Las 4 razones de la Suprema Corte para invalidar la #LeyDeCuates

download-2.jpgEl fútbol es el deporte más seguido en México. De acuerdo con una reciente encuesta, el 53.8% de los mexicanos les gusta ver, jugar o estar enterado de este deporte (Mitofsky, enero de 2016). Es, además, un deporte fragmentado. Si bien existen algunos equipos que aglutinan a una porción importante de la afición, la mayoría de los clubes concentra al 5%, o menos, de los aficionados. No obstante, cuando juega la Selección Mexicana, la mayor parte de los futboleros tiene un solo equipo. Decirlo quizá sea un cliché, pero lo cierto es que la inmensa mayoría de los aficionados apoya a la Selección. Emociones y decepciones aparte, el tricolor es el equipo de todos, o al menos de la mayoría.

En este sentido, el fútbol y las cuestiones electorales se parecen muy poco. Cuesta trabajo encontrar un tema dentro de la agenda nacional que suscite un amplio consenso. En nuestra discusión pública, la variedad de puntos de vista suele ser la regla y pocas veces la excepción. Sucede, sin embargo, que desde hace ya varios meses se aprobó una iniciativa que logró unificar a una gran cantidad de voces en su contra, generando un rechazo casi unánime por parte de la sociedad civil y la opinión pública.

Con la llamada #LeyDeCuates, impulsada por senadores del PRI, PAN, PRD y PVEM, el Congreso prorrogó el mandado de cuatro magistrados electorales de la Sala Superior del Tribunal Electoral.

download-1.jpgEn ese sentido, y después de un largo trayecto jurídico, el martes pasado el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, presentó un proyecto de sentencia (disponible aquí: http://bit.ly/2tQPLBE) en el que propone declarar inconstitucional la reforma que alteró los nombramientos de cuatro magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral (TEPJF), mejor y popularmente conocida como #LeyDeCuates. Así, hace dos días, el proyecto del ministro superó las cuestiones de procedencia, por lo que el día de hoy el pleno de la SCJN comenzará a discutir el fondo del asunto.

En muy resumidas cuentas, estas son las 4 razones por las que el proyecto propone echar abajo la reforma mediante la cual los diputados y senadores alteraron los nombramientos de los magistrados electorales de Sala Superior: Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales, Reyes Rodríguez Mondragón y José Luis Vargas Valdez.


1. La #LeyDeCuates viola el procedimiento de designación de los magistrados del TEPJF

El proyecto señala que con la #LeyDeCuates hizo que “el procedimiento constitucional de designación [fuese] menospreciado”. Esto, pues bastó una mayoría simple en ambas cámaras del Congreso de la Unión para alterar el nombramiento de los magistrados, mientras que la Constitución exige la intervención de dos poderes en la designación: la SCJN y una mayoría reforzada (calificada) en el Senado. En términos del proyecto, la #LeyDeCuates

“refleja un auto-otorgamiento de competencias constitucionales por parte del Congreso de la Unión para otorgar o prorrogar el nombramiento de magistraturas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que no tiene sustento en la Constitución Federal”.

2. La #LeyDeCuates transgrede el principio de independencia judicial

Sobre este tema, el proyecto enfatiza que los candidatos que participan en procesos de designación a cargos judiciales deben “conocer de antemano las condiciones del nombramiento, entre ellos el plazo, las cuales deben entenderse inmodificables”. Asimismo, señala que el periodo de nombramiento “es inmodificable legislativamente […], a fin de generar la certeza de que no existirá discrecionalidad en el cambio de las condiciones de la función jurisdiccional”.

Por lo anterior, el ministro Gutiérrez Ortiz Mena llega a la conclusión de que la #LeyDeCuates es inconstitucional, pues la modificación del nombramiento se realizó una vez que los magistrados ya habían rendido protesta. En ese sentido, su proyecto señala que:

“antes del inicio del procedimiento constitucional para la integración de la Sala Superior, el legislador secundario estaba en plena aptitud para regular el sistema de escalonamiento de los nombramientos de los magistrados […]. Sin embargo, una vez que se establecieron la duración de esos nombramientos y se culminaron las distintas etapas del procedimiento de designación por parte de la Corte y el Senado, habiéndose tomado protesta, se actualiza una prohibición de inmodificabilidad del legislador secundario de la duración de los cargos de esas magistraturas por virtud del principio de división de poderes y, en particular, del principio de independencia judicial”.

3. La #LeyDeCuates afecta los principios de seguridad jurídica e irretroactividad de la ley

El proyecto también señala que al alteración del periodo de designación de los magistrados viola dos principios básicos de toda democracia constitucional: la seguridad jurídica y la irretroactividad de la ley. Esto es así, pues la #LeyDeCuates supuso una “modificación legislativa [que] se realizó una vez finiquitada la elección de las personas que ocuparían [las] magistraturas” en la Sala Superior del TEPJF.

De acuerdo con el proyecto, con la #LeyDeCuates generó un perjuicio:

“en una multiplicidad de situaciones y sujetos: en una afectación a las garantías judiciales de los titulares de la función, en una incertidumbre de la colectividad respecto a la independencia judicial […], así como que se evita que, futuros aspirantes, que conocían las condiciones de elección escalonada de los miembros de la Sala Superior cada tres años tras la designación de veinte de octubre, puedan acceder conforme al procedimiento de elección en los tiempos que previamente se habían determinado […]”.

4. La #LeyDeCuates viola el sistema de renovación escalonada en el TEPJF

Finalmente, en el proyecto del ministro Gutiérrez Ortiz Mena se señala que la #LeyDeCuates “contradice frontalmente la arquitectura pretendida por el Poder Constituyente para la integración” del TEPJF. Esto es así ya que la renovación “escalonada” que contempla la Constitución “no debe[…] entenderse en forma aislada o meramente gramatical, sino en contexto con el contenido de[l] […] artículo 99 constitucional y su interpretación teleológica a la luz de las pautas pretendidas por el Poder Constituyente”. Entre dichas pautas, de acuerdo con el proyecto, se encuentra el que la renovación escalonada de los magistrados electorales coincida con la temporalidad de los procesos electorales federales (mismos que acontecen cada tres años).

