justicia, no es tema ausente en el debate jurídico. Tanto justice Cossío, justice Zaldivar y hasta justice Luna Ramos se han pronunciado sobre el tema. Lo que está ausente es una agenda legislativa congruente.

A continuación el artículo de Diego Valadés. Subrayé lo que más me interesó, que es más bien todo.


Screen shot 2014-07-26 at 8.03.06 PMLa oralidad en peligro

Una reforma constitucional de 2008 adoptó el sistema penal acusatorio y oral. Su aplicación práctica implica cambios institucionales todavía sujetos a prueba. Las expectativas son elevadas, máxime que a la oralidad de los juicios penales se atribuye la posibilidad de amplios efectos transformacionales para la justicia. No entraré en la cuestión procesal, ya bastante explorada, y me centraré en analizar si, además de los ajustes formales, se han previsto otros también necesarios.

La mencionada reforma constitucional incluyó un transitorio conforme al cual, en un plazo que concluye en junio de 2016, la legislación de todo el país se deberá adaptar al nuevo sistema. A partir de ahora se dispone de menos de dos años para hacer todo lo que está pendiente. En cuanto a las modificaciones legales es posible cumplir a tiempo; lo malo es que no basta con esas adecuaciones.

Hay aspectos que han sido omitidos. Por ejemplo, no se han resuelto los problemas de la colegiación de los abogados, de la calidad de las escuelas de derecho, de la actualización de los abogados en activo, ni de la asistencia jurídica para los justiciables. Son asuntos de los que también depende el éxito o el fracaso de la reforma. Veámoslos.

Colegiación. Llevamos décadas discutiendo si se adopta la colegiación de los abogados como requisito para su desempeño profesional. Conforme al artículo 5o. de la Constitución existe plena libertad para el ejercicio de una profesión. La salvaguarda de esta regla general es importante, pero en el caso de la abogacía ha impedido regular su ejercicio como una actividad de la que dependen la libertad, el patrimonio y la seguridad jurídica de los justiciables. Es indispensable, por ende, llevar a cabo una reforma cuidadosa de ese precepto.

La defensa de inculpados o la representación de víctimas está relacionada con la capacidad profesional y con la idoneidad ética de los abogados. En todos los países donde hay oralidad los colegios o barras ejercen la función de certificar esa capacidad y de controlar esa idoneidad, para ofrecer a los justiciables la certidumbre de que están bien patrocinados y de que, si resulta necesario, cuenten con la posibilidad de defensa ante sus propios defensores.

En México la colegiación está pendiente de una regulación acorde con la trascendencia social de la abogacía. Los datos del INEGI indican que hay alrededor de doscientos mil abogados en activo. Con el sistema penal acusatorio y oral tendrán muchas más atribuciones y obligaciones que las actuales. Acerca de su desempeño profesional y ético no existen instrumentos pertinentes de certificación ni de control, de manera que los justiciables estarán en manos de personas cuyas aptitudes y rectitud no en todos los casos van a ser satisfactorias.

Calidad académica. Conforme a los registros de la Asociación Nacional de Universidades, en el ciclo escolar participan más de mil escuelas de derecho que atienden a casi trescientos mil estudiantes; pero es muy probable que el número de escuelas y de alumnos sea superior. La enseñanza va desde la excelencia de algunas instituciones hasta otras muchas que padecen niveles ínfimos. No existen controles que ofrezcan a los estudiantes un mínimo de garantías en cuanto a la educación que reciben. Las consecuencias de que haya quienes ejerzan sin la formación requerida afectarán al nuevo sistema y se trasladarán a la sociedad. La ineptitud es fuente de corrupción e injusticia.

Actualización. Si la preparación de buena parte de los futuros abogados es más que dudosa, la actualización de los que están en activo es casi inexistente, entre otras cosas porque no se exige como requisito para ejercer la profesión.

