Dónde trabajan los abogados No. 18

photo-711382.jpg

Me la mandaron esta foto hace tiempo desde la capital del estado de San Luis Potosí. Sinceramente no sé si este lugar funge como bar, cabaret, consultorio dental, tribunal, o despacho para asesorías jurídicas. Quizá todo, tal vez nada. En cualquier caso, resulta claro que eso de las múltiples posibilidades que te otorga estudiar Derecho está más vigente que nunca en ese lugar de la república mexicana.

Advertisements

Snoopy sobre los chistes de abogados

Screen Shot 2018-01-14 at 12.48.30 PM.png

Screen Shot 2018-01-14 at 12.48.36 PM.png


Viñetas sobre abogados.

Sobre abogados y divorcios

Esta semana, por primera vez en mi vida, comencé a comprar a través de Internet. Actividad, según me informa mi estimado Panch Parra, propia de señores y/o síntoma de que uno comienza a disfrutar de otras ventajas de la tecnología más allá de perder el tiempo o del Tinder. Quizá el mejor síntoma de saberse viejo es la sorpresa, es decir la sensación de saber que existen cosas que uno nunca imaginó y que, por ende, uno quiere comprarlas todas, y así se va saltando de un producto a otro y otro y otro hasta que llega al absurdo de encontrar cosas realmente inútiles que, sin embargo, uno las quiere. Como por ejemplo, esta vela aromática que me encontré con olor a papeles de divorcio recién firmados.

Screen Shot 2014-10-12 at 2.59.43 PM.png

La vela me hizo recordar que tengo varias viñetas sobre abogados y divorcios que he ido recopilando durante los últimos años y que no he compartido y que bueno el inicio de año es buen momento para la toma de decisiones importantes.

Los divorcios, las rupturas en general, suelen ser procesos complejos (vamos, como cualquier relación humana), pero estos al final del día, más allá del amor después del amor, en términos prácticos no son otra cosa más que la disolución de un contrato civil, de algo técnico para lo cual, lamentablemente, es necesario involucrar a técnicos, o sea abogados.

En el imaginario colectivo existe una mala imagen de los abogados de divorcios, no me consta, de primera mano tengo amigos y amigas que se dedican a esto y parecen personas sensatas y razonables que no tienden al conflicto. Imagino depende de cada caso en concreto, como la mayoría de las situaciones en las que se involucran abogados. No lo sé. La verdad he escuchado historias terribles sobre divorcios pero, en definitiva, no todo depende solo de los involucrados.

Dicen que el trabajo de los abogados siempre debe ser preventivo. Para el caso de los divorcios el consejo es fácil. No se casen.

law-order-lawyer-family_court-divorce_lawyer-attorney-divorce-mfln3525_low.jpg

– ¿Por qué divorciarse sale tan caro? – ¡Porque vale la pena!

f4192656fbd885c199fed8c66edb1bdf--funny-divorce-quotes-divorce-humor.jpg

“Finalmente se terminó. El abogado de Frank se quedó con el apartamento y mi abogado con los dos coches y la casa de playa”

16d981de12c0acf19af6165b31e413ab--divorce-attorney-divorce-lawyers.jpg

EL DIJO – ELLA DIJO

law-order-law-lawyer-attorney-divorce_lawyer-divorce_attorney-rmo0346_low.jpg

“Si tanto les desagrada el término “divorcio”, entonces piénselo como una forma de reducir el tiempo que pasan juntos.”

divorce-screw.gif

“Desearía que hubieras tratado de arruinarme tanto mientras estábamos casados.”

Screen Shot 2018-01-07 at 10.17.47 AM.png

“Oye, no te sientas mal – algunos tipos pierden todo.”


 

Y de bonus esta publicidad de un despacho de abogados en California…

3455.jpg

Los 10 posts con más visitas durante 2017

imgres.jpgRaro, sería el adjetivo que para mi resume este año que hoy termina. Tan raro que acaba en domingo y mañana lunes empezaremos el 2018 en feriado y probablemente crudos. Ojalá sea un buen pronóstico para que los próximos 12 meses aprendamos de lo que nos sucede y sigamos adelante. Suele ser duro aprender, decía Cerati, pero igual vale la pena. No hay que olvidar que lo raro no está peleado con lo entrañable, o algo así decía Villoro.

Entonces, a manera de recuento y porque ya llevo tres años haciéndolo… A unas horas de terminar el año, los números de ·Entre abogados te veas· durante 2017 fueron los siguientes:

  • Visitaron esta página: cincuenta y siete mil quinientas ocho personas.
  • Publiqué 60 nuevos posts.
  • Los cinco países de donde vinieron más visitantes fueron:
    1. xico
    2. Estados Unidos
    3. Colombia
    4. Argentina
    5. Ecuador

Y, en ese sentido, los diez posts con más populares fueron… Muchas gracias por visitar, leer y comentar. ¡Por un mejor 2018!