La #LeyDeCuates contradice frontalmente este propósito. Esto es así, en palabras del proyecto, ya que:

“con la modificación de los encargos de los magistrados electorales para que duren alrededor de siete, ocho y nueve años […] se ocasiona un largo periodo de acumulación de experiencia sin renovación (siete años) y un periodo de rápida renovación con acelerada pérdida de experiencia (en tres años se renueva en su totalidad el órgano)”.


Los argumentos del proyecto son tan claros como contundentes. Y es que la verdad, resulta difícil defender lo indefendible. La #LeyDeCuates es una reforma a modo, que merma la legitimidad del Tribunal Electoral y que solo refuerza la narrativa de que, en la designación de magistrados electorales, se siguió una lógica de intereses partidistas y amiguismos, es decir, una lógica ajena a la legalidad. No todo se vale. No se pueden anteponer oscuros compromisos políticos a los límites que establece la constitución.

Y si de algo sirve, no hay que olvidar que el origen de este proceso lo sustentan más de 20 mil ciudadanos que firmamos, en menos de una semana, la petición de change.org/LeyDeCuates para solicitarle al Senado y a la Cámara de Diputados que rechazaran la iniciativa que alteró el mandato de cuatro magistrados electorales de la Sala Superior… Ante la lamentable actitud de nuestros (supuestos) representantes, queda depositar la esperanza en una institución como la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sigamos pues el debate… Acá el link para seguir la transmisión en vivo, al rededor de las 11am.

Viñeta sobre abogados y día del padre

“Mantén tu nariz limpia, sigue creciendo, y ya verás que estarás fuera de aquí en seis meses.”


Viñetas sobre abogados.

Dónde trabajan los abogados No. 17

Dicen que fue Giraudoux quien afirmó que: “Ningún poeta ha interpretado la naturaleza tan libremente como los abogados interpretan la verdad”…

Pues bueno, hace algunos días el buen Miguel Bonilla tuitió esta foto de un letrero de un despacho de abogados en Antigua Guatemala, con un comentario que se limitaba a decir: “No es contradicción”.

Y no, no es contradicción. El conocimiento de la verdad para salir del error, muchas veces, va de la mano de los abogados… Muchas otras veces, no.

Diez ilustraciones del cuento Ante la Ley de Franz Kafka

Ayer, 3 de junio de 2017, se cumplieron 93 años de la muerte de Kafka (nos aproximamos al centenario, ¡yei!). Suelo escribir cada año sobre este autor, que es uno de mis favoritos, y de los primeros que me hicieron interesarme entre las intersecciones que despliega el derecho y la literatura.

Su cuento Ante la Ley me parece una obra brutal, que cualquier operador jurídico debería de conocer. De hecho, existe una vasta bibliografía escrita por abogados y no abogados sobre este relato. Tanta que bien vale la pena centrarse en otras interpretaciones que se le han dado a la misma, a través de las ilustraciones por ejemplo.

Así que bueno, a continuación diez ilustraciones sobre el cuento Ante la Ley, de diferentes artistas, que me encontré en Internet. Y, al final, el cuento.

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9.10. Y acá este artista, ilustró todo el cuento.

 


Ante la Ley

Ante la Ley hay un guardián. Hasta ese guardián llega un campesino y le ruega que le permita entrar a la Ley. Pero el guardián responde que en ese momento no le puede franquear el acceso. El hombre reflexiona y luego pregunta si es que podrá entrar más tarde.

—Es posible —dice el guardián—, pero ahora, no.

Las puertas de la Ley están abiertas, como siempre, y el guardián se ha hecho a un lado, de modo que el hombre se inclina para atisbar el interior. Cuando el guardián lo advierte, ríe y dice:

—Si tanto te atrae, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy sólo el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero.

El campesino no había previsto semejantes dificultades. Después de todo, la Ley debería ser accesible a todos y en todo momento, piensa. Pero cuando mira con más detenimiento al guardián, con su largo abrigo de pieles, su gran nariz puntiaguda, la larga y negra barba de tártaro, se decide a esperar hasta que él le conceda el permiso para entrar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí permanece el hombre días y años. Muchas veces intenta entrar e importuna al guardián con sus ruegos. El guardián le formula, con frecuencia, pequeños interrogatorios. Le pregunta acerca de su terruño y de muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final le repite siempre que aún no lo puede dejar entrar.

El hombre, que estaba bien provisto para el viaje, invierte todo —hasta lo más valioso— en sobornar al guardián. Este acepta todo, pero siempre repite lo mismo:

—Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.

Durante todos esos años, el hombre observa ininterrumpidamente al guardián. Olvida a todos los demás guardianes y aquél le parece ser el único obstáculo que se opone a su acceso a la Ley. Durante los primeros años maldice su suerte en voz alta, sin reparar en nada; cuando envejece, ya sólo murmura como para sí. Se vuelve pueril, y como en esos años que ha consagrado al estudio del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de pieles, también suplica a las pulgas que lo ayuden a persuadir al guardián. Finalmente su vista se debilita y ya no sabe si en la realidad está oscureciendo a su alrededor o si lo engañan los ojos. Pero en aquellas penumbras descubre un resplandor inextinguible que emerge de las puertas de la Ley. Ya no le resta mucha vida.

Antes de morir resume todas las experiencias de aquellos años en una pregunta, que nunca había formulado al guardián. Le hace una seña para que se aproxime, pues su cuerpo rígido ya no le permite incorporarse.

El guardián se ve obligado a inclinarse mucho, porque las diferencias de estatura se han acentuado señaladamente con el tiempo, en desmedro del campesino.

