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Objeción denegada una canción de 31 minutos

Después de vivir 3 años en España, el jueves pasado llegué a México. Antes de venir a Monterrey, estuve un par de días en el Distrito Federal.

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Nuestra vista en el Patrick

El viernes por la noche quedé de hacer “algo mexicano” con mi mejor amigo, que casualmente también se encontraba en dicha ciudad.

Decidimos ir a emborracharnos al Tenampa, en plena plaza Garibaldi. Obviamente, entre tanto tequila y tantos mariachis (entre tanto pinche México), el plan se nos fue de las manos y terminamos en el Patrick Miller. ¡Tremendo!, (creo recordar que) el lugar estaba llenísimo, y que era más fácil conseguir una cerveza que bailar. Por ende, decidimos huir de la multitud y quedarnos en el segundo piso, sencillamente, charlando y disfrutando del extravagante paisaje que se despliega en este lugar.

Una de las veces que atravesé la multitud para ir al baño, (creo recordar que) me encontré a Aurea María Fuentes Morales. A Aurea la conozco por un buen amigo, y también por diferentes profesores del ITAM (escuela donde actualmente estudia la carrera en derecho), (creo recordar que) no hablamos casi nada, pero (creo recordar que) me dio mucho gusto verla.

Mis asociaciones mentales son más alegres que el ambiente del Patrick, pues al ver a Aurea recordé que hace un par de meses me envió un video a mi correo que me podría interesar. Y en efecto, me interesó y mucho, pero vi el video, y después de verlo, lo olvidé por completo. Tanto que ni le agradecí a Aurea el detalle. En fin. Espero este post reivindique lo malagradecido que fui.

imgresAurea me contaba que fue a ver el show de 31 minutos y que estos cantaron una canción sobre abogados. Para aquellos que no los conozcan 31 minutos es una serie muy exitosa de televisión chilena, protagonizada por muppets. Comedia, parodias, burlas, todo eso, combinado con crítica social. El programa es bastante bueno, entretiene mucho y tiene canciones súper pegajosas.

El video es un videoclip. O sea, mmm o es sobre una canción. Y la canción se llama Objeción denegada y la interpreta un muñeco llamado Juan Pablo Sopa. Es un rap, más bien reggaetón. Y bueno, se explica sola: Abogacía y palabras, hermetismo, lenguaje rebuscado decir mucho pero no decir nada, estrategias lingüísticas para comunicarse entre ellos mismos y mantener una distancia con quienes requieren sus servicios.

Ya lo he dicho, qué tan añeja y rancia estará la profesión, que los abogados siguen usando latín, aun cuando la Iglesia católica lo ha dejado de hacer. Idiotas.

Mis amigos abogados chilenos me dicen que allá en su país la canción fue un éxito. Que cuando estuvo de moda, y mucho tiempo después, se cantaban Objeción denegada cuando decías que estudiabas derecho, o cuando empezabas a hablar de un tema jurídico. Hahaha, por eso me caen re-pinche-bien los chilenos, bueno por eso y por Parra (por los Parra, mejor dicho), por Huidobro, por Lihn, por Bolaño (aunque este era mexicano), ah y bueno también por el Diablo Núñez, y por la Coca Mendoza. Por eso, no por Allende (Isabel, no Salvador), Jodorowsky, Beto Cuevas, o el puñetas del Chupete Suazo.

A continuación el video. Y abajo del mismo la transcripción de la canción.

¿Como está su señoría Y todo el público en la sala?
Alza la mano si tú eres inocente.
Alza la mano si tú eres culpable.

Yo soy un Abogado muy profesional
He dedicado mi vida entera estudiar
Fui el primer alumno en la Facultad
Defiendo a mis clientes con habilidad
Pero el Juez no confía en mí.

Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota.

Cansado de rechazo me fui a otro país
Quería mas respeto, quería ser feliz
Estudié como un loco aprendí otros idiomas
Para entrar a trabajar al bufete del lugar
Pero todos se reían de mí.

Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota.

Defendí a un inocente con pruebas irrefutables
El caso estaba claro él no era el culpable
El jurado se burló, el fiscal me humilló
Y en la cárcel mi muchacho terminó.

Como idiota… Me dijo el Juez
Como idiota… Y el actuario
Como idiota… Y la prensa
Como idiota… Y la gente
Como idiota.