10. Sobre los libros Porrúa del ex presidente Vicente Fox

9. Las 4 razones de la Suprema Corte para invalidar la #LeyDeCuates

8. Recopilación de servicios jurídicos gratuitos por el sismo en México

7. Sobre los libros Porrúa del presidente Peña Nieto en su mensaje a Trump

6. 8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Nancy Onofre

5. 8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Estefanía Vela

4. 8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Pedro Kumamoto

3. 8 preguntas sobre abogados (y algo más) a José Roldán Xopa

2. Abogados plagiando abogados, a propósito del plagio de Sergio E. Casanueva Reguart en “su” libro Derecho Administrativo Integral, por Darío Ángeles y Tito Garza Onofre

1. 8 preguntas sobre abogados (y algo más) a José Ramón Cossío

 

Si Santa fuera abogado…

Por acá una viñeta que ilustra qué pasaría si Santa fuera abogado… ¡Felices fiestas a todos !

12_6_44.jpg

“Si Santa fuera abogado…

  • – Quiero un rifle de aire. – Primero firma esta exención de responsabilidad.
  • – Querido Santa, quiero un perrito de Navidad… – Perdona niño… … Yo no hago pro Bono.
  • – He sido muy bueno este año… – ¿De verdad? Revisemos las cámaras de vigilancia.
  • – ¡Nosotros los elfos no queremos ser por siempre asociados! No se preocupen algún día los haré socios… (cruza los dedos).”

Viñeta sobre abogados.

Meme sobre Anakin Skywalker y la carrera judicial. A propósito de The Last Jedi

Ya pude ver The Last Jedi, Los útlimos Jedi, el nuevo episodio de Star Wars (ojo este post no tiene ningún tipo de spoilers), y la verdad es que me gustó, y me gusto mucho, me emocionó, que no es poca cosa para mi en cuestiones de cine. Vamos, creo que tanto el episodio VII, como el recién estrenado, en lo personal, no me han decepcionado, o mejor dicho creo que han estado a la altura de lo que significa dar continuidad a una de las historias más mmmmm, cuál podría ser el adjetivo, no sé, quizá más imperecederas que se han construido a lo largo del tiempo en el ámbito cultural cinematográfico.

De hecho, me parece, que una lectura que se le puede dar a The Last Jedi sería, precisamente, esa, la del tiempo. Es decir para mi el Episodio VIII trató sobe el paso del tiempo, sobre lo que significa aceptar y entablar relaciones con distintos seres y fenómenos en un espacio definido más allá de una temporalidad limitada. Sobre trascender, sobre cómo se transmiten las enseñanzas, sobre lo azaroso de las mismas, pero, sobre todo, respecto a cómo ordenar la secuencia de los sucesos…, bueno sobre eso, y obvio por referencias personales, sobre las relaciones entre maestros y alumnos. Vamos, igual estoy complicado todo, o mamando demás, pero lo cierto es que me gustó mucho las interacciones entre personajes nuevos y viejos, entre seres ideados en la actualidad y en la década de los setenta del siglo pasado. Además, me parece, que es la primera película de Star Wars que se desarrolla inmediatamente después de dónde terminó la pasada. Por lo general, pasan muchos años entre una película y otra pero esta, a pesar de estrenarse dos años después, inicia minutos después de la anterior. Queda claro que el tiempo de Star Wars, no es el tiempo de nosotros, y creo, eso lo hace todo mucho más interesante.

Pero vamos, ya está, este blog no va de cine, mucho menos de Star Wars, sino de abogados, de operadores jurídicos. Y a pesar de que en esta peli, no aparece Darth Vader de forma explícita, me recordó este meme, que al final del día no hace otra cosa más que mostrar la evolución de un personaje equiparándolo con hacer carrera  en el Poder Judicial. Las historias son conocidas, creo que no hace mucha falta ahondar en el tema. Ni tampoco explicarlo.

12279173_881035475347934_3793836813469294932_n.jpg

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Estefanía Vela

El pasado día miércoles 6 de septiembre de 2017, en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, tuve la oportunidad de entrevistar a Estefanía Vela Barba (Monterrey, México, 1984).

Estefanía es abogada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), con estudios de posgrado en la Universidad de Yale, donde actualmente desarrolla su doctorado en derecho. Escribe seguido en el periódico El Universal, en el blog Pornucopia. Ha publicado en medios como The New York Times en español, Letras Libres, Nexos y Marie Claire. También ha tenido diversos proyectos audiovisuales relacionados con el derecho y la sexualidad –y todos los puntos en los que se tocan–. Yo, en pocas palabras, me atrevería a decir que es una de las voces más autorizadas para abordar estos temas en la actualidad, además de ser la causante de que un gran número de personas se hayan interesado por los mismos.

Creo recordar que primero conocí a Sambuka antes que a Estefanía. A pesar de tener un vínculo regional común, los inicios de Twitter sirvieron para encontrar afinidades entre nosotros. Digo, en aquellos años en los que los temas en redes sociales no eran tan diversos ni tan difusos, amplios y variados como en la actualidad (tiempos, en resumidas cuentas, en que los millennials aun estaban en las primarias y Trump era un inofensivo empresario), llamaba la atención cualquier proyecto jurídico que se planteara de forma diferente. Obviamente más si se relacionaba con porno, con el matrimonio igualitario, con género, o mejor dicho con cualquier tema incómodo que resultaba necesario difundir y discutir.