—¿Qué quieres saber ahora? –pregunta el guardián—. Eres insaciable.

—Todos buscan la Ley –dice el hombre—. ¿Y cómo es que en todos los años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella?

El guardián comprende que el hombre está a punto de expirar y le grita, para que sus oídos debilitados perciban las palabras.

—Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré.

Viñeta sobre abogados y una de sus palabras favoritas

“ – Oye, esta bola 8 de la suerte solo dice “depende”

– Oh, es que es una edición especial para abogados.”


Viñetas sobre abogados.

Si Juan Rulfo fue alumno de Eduardo García Máynez, ¿por qué no fue abogado?

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Soy el blanco perfecto para cualquier vendedor. De verdad, si quieren que su campaña de marketing sea exitosa, contáctenme. Ofrézcanme cualquier novedad, para eso soy el mejor. Fanático de los infomerciales y entusiasta de cualquier moda, confieso que soy muy, pero muy, fácil para emocionarme por cuestiones tan comerciales como efímeras.

51kJULlsVcL._SX291_BO1,204,203,200_.jpgEntonces, por obvias razones, este lindo mes jubilar de mayo estoy releyendo a Juan Rulfo y leyendo lo que se ha escrito de Juan Rulfo. En específico, me he ganchado con Había mucha neblina o humo o no sé qué la biografía rulfiana de Cristina Rivera Garza. ¡Qué buen libro!, en verdad, tan bueno que me ha gustado más el Rulfo que ella esboza, que el Rulfo de verdad.

Leyendo dicha obra, descubrí que existe un hecho que ha pasado un tanto desapercibido en el marco de las celebraciones del centenario de Juan Rulfo, y que se relaciona con este blog y con mis temas de estudio, me refiero a su proceso de formación educativa.

Pocas personas conocen que la primera opción del joven escritor nacido en Sayula para estudiar una carrera profesional era la de abogado, ¡sí, abogado! Esto porque su abuelo fue abogado, y ya saben cómo influye la familia en estas cuestiones.

Ahora bien, se imaginan a Rulfo de abogado, redactando oficios, o haciendo sentencias, o hablando abogañol… No sé, digo, prácticamente, se puede afirmar que Rulfo fue un burócrata, ya que trabajó formalmente como funcionario, pero lo cierto es que formación jurídica (GRACIAS A DIOS), nunca recibió.

Sin embargo, la pregunta evidente sería ¿si Rulfo quería ser abogado, porque no terminó de abogado? Bueno pues investigando un poco en otras biografías me di cuenta que existen dos versiones que explican el porqué.

  • La primera, porque a Rulfo le fue negado el ingreso a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional en la capital del país, por no conseguir la revalidación de sus estudios de bachillerato en Guadalajara.
  • La segunda, porque el Derecho le dejó de interesar y prefirió irse de antemano a la Facultad de Filosofía y Letras, de la cual también fue rechazado.

A pesar de ambas historias, no solo es que Rulfo no haya terminado de abogado, sino que nunca obtuvo una licenciatura, pues al ser rechazado dos veces de la Universidad (sea de dos facultades distintas o de la misma), este se vio en la necesidad de continuar su educación por vías no formales, es decir aprendiendo por su propia cuenta, asistiendo de oyente a distintas clases y conferencias.

En ese sentido cabe destacar que, como él mismo lo ha afirmado en un par de entrevistas, en la época en que asistió a la Universidad Nacional como oyente, tuvo la oportunidad de adquirir las enseñanzas de grandes maestros…, entre ellos, nada más y nada menos, que uno de los más lúcidos juristas que han existido en la historia de México: Eduardo García Máynez.

Ojo, García Máynez era una de esas extrañas aves que daba clases tanto en Filosofía como en Derecho (no por nada se ha dicho que el pensamiento de Máynez está demasiado cerca del Derecho para que los filósofos puedan comprenderlo y, al mismo tiempo, demasiado cerca de la filosofía para que para la mayoría de los abogados lo entenderlo), pero donde le dio clases a Rulfo fue en Filosofía… Sirva como prueba esta entrevista que publicó Sylvia Fuentes en 1985…

fui de oyente a Mascarones, a Filosofía y Letras, y ahí me pasaba en realidad oyendo las conferencias porque entonces los maestros daban conferencias, más que clases: eran don Antonio Caso, Vicente Lombardo Toledano, García Máynez; eran muy buenos maestros…

Abogados plagiando abogados, a propósito del plagio de Sergio E. Casanueva Reguart en “su” libro Derecho Administrativo Integral, por Darío Ángeles y Tito Garza Onofre

Hace algunos años el Presidente Enrique Peña Nieto afirmó que la corrupción era un problema cultural en xico. Es decir, dio a entrever que el mexicano es corrupto por naturaleza. Así, la corrupción antes que ser un factor estructural, institucional, o contextual y coyuntural, que podría de alguna u otra manera limitarse, atacarse, pero, sobre todo erradicarse, simple y sencillamente habría que acostumbrarnos a convivir con este generoso fenómeno.

El presidente fue muy, pero muy, criticado. Tanto que prefirió ignorar las críticas. Y seguir adelante como todo un estadista.

Meses después se evidenció que Peña Nieto había plagiado diversos párrafos de su tesis de licenciatura (el 28.8% del contenido de su tesis, según la periodista Carmen Aristegui y su equipo), y antes que erigir una defensa en línea con lo que debería ser un trabajo de investigación ante una Institución educativa medianamente seria, adujo de forma tan sarcástica como altanera que eran “errores de estilo”.

Lo que nadie puede negar es que el presidente es consecuente hasta la médula, porque cuando él mismo está aceptado que plagiar es un tema de forma, un tema menor, cuando acepta que plagiar se vale, acepta implícitamente que el plagio es una forma de corrupción válida, porque es algo cultural. Porque aminorar el plagio es aceptar que en el país no pasa nada y si pasa tampoco pasa nada.