Asistencia jurídica. El Estado mexicano no ha anunciado ningún proyecto de instituir un servicio de asistencia jurídica destinada a los millones de mexicanos que carecen de medios para hacer valer sus derechos ante los tribunales. Los servicios de defensoría pública son muy desiguales en el país y sólo están disponibles para los acusados. Hay organizaciones filantrópicas que realizan una tarea encomiable en esta materia, pero sus recursos serán insuficientes frente a las cargas de trabajo que se aproximan.

La conclusión es sencilla: se han consumido seis de los ocho años disponibles. Hay algunas tareas avanzadas y otras a medio andar, pero varias ni siquiera han sido previstas. La oralidad está en riesgo de ser un fracaso más. Todavía es posible recuperar el tiempo perdido.

Batman y Robin y el abogado conciliador

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El dúo dinámico utiliza la mediación para resolver sus diferencias.

Robin – “Te puedes quedar con la Baticueva, pero yo quiero la Mansión Wayne”


Viñetas sobre abogados.

 

¿Estudió Batman derecho?, ¿en qué Universidad?

crimefighters_color_detail¿Estudió Batman derecho?, ¿en qué Universidad?

Para empezar, ¿qué estudió Batman?, es más, ¿siguió algún tipo de educación formal?

En la trama de DC Comics, Bruce Wayne es presentado como alguien educado y formado en múltiples disciplinas y ciencias. En las primeras dos películas, que dirigió Burton, acaso Batman parece más bonachón y campechano, aunque con el perfil del típico empresario norteamericano. En las películas de Nolan, más allá de su entrenamiento con Ras Al Ghul y la Liga de las Sombras, no existe ninguna referencia a algún tipo de educación formal. No obstante, cabe destacar sus conocimientos en tecnología e informática.

Encuentro en diversos foros, que a lo largo de su existencia, en el universo de los comics, Batman ha ostentado, entre muchos otros, conocimientos en computación, ingeniería, química, física, y matemáticas.

Es de conocimiento general que Batman, a diferencia de la mayoría de los superhéroes, no posee superpoderes. Combinando tanto su inteligencia como su fortuna, utilizada en gran medida para el desarrollo científico de instrumentos que lo ayuden a combatir el crimen, a la par de su extraordinaria condición física y sus habilidad técnicas, este peculiar personaje se encarga de conjugar su faceta de justiciero con la de empresario multimillonario.

A pesar de todas sus virtudes, conocimientos y talentos, resulta difícil encontrar algún título universitario que avale los estudios de este superhéroe en alguna rama del conocimiento.

Sin embargo, en el cómic titulado “Night of the Stalker,” publicado en 1974 en la serie Detective Comics, No. 439, existe una referencia que demuestra sus estudios en derecho, en la Universidad de Yale de Ciudad Gótica.photo-3

Este hecho fue difundido por un exalumno de Yale, al momento que se enteró de que la biblioteca jurídica de dicha Universidad, realizaría una exhibición sobre cómics y derecho.

El título menciona: YALE UNIVERSITY AT GOTHAM.

El título menciona: YALE UNIVERSITY AT GOTHAM

La conmoción fue tal, que la Yale Alumni Magazine, correspondiente a marzo-abril, Vol. LXXIV, No 4, dedicó su portada y diversos artículos a este caso.

Eli, es el sobrenombre utilizado para llamar a los estudiantes de la Universidad de Yale

Eli, es el sobrenombre utilizado para llamar a los estudiantes de la Universidad de Yale

Diversas indagaciones sobre los motivos por los que Bruce Wayne se decantó por Yale, transcurren entre referencias a su abuelo (en la serie que protagonizó Adam West), quien perteneció a una sociedad secreta de carácter filantrópico con sede en tal Universidad, hasta la propia versión de Sal Amendola, ilustrador y artista de aquella historieta.

Ante la pregunta de por qué se le otorgó a Batman el título de abogado, siendo precisamente alguien que opera fuera de la ley, el artista en cuestión responde: “Yo siempre pensé en él como una doble personalidad. Pensé en Bruce Wayne como un bienhechor liberal. Y por otro lado, pensé en Batman, como un vigilante conservador. Aunque ambos siempre decididos a enderezar entuertos y hacer justicia”.