Y es que no parecerá mucho tiempo pero de verdad hace como casi diez años no era nada común hablar de cosas jurídicas en México más allá de los rígidos y añejos espacios que tradicionalmente existen. Poca gente tenía de blogs jurídicos, nadie se metía con la Suprema Corte, no existían los memes, escasa interacción con operadores de otras latitudes, prácticamente nulo o muy segmentado el intercambiar ideas. Sambuka fue la excepción, alguien que abrió cauce a la existencia de muchas constantes.

En ese sentido Estefanía me parece una pionera no solo en la socialización del derecho en nuestro entorno sino y, sobre todo, en ser también una de las primeras personas que puso sobre la mesa el rol de los jóvenes en esta disciplina. Vamos a ver, me refiero a asumir un cambio generacional. A no esperarnos a tener canas, doctorados, estar gordos, publicaciones para empezar a que se nos tome en cuenta. Es decir, simple y sencillamente a levantar la mano y saber que como jóvenes tenemos otras visiones y muchas cosas que decir con la misma seriedad que nuestros profesores solo que de maneras más creativas, atractivas y aterrizadas. Creo.

Por aquellas épocas me tocó articular un discurso que leí en una ceremonia de abogados en la que, casualmente estaba Estefanía, que decía así:

“Ser joven es asumir el papel de los incómodos, de los que comprendemos que la imposición de una manera de ser específica, es algo que no funciona en el mundo de hoy y que no sirve para nada. De los que avanzamos hacia identidades muy fluidas y fragmentadas, escogiendo entre diversas alternativas desde las diferentes opciones políticas hasta las diferentes opciones culturales, sexuales y de estilos de vida, de los que creemos que existe una verdadera pluralidad que resulta tremendamente saludable.

Ser joven en estos tiempos de zozobra es faltarle el respeto al respeto. Reírse de lo complejo, asumiendo sus consecuencias y es que en estos momentos, como escribe Juan Villoro, no hay nada más radical ni disidente que la alegría. 

Y es que pareciera que cuando uno es adulto le da por ver las cosas de otra forma, pero eso no va a suceder, entiéndanlo de una vez por todas, es nuestro tiempo y no nos van a callar, ni nos van a apagar nuestra sonrisa, porque esto no es temporal, a pesar de que como dice Xavier Velasco, que cuando la gente cumple 30 años, por alguna extraña razón uno se vuelve idiota. No queremos volvernos respetable por usar camisa y traje. No nos queremos convertir en lo que todos los demás.”

Recuerdo que al final, se me acercó, me dio un abrazo y me dijo: “Sí a todo”. Durante todos estos años, cada vez que escucho o leo a Estefanía, yo pienso y suscribo la misma frase. Su prosa, su agilidad mental y sus convicciones la han convertido en un ícono, en un role model para muchas, muchísimas, personas. Obviamente me incluyo. Lo cierto es que resulta difícil no estar de acuerdo con ella. Sus argumentos y su capacidades narrativas me parecen increíbles.

El tiempo pasa. Creo que seguimos siendo jóvenes, a pesar de que nos comportamos cada vez más como señoras y aunque ahora exista gente más joven, cuyas ideas son desplegadas con la misma seriedad que nosotros solo que de maneras más creativas, atractivas y aterrizadas…, imagino que esto es la vida, o algo muy parecido, un proceso relacional en el que todos colaboramos para hacer de este espacio algo mejor. O algo así. No sé.

Por más que el concepto “generación” trate de poner límites conceptuales a un determinado fenómeno temporal, este al final del día engloba la trampa de la arbitrariedad. Al igual que las listas, los rankings, o la conformación de un canon, de forma inevitable existirán discrepancias al momento de establecer fronteras y parámetros medianamente objetivos. Yo estoy seguro que pasará el tiempo y no tengo la menor duda en que Estefanía resulta, a todas luces, una referencia indudable… Una persona extraordinaria, una jurista que ha llevado los temas de género a otro nivel, que ha inspirado a muchísimas personas, que ha influenciados a miles más, que ha demostrado que la seriedad no está peleada con la amenidad, que, en mayor o menor medida, ha hecho de este espacio uno mejor.

Qué puedo decir. Yo a Estefanía la quiero y la admiro mucho. Me parece espectacular, alguien de quien aprendo constantemente. Sin duda, la mente más lúcida, crítica, y seria de mi generación. A quien visualizo como abanderada de un grupo de jóvenes juristas que hace años intentamos, y lo seguimos intentando, pensar el derecho desde otras ópticas.

En ese sentido, no me cabe más que agradecer a Estefanía por su vehemencia y su confianza, por el trabajo que ha realizado y que realiza. Por su humor, por su incomodidad. Por que a pesar del paso del tiempo a muchos de nosotros nos inspira a seguir viviendo como jóvenes, alegres y creativos frente a un campo tan hermético y obscuro, como es el derecho, en constante contradicción, preocupados y alertas, dejando en claro que así seguiremos por el resto de nuestras vidas, por que como decía Carlos Fuentes: “Si no vives como joven, te carga la chingada”.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Estefanía Vela.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra “abogado”?

Estefanía Vela (EV): Horror.

2. Menciona el primer abogado o abogada no importando que sean profesionales, profesores, políticos, personajes de literatura, series de televisión o cine que se te venga en mente

EV: John Grisham, jajajaja. Seguido por el abogado de Larry Flynt… Yo quería ser abogada por las series y las películas.