En este espacio ya se ha escrito sobre el plagio (cof cof Edgar Elías Azar y Alejandro Martí), sobre imposturas, sobre aparentar, sobre escribir. Y sin embargo, se tiene que seguir escribiendo sobre lo mismo.

Hace unas semanas en Guadalajara, durante el Congreso CEEAD Educación Jurídica, Christian Courtis en un panel sobre la enseñanza de los derechos humanos, con ánimos un tanto provocadores y alarmistas, dijo que los libros de Burgoa deberían quemarse, o mandarse a las secciones históricas de las bibliotecas. Tal afirmación, generó alguna polémica que después, en el mismo foro, Javier Martín Reyes retomó en su ponencia sobre cómo enseñar la constitución para llamar la atención sobre lo desactualizado, anacrónico y poco variado del mercado jurídico editorial en México. La crítica en concreto, fue contra la principal editorial jurídica del país. Javi no escatima, es bien punk (¡y por eso lo queremos!), y comenzó a despotricar contra Porrúa que, valga la pena decirlo, precisamente, había colocado su puestesito de libros de Burgoa afuera del Congreso, haciendo amigos as always

Pero tenía razón. De hecho, lo seguimos discutiendo días posteriores, tanto en vivo como en redes. El argumento principal era que existe algo que se pinche llama RESPONSABILIDAD SOCIAL (perdón por las mayúsculas, no estamos gritando, sino que se picó sin querer el Caps lock), existe algo que se llama compromiso respecto a lo que se escribe y a lo que se publica, un mínimo de responsabilidad editorial por la sociedad, por quienes compran un libro, estudian del mismo, o de entrada dan el voto de confianza de que lo que se plasma bajo ese sello es algo que vale la pena leer.

No todo tiene que estar sujeto a los vaivenes del puto mercado. No todo se trata de vender por vender. De publicar por publicar. La crítica es mucho más profunda y ya se ha teorizado bastante sobre esto, Gabriel Zaid, por ejemplo, en Los demasiados libros, pero en el ámbito jurídico, o en esta disciplina que muchas veces es tan gremial y condescendiente y donde todos conocemos casos turbios, parecería aplicar lo mismo que afirmaba Peña sobre el componente cultural de estos actos dañinos.

Los que tenemos la oportunidad de dar clases nos quejamos constantemente del copipeist de los alumnos, abundan los casos de deshonestidad académica, pero qué pasa entre nosotros, entre pares. Acaso hay un par de antecedentes concretos en el país, pero el problema es estructural, lleno de complicidades y enturbiado en todos los niveles. Desde casas editoriales, autores, académicos y promotores.

Porque si uno es lo que lee, qué chingados estamos leyendo. Y más en el campo jurídico…

Sirvan estas desesperadas y difusas líneas para que nos acompañen a encontrar 5 diferencias entre los siguientes textos:

Nosotros encontramos las siguientes: la tipografía, el mayor/menor contenido de texto (a la izquierda hay un párrafo adicional), los subrayados a mano en uno de los textos, el número de página y el formato. Pero, esencialmente, son textos idénticos. Esto claro que pudiera ser consecuencia de distintas razones como:

  • distintas ediciones del libro;
  • cita textual excesivamente larga;
  • reutilización de un texto del mismo autor;

Pero esta coincidencia tiene otra explicación: se trata de un plagio en una de las editoriales jurídicas más importantes del país.

El libro en el que se encuentra el plagio se denomina “Derecho Administrativo Integral”, de Sergio E. Casanueva Reguart. Se trata de una primera edición, en la Editorial Porrúa, México, del año 2011, y la obra plagiada es el “Derecho Administrativo” de José Roldán Xopa, en su primera edición, Editorial Oxford, México, del año 2008.

Y aunque quizá se pudiera tratar, como defendería Peña Nieto, de “errores de estilo”, lo cierto es que, hasta donde hemos podido documentar, el libro de Casanueva cuenta con 181 de 350 páginas plagiadas directamente de obras de otros autores (la obra tiene un total de 500 páginas, pero a partir de la página 353 se encuentra la bibliografía, y 6 apéndices). Adicionalmente tiene dos capítulos que se limitan a trascribir gran parte de dos leyes federales.

Debido a que el caso es tan burdo y excesivo les compartimos lo que nos pareció más absurdo del plagio. Trataremos de ser puntuales…

1.- El autor se remite a sus otras obras…. Que no son de él.

El descuido en el plagio es tal que en llamadas a pie de página remite a distintas textos escritos por el mismo autor, que, en el caso del texto de la izquierda (el original) tiene sentido, pues se trata de Roldán Xopa remitiéndose a sus propios textos.

2.- Hacer tus propias gráficas toma tiempo, es mejor tomar las de alguien más.

A la izquierda se encuentra el texto “Teoría General de la Administración Pública”, un texto visible en Internet (el texto se titula “Teoría General de la Administración Pública”, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Facultad de Ciencias Económicas, Administración y Contabilidad Pública (el texto lo encontramos con esta búsqueda), y a la derecha el texto de Casanueva.

3.- Porque ante un mismo fenómeno, la forma en que expresamos las cosas es igual para todos.

El texto de la izquierda es de Döring y Hernández (Erika Döring y Carmen Evelia Hernández, titulado “La Administración Pública de nuestros días. Pasado y presente de la Estructura Administrativa del Poder Ejecutivo Federal”, un artículo de 1994, originalmente publicado en la revista “Gestión y Estrategia”, de la Universidad Autónoma Metropolitana, en su número 7. La versión en línea se puede consultar en: http://zaloamati.azc.uam.mx/handle/11191/4654).

4.- La tecnología tiene que evolucionar, y por eso hay que introducir ligas a páginas de Internet, en textos impresos.

5.- Para qué usar ejemplos nuevos, si puedes reciclar los de otros.