UnknownSobre la decisión de ir a Yale, el artista mencionó que después de haber estado viviendo en Connecticut, y visitar New Haven, sencillamente pensó: “Yale era un lugar a quien alguien como Bruce le gustaría ir”.

La idea de que Batman, Bruce Wayne, Bruno Díaz para algunos mexamericanos, estudió derecho, resulta tan llamativa como extravagante por la naturaleza misma del personaje.

Más allá de los cómics que hacen referencia directa al mundo de la abogacía en la trama de Batman,

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El fervor que provoca este superhéroe en lo que motiva a los estudiantes a elegir carreras como criminología y áreas del derecho como la justicia criminal,

The Dark KnightEl ambivalente y complejo villano Harvey Dent y el personaje de la abogada Rachel Dawes en la última trilogía cinematográfica,

Screen shot 2014-07-24 at 2.58.29 AMO la conocida (meta)historia del abogado millonario que pagó 350.000 dólares por el Batimóvil utilizado en Batman Forever

La idea del derecho y los abogados en Batman es un tema con amplias posibilidades de estudio. Tan amplias como la edad, y vigencia, del mismo Batman (a pesar de Ben Affleck).

Dónde trabajan los abogados No. 2

"Batiabogados"

“Batiabogados”

Edificación (estilo casa residencial, aunque probablemente sin con permiso de uso de suelo comercial) pintada color gris traje Batman –versión sesentera Adam West–, y amarillo. Letrero luminoso con el nombre del bufete jurídico y su teléfono. Adorna el local una fachada superior que cuenta con el logotipo de Batman, en su versión tradicional del óvalo amarillo.

La foto, probablemente por la clave del teléfono, es en algún municipio del Estado de Veracruz, en México.

Abogados… O mueres siendo un heroe, o vives lo suficiente para convertirte en villano

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Memes sobre abogados

Sobre la pelea de los empresarios en Monterrey y los abogados

monterreyDicen que Monterrey, a pesar de ser una de las 100 ciudades más pobladas del mundo y la tercera de México, es, a final de cuentas, un rancho. Un rancho donde todos nos conocemos, o conocemos a alguien que conoce a quien conocemos o nos conoce. Y por ende todo lo que ocurre (para bien y para mal), triste y lamentablemente importa. (Rancho) Pueblo (no tan) chico, infierno grande.

Hace varias semanas se difundió, tanto en redes sociales como en los principales periódicos de la localidad, un video que muestra una álgida pelea entre empresarios de la localidad.

El video rápidamente se viralizó, se convirtió en una de las notas más leídas en esa semana en el periódico EL NORTE y, según me informan desde allá, dio mucho de que hablar entre la gente del regiomonte.

Los involucrados (que olvidaba mencionar son hermanos), se encontraban en una reunión frente a varios abogados, para tratar de llegar a un acuerdo sobre un supuesto convenio de separación entre varias plazas comerciales. Algo así. Aquí lo sucedido:

La escena, que bien pudo ser incluida en Amores Perros, más allá del nivel de violencia de algunos de los ahí presentes, el morbo que provocan estas situaciones en Internet (y más en Monterrey) y sobre todo el grado de irracionalidad que puede alcanzar una determinada persona bajo ciertas circunstancias y condiciones, me llama la atención por dos cosas:

1. El abogado entendido como obstáculo

  • “Para que se den cuenta tus abogados lo pendejo y lo puñetas que estás”
  • “Nosotros no entendemos de manera legal”
  • “Tú demandas algo. Yo no voy a contestar. Esto se arregla de otra manera”

Vamos a ver. Todas estas frases, que destaco de la grabación, revelan que los profesionales del derecho que están inmersos en el caso, están pero no están. Es decir, están pero para los demandados fungen un papel meramente alegórico.

Es común, para un determinado prototipo de empresario, que los abogados sean visualizados como un impedimento para la consecución de sus negocios. Papeleo y más papeleo, tiempo innecesario, formalidades, firmas y obstáculos. Se suele escuchar: “Los negocios se cierran rápido y ya después vemos cómo le hacemos”. “Ganar ganar”. “Negocio a costa de lo que sea”. Bah.