3. Si tuvieras la oportunidad de ir atrás en el tiempo, ¿volverías a estudiar derecho?

EV: Sí.

¿Por qué?

EV: Creo que en la academia, no hay nada más inútil que alguien que estudió derecho, porque ni haces historia, ni haces sociología, ni haces economía; no haces nada. Pero como el derecho tiene un papel tan fundamental en las democracias constitucionales, el que puedas hablar ese lenguaje, el que puedas entender la estructura de este sistema, te permite tener una posición importante para poderlo criticar. Entonces te brinda legitimidad frente a grupos distintos, por lo general de abogados, que cuando llegas hablando el mismo idioma y sacas los títulos nobiliarios, no te pueden descartar tan fácil.

4. ¿Estas a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

EV: ¿En contra?

¿Por qué?

A ver, creo que el derecho, y otros han ya han hablado de esto, tiene una parte religiosa, de rito, que puede ser absolutamente emocionante, necesaria para perpetuar el orden de valores que quieres. Precisamente desde ahí, creo que no es que me oponga al uso de símbolos –porque entiendo que la toga puede ser un símbolo–. Supongo que lo que cuestionaría es el uso de este símbolo en particular. A mí lo que me transmite es esta idea de que tu valor depende en parte de cómo te ves; creo que eso es parte de lo que hace la toga: te impone una forma de verte. Por lo general, me imagino que es negra, me imagino que es formal. En este caso, de nuevo, no sé si este uso sea necesario. Entiendo que es tradición. Pero creo que puede perpetuar, al menos para mí, una de las partes más terribles de este formalismo incluso visual de los abogados, y lo digo en masculino adrede, que a mí no me gusta. Esta soy yo, claro. Veo que Sandra Day O’Connor la defiende, en parte con el argumento de que simboliza que todos los jueces y juezas están ahí para hacer cumplir la Constitución.

5. A pesar que desde hace algunos años la profesión jurídica se ha feminizado, hablando por lo menos cuantitativamente el número de mujeres que estudian el derecho, resulta claro que el derecho es un campo preponderadamente machista y que invisibiliza a la mujer en el momento de abordar temas relacionados con la legitimidad de sus derechos. En tu experiencia, ¿cuáles son los principales problemas que afronta la mujer en el ejercicio de la abogacía?

EV: No quiero dejar de señalar que urgen en el país estudios específicos y empíricos para entender cuáles son los obstáculos que enfrentan las mujeres abogadas en México en distintos contextos, porque no dudo que los obstáculos que enfrentan en el DF no sean los mismos que Nuevo León. Entonces, me gustaría aprovechar para llamar la atención a la necesidad de estudios que nos den más detalles sobre esto.

Ahora: basándome en los pocos estudios que he leído y de la experiencia que he escuchado de compañeras u otras juezas… parece que existen varios problemas. Primero: creo que sigue persistiendo esta idea de que las mujeres no necesariamente son competentes para ciertas cosas. Un poco recordando: hay una tesis de la Suprema Corte de 1947 donde impugnaron si las mujeres podían ser notarias públicas. Se había reconocido la posibilidad de que las mujeres fueran notarias, alguien lo impugnó, entonces la tesis de la Corte es: Mujeres, pueden ser notarias públicas.

Me interesa señalar el cuestionamiento. Esta idea de que las mujeres no necesariamente son buenas para ciertas cosas.

Y parece que esta idea sobre la falta de “capacidad” se ve reflejada en distintas cosas: desde qué materias pueden o deben trabajar; de qué pueden hablar o no pueden hablar las mujeres (¿de cosas de mujeres?); hasta si pueden o no participar en los procesos de negociación, por esta cosa de que a las mujeres no las toman en serio, un hombre tiene que repetir lo mismo para que se escuche, o simplemente “no son buenas negociando”, etc.

También está el tema de quién tiene acceso a dar clases ¿no? Yo recuerdo en toda mi licenciatura tuve 3 profesoras, de 55 materias que llevé. Parece que eso persiste en muchas universidades. Esto me dice cómo no se te ve como una voz legítima para reproducir el conocimiento jurídico, salvo que, y esto es lo que está pasando y yo me incluyo, hablen de cosas de mujeres o de género.

Estoy segura que habrá, como en todas las profesiones –no es que la abogacía sea excepcional–, distintas razones para esta exclusión. De seguro debe haber problemas de acoso, problemas de conciliación familia-trabajo, debe de haber ideales de masculinidad profundamente arraigados –ideales que trastocan desde el abogado “onegero” hasta el penalista– que se ven reflejados en cómo operan los centros de trabajo y que falta cuestionar.

Pero, de nuevo: hay que estudiarlo más (las estadísticas del INEGI apuntan a fenómenos interesantes que sin duda hay que entender bien).

6. Tú que has tenido diferentes experiencias profesionales, ¿dónde piensas se puede lograr una mayor incidencia social aprovechando las herramientas que te proporciona el derecho, ámbito académico, judicial o incluso desde un ámbito más de la cultura?

EV: Una de las ideas que trato de aplicar es que hay que aprovechar todos los espacios, todos los formatos, todos los lenguajes, y genuinamente lo creo.