A la derecha el texto de Casanueva. A la izquierda, el texto de Roldán Xopa, el de Marina Ivnisky (Visible acá), y el de Sergi Valera (Visible acá).

Como se puede observar, el texto de Casanueva está repleto de estos ejemplos de transcripciones literales, extensas y sin reconocimiento de la obra de otros autores, ¿cómo puede suceder esto?, ¿es culpa del autor?, ¿es culpa de la editorial?

Decíamos que en este país no pasa nada aunque pase algo, pero decidimos evidenciar el plagio con la esperanza (sí, inocentes nosotros) de que al menos se ponga en la mesa de discusión tanto la producción literaria en el derecho mexicano, como la labor editorial que permitió que semejante obra fuera publicada y puesta en circulación.

Y es que esto no se trata de una compilación para fines académicos, sino de una serie de reproducciones comercializadas al público general que ni siquiera hacen sentido en su totalidad, presentadas bajo el título de “Derecho Administrativo Integral”, con tal grado de descuido que no nos hacen más que suponer, disculpen ustedes, que sucedió una de las siguientes hipótesis:

  • O el autor decidió, conscientemente, plagiar las obras citadas, asumiendo que ni el editor iba a leer su obra (apuesta no arriesgada, considerando el promedio de lectura anual en México); o
  • el libro no fue escrito por él, sino que le pidió a alguien más que lo escribiera, y no tuvo la precaución de revisar el material que le entregaron. Esta situación sabemos que es un secreto a voces. Todos conocemos a alguien que trabaja para juzgadores, profesores, abogados, y que escribe los textos que ellos después publican con su nombre, sin darles crédito.

Ambas hipótesis son lamentables, lúgubres y penosas realidades de la práctica académica mexicana (y de otras latitudes pues, nos consta que las mismas acusaciones existen en España y Argentina), y que nos llevan a formular las preguntas de ¿qué contenidos estamos leyendo los abogados en México?, ¿cómo y quiénes controlan la calidad de lo que leemos?, ¿qué pasa con la editorial que permite que tal plagio llegue al público en general?

Ok, no decimos que sea fácil identificar estas cosas pero algunas cosas se deberían de poder hacer, como contar con un consejo editorial, establecer parámetros objetivos para calificar las publicaciones, invertir en software que pueda comparar los textos, etc. El punto final es: se necesitan mejores contenidos jurídicos en este país. Y este tipo de obras no constituyen eso.

Hasta aquí hablamos de corrupción cultural (¿?), de la calidad de los textos jurídicos, de responsabilidad social. Quizá con esta mezcla de temas acompañados del plagio identificado lo que queremos es que la corrupción, aún en sus “pequeñas” manifestaciones como podrían ser los errores de estilo (llamados plagio en el resto del mundo), no sean reflejo cultural.

Ojalá que al menos a la gente que publica cosas sin escribirlas les dé un poco de culpa; que Porrúa reconsidere sus parámetros para publicar y comercializar obras. Ojalá que Sergio E. Casanueva Reguart de una explicación. Ojalá, cuando menos, mejores textos jurídicos. Quizá, tal vez pero solo tal vez, esto impactaría en la corrupción cultural de la que hablaba Peña Nieto.


* Hemos preparado un documento en que detallamos las fuentes de plagio que, por su extensión, no podía presentarse aquí, pero nos lo pueden pedir si es de su interés.

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Pedro Kumamoto

El pasado miércoles 19 de octubre de 2016, en el Congreso del Estado de Jalisco, tuve la oportunidad de entrevistar a José Pedro Kumamoto Aguilar (Guadalajara, Jalisco, 1990).

Pedro Kumamoto estudió la licenciatura en Gestión Cultural por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y, actualmente, se desempeña como diputado local por el distrito número 10 del Estado de Jalisco (2015-2018), vale la pena mencionar que no pertenece a ningún partido político y que varias de sus iniciativas se han convertido en esfuerzos concretos por hacer del sistema político mexicano algo más transparente y menos turbio.

De un tiempo para acá, he dejado de leer periódicos y soy cada vez más reacio a las noticias. Sigo manteniéndome informado (resulta imposible no hacerlo… “No he querido saber, pero he sabido”, enuncia el inicio de la novela Corazón tan blanco de Javier Marías) pero ya no con la rigurosidad y el método que durante algunos años seguí. Sin embargo, sigo leyendo algunos editorialistas de forma regular. Juan Villoro en periódico Reforma, por ejemplo. Recuerdo que fue gracias a la lectura de una de sus columnas que me enteré de la existencia de Pedro Kumamoto. Me llamó la atención y lo primero que pensé fue: chido. Chingón que alguien que aspira a un puesto de elección popular en un país tan desigual como México haga una campaña austera (no por nada resulta casual que meses después él mismo sería el líder del movimiento que busca que la lana que los partidos políticos reciben dependa del número de personas que convencen para votar, la afamada iniciativa de #SinVotoNoHayDinero). Listo. Fue todo, le perdí la pista, no por desinterés sino, simple y sencillamente, porque estaba viviendo en el extranjero y enfocado dizque en estudiar…, hasta el día de las elecciones, en las que leyendo diarios españoles me enteré que ganó, de cómo ganó, y en general del fenómeno.

Poco más. Ni ciudadano de tiempo completo, ni republicano renovado, la neta. Mis intereses son otros, o más bien mis maneras para involucrarme en la política no son totales, ni directas, ni ajá. Confieso que desconozco quienes me representan y que desde hace un par de elecciones no ejerzo mi derecho al voto, no por apatía, sino porque no me gusta negociar con terroristas, ni porque quiero ser cómplice. Vamos, estoy exagerando, pero algo hay de eso, en el sentido de que la democracia no se limita al momento de ejercer el voto, de estar a solas en la casilla, sino que ahí comienza toda una serie de procesos globales para también participar, opinar e incidir en las relaciones que establecen los sistemas de gobierno con las personas. En fin.