En concreto, a lo que me refiero es a la idea de contemplar al abogado como traductor de los intereses de sus clientes a términos jurídicos. Siguiendo la propuesta expuesta por Maureen Cain y Christine Harrington, sobre el derecho como discurso que moldea la conciencia, los abogados serían “Ideólogos conceptuales” o “imaginativos negociantes de palabras”.

Viñeta de El Roto

En esta viñeta de El Roto se ilustra perfecto lo que intento explicar.

La ley, en estos casos se contempla, o se anhela contemplar, como algo que sobra. Como excusa. Como algo a lo que perfectamente se le puede “sacar la vuelta”. Y no hablo de alegalidad (¡bueno fuera!), o acaso de ilegalidad, sino de actuaciones donde el derecho deberá de adecuarse a intereses ajenos a una colectividad, o sea, particulares o privados.

No olvidemos que derecho y abogados son productos concomitantes. Y como tales, ambas instituciones se utilizan, por este tipo de personas, solo y estrictamente cuando es ineludible.

2. La grabación del video
Al no existir un aparato centralizado que se encargue de la difusión de este tipo de fenómenos, los “virales” surgen del clamor popular, previos a los medios masivos de comunicación, de “autores anónimos” y con la necesidad de causar un efecto dominó para subsistir.

No sé quién grabó el video, ni tampoco cómo se difundió, imagino que igual como se difunden los memes o un tipo concreto de pornografía. Imagino, pero quién sabe.

Sin embargo, por mera lógica parecería que la grabación del mismo, corresponde a alguien que se encuentra con los abogados, o por lo menos de su lado, esto en un sentido espacial. Alguien que utilizando la tecnología y su perspicacia y discreción, aprovecha lo absurdo de una situación extrema para archivarla, y eventualmente hacerla de conocimiento público.

¿Esto viola algún derecho de los involucrados en la pelea? No sé, probablemente. Tal vez, se pueda armar algo interesante, jurídicamente hablando, tendiente a demostrarlo. Esto sí se puede asemejar al típico caso de la difusión de videos privados de índole erótico o sexual con fines de provocar algún tipo de daño, donde ya existen precedentes judiciales al respecto. Aunque la óptica y el enfoque serían otros, creo que este tipo de hechos pueden tener consecuencias.

Ahora bien, la cámara oculta, el fisgoneo tecnológico o sencillamente hacerle al Lente Loco (o al Oscar Cadena o la Risa en Vacaciones), es cada vez más común, no solamente entre la quienes ejercen de abogados, sino también en otros muchos campos de la vida en sociedad.

Utilizando este recurso como estrategia, el espionaje se torna tan peligroso como seductor. Información es poder. Información en la era de la información es más poder. Por tanto, echar mano de la información, conseguida no importando cómo y sin mediar cualquier consideración ética, devela algo sobre lo que ha escrito Tomás Ramón Fernández (en un diálogo con Alejando Nieto), en El Derecho y el Revés, citó… “La gente no se mete a un pleito para que se haga justicia sino para ganarlo”.

Las drásticas transformaciones ocurridas durante las últimas décadas, donde, como afirma Toni Negri, el dinero es la única medida de producción social, han provocando que muchos abogados contribuyan a agravar el actual contexto. De ahí entonces que estos actores, para participar de forma activa en los procesos necesarios para revertir el estado actual, deberían, en palabras de David Luban “hacer conciencia sobre su importante papel en el entorno, teniendo en cuenta el impacto que causa en los derechos humanos de otras personas la elección de ciertos clientes y estrategias jurídicas. Eso puede suponer negarse a representar ciertas causas por razones éticas; negarse a utilizar estrategias opresoras, aunque lícitas; y advertir a los clientes de los efectos en términos de derechos humanos de sus acciones.”

Eso o empezar a promover la idea sobre regular el uso de la tecnología en la profesión. Justo como hizo la FIFA en el último mundial con las cámaras que vigilaban la línea de gol, o el spray arbitral. Ah y, por cierto, no. No era penal.

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