¿Pero no existe un riesgo en convertirte en algo así como una vendedora de productos, donde por impulsar ciertas áreas te desdeñen en otras?

Bueno supongo que para cada medio siempre habría que cuidar la calidad… No sé, lo que el pop exige se lo das al pop, pero lo que exige la academia a la academia. Esto no necesariamente significa que una sola persona lo tiene que hacer todo pues. Yo más bien diría que me parece importante fomentar en los y las alumnas, por ejemplo, si lo tuyo neta es la comunicación pues puedes aprovechar hacer, o sea, la parte de todo esto de la cultura de la legalidad, la cultura de los derechos humanos, es necesaria. Esto lo veo también una academia que te leen tres personas, no sirve. Yo no necesariamente estoy diciendo que una persona tiene que encarnar todo, hacer todo, pero sí estoy diciendo que la lucha generalizada –por hacer de los derechos humanos una realidad– tendría que estar en cuanto frente sea posible.

Yo en género veo, por ejemplo, ahorita que el Estado está haciendo muchísimas capacitaciones… las capacitaciones tienen, de entrada, muchos problemas de diseño en muchos sentidos. Parten de esta idea de que se supone que en unas cuantas horas se va a cambiar una manera de pensar que se ha ido arraigando por años. Y por eso parte de la lucha tiene que estar en las facultades de derecho, que es cuando muchos de los ideales sobre la cultura jurídica se empiezan a arraigar (el machismo, por supuesto, es desde antes; pero acá lo importante es ver cómo el machismo se entremezcla con la cultura jurídica).

Entonces pienso en lo importante que es irte a las facultades de derecho, luchar por que cada una de las grandes universidades y pequeñas universidades lo tengan contemplado (los derechos humanos, lo que incluye el derecho a la no discriminación por género). Además de estar en el salón de clases, pienso en la importancia de la producción académica. En fin.

Creo que es necesario tener un ejército de abogados, abogadas comprometidas actuando donde sea posible: la academia, los salones de clase, en las instituciones, etc.

7. Muy relacionado con esto sobre educación jurídica, sobre todo en la parte de género, derechos humanos, filosofía, argumentación ¿crees más en la transversalización o en la especificación, es decir, en dotar materias específicas para el currículo, bajo esta idea te pregunto si hipotéticamente fueras directora de una escuela de derecho ¿cuáles serían tus primeras acciones?

EV: Reducir lo civil, a la mitad. Quitar derecho romano porque ni siquiera damos derecho romano, damos lo que según nosotros es el derecho romano. Todos “los derechos” –el derecho civil, el derecho penal, el derecho mercantil–, los conectaría con la realidad social. Me parece escandaloso que pueda llevar Obligaciones, Contratos, Sucesiones, Mercantil I y Mercantil II sin que jamás haya una clase enfocada en qué papel juega el derecho en el capitalismo y las desigualdades económicas. Me parece un escándalo que estudiemos familiar sin voltear a ver los datos de cuáles son las familias en México.

Supongo que: por un lado, sería reducir ciertas materias que considero son demasiado y asegurarme que todas las materias que tengan una conexión con la realidad.

Ahora: en relación al género: el género está presente en muchas materias. Tú ves género en derecho laboral, tú ves género en derecho penal, tú ves género en derecho civil. Entonces, para las personas que estén mu clavadas supongo puede haber una optativa –sobre género y derecho, por ejemplo–, pero a mí de nada me sirve la optativa si luego los alumnos van a ir a derecho penal y ahí les va a decir que si la mujer fue violada fue porque se lo buscó.

Más allá de la igualdad de género, que es solo uno de muchos temas que pueden verse de derechos humanos… Enfocándome en el paradigma más amplio de los derechos humanos: sigo sin conocer un área del derecho que no está permeada de alguna forma u otra por algún derecho, incluso el derecho a la propiedad, el derecho al debido proceso. Entonces considero que cada materia por más tradicional que sea, debería estar constitucionalizada en alguna medida y siempre conectada a la realidad.

8. Ante un legislativo parsimonioso y un ejecutivo fuertemente comprometido, parecería que el poder judicial ha sido el encargado de emitir importantes criterios que han impulsado la agenda feminista dentro de los sistemas de justicia, sin embargo existen muchos malos entendidos que han enturbiado el desarrollo de estos temas el caso de los porkys resulta emblemático para ver cómo muchas veces las cuestiones de género en México, en específico al momento de ejercer funciones jurisdiccionales se pueden distorsionar y generar fuertes polarizaciones…, ya lo mencionaste, además de protocolos, manuales y capacitaciones ¿se te ocurren algunas herramientas o procesos para lograr concientizar y sociabilizar la importancia de estos temas dentro del campo jurídico?

EV: Uy. A ver. Hmmm. No podemos olvidar que el Juez de la sentencia de los Porkys era un juez que tenía cursos de género. Una pregunta obligada es: ¿qué cursos estamos dando? Y me incluyo. ¿Cómo los estamos diseñando? Y, número dos: junto con “¿cómo estamos diseñando los cursos?”… Está el tema de los indicadores y mecanismos de evaluación. Por ejemplo: leer el informe de la CEDAW que entrega el Estado mexicano, es un chiste los indicadores y mecanismos de evaluación que existen. El gobierno está en un punto en donde reporta lo que pasa, no si lo que hace funciona o tiene un impacto. Esto en género y en muchas otras materias. Dicen qué hacen, no si lo que hacen sirve o no. De ahí que, por más cero sexy que sean los indicadores de resultados y los mecanismos de evaluación y rendición de cuentas, hay que insistir en ello.