Y yo les digo algo Nunca voy a cambiar
Yo hablo como quiero como se me da la gana
Si no le gusta no es mi problema
El problema es de la gente que no es buena.

Como idiota… Como quiero
Como idiota… El más sabroso
El habla como idiota… El más hermoso
Como idiota… Es mi derecho
Como idiota… Está en la constitución
Como idiota… ¡Protesto, protesto!
El habla como idiota… ¡Culpable, culpable!
Como idiota… Objeción
Como idiota… Al lugar
Como idiota… Denegada
El habla como idiota… ¡Silencio en la sala!
Como idiota… El habla como idiota.

 

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Camisetas de fútbol de clásicos latinoamericanos de la filosofía del derecho

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Desde hace ya algunos días ha comenzado la Eurocopa de América, es decir, perdonen el colonialismo, la Copa América. A pesar de mi fanatismo por el fútbol, la verdad es que he estado más bien poco atento a esta competición. Ahora bien, esto no quita ni que siga los resultados atentamente, ni que aproveche la pinche coyuntura para postear algo al respecto.

Precisamente ahora que me encuentro en Alicante con los analíticos, he tenido la oportunidad no solo de volver a repasar a algunos autores clásicos de filosofía del derecho, sino también de pensar en esta área del derecho como un campo delimitado que despliega y retroalimenta su contenido a través de una determina región geográfica, que idílica y ancestralmente podría denominársele región latina. Precisamente, sobre este tema, Manuel Atienza ha escrito un paper denominado “La filosofía del derecho como filosofía “regional”“.

De lo “latinoamericano” se ha teorizado. Acaso Galeano sería uno de los que mejor han entendido dicha noción, aunque a mi parecer Jorge Volpi tiene una obrita, El insomnio de Bolivar, que refleja a la perfección las actuales condiciones de lo que implica, o más bien implicaba (pues su tesis es que esta región ha dejado de existir), ser latino. Ojo, se ha teorizado pero no estoy tan seguro que lo suficiente y más en la filosofía del derecho. Sí, están los estudios sociológicos, decolonialistas, la escuela de Boaventura, los colombianos de Dejusticia, pero propiamente desde la teoría jurídica encuentro obras más bien aisladas o que aspiran a compilar autores, corrientes, e identificarlas dentro de alguna tradición. Ahora mismo, recuerdo un texto de Binder sobre “cultura jurídica” que bien puede englobar un poco lo que digo, acá el link al texto que es bien pero bien pinche bueno.

Ya hice hace un año una selección mexicana de fútbol inspirada en el blog de Gustavo Arballo, y tuve que justificar, creo que de más, mis elecciones para ahorrarme algunas explicaciones (y  también algunos enemigos). Esta vez ya no lo haré, creo que se entiende claramente que toda decisión implica una arbitrariedad y que, para bien o para mal, existen razones racionales que puedan criticar o aplaudir lo elegido.

Algunas puntos a considerar:

  • Uno de los criterios para seleccionar fue sencillamente que no estuvieran vivos.
  • No elijo ni a los mejores, ni a los más conocidos, sino a los que he leído, o me han recomendado personas y amigos de los que me fío.
  • Elijo solamente seis países de los doce que están en competencia. Elijo esos seis porque, según yo, eran los que iban a pasar a la siguiente ronda. O sea, parecería obvio que Brasil y Argentina y otros cuatro. Chile por local, México por patriota, y Uruguay porque es Uruguay y Colombia porque todavía recuerdo el mundial pasado. Después de ya saber los primeros clasificados, queda claro que lo mío no son los pronósticos. Para eso tengo a mi amigo el profesor y oráculo Charly Asúnsolo, a quien aprovecho para mandarle un fuerte abrazo.
  • Utilizo el número 10. El creativo, el eje del equipo, el orquestador, el de verdad. Creo que de eso precisamente se trata ser filósofo del derecho. O algo así. Bobbio podría darnos luz sobre este tema.
  • Patriarcado. Es obvio que el fútbol es un deporte eminentemente machista. Lo mismo podría decir sobre la filosofía del derecho. Es bastante emblemático lo masculinizada que está dicha área jurídica. Los grandes, los clásicos, los más leídos, tradicionalmente han sido hombres. Esto no es poca cosa. Vale la pena echarle una pensada. Estoy escribiendo algo sobre el tema, prometo profundizar después.