La verdad es que mi relación con la política siempre ha sido disfuncional y ambivalente (cómo muchas de mis relaciones personales, ¡ja!). Veces me da pena o ternurita, otras tantas cosita, y ocasionalmente me entusiasma. Por mi interés en la sociología, difícilmente puedo disociar a las personas de las disciplinas. O más bien, no puedo entender un fenómeno, sin las personas de carne y hueso que lo accionan. De ahí que la política, me resulta vana sin los políticos. Sin esos seres que de vez en vez admiro, pues tienen el valor para involucrarse en ese medio, para jugar al estratega, para no bajar la guardia, para aguantar, aguantar y aguantar, y para trabajar, trabajar, y trabajar (o por lo menos aparentarlo, que no es poco), pero que, al mismo tiempo, detesto por hipócritas, añejos, falsos, caraduras, absurdos y abstraídos de su entorno.

¡Arriba el norte, chingá! Y sino que vean el mapa.

Pasaron algunos meses hasta que me volví a enterar de Kumamoto porque resulta que la mejor amiga de mi mejor amigo, Susana Ochoa, (que ya nos “conocíamos” por Twitter) fue parte de la campaña del diputado independiente y actualmente funge como la coordinadora de Comunicación Política y Social del diputado. Se me hizo chido porque Susana es chida. Porque mi mejor amigo es bien chido y muy bueno, el puñetero de Víctor Pérez Cobos, y suele rodearse de gente muy chida y muy buena. Porque los amigos de mis amigos son mis amigos, o cómo era. Porque los dos son (¿eran?) de Chihuahua y la verdad es que mis mejores amigos y gente que me quiere mucho y que quiero mucho es de ese gran Estado de la República. Además Bolaño y Juárez. Juanga y el Noa Noa. Parral y Pancho Villa. Charly y Guillo. El sotol y las cantinas. La sierra y los rarámuris. Y, sobre todo, porque es joven. Muy joven, y también intensa, y sí la vida debería ser para ese tipo de personas para los jóvenes y para los intensos, creo.

Justo decía Pedro Salazar, director del IIJ-UNAM hace unos días en el Congreso CEEAD de educación jurídica, que quizá lo que cualquier oficina debería hacer para contratar a nuevo personal es poner una placa que diga: SE BUSCAN PERSONAS SIN EXPERIENCIA. Qué pinche difícil es envejecer. Y no es que me sienta viejo, pero sí menos joven. Uno envejece. De hecho, cuando fui al Congreso a realizar esta entrevista, lo primero que experimenté cuando entré a la oficina de Pedro (que no es de Pedro sino de seis personas más), fue sentir empatía no solo por su modo de trabajo y sus formas más tendientes a lo comunitario y colectivo, sino también una extraña sensación de ajenidad generacional. Es decir, vi a todos los que conforman el equipo de Kuma muy toda madre, muy activos, muy atentos, muy millenials, muy abiertos, y yo un poco mucho más lento, torpe y prejuicioso y huraño.

Imagino, tal vez, que ser joven, es eso. Es no darse cuenta que uno es joven, hasta que deja de serlo (¡juventú, divino tesoro!), sentí buena química y conexión, y luego conocí mejor a Susana, y esta a su vez me presentó a Javier, a Pablo, a Ale, y pues me di cuenta que lo chingón de la diputación de Pedro, no era precisamente Pedro. O sea, sí pero no. Es decir, es que Pedro no es solo él, sino muchas personas bienintencionadas, creativas, jóvenes, respetuosos, y generosos. Gente con la cual mucha gente se identifica, y por eso los representa. Aunque suene a puto cliché, pero esa es, precisamente, la esencia de la democracia y de un servidor público. Representarnos.

Me gustaría decir que las candidaturas independientes (vaya nombresito) en mi país vinieron para refrescar al sistema, imprimiendo una nueva dinámica política pero no es del todo cierto. Y dale de nuevo con la pinche ambivalencia. Mientras el caso Nuevo León con el gobernador Jaime Rodríguez, plantea más cuestionamientos que beneficios, lo de Jalisco con la diputación de Pedro, me parece tiene potencial. Quizá la comparación no se sostiene, por varias razones, pero quizá sí. Quizá sí porque he visto las formas que se utilizan aquí en dónde vivo y lo que algunas personas están haciendo en Guadalajara.

Democracia de baja intensidad, dice Pisarello. Democracia de coyotes, nomina Merino. La verdad es que en México ser político es un verdadero calvario. Sería más sensato ser aficionado del Cruz Azul, o deudor de American Express. El problema me queda claro es las formas en cómo se estructura el sistema político. Sin embargo, la solución, está, precisamente, en las personas que desde adentro del mismo sistema hacen contrapeso. De ahí que las personas antes que los sistemas. De ahí también que Pedro sea una grieta, un quiebre. Los muros sí caen, decía su lema de campaña, acompañado de un logotipo en forma deito. Y es que en estos tiempos en los que nos ha tocado vivir, consuela saber que si se levanta un muro, también nos corresponderá intentar derrumbarlo. En tiempos tan áridos, una semilla puede crecer hasta a cierta altura del suelo.

Pedro y el taco.

Ya me extendí mucho (cuándo pinche no). Termino relatando una anécdota que me sucedió hace apenas un par de semanas, en una carne asada en la que coincidí con Kumamoto en Guadalajara. Al abrazarlo efusivamente, pues hace rato no lo veía, le tiré sin querer su taco de guacamole al piso. Los presentes gritaron, yo me azorrillé, y Pedro se puso triste…La ambivalencia que encierra el hecho de tumbarle el taco a un diputado me pareció precisa, ya que refleja la historia de mi pinche vida con la democracia y la política. Ayuda más, el que poco estorba.