Ay es qué híjole… Insisto, si no empezamos desde las facultades… Mira hay días donde digo: tenemos que encontrar los puntos en común entre género y otros temas, porque si bien hay ciertas cosas específicas de este tema, cosas específicas que les pasa a las mujeres u hombres por ser mujeres u hombres, también hay muchos puentes y quizá esa sea una manera de bajar resistencias y de que se entienda que eso es un problema social más como muchos otros, y que tenemos que hacer una lucha compleja, que incidan en múltiples aristas. Hay otras veces, sin embargo, en las que entiendo porqué se ha “gheottizado” el género… Yo lo sigo descifrando. Me encantaría decirte que ya descubrí una fórmula, pero yo cada foro que voy me vuelvo a encontrar con ciertas resistencias, cada foro que voy me encuentro con nuevas preguntas, yo estoy en el mismo camino de tratar de descifrar qué sí funciona y qué no. Y supongo que por eso también me interesa tanto esta parte de indicadores donde sí se están haciendo cosas buenas, quiero saber qué se puede aplicar aquí, traer aquí, importar aquí.

Para finalizar te diré una serie de nombres y conceptos, me gustaría que me dijeras lo primero que se te venga a la mente:

CIDE Institución… mía
Frente Nacional por la Familia Horror
Justicia Tenemos que llegar a ella
OITNB Diversión
Vicki Schultz La amo
Derecho Mi pasión, complejo… No lo entiendo.
México Colapsándose, ¿por dónde empezar?
The Good Wife Me hace querer ser abogada
Ideología de género Una farsa
Janet Halley Una lectura fundamental
Feminismo Necesario
Monterrey Conciliación
Ana Pecova Baby (Mujerón)
ITAM Mi casa
Batman Lo amo
Harry Potter Algo que todos los niños deben de leer
SCJN Lo amo, aunque hombre blanco… No te creas. Esperanza, la Suprema Corte de Justicia de la Nación… En ciertas cosas
Gatos Mi vida
Alejandro Madrazo Mi jefecito del alma
Constitución Mi apuesta

* Agradezco a Armando Neávez y Lydia Cavazos por la ayuda para transcribir la presente entrevista.

Viñeta sobre abogados e independencia judicial

 

liam-walsh-objection-new-yorker-cartoon

“Objeción.”


Viñeta sobre abogados.

Porrúa´s book Rick. A propósito de las editoriales jurídicas en la #FILGuadalajara

eTengo 31 años y es la trigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (sospecho que la coincidencia se debe a que en el mismo año en que murió Rulfo (y Borges) yo también aproveché para nacer, no sé). Estoy muy emocionado porque es la primera vez que vengo y porque además se la dedican a mi ciudad favorita, que es Madrid (obviamente), y porque el premio se lo dan a uno de mis escritores favoritos vivos, que es Emmanuel Carrère (si no han leído El adversarioDe vidas ajenas, o Limónov, me parece una excelente oportunidad para hacerlo, de otro nivel).

Todo me resulta increíble, lo variado de las actividades, la cantidad de gente leyendo, los descuentos, los personajes que te encuentras (ayer, por ejemplo, me topé dos botargas, una otaku, un ministro de la SCJN, a Margarita Zavala y a un luchador, así namás paseando por la feria), las presentaciones de libros, bueno con mencionar que hasta un agua de guayaba que me tomé me resultó bien rica, TO-DO. No sé, digo igual porque soy primerizo en estas cuestiones, o provinciano, o porque me reencuentro con gente que quiero mucho, o porque lo mejor de la Feria del Libro en Monterrey son las nieves que venden al final, o porque simplemente me gusta leer y estar rodeado de libros o de gente que comparte mi gusto, o porque yo qué sé pero, en definitiva, me parece un ejercicio y un fenómeno extraordinario que esto se desarrolle en mi país.

Ayer escuché a Villoro, a Carreré, Manuela Carmena, a Volpi, Savater, Rivera Garza…, hoy a Paul Auster, ¡vamos! gente que difícilmente en un mismo espacio podrán coincidir. De verdad, a mi esto me emociona, escuchar a tantas personas compartir lo que significa para ellos la lectura y la escritura, el respeto que se le tiene, las ideas que les provocan, y los sentimientos que les genera, no hace más que ilusionarme e imaginarme no sé si un país mejor pero sí un país con mejores habitantes.

De ahí, precisamente, una de las virtudes de la lectura: imaginar. Inventar o crear espacios diferentes, creatividad para idear otros escenarios y ahí desplegar potencialidades que puedan, eventualmente, ser aterrizadas en la realidad.

Pero bueno, este blog, no es de libros, ni de lecturas, ni tampoco un diario personal, es de abogados, o de cosas de abogados, o, en su caso, de libros sobre, de, y para abogados.