A continuación, un Miguel, tres Carlos y dos Eduardos, quienes conforman la primera edición de las camisetas de fútbol de clásicos sudacas latinoamericanos de filosofía del derecho.


 

Brasil. Miguel Reale.Screen Shot 2015-06-21 at 10.30.41 AMArgentina. El Diego Maradona de la filosofía del derecho: Carlos Nino.Screen Shot 2015-06-21 at 10.25.46 AMChile. Eduardo Novoa Monrreal.Screen Shot 2015-06-21 at 10.22.46 AMMéxico. Eduardo García Máynez. Screen Shot 2015-06-21 at 10.16.14 AMUruguay. El precursor de los precursores: Carlos Vas Ferreira. Screen Shot 2015-06-21 at 10.24.56 AMColombia. Carlos Gaviria.Screen Shot 2015-06-21 at 10.29.29 AM

“Un abogado de su propia causa”, antipoema de Nicanor Parra

Nicanor Parra, creador de la antipoesía, ganador del Cervantes en 2011, hermano de Violeta, y quien según Roberto Bolaño “no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse“, tiene dentro de su vasta obra, un antipoema donde hace alusión a la profesión de abogado… En lo personal es uno de mis poetas favoritos. Tanto así, que si algún día termino mi tesis doctoral, tengo el firme propósito de iniciarla con su siguiente verso:

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El antipoema lo encontré en este libro que compila, en inglés y en español, diversas composiciones del chileno próximo a cumplir cien años de vida en este septiembre.

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Le pedí de favor a mi querido Cristo Corvalán, oriundo de Valparaíso, aunque con hartas ganas de ser mexicano (en específico del norte del país), compañero de generación en el doctorado aquí en Madrid y sobre todo alegre y buen amigo, que me compartiera su interpretación de lo que escribe Nicanor en este antipoema. Va…

En este caso es un abogado de su propia causa, no está ahí defendiendo intereses ajenos sino propios, llega a un lugar que suele estar relacionado con el deber de guardar respeto por los muertos, un lugar de oración, también de peticiones para que el finaito interceda en favor del visitante (ojo con esto, podría ser el abogado desesperado que pide ayuda extraterrenal), pero sobre todo importa que va un lugar de recogimiento, de paz, de descanso eterno y que representa además el momento en que te llega la hora de rendir cuenta por tus malas actitudes en vida.

Los claveles son flores que se regalan en señal de respeto, amor y/o admiración, y no sólo por los muertos, también para los vivos; pero en este caso son rojos, lo que uno podría relacionar con amor.

Llega y se descubre con solemnidad: respeta los usos apropiados al lugar y muestra al muerto el respeto aún ante su no presencia. Es típica la asociación de los abogados con el respeto a las formas, no sólo jurídicas (que es lo que nosotros sabemos como abogados formalistas), sino también a las buenas costumbres, los buenos usos (de hecho, un profe dijo alguna vez que el título de abogado era el único título nobiliario que quedaba vigente en Chile; los título nobiliarios los abolieron por el 1815); en palabras simples: es reconocido como el gentleman sudaca jajaja.

Cuando llega el momento de depositar su ofrenda (lo que podría confirmar que está ahí por un interés rogatorio, pidiendo una intervención del más allá en su favor, porque es abogado de su propia causa) no tiene donde hacerlo y no decide nada mejor que robarse, ni siquiera un florero, un tarro de duraznos que alguien humildemente improvisó como florero. Aunque respeta todos los buenos usos, acorde a su condición de abogado, defiende sus intereses sin importar echar mano a una trampita, a una improvisación, a fin de que resulte lo que quiere obtener.

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Decidí compartir íntegramente lo que me contestó mi amigo. Y es que, como casi siempre, la verdad suelo coincidir demasiado con todo lo que dice mi querido Cristo. Creo que alterar su interpretación o acaso completarla sería tan osado como innecesario. Además es chileno. Y que un chileno interprete a otro chileno en el contexto chileno, es casi casi lo mismo que un mexicano escriba sobre mexicanos en México. O sea, asegura una calidad y fidelidad al entorno que cualquier interpretación realizada por algún ignoto outsider estaría fuera de lugar. No por nada la mejor novela sobre mi país la escribió Roberto Bolaño que era…, mexicano.

P.D. La bandera de la imagen no es la de Texas, es la de Chile.