En un país que dejó de existir hace algunos años, en el que diariamente se despliega un abstruso y embustero sistema político, agradezco y celebro el surgimiento de fenómenos como el de Wikipolítica, de personas comprometidas y consecuentes que quieren repensar la política. En ese sentido, agradezco en concreto a Pedro por su buena vibra, por involucrarse, por dejarse su juventud en esto, por sumar y motivar a más gente a este proyecto. También gracias a Susana por su confianza, por generar el encuentro, por su energía, mmmm por ser Susana, poco más. Voy cayendo en cuenta que Pedro, Susana, Juan (así me llamo, aunque reniegue mi apodo), y de fondo Jalisco son elementos que exigen a gritos una cita de Rulfo (¡y más en su centenario!)… “Yo tengo guardado mi dolor en un lugar seguro. No dejes que se te apague el corazón”, escribió el novelista en El Llano en llamas. Pues eso. Eso para los servidores públicos que sí sirven y que creen en lo público, para los que viven la política diariamente de forma genuina y honesta, y también para todos los que la intentamos construir desde otras trincheras. Eso, y justamente eso.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Pedro Kumamoto.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?
Pedro Kumamoto (PK): Trajes.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.
PK: Bueno, se me vienen miembros del equipo de trabajo, mmmm pues Aldo (Partida, coordinar jurídico de su equipo), es que está aquí, jajaja.

3. Por lo que me he enterado, quisiste estudiar primero Letras, luego cine, y terminaste en gestión cultura, ¿alguna vez pensaste estudiar Derecho?
PK: Sí, sí lo pensé.

¿Y qué pasó? ¿Por qué no lo hiciste?
PK: Esencialmente porque creo que me parece que me brindaba muchas herramientas que me interesan pero, por otro lado, también siento que parte de las herramientas que te genera no, necesariamente, son de mi interés. Por ejemplo, no sé, a lo mejor me interesa conocer la materia de derecho familiar, pero no me interesa ejércelo. Me interesan más otras áreas. Esta como gran amplitud acerca de qué se puede hacer, me parece que es una de sus mayores ventajas y también desventajas.

4. Según datos del CEEAD en México hay 1715 Escuelas de Derecho, en Nayarit hay más que en Canadá, en Guerrero más que en Alemania, en Jalisco hay cerca de 90, la profesión parece que ha eclosionado desde finales de los noventas, creándose una nueva escuela de derecho por semana, en ese sentido, te pregunto… ¿Porqué demasiados abogados y tan pocos gestores culturales?
PK: Porque creo que se ha generado la mala idea de que Derecho es sinónimo de trabajo seguro. También porque genera una gran cantidad de herramientas profesionalizantes al momento de la chamba. También por otro lado porque el Derecho está muy relacionado con la política, y mucha gente que se quiere dedicar a la política se dedica al Derecho. Y, finalmente, porque creo que al ser una profesión tan antigua tiene un reconocimiento social muy grande, es como ser doctor, o como ser profesor, creo yo que son alternativas que, en general, en las familias siempre se esgrimen cuando se plantean qué se va a trabajar.

Y caso contrario son nuevas profesiones, incluso aunque sean ingenierías que puedan determinar un mayor éxito profesional, al menos en los rankings de salarios, al no saber qué hace un ingeniero en nanotecnología pues muy probablemente una familia no apoyará de la misma manera que apoyaría como si supiera que su hija o hijo quiera ser licenciado o licenciado en Derecho.

5. Considerando que el potencial de la licenciatura en Derecho se encuentra relacionado con el hecho de que la economía y la política se rigen en términos jurídicos, qué opinas de que, por lo general, lo cuadros políticos de las clases dirigentes tradicionalmente se encuentran conformados por abogados.

Es decir, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas, como en tu caso, conformen la misma?
PK: Necesitamos más abogadas y abogados que estén interesados en temas de derechos humanos, que estén interesados en las ramas del derecho administrativo, que comprendan mejor el derecho parlamentario. Es decir, abogadas y abogados especialistas en la materia de la administración pública y, definitivamente, necesitamos a otras profesiones que puedan apuntar a esos conocimientos.

Creo que lo que pasa es que tenemos a muchos abogados o abogadas que se especializaron, no sé en temas familiares, o en civil, o en fiscal, y pues están aquí, entonces necesitamos más de las y los abogados que puedan construir otro tipo de Derecho.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?
PK: A mi me parece irrelevante, pero yo soy un diputado que no usa traje. Entonces no soy un buen indicador, jaja.

Sin embargo, lo que sí creo es que los Colegios o las Barras de abogados estatales pueden ser una buena medida para elevar el nivel de debate sobre quién sí puede ejercer como abogado, quién sí tiene competencias y quién solo se aprovecha de la coyuntura.

7. ¿Crees que la literatura, la poesía, el arte en general sirve para las cuestiones jurídico-políticas o es solo una vía de escapa a la frustración?
PK: Definitivamente quien no comprende que los seres humanos estamos hechos por diversas capas y por diversos intereses, y que estos colisionan constantemente con nuestro trabajo, entiende de una manera unidimensional la complejidad de una profesión, o de una vida, y yo creo que el leer mucha poesía no te hace mejor persona pero sí puede abrir la posibilidad de entender otro tipo de mundos, de concepciones, y, por ejemplo, puede construir que seas más empático hacia ciertos casos al momento de litigar.

Yo firmemente creo que las manifestaciones artísticas y culturales son una buena manera, un ejemplo son los documentales para poder ayudar y construir procesos de defensa de derechos humanos, o procesos para analizar cómo está funcionando el Estado. También, y visto de la otra manera, aquellos artistas que no entienden que existe un mundo legal, o un mundo jurídico o un mundo político pues probablemente no van a poder impulsar de la manera más holística su trabajo, no que esté mal, pueden haber abogados que lo único que lean sean códigos, o como los contadores que solo leen el prontuario, o poetas que solo lean poesía… yo aspiro a una vida más holística.