La variedad es muchísima en la FIL, uno se encuentra seguido puestos de las grandes editoriales jurídicas del país y también de las medianas, de las Universidades y sus Facultades de Derecho, también los sobrios pero al mismo tiempo pretenciosos stands de nuestras autoridades judiciales exhibiendo sus libros promocionales que en todo caso nadie lee, o solo sirven para adornar los añejos libreros que enaltecen las espaldas de distinguidos abogados. Vamos, hay de todo, me he encontrado varias joyas, siempre (a pesar de su precio) está editorial Trotta, Siglo XXI, Fontamara, y algunas más. Pero en contraste con las grandes casas editoriales, resulta hasta penoso lo sombrío y hasta triste que resultan los espacios jurídicos en la feria. No sé igual soy yo que les tengo un poco de manía, o que en comparación con los espacios, propiamente, de literatura o poesía, incluso los de niños, me sabe a poco, o más bien me sabe demasiado formal e institucional para estos espacios de encuentro y creación e imaginación. O no. No sé.

El caso es que llegué a Porrúa. Que no está mal, que resulta una editorial interesante, pero que en la parte jurídica ya conocen mi opinión, ya he escrito en este blog bastante con Darío Ángeles, Javier Martín Reyes, y demás gente involucrada, sobre la escasa responsabilidad social de esta casa, sobre los escándalos de plagio que aquí se han denunciado, sobre su mercantilización, sobre muchas cosas. Pero bueno, ya está, cada quien sus fobias y sus batallas. Volviendo al tema, lo que me sorprendió es que algunos de los libros jurídicos de Porrúa se encontraban fuera del alcance de cualquier lector que estuviera en la FIL. Imagino que esto es por los acondicionamientos del espacio pero a mi me dio risa. Estaban colocados bien arriba, apenas con escalera se puedieran alcanzar, los título no se divisan a simple vista, como para evitar que dichas ediciones se vendan o se lean. Quién sabe. La imagen es esta y me parece hermosa…

DPgBW7NV4AAJ_bS.jpg

Hermosa porque resulta una metáfora perfecta de lo que viene a significar el acceso a la ciencia jurídica, al estudio del Derecho, a ese mundo abstruso, lejano, intocable y lejos del alcance de cualquiera, cubierto por plásticos para evitar deteriorarse y, al mismo tiempo, evitar socializarse.

Hay mucho por hacer dentro del mercado editorial jurídico en nuestro país. Tanto que habría que empezar por seguir llamando la atención, o en todo caso hacer un meme.

Screen Shot 2017-11-12 at 7.44.36 PM.png

 

Los polémicos modelos de la profesión jurídica por Diego Eduardo López Medina

Hace tiempo que no utilizo este espacio para compartir artículos de opinión o editoriales sobre abogados. No porque no se escriban, de hecho se escriben bastantes (las suelo monitorear diariamente), el problema es que casi ninguno dice nada, o más bien dicen muy poco, o dicen lo mismo de siempre. Enteramente de índole informativa, o en todo caso descriptiva, los artículos que hablan sobre abogados, por lo general, son pensados para ellos mismos. Como si fuera un hermético ejercicio de autopoiesis, las críticas y las construcciones narrativas prescriptivas resultan excepcionales cuando se aborda este tema en espacios divulgativos. Me queda claro que la función de los medios no es hablar sobre abogados, o teorizar de los mismos, o incluso tener una sección para ventilar sus problemas gremiales. También me queda claro que, en mayor o menor medida, es necesario que pasen cosas relacionadas con la profesión, o con casos específicos dentro del campo jurídico, para que los abogados sean nota. Sin embargo, no estaría demás, comenzar poco a poco desplegar ejercicios de autocrítica y reflexión en torno al rol de estos profesionistas en sociedad desde otras trincheras más allá de las nuestras. Las secciones de sociales, pueden ser un buen inicio para darnos cuenta de muchos de los problemas que se encuentran ocultos al momento de ejercer la abogacía, de elefantes que están en la sala y que nadie quiere hablar de ellos, de pensar que el imaginario colectivo poco se deja influenciar y retroalimentar sobre lo que se pretende.

En días pasados, mi mejor amiga, la Nora Picasso, me pasó este artículo de Diego Eduardo López Medina, profesor de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes, el mismo que escribió el gran libro sobre la Teoría Impura del Derecho, en el que despliega un interesante ejercicio sobre ética y estética en la abogacía colombiana. Abogacía, por demás, que puede equipararse a diversas latitudes en Occidente.

Tanto que pensar sobre publicaciones tipo “El mundo del abogado”, sobre series de televisión, sobre responsabilidad social, sobre apariencias, sobre todo. Ya habrá tiempo. Por lo pronto comparto el artículo que originalmente aparece en Ambito Jurídico, el día 7 de noviembre de 2017. Subrayo lo que me pareció más pertinente.


Los polémicos modelos de la profesión jurídica

En un artículo de Jet Set del 2015, donde habla un conocido y mediático abogado, se lee lo siguiente: “(Este restaurante que estoy abriendo) es una síntesis de lo que soy, de mis obsesiones, de la visión que tengo de la estética y de la buena vida. Aquí confluyen el culto a los sabores, la música que me apasiona, la farándula, la gente del periodismo y el poder. Y de paso me deja dividendos”.

