Monthly Archives: December 2015

Diecinueve chistes sobre abogados

1330041987823_1352515(Los chistes sobre abogados no existen, solo son historias verdaderas)

Hoy es 28 de diciembre, día de los inocentes, y la tradición indica que se tienen que hacer bromas, y chistes, para celebrar esta festividad. Está bien, a mi me gusta, o me gustaba, ahora ya no lo sé. En la actualidad con tanto Internet, con tanto mame y tantos memes, ya todos los días parecerían ser días de los inocentes. Además, a veces, uno se entera de noticias tan absurdas que no sabe si son verídicas o no, que parecerían emanar de estos periódicos satíricos online que tanto gustan (como El Mundo Today y Deforma).

Bien dicen que todo por servir se acaba…, incluso el humor. De ahí que quizá sea mejor no servir tanto, estar más bien como ausente, descuidado, y tirando a la vagancia, pues la productividad, el fin por el fin mismo, desgasta hasta llegar a la aniquilación. Pero bueno, en un mundo tan jodidamente cruel, sigo creyendo que, como alguna vez le leí en algún relato de Villoro, la sonrisa es la mejor  forma de comunicación.

En cualquier caso por acá diecinueve chistes cortos sobre abogados. ¡Salud!


  1. “¿Qué diferencia hay entre un abogado y un bache? Que el bache puede ser esquivado”
  2. “¿Cuál es la diferencia entre un abogado y un balde de mierda? El balde”
  3. “¿Qué usa un abogado como anticonceptivo? Su personalidad”
  4. “¿En qué se diferencia una prostituta de un abogado? En que la prostituta dejará de joderte cuando te mueras”
  5. “Si ves a un abogado en una bicicleta, ¿por qué no tratas de atropellarlo? Porque podría ser tu bicicleta”
  6. “¿Qué son cien abogados en el fondo del mar? Un buen comienzo”
  7. “¿Cuántos tipos de abogados existen? Dos, aquellos que conocen la ley y aquellos que conocen al juez”
  8. “¿En qué se parecen los abogados y los plátanos? En que no hay uno derecho”
  9. “Un día la puerta que divide al cielo del infierno se parte. San Pedro llama al diablo y le dice: –Esta vez te corresponde a ti reparar la puerta. El diablo responde: –Lo lamento, todos mis hombres están ocupados. –¡Teníamos un acuerdo! ¡Te demandaré por romper nuestro trato! –¿Oh, sí? ¿Y dónde conseguirás un abogado?
  10. “¿Cómo se le llama a una persona que ayuda a un criminal antes de cometer un delito? Cómplice. ¿Y si lo ayuda después de haber violado la ley? Abogado”
  11. “¿Por qué los del correo no hacen estampillas con las imágenes de abogados? Porque la gente no sabría en qué lado del sello deben escupir”
  12. “Un buen abogado jamás confía en las apariencias. Y menos cuando se mira al espejo”
  13. “¿Para qué son buenos los abogados? Para que los vendedores de carros parezcan honestos”
  14. “¿Qué tienen en común los abogados y el esperma? Que solo uno en dos millones realmente hace su trabajo”
  15. “¿De qué viven los abogados? De tercos y porfiados”
  16. “Un caníbal entró a una carnicería y observando los precios, trataba de decidir qué llevar para la cena. Llamaron su atención un par de letreros, uno de ellos decía: “Sesos de Ingeniero, $4.50 el Kilo” y a su derecha había otro que decía: “Sesos de Abogado, $50.00 el kilo”. –Oiga, señor, preguntó el caníbal, por qué los sesos de abogado son tan caros? –Bueno, dijo el encargado, ¿sabe usted cuántos abogados hay que matar para obtener un kilo de sesos?”
  17. “Mi abogado no quiere casarse con su pareja por su dinero. Pero no había otra manera de conseguirlo”
  18. “¿Qué tal era el abogado que te recomendaron para resolver tu problema con la herencia que tenías que recibir? Buenísimo. Ahora todo es suyo”
  19. “¿Cuántos abogados se necesitan para cambiar una bombilla eléctrica? Tres. Uno para escalar una escalera. Otro para menearla. Y el otro para demandar a la compañía de escaleras”
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Reseña: The Counselor, de Ridley Scott

photoAcabo de ver The Counselor, traducida en algunos países de habla hispana como El Abogado del Crimen, en otros, simplemente, como El Abogado, o, incluso en algunos más, de forma literal como El Consejero.

Esta película, estrenada durante octubre del 2013, fue dirigida por Ridley Scott (que vale mencionar, es uno de los directores cuyo trabajo más aprecio) y escrita por Cormac McCarthy (que, casualmente, es también uno de los artistas que más disfruto leer).

Protagonizada por Michael Fassbender, Cameron Diaz (mi amor platónica durante mi primera pubertad), Penélope Cruz (mi amor platónica durante mi segunda pubertad), Javier Bardem (cuyas primeras actuaciones me parecen fantásticas) y el gran Brad Pitt, la trama de este filme se centra en un enredado conflicto entre narcotraficantes. Digamos que es un drama, un thriller, a medias aguas entre estas dos categorías, cuyos principales escenarios acontecen en el norte de México; en esa frontera norte que, para bien y para mal, tanto gusta y llama la atención a productores, cineastas, escritores, y creadores en general, llamada Ciudad Juárez.

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Desde que comencé a escribir sobre abogados me siento obligado a consumir cualquier producto cultural sobre los mismos. Esta obsesión, complejo, chiflasón, o lo que sea, seguramente, no solo me lo tendría que resolver el diván sino, también, mi director de tesis, pero en fin. Sé, que al final, esto me sirve para escribir mi proyecto doctoral, a pesar de que muchas veces las películas para abogados tengan menos brillo que zapato de gamuza, que las series para abogado sean más aburridas que un partido de Rayados, o que la literatura sobre abogado sea más inoportuna que cuñado en Navidad… ¡Y sin embargo, aquí estamos!

Cuando se estrenó The Counselor me encontraba en España, y recuerdo haberme emocionado por la misma, pues además de su tremendo reparto, lo que más me hizo entusiasmarme por esta película fueron tres motivos:

  1. La dirección de Ridley Scott, a quien aprecio mucho (del verbo demasiado, a pesar de algunos de sus fiascos cinematográficos de carácter dominguero) desde Blade Runner, hasta que descubrí, y me enamoré de la saga de Alien, esto por el fantástico universo alienígena que nos entregó en la década de los ochenta cuando todavía no teníamos ni idea de cómo era el universo, y el cual todavía perdura hasta la actualidad con atrevidos aspavientos fílmicos como Prometeo (que a mi sí me gustó), y su segunda parte que se estrena el otro año.
  2. La prosa de Cormac McCarthy, que me parece de verdad, de las arriesgadas, de las que a uno le provocan desasosiego y desolación hasta el grado de cerrar el libro, y preferir no leerlo, o por lo menos no leerlo de noche. O sea desde que leí La Carretera, y después vi la adaptación de los hermanos Cohen al cine de No Country for Old Men, dije este tipo está loco. Esto es lo que me gusta leer, y desde ahí no le pierdo la pista.
  3. Los primeros dos elementos, es decir la combinación del lente de Scott y las letras de McCarthy. Lo mejor de dos de mis mundos. Como cuando me compré una camiseta que concertaba una imagen de Darth Vader con una frase de Pink Floyd. Algo así, yo qué sé. O sea, me sobrexcitan estos tándems entre artistas, entre campos que no suelen tener coincidencias, tipo cuando Paul Thomas Anderson dirigió Inherent Vice basada en la novela de Thomas Pynchon, o cuando Patti Smith recita versos de Roberto Bolaño, o cuando Xavier Velasco escribió una novela sobre Caifanes… La conjunción, la interdisciplinariedad de las no disciplinas, el incesto artístico, todo eso me vuela la cabeza. Ya está, creo que ya me di a entender.

Por tanto, mis expectativas sobre este filme eran bastante, pero bastante altas. Más altas que las expectativas que se tenían de Castro y su pandilla cuando triunfó la Revolución Cubana, ADENDO había escrito también que la reunión de las Spice Girls durante las juegos olímpicos en Londres, pero tiene razón Bruja Guachichila (@nellop13) cuando me reclama que las Spice lo hicieron muy bien, entonces rectifico y digo más altas que las expectativas generadas por la reunión de Menudo TERMINA ADENDO, que Fox cuando derrotó al PRI en el 2000, incluso, mucho mayores que aquella vez que Jesucristo resucitó y dijo que volvería. En cualquier caso, el resultado es el mismo: la pinche, y siempre parrandeada, decepción.

Y es que sí. No hay nada más terrorífico que las expectativas altas, porque estas implican un riesgo superfluo, una idealización, una quimera construida, poco a poquito, a base de fantasmas, de promesas no cumplidas, de oscuros deseos inalcanzables, de todo lo que no será pero que, por alguna extraña razón, no perdemos la ilusión en que llegará a cumplirse. Y bueno aunque una consigna popular afirme que la esperanza es lo último que muere, no hay que olvidar que esta muere, la esperanza muere al último dice otro dicho, entonces eso: batallas perdidas, que quizá y tal vez, pero solo tal vez, podamos librar de buena manera si fuéramos consientes de lo inconscientes que somos al esperar algo que, sencillamente, no es. Ya lo dijo Beckett, “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better”, o sea, y traducidito a lenguaje pulcro, a mexicano antiguo, sería algo así como: “Cágala no hay falla, no hay pex, igual la vas a volver a cagar y hasta la vas a cagar mucho más mamalón”. Algo así. Y concuerdo con el que todavía está Esperando a Godot, con él, y con mi mejor amigo que me escribió hace unas semanas un correo sobre el tema (transcribo pues no le sobra ni una sola palabra a lo que me envió):

“Kierkegaard se cuestionaba que en qué lugar
del mundo estaba escrito que el ser humano debía ser feliz, que quién
había escrito que se debía buscar la felicidad, que todos estos eran
pensamientos que damos por ciertos sin cuestionar si esto debe ser así
o no. Sino que tal vez lo relevante de la vida del ser humano no sea
ser feliz, sino luchar contra las contingencias de la vida. Tener una
consciencia de lucha.
No sé si Kierkegaard tenía razón, murió solo y posiblemente triste
pero en pie de lucha contra toda la sociedad danesa: el gobierno, la
burguesía, la iglesia, los diarios, solo contra todos.
En fin, en momentos como estos poco importa si tenía razón o no, o si
lo importante es ser feliz o se impone la obligación moral como
pensaba Kant, tal vez lo relevante es pensar que pase lo que pase no
nos vencerán tan fácil, que seremos como aquellos griegos que ante la
tragedia le exigían a los dioses más, siempre más; ante cierta o mucha
desazón, imaginemos a Sísifo feliz.
Y siempre vuelvo a las Batman de Nolan: “¿Y por qué lo vamos a perseguir?
– Porque él lo puede soportar” Jajaja.”

Soportemos entonces, a la mierda el de Königsberg y su Fundamentación de la metafísica de las costumbres. No pasa nada, y si pasa tampoco con eso de las expectativas. Lo que pasa es que el factor tiempo conjugado con lo de las expectativas resulta, profundamente (qué bonita palabra) dañino. A ver… Me perdí. Mal. Esto se supone que es una reseña, y lo cierto es que no es otra cosa que una manera de evitar al terapeuta, a ver, no. Intentaré centrarme. ¿En qué me quedé? Expectativas, España, errores, ya. Ya me acordé. A ver un punto y aparte para seguir.

Tenía muchas expectativas, tantas que no vi la película cuando se estrenó, y ahora me doy cuenta que la olvidé, y que pasaron más dos años hasta el día de hoy que me la encontré en la televisión y la pude observar tranquilamente y con toda mi atención. Esto que hablo de toda la emoción que me provocó, y que sin embargo dejé pasar, tiene una razón, más bien económica, la verdad. El cine allá en España es caro, la verdad muy caro, y bueno como estudiante, uno sencillamente tiene que evocar a Alexy y ponderar…, entonces, o se come bien, se sale a tomar cerveza, de vez en vez se compra un librito, o, sencillamente se gasta el presupuesto en cine…, en buen cine. Entonces lo que hacía, era leer mucha crítica. Meterle mucho blog, mucho foro, y si de plano a una película ya me la ponían mal pues resolvía no verla. Es decir confiar en la omisión y, también (¿por qué no?) en la solidaridad, y en la confianza. Y así fue con The Counselor, la olvidé por completo, la borré de mi mala memoria y apareció hasta el día de hoy. Suerte un poco, la verdad. O sea, estaba tirando en el sillón de la sala de mi mejor amiga viendo Los Simpsons, y anunciaron que, pasadita la media noche, en el canal FOX pasarían esta película. Entonces, eso. Me limité a voltear el celular, y centrar toda mi atención en El Abogado del Crimen que debí de ver hace años, y que para fines de la tesis, y del momento en el que me encuentro, no me viene mal. No me vino mal, hasta que la vi.

La película no solo me decepcionó, sino que también me aburrió y me pareció más bien mala. Mala del verbo mñé. Para empezar he de decir que no es una película de abogados, me pareció una película con un tipo que actúa como abogado, pero que no necesariamente es tal. Es más bien de narcos, de malosos, de mafias, de facilitadores, de personas tan ambiciosas como absurdas que no hacen otra cosa más que cosificar todo lo que tocan, todo lo que les rodea.

La traducción de Counselor a “abogado”, no me queda nada clara, pues si bien es cierto que hay un par de frases explícitas que hacen referencia a estos operadores jurídicos, como por ejemplo:

  • Cuando el personaje de Bardem le dicen al de Fassbender (quien vendría a ser el “Counselor”) que el título en Derecho es casi una licencia para robar discretamente.
  • Cuando en la primer escena que sale Brad Pitt le advierte al “Counselor” que los cárteles mexicanos no tienen piedad con las personas, sobre todo con los abogados.

También lo es que el papel del protagonista, de quien la hace de “Counselor”, de consejero, de abogado, no me termina de convencer como tal. No sé, igual cosas mías, igual esos fantasmas que citaba antes, igual algo que no concuerda, que no es consecuente. A veces Fassbender parece más economista, CEO, padrotillo, politiquero, ipeco, algo, pero a lo que nos tiene acostumbrado el imaginario colectivo sobre el gremio de los abogados más bien no termina de cuajar. Quizá quieran presentar a alguien más tendiente a las relaciones públicas, a un libertario temerario, un free rider reconvertido al obsceno mundo del vicio, y sí, eso está bien con lo que, muchas veces, viene a significar la profesión pero creo que aquí se les va un poco-mucho de las manos. Porque no viene a ser propiamente un “Narcoabogado” (por acá un buen libro que sí viene a reflejar lo que estos son en el contexto de la guerra contra el narco en mi país), ni tampoco un abogado del narco, no me deja insatisfecho, ni una cosa ni la otra, por un lado queriendo ser parte del desmadre, pero por el otro enamorado, o con un pasado turbio que se intenta palear a través de una trama más bien sentimentaloide y cursi, que en lo personal me dio hueva, fiaca, pereza.

pUnas escenas de sexo que rayan en el porno malo, y embarazoso, cuya visualización, comparada con lo que estimula la lectura del Libro Vaquero (un saludo al actual Gobernador de Nuevo León) es más bien escasa, me parecen desangeladas en muchos sentidos, y no me terminan por aportar algo. No me queda la menor duda que la escena de Cameron Diaz teniendo sexo con el carro de Bardem pasará a los anales del cine como una escena memorable, pero más que por lo bien lograda, por su absurda propensión a llamar la atención por el simple hecho de llamarla.

El resultado final de la película no lo termino por entender. Si queremos narco, México profundo, Colombia, digo perdón loCombia (como le diría mi maestro ChecoElías a la tierra adoptiva de Nora Picasso) profunda, Juárez, Ciudad Gótica, sangre, futurismo que ya está aquí, ahí tenemos la bien lograda Salvajes, de Oliver Stone, la serie Narcos que la encontramos en Netflix, la misma Breaking Bad, la literatura de Fernando Vallejo, incluso contraviniendo los pocos principios que me quedan algunas cosas que escribió García Márquez sobre el tema, hubo otro más que leí sobre este tópico que era colombiano, ¿quién era? Madres, no me acuerdo, a ver… Ah no, mal, estoy confundiendo países y latitudes literarias. Perdón. Ah chingá, no, no, esperen, sí hay alguien… ¡YA! Pésima mi memoria, pésimo burlarse del presidente Peña Nieto que no se acordaba de sus libros favoritos, es el de Juan Gabriel Vázquez, el de El ruido de las cosas al caer, en fin. No, no me parece un producto bien logrado. No sé si Cormac McCarthy, y me da igual, conoció alguna vez México, pues, probablemente, la mejor novela norteamericana la escribió un ruso, y la mexicana un tipo que nació en Chile, entonces eso da igual, pero el sabor de insatisfacción es uniforme, El Abogado del Crimen me parece una película mal lograda, confusa, que me desorienta y al mismo tiempo me hace investigar sobre si, realmente, vale la pena tener expectativas cuando se juntan dos de mis mejores mundos.

No lo sé, puede ser que el problema no sean ellos, sino sea yo. Siempre cabe esa posibilidad. Pero confieso que, rescatando algunas escenas y algunos diálogos, no recomiendo gastar dos horas de su vida viendo The Counselor.

Al final, pero solo y muy al final, me doy cuenta que no estuvo tan mal no ver esta película en España, ni tampoco haberme gastado nueve euros en la entrada, ni mucho menos haber llevado esa decepción que me genera la expectativa alta respecto a Scott y McCarthy.

Recapitulo, que escribí cualquier cosa menos un intento de reseña:
Uno. La película me pareció mala. La delgada línea entre el aburrimiento y la confusión.
Dos. A pesar del nombre, no diría que es una película de, y para, abogados.
Tres. Igual sigo queriendo, y mucho, a Ridley Scott y Cormac McCarthy. De hecho, tendría que leer la novela del segundo para ver qué tan bien está adaptada, o si refleja, fielmente, lo pretendido.
Cuatro. Le temo a las expectativas altas pero igual le temo más a no tener expectativas.
Cinco. En una escena, casi al final, hay un pequeño guiño, un discreto homenaje, a todas las personas desaparecidas durante la guerra contra el narco en México. Eso se rescata, y se resalta, y se aplaude, pues antes que el narco, los abogados, son, precisamente, esas personas sobre las que deberíamos estar ocupándonos.
Seis. La película, además de mala, también me pareció machista, clasista, xenófoba, ¡vaya casualidad!, justo como mi país.

Parecidos jurídicos razonables No. 4: Luke Skywalker, o Mark Hamill, vs. Slavoj Žižek

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Ayer, finalmente, vi el episodio siete (no hay spoilers en este post). Y quedé más que satisfecho, de hecho, salí feliz, emocionado, contrariado, pensativo, reflexivo, todo. He de confesar que fui a ver la peli con una cruda, una resaca, que parecían dos, y, por ende, me encontraba mucho más propenso a la sensibilidad, o algo así, no sé, pero bueno, da igual. Lo cierto es que The Force Awakens no es película, es peliculón. O sea, puedo estar tranquilo afirmar que está bien, que no está mal, que cumple, que J.J. Abrams puso el listón bastante alto para lo que ha de seguir en la saga, a nivel macro chingón, micro quizá algunos varios detallitos que solo interesan a nosotros los fanáticos obsesivos-compulsivos, pero ya está no pasa nada. Todo bien. Estéticamente precisa, materialmente ahí vamos. Ok, ya me volví a emocionar y no era la idea. La idea es intentar revivir esta sección que está más olvidada que Jar Jar Binks.

El caso es que con todo este subidón por el universo que creó George Lucas (que no se acaba nunca), con el paso del tiempo (que siempre es relativo), con la nostalgia por el pasado (que es oximoron), con lo vivido (y con lo que no), me acordé de Mark Hamill, y de lo difícil que es ser Mark Hamill, con la responsabilidad que implica llevar a cuestas a Luke Skywalker, viviendo entre la fuerza y el lado oscuro. ¡Tremendo! Guglié a este actor para ver qué onda con su vida, y al ver una imagen de él pensé que no era él, sino Žižek, el disparatodo y sagaz filósofo de Eslovenia que oscila entre Lacan y Marx, entre el lado oscuro y el más oscuro, oh, no, no, no, más bien entre la fuerza y algo más poderoso que la misma fuerza, o bueno no sé, mala analogía. Nada. Eso. Arriba posteo la imagen que precisa esto que escribo.

Eso. O quizá vale la pena volver a citar a Fadanelli cuando dice…, “al final, todos los viejos se parecen“.

P.D. Una post data, que algo tendrá que ver con todo esto, que el inconsciente filtró, pero que no pude acomodar en los anteriores parrafitos… Pensaba cortarme la barba para año nuevo, yo qué sé, por hacer algo, por cerrar un ciclo, por cualquier cosa, luego, después de ver el episodio siete, pensé en Skywalker, en Kenobi, en que la barba no hace al filósofo (del Derecho), en el libro El Bigote de Carrère, en Žižek, en Marx, en Santa Claus, en la hija de Villoro que lloraba cuando este se afeitaba, en lo insensato que me resulta el acto de pasarse navajas por la cara, y creo que he decido rasurarme después, en alguna otra ocasión especial, el estreno del episodio ocho, por ejemplo.

¿Y si algunos de los personajes de STAR WARS se vistiesen como abogados?

Seguimos con la semana del estreno de la nueva película de Star Wars, dirigida por J.J. Abrams, y las emociones, los debates, las conjeturas, siguen a tope.

La estética de las películas de Lucas ha marcado época, el diseño y los colores de las ropas de los Jedis se contraponen con los del lado oscuro. Las máscaras, los sables, en general, la indumentaria de los personajes de sus personajes hacen fácilmente reconocer a los mismos. Han sido décadas en las que dicho conjunto de artefactos y prótesis han perdurado en el imaginario social…, tanto así que al día de hoy resulta difícil no relacionar de forma inmediata una cosa con la otra.

Bueno, lo mismo pero con los operadores jurídicos, especialmente con los jueces y los abogados. De los jueces ya se ha hablado mucho, así que me centro en estos últimos.

Si bien es cierto que los abogados no están propiamente obligados a vestir un atuendo específico en sus comparecencias ante los tribunales (acaso en algunos países, pero cada vez menos, se solicita el uso de toga), lo cierto es que, prácticamente en todos los países del mundo la acción de la justicia se asocia con el uso de ciertas ropas y la utilización de determinadas enseñas. Es decir, se asocia con el traje.

El traje viene a ser la indumentaria por excelencia de los abogados. “El uniforme”, le llaman algunos. “Me voy a disfrazar”, comentan otros. Y sí, lo que sucede es que al ser un conjunto que transmite formalidad y elegancia, por lo general el ejercicio de la abogacía se aprovecha del mismo para transmitir una imagen en sintonía con eso.

Muchas veces parecería que la guerra, la confrontación dialéctica en tribunales, ya sea contra el juez o la contraparte no comienza propiamente en el foro, o en el estrado, sino mucho antes del mismo al ver quién viste la mejor indumentaria… Algo tipo, así… La Guerra de los Trajes:

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¿Qué pasaría si algunos de los personajes de STAR WARS se vistiesen como abogados? Bueno, pues ahora posteo una recopilación de imágenes, acompañadas de un breve comentario, que pueden ir reflejando esto…


1. Stormtrooper burócrata.

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2.  Vader y Bobba Fett trajeados, hipsters, y evocando antes que propiamente abogados; a los matones de Pulp Fiction. Aunque ahora que lo pienso, serían más bien la misma cosa.

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3. Darth Vader malhumorado de abogado malhumorado. Y no, no es oxímoron.

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4. De nueva cuenta Vader de abogado, aunque esta vez más bien a la antiguita.

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5. El almirante Akbar encorbatado y defendiendo tus derechos.

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Viñeta sobre Dart Vader y Atticus Finch y el último libro de Harper Lee

Me encontré esta viñeta de Vader leyendo el último libro de la autora que más (¿y mejor?) ha posicionado en el imaginario colectivo un prototipo de abogado, es decir, el del protoabogado, el del súper abogado, moralmente inquebrantable y justicieramente también, aquel caracterizado a través del personaje de la novela, publicada en 1960, Matar un Ruiseñor: Atticus Finch.

Ahora que está tan de moda el universo de de Star Wars, cualquier cosa se puede relacionar con el mismo…, incluso Atticus Finch, y el libro recién publicado de Lee “Ve y pon un centinela”.

Yo no he leído el libro, pero sí algunas críticas, y no me dan nada de ganas de leerlo, pero bueno habrá que leerlo, aunque creo que esta viñeta tira una buena referencia de por dónde va.

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“Hmm… Atticus Finch también tenía un lado oscuro”.


Viñetas sobre abogados.

 

¿Cómo sería un juicio con los personajes de Star Wars?

Como fanático de Star Wars, me emociona y mucho que haya tanta emoción por el próximo estreno del episodio siete, muchas expectativas, mucho miedo, mucho chisme, mucho spoiler, mucho todo. Y, como siempre, aprovechando la coyuntura, este espacio aprovecha para publicar durante estos días material que he ido recopilando sobre abogados y la Guerra de las galaxias.

Para iniciar… Una viñeta sobre cómo sería un juicio con algunos de los personajes de George Lucas: Yoda de juez, Vader de abogado, un stormtrooper de acusado, el jurado compuesto por R2-D2, Java, C-3PO, Chewie, Jar-Jar, entre otros…

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Viñetas sobre abogados.

8 preguntas sobre abogados (y algo más) a José Luis Caballero Ochoa

El pasado día miércoles 7 de octubre de 2015, en la Universidad Iberoamericana (IBERO), campus Santa Fe, Ciudad de México, tuve la oportunidad de entrevistar a José Luis Juan Caballero Ochoa (Chihuahua, México, 1964).

jose_luis_caballeroJosé Luis Caballero, es abogado por el Tec de Monterrey, Campus Chihuahua, Maestro en Derecho, por la Facultad de Derecho de la UNAM, cuenta con un diplomado en derechos humanos y procesos de democratización por la Universidad de Chile y Doctor en Derecho por la UNED de España. Es miembro del Consejo de la Comisión de Derechos Humanos del D.F., ha participado activamente en la defensa de los derechos humanos (en casos, por mencionar solo algunos y de los más conocidos, como Attala Riffo vs. Chile, o el caso del joven mazahua Hugo Sánchez Ramírez), y actualmente funge como director del Departamento de Derecho de la IBERO.

Para Pepe Caballero no tengo más que palabras de gratitud. Son contadas las ocasiones en que nos hemos encontrado en vivo y a todo color (probablemente estrechamos más nuestra amistad a través de conocidos de conocidos, de amigos en común, o quizás por redes sociales), pero dichas coincidencias han sido tan fructíferas como memorables.

No sé, Pepe es una de esas personas con las que sencillamente haces “click”. Que cargan, y transmiten, una vibra bastante buena, y que, por ende, resulta muy fácil aprécialos y quererlos.

Relato una anécdota, una vez lo invitamos a mi ciudad natal, justo cuando se acababa de reformar la constitución en materia de derechos humanos en 2011, a un foro que organizamos en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. A dicho evento asistiría también Emilio Álvarez Icaza como principal orador, lamentablemente un día antes le dio apendicitis, o algo así, nunca quedó del todo claro, y tuvo que cancelar su participación. Ante la emergencia, le pedimos de favor a Pepe que le entrara al quite, que diera la conferencia magistral, y que nos ayudara a sacar a flote el evento. Y bueno, Pepe no solo aceptó gustoso el reto, sino que se lució con una conferencia donde recuerdo que explicó (entre otras muchas cosas) la interpretación conforme cuando incluso la propia interpretación conforme no sabía lo qué era la interpretación conforme.

Screen Shot 2015-12-10 at 9.13.22 AMJosé Luis Caballero Ochoa es alguien que ha sabido combinar, y de manera bastante sagaz, el trabajo académico-intelectual con el activismo y la promoción de los derechos humanos. Así como constantemente lo veo presentando libros, dando conferencias, organizando cuestiones administrativas en la IBERO, al mismo tiempo se encuentra marchando y protestando a favor de alguna causa, denunciado violaciones de derechos humanos, o incluso concursando para algún cargo público (empiezo a sospechar tiene el don de la bilocación, quién sabe).

En tiempos en que los activistas se creen muy académicos y los académicos se creen muy activistas, Pepe Caballero es un buen ejemplo de equilibro entre ambas posturas, un justo medio aristotélico entre la calle y el aula, un riguroso defensor de los derechos humanos cuyo trabajo no se limita a teorizar sobre los mismos.

Agradezco a Pepe su generosidad, y su afabilidad. El tiempo que me concedió para esta entrevista y la oportunidad de trabajar juntos en un futuro. Le agradezco también por su visión sobre los derechos humanos (que tanta falta hace en México), su compromiso con la causa, pero sobre por su pasión por lo que hace, que no es otra cosa que mostrar solidaridad con los más débiles y enfocarse en formar personas con una visión social del derecho.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a José Luis Caballero Ochoa.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

José Luis Caballero Ochoa (JLCO): Defensor.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

JLCO: Mi papá.

3. Si tuvieras la oportunidad de volver atrás en el tiempo, ¿volverías a estudiar Derecho?

JLCO: Sí, porque yo creo que ha sido una manera de reivindicar mi propia historia de defensa de derechos humanos.

4. ¿Crees en el pro bono dentro del ejercicio de la abogacía?

JLCO: Absolutamente, porque yo creo que un deber primordial del abogado es ser un ombudsman en relación con cualquier disciplina que ejerzan, y los derechos humanos que se defienden vienen de tratados internacionales, o del derecho internacional de los derechos humanos, conforman el catálogo que tenemos en la constitución que es el eje de actuación.

5. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

JLCO: En contra, porque yo creo que es volver a distinguir al abogado como alguien diferenciado del resto de la sociedad, una clase privilegiada, una elite. Me parece absolutamente medieval.

6. ¿Qué rol juega la Academia en la defensa de los derechos humanos?

JLCO: Fundamental porque hace construcciones teóricas que tiene que incidir en esa defensa, aunque si tengo la perspectiva de que la academia tendría que irse más posicionado más en la resolución del conflicto social, y no solamente generar pensamiento jurídico.

7. Muchas veces los activistas creen que son muy académico, y los académicos creen que son muy activistas. ¿Hace falta que los teóricos del derecho salgan a la calle, o por el contrario hace falta que los activistas traten estos temas con mayor rigurosidad y técnica?

JLCO: Depende del contexto. Yo creo que en el contexto mexicano, hace más falta que los teóricos salgan a la calle. Porque los teóricos y la academia, yo creo que, han sido un buen aliado del autoritarismo. Y a veces nos hemos montando más en teorías sofisticadas, que en atender la necesidad social. Y la defensa yo creo que tiene que ser eficaz, bien sustentada en técnica, sí pero más eficaz, y la eficacia tiene que ver con estar en la calle presionando un régimen político.

Entonces, yo prefiero que el académico se involucre más en la calle, que pedirle a los de la calle, a las organizaciones, que se vuelvan más sofisticados.

8. Con tu reciente nombramiento como director del departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, ¿cuál sería el perfil ideal que te gustaría encontrar en un futuro abogado, o una futura abogada?.

JLCO: El ideal es alguien que conozca bien el Derecho, técnicamente, pero que pueda articularlo no en una perspectiva aislada, sino en una perspectiva fuertemente interdisciplinar, que tenga contacto con la sociología, con la política, con la antropología, con la economía. Dos, que sea un abogado fuertemente politizado y en pro de la justicia. O sea, tenemos que romper ese tabú de que el abogado tiene una esfera aséptica, y que no se contamina con la política. Lo cierto es que todo está politizado. Entonces, quien dice que es neutro tiene una posición política desde quién detenta el poder, por tanto los abogados tiene que politizarse. Y tercero, yo creo que sí tendríamos que tener un abogado en constante diálogo con la sociedad y en una vinculación muy fuerte con las nuevas tecnologías. Y quizá un punto fundamental, no puede haber tampoco abogados cerrados en un orden jurídico solamente interno, tienen que abrirse al derecho internacional.  

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Constitución Organización
SCJN Defensora de derechos
Movimiento #YoSoy132 Libertad de expresión
CIDH Órgano político
Matrimonio igualitario Reivindicación
Papa Francisco Cambio, innovación
Elena Poniatowska Compromiso
México Duele
Enrique Linde Paniagua Director de tesis
Academia Espacio de creación
Tomás (tu mascota) Uno de mis amores más grandes
CONAPRED No discriminación
Karen Atala Una jueza triunfadora
Vino tinto Mi delirio
Justicia Derecho
Interpretación conforme Paradigma constitucional
IBERO Mi casa
Distrito Federal Mi territorio
Derecho Justicia
Chihuahua Mi terruño

Evento: Derechos sociales desde diferentes perspectivas en la Universidad Autónoma de Chile, Temuco

El próximo lunes 14 y martes 15 de diciembre en la Universidad Autónoma de Chile, en el Auditorio Andrés de Bello, en la ciudad de Temuco, mi director de tesis, maestro, y amigo (aunque no precisamente en ese orden) Luis Lloredo, dentro de un proyecto del FONDECYT, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid, dirige unas jornadas sobre derechos sociales abordándolos desde diferentes ópticas (tengo la sospecha que preponderantemente desde la filosofía del derecho, o mmmm quizá desde la sociología jurídica).

En el evento estará gente muy querida como Carlos Lema, Maruja Rodríguez Palop, Silvina Ribotta, Estitxu Espejo, y Ana Timm, cuya participación sin duda será bien interesante. Fernando Atria también estará por ahí, y algunos otros profesores más de diferentes Universidades chilenas. Entonces, si de casualidad andan por acá, o saben de alguien que ande por el sur del sur, ahí nos vemos, y sino las jornadas serán grabadas y el otro año saldrá un libro.


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Evento: Foro de análisis sobre la aplicación del artículo 1o. constitucional en la jurisdicción electoral en México

Esta semana, de martes a jueves, en Monterrey, Nuevo León, México, las amigas y los amigos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y la gente de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey (FLDM), estarán realizando un foro de análisis y evaluación sobre el (nuevo…, tengo lamentablemente la sospecha de que este artículo siempre será nuevo, aunque pasen muchos años de su promulgación, y por tanto nunca estarán demás las evaluaciones y diagnósticos sobre el mismo) artículo primero de la constitución mexicana y sus implicaciones en materia electoral.

El evento tiene muy buena pinta, entre los ponentes van a estar Woldenberg, la senadora Angélica de la Peña Gómez, el magistrado Arenas Bátiz, Karina Ansolabehere, Pedro Salazar, Ximena Medellín, César Iván Astudillo, Salvador Nava, Raymundo Gama, distintos magistrados de la diversas Salas Regionales del Tribunal Electoral, y también algunos los impresentables de la FLDM, como Gerardito Puertas, Maestré Iván de la Garza, Lulú Ayala, Olmo, ChecoElías Gutiérrez, Darío, y dean Roble.

La locación es en la Libre, y la entrada es libre. Así que no hay excusas. Acá encuentran la página del evento, donde a su vez, viene el programa.


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8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Emilia González Tercero

El pasado día lunes 28 de septiembre de 2015, en una conocida franquicia de hamburguesas en Ciudad Juárez, Chihuahua, tuve la oportunidad de entrevistar a Emilia González Tercero (Chihuahua, 1945), en compañía de mi mejor amigo Carlos Asúnsolo.

Screen Shot 2015-11-12 at 5.41.32 PMEmilia González Tercero es un referente en la defensa de derechos humanos en México, tanto así que en 2014 obtuvo el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación. Su semblanza es bien amplia, así que mi limito a decir que Emilia es una mujer que ha trabajado por más de 30 años en temas relacionados con la promoción de la democracia, en la defensa de los pueblos indígenas, y a favor de los desaparecidos y torturados, que fue cofundadora de una de las primeras organizaciones de la sociedad civil en México dedicada a la defensa de los derechos humanos: la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (COSYDDHAC), y que en 1990, lanzó, junto con otros defensores de derechos humanos, la campaña “Tortura Nunca Más” que logró sancionar penal y socialmente este delito y modificar la legislación a favor de los derechos humanos en Chihuahua.

Creo pertinente hablar de Ciudad Juárez y explicar un poco el contexto en el que se desarrolló la entrevista a Emilia. Así que bueno, ahí va.

La última palabra que escribió Roberto Bolaño antes de morir fue “México”. No creo que esto haya sido casual. Si en un lugar habrá de comenzar el silencio es en México, si en un lugar habrá que ponerle punto final a nuestra historia es en México, en la Santa Teresa de 2666, es decir, en Ciudad Juárez.

2666-roberto-bolac3b1oEntonces, desde que leí la novela 2666, de Bolaño, me dieron muchas ganas de conocer Juárez. Sinceramente no sé por qué, bueno, miento, sí lo sé. En parte por mi fanatismo hacia todo lo que tenga que ver con el escritor nacido en Chile, pero también por algo más allá de eso, y que, tengo la sospecha, radica en lo que viene a significar Ciudad Juárez, no solo para México sino para el mundo: Un espacio que refleja, no sé si lo peor que tenemos como sociedad, pero por lo menos sí lo más desesperanzador, crudo, complejo, y triste. Un lugar que exportó el concepto de feminicidio, donde las vidas transcurren entre maquiladoras y burdeles, donde la desigualdad es latente, huesos en el desierto, música de Juan Gabriel, burritos, grandes cadenas gringas y múltiples changarros…, donde esa clara diferenciación entre lo razonable y lo absurdo, no resulta nada nítida. Donde la realidad ya no es posible distinguirla, porque los puentes se han roto. Las opciones se amplían, confundiendo parámetros y disgregando lo unívoco.

El desasosiego es tremendo al entrar a Ciudad Juárez entre torres de autos chatarra y un paisaje desértico. Después de un par de vueltas, Charly y yo nos encontramos con la entrevistada en un Carls Jr. Me llamó mucho la atención que fuera precisamente ahí dónde nos citara para charlar. Al llegar antes a la cita, hubo un momento en que me sentí en un episodio de Breaking Bad, dentro del restaurante ficticio de Los Pollos Hermanos, en ese escenario (donde ocurre la serie de televisión sobre Walter White) que es el Estado norteamericano de New Mexico. No Nuevo México, sino un México nuevo, donde la droga se fabrica bajo los estándares más altos de calidad, su distribución corre a cargo de empresas posicionadas en el mercado, sus líderes del narcotráfico no ostentan sus riquezas ni su poder y el Kentucky Fried Chicken se come con chile, tomate y cebolla. La analogía me resulta manifiesta.

Por que hay un México que nunca llegará. Un México idílico que contrasta con el México real, cuyo reflejo en Breaking Bad es la frontera norte del país, mostrando invariablemente escenas que involucran a sanguinarios sicarios, migrantes desesperados, el culto a deidades oscuras y sencillamente actitudes violentas que afirman las profundas diferencias entre ambos territorios. Eso, precisamente es Ciudad Juárez, y yo estaba ahí con mi mejor amigo, esperando a una persona que viene a significar esperanza dentro de este panorama.

Después caí en cuenta que no hacía falta haber realizado tantas figuraciones sobre lo que ocurría en ese lugar, sino que sencillamente recordé que Emilia cuenta con medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), y por tanto, supuse que lo mejor era citarnos en un lugar público, visible, y donde ella se encontrara segura.

La entrevista transcurrió de maravilla, tanto que al final terminé viendo Ciudad Juárez con otros ojos, porque Juárez, al final, pero muy al final, más que un espacio, un lugar, o un concepto, son personas, nombres y apellidos que, como Emilia, luchan, alzan la voz, evitan que llegue el punto final, y después el silencio.

Agradezco a mi mejor amigo Charly por conseguirme la entrevista con Emilia, y. sobre todo, por cumplirme mi capricho y llevarme a conocer Ciudad Juárez. Por el viaje no en un Impala grís, pero sí en un Tiida planteado, que resultó profundamente enriquecedor para nuestra amistad. Agradezco también a Emilia, por su afabilidad, por su coraje, por su ejemplo, por su compromiso con la causa, por intentar hacer de Ciudad Juárez, de Chihuahua, de México, un espacio más habitable para los que vienen.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más, a Emilia González Tercero.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

Emilia González Tercero (EGT): Pienso en alguien que se dedica a la defensa a las personas acusadas de algún delito, y bueno yo creo que hay algunos buenos y buenas abogadas, por supuesto, pero en general es como un rechazo.

A mi la gente siempre me pregunta, ¿usted es abogada? Y respondo, gracias a Dios no. Lo cierto es que después de tantos años y estar involucrada con abogados y ver su trabajo, sí existe un rechazo.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

EGT: Lucha Castro.

3. ¿Cómo terminaste involucrada en la defensa popular y el activismo?

EGT: Respondimos a una convocatoria realizada por el Obispo de la Tarahumara, José Llaguno, pues estaba buscando gente interesada en trabajar por la defensa de los derechos humanos. Yo, sencillamente, fui a asomarme. Aunque el proyecto ya estaba un poco avanzado y la reunión a la que llegué estaban escogiendo representantes de la ciudades, había gente Parral, Delicias, Juárez, etcétera, y los Chihuahua estaban en un conflicto, porque, desde aquellos años, la lucha de los derechos humanos asistían por lo general dos grupos: Los cristianos, que en aquel entonces hacían acto de presencia a través de un grupo que se denominaba “Cristianos Comprometidos con las luchas populares”, y la izquierda; y se estaban dando con todo, porque la izquierda quería que se eligieran a sus representantes, y los cristianos, que ahora se me ocurre que quizá eran más de izquierda que los de izquierda, lo mismo. Entonces, dijeron: “creemos que la solución aquí viene”, y, sin tener relación directa con ningún grupo, entré como representante.

Yo, realmente, pues de los derechos humanos lo único que conocía era la Declaración Universal, pero muy por encima, o sea sabía quien había participado en hacerla, gente que yo admiraba muchísimo, como Bertand Russeld, la señora Roosvelt, Gandhi, pero poco más.

Entonces, Don Llaguno que era un hombre con mucha visión, constituye esta organización no una organización de Iglesia, sino como una sociedad civil desde el principio; de hecho, fue una de las primeras en toda la República, éramos hombre y mujeres libres dispuestos a luchar por la defensa de los derechos humanos. Y en tal sentido comenzó la capacitación en la materia, y de ahí para delante, ahí comenzó realmente y con gente muy capaz.

Entre toda esa gente que nos capacitó, venía una abogada de Colombia que nos habló del uso alternativo del derecho, y esa fue la primera vez que encontré una mujer abogada comprometida con la causa. Unos chilenos de una organización que nos habló de derecho indígenas… Entre muchos otros. Ahí, al seguir con la capacitación, se decidió que era urgente que en cada pueblo de la sierra de Chihuahua existieran defensores y defensoras de derechos humanos que supieran sobre el tema. Entonces, las de Chihuahua pues nos tocó bailar con la más fea pues era el centro y todo lo de la Sierra, los primeros dos meses después de los talleres de capacitación que te comento, nos vimos con cerros de denuncias, total que prendió muchísimo la gente se involucró mucho para denunciar hechos terribles. Te puedo contar mil anécdotas… Y ahí aprendí yo, esa fue mi primera formación.

4. ¿Se necesita estudiar derecho, ser abogado, para defender a quienes más lo necesitan?

EGT: Mira yo pienso que a veces que no y, a veces, que sí. De vez en cuando me pregunto, ¿Dios mío por qué no le entré?, pero bueno, al final de cuentas puedes ser coadyuvante aunque no seas abogado, pero no tienes ciertas herramientas, como las puede tener, no que las tenga, las puede tener un abogado o una abogada, porque muchas veces no las tienen. Entonces, para mi es más fácil. Te voy a dar un ejemplo, en la defensa del derecho internacional, en el accionar del sistema interamericano, a mi me parece bastante accesible y lo hago tranquilamente, en cambio, acá en el fuero interno, constantemente, me enfrento a veinte mil requisitos que a veces me hacen sentir ignorante.

5. Viendo el rol que ejercen muchos abogados hoy en día, ¿crees que si hubieras estudiado derecho estarías, de igual manera, ejerciendo como activista social? O por el contrario te imaginas en un despacho de abogados, o en un gran corporativo.

EGT: Bueno, a mi me gusta imaginarme, digo no lo sé, pero me gusta imaginarme como activista. Creo que es un gusanito que uno trae y este en el momento en que te asumes como defensora, ¡porque no todos los defensores se asumen!

Cuando la gente pregunta, ¿y tú qué haces?, y contesta, pues soy abogada, soy fiscal, soy jueza, soy quién sabe qué, y además defiendo a los derechos humanos, este rol no se tiene tan asumido. Yo pienso que antes de decir soy abogada, soy ama de casa, se tiene que contestar que somos defensores de derechos humanos. A mi me gusta pensar que, independientemente de cualquier circunstancia, hubiera sido activista.

6. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

EGT: En contra, porque creo que se le daría una connotación todavía de más lejanía, con la persona