8. Es sabido que, en gran medida, el éxito de su campaña obedece a Internet y el manejo de las nuevas tecnologías.

Conceptos como parlamento abierto, justicia abierta, transparencia y democratización de los medios parecen, al día de hoy, premisas básicas para fomentar un mejor entendimiento de nuestro entorno.

Sin embargo, en un país con 52 millones de personas en pobreza extrema, y donde solo 3 de cada 10 hogares tienen acceso a Internet, ¿cómo hacer compatible el acceso a las nuevas tecnologías con las graves desigualdades sociales y económicas? No crees, entonces que solo se hace política a través de Internet, solo para unos cuantos…
PK: Yo creo que no son excluyentes, si bien es cierto que los datos que planteas te genera una claridad respecto a una problemática mundial, también es cierto que el acceso a justicia abierta podría permitir que muchos casos prosperaran específicamente de esa gran mayoría, no necesariamente que estén litigados por las personas que se encuentran en situaciones de pobreza, pero sí por colectivos y organizaciones que se encarguen de llevar sus casos.

Un ejemplo, los de Wirikuta, o los casos de las graves violaciones de derechos humanos que existieron en Atenco…, todos estos procesos podrían haber sido llevados de manera mucho más expedita, mucho más abierta, y mucho más clara, y podrían servir de precedentes para otros casos.

Caso contrario es entender que la justicia abierta tiene como un componente burgués excluyente. Insisto, soy consciente de las tecnologías pero el hecho de que se pueda litigar estos casos con mayor celeridad, a mi me parece que genera beneficios sí, para quien puede comprar esos accesos, pero también para quien los usa de manera militante en otro tipo de aspectos.

Y creo yo que la justicia no abierta, a las personas que más termina jodiendo, son a las personas que siempre se jode la justicia. La justicia es selectiva en cuanto a quién tiene los mejores abogados, los mejores litigantes, o las mejores relaciones para hablarle al presidente del Supremo Tribunal de Justicia y decirle “échame la mano”, pero eso no lo tiene una persona. Y lo hemos platicado muchas veces con Susy, a veces el único bien público que pueden llegar a tener las personas, si lo hacemos bien, puede ser la justicia.

Entonces, yo creo que todo lo que apuntale una justicia abierta, accesible, expedita…, pues eso beneficia más a quien menos tiene.

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

ITESO Mi Universidad
Guadalajara Esperanza
Internet La revolución
Nicanor Parra Una isla
Justicia Abierta
Feminismos Discusiones
Jorge Drexler Guitarra
Correr Yo
Wikipolítica Amigos
La invención de Morel El mejor libro
Ada Colau Inspiración
Mole Mi comida favorita
Pedro Páramo Ese perro
#YoSoy132 Un inicio
Luis Buñuel Los olvidados
Juventud Ahora
In the mood for love Colores rojos
Democracia Ojalá
Derecho Nuestros
México Islas

A propósito del 10 de mayo. Contra toda autoridad… Excepto mi mamá

Hoy es diez de mayo, se celebra el día de la madre en México, y creo que también en otras latitudes, no sé, no estoy del todo seguro.

Cuando hago mis “8 preguntas sobre abogados (y algo más)” para este blog, siempre la segunda pregunta es la siguiente:

Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

Las respuestas varían y mucho, en gran medida dependiendo de la manera en que trabaja el cerebro, la memoria, las asociaciones mentales de cada una de las personas que entrevisto. Así han existido personas que me mencionan a la primera persona que ven, a sus padrinos políticos o profesionales en su carrera jurídica, a algún familiar, a alguien que ya no está a su lado, a alguien que los haya modelado, al personaje de moda, a cualquier cosa.

Lo difícil de entrevistar no creo que sea formular la entrevista, sino las expectativas por las respuestas. Al momento en que escribo una pregunta, mi cabeza ya se encuentra respondiendo y generando parámetros que, la mayoría de las veces, no corresponden con lo que sucederá. Es decir, siempre yo mismo me hago las preguntas que pregunto a mis entrevistados, y a partir de ahí comienzo a tantear los ánimos y la estructura de la entrevista.

En fin, me estoy perdiendo, el caso es que inevitablemente al preguntar esta pregunta, yo pienso (y respondo mentalmente) en mamá. Quizá porque ella fue mi referencia para decidirme a estudiar Derecho, por ese fenómeno, que nomina Ferrari, como autofamilismo reproductivo, porque la quiero mucho, o porque, simple y sencillamente mi mamá siempre está en mi mente, como mi ejemplo a seguir como abogado y como persona.

Así, el día de hoy aprovecho este espacio para felicitar a todas las personas que han ejercido como madres y como abogadas, en especial a todas aquellas mamás que tienen a hijos chiflafos, rebeldes, nefastos, pretensiosos, contestatarios, polémicos, desgraciados, y más…  Y que, sin embargo, nos quieren.

También, me sumo a lo que tuitieó Adriana Muro hace rato, y  hoy evoco a cada madre que sufre por su hijos desaparecidos, por sus hijos incomprendidos, que protestaron por hacer un entorno mejor para sus seres queridos.

Principialismo dworkiniano, descripción gráfica…

Algunos (por lo general analíticos o normativistas (de antaño)), reclaman celosos por el revival de las razones morales en el Derecho, por el actual auge de los principios en las dinámicas jurídicas, por el denominado “imperialismo de la moral”, Nino, Dworkin, Atienza…, (haciendo un refresh y conduciendo sus críticas hacia el “imperialismo de la argumentación”). En pocas (e injustas) palabras que simplifican esta discusión: a la subordinación de la moral al Derecho.

Hoy, me encontré esta imagen de la creación de Adán de Miguel Ángel y un erizo, que me hizo recordar dichos debates y que, en buena medida, los reflejan.


Principialismo dworkiniano, descripción gráfica…