Más adelante, el periodista, en un giro manido de la prensa rosa, caracteriza al abogado de marras como una persona “con una fuerza mediática indiscutible” y como “pasaporte a la convocatoria social”.

Con todo, el punto central del artículo no está en su texto, sino en sus fotos: aparece nuestro abogado en varias, donde hace ostentación de un amplio y sofisticado guardarropas. Las fotos invocan, en su versión masculina, el haute couture y las luxury brands, un verdadero mundo de consumo de las élites globales a las que estaban vinculadas, hasta hace poco, unos pocos empresarios y banqueros locales. Recordarán los lectores que, en un reciente episodio de corrupción judicial, la prensa reportó que el dinero pagado terminó, a las pocas horas, en la registradora de la firma italiana de ultralujo Bvlgari. Es interesante ver cómo ciertos segmentos de la profesión jurídica en Colombia se han apropiado de los imaginarios de distinción y sofisticación de las élites globalizadas y buscan afanosamente incorporarse a ellas.

En esta y otras apariciones mediáticas, nuestro jurista no pide excusas por el consumo ostentoso o por el exhibicionismo social. Se adscribe a una cierta tradición desvergonzada, nietzscheana en su progenie más profunda y que copia, más directamente, del abogado francés Jacques Vergès, quien se hizo célebre por su estrategia de escandalizar. “No soy un abogado vergonzante, pongo mi firma y mi cara en cualquier caso”. Esta provocación la dirige a los demás abogados que, según él, aceptan también estos casos y cobran los honorarios, pero ponen a firmar a segundones. Su objetivo en ser genuino y auténtico, al tiempo que posa milimétricamente para la cámara, para sus potenciales clientes y para la posteridad.

No tengo objeciones a esta imagen pública que nuestro amigo ha construido cuidadosamente. Su imagen es un problema solo suyo. Solo quisiera proponer dos tesis, una descriptiva y otra normativa: en primer lugar, que las élites de la profesión jurídica en Colombia están en búsqueda de nivelación con las élites jurídicas y financieras locales y que sus patrones de comportamiento y consumo constituyen ya un referente claro de éxito profesional. Este nuevo baremo, sin embargo, exige impensados niveles de ingresos para el mercado local. Quizás eso explique por qué los sueldos de las altas magistraturas (descomunalmente altos para el país y la región, aunque modestos frente a las verdaderas élites globales) ya no bastan para blindar contra la corrupción al proceso judicial.

La segunda constatación es normativa. Aunque su defensa parte de la libertad, quisiera argumentar que el modelo implícito de ejercicio profesional que irradia nuestro mediático abogado es inconveniente y peligroso para el ejercicio generalizado de la abogacía. Los abogados con convocatoria social y mediática construyen modelos de éxito que los más jóvenes observan y consumen. El principio del debido proceso, de hecho, consiste en el esfuerzo sistemático, en la medida de lo posible, de separar el poder social de la toma de decisiones jurídicas. Hay abogados que, en contra de este principio, buscan potenciar su capital social como base de la prestancia profesional. La convocatoria y cercanía con los poderosos no debería ser una ventaja profesional susceptible de marketing.

Afortunadamente conozco contra-modelos de ejercicio profesional que vale la pena proponer como alternativa: abogados para los que la modestia y la respetuosa distancia con los jueces es un valor que sus clientes deberían apreciar; abogados donde cuenta el conocimiento y la cercanía a las partes, y no la formación de círculos de socialización entre la profesión y los jueces. La existencia de una Muralla China entre jueces y litigantes ha sido siempre una forma válida de sabiduría profesional. Los jugadores de fútbol y los árbitros no deberían ser amigos íntimos ni tener empresas conjuntas. Si se acepta la existencia de una Muralla China ética, se prohíben los contactos ex parte con los jueces y se desaprueba la creación de ficticias oportunidades de contacto y cercanía con ellos que generan familiaridad o, al menos, cierto compromiso social. El último que debería mencionarle un caso a un juez es su amigo; y el juez no debería temer la socialización con la profesión, porque ella nunca debiera ser utilizada para contactos ex parte. El litigio puede ser también un espacio de austeridad, de trato respetuoso, pero distante entre los operadores jurídicos. Ese otro modelo profesional me parece más atractivo.

En el Derecho también importa, no lo ignoro, el poder y el posicionamiento social. Pero el Derecho es esa parte de la política donde, por aspiraciones de justicia, buscamos neutralizar al máximo posible la coerción, el miedo, las jerarquías y las diferencias de capital (económico, social, político, etc.). Aspiramos a escuchar a las partes, a que nos cuenten su historia y buscamos impedir que los poderosos siempre ganen por ser poderosos. El poder de convocatoria social como modelo de éxito profesional va en contra del modelo, más modesto y letrado, del abogado que trabaja en la carpintería de los argumentos y que presenta un caso desprovisto de la fuerza semiótica del ropero de ultralujo. Un modelo donde el capital profesional es más ético e intelectual, no político y social. Y no vale decir, a la Nietzche, que esto es simplemente una hipocresía o parte de la moralina tradicional. A veces el desvergonzamiento no es creativo, ni interesante, ni rupturista, ni intelectual, ni libertario, ni sofisticado. Es tan solo otra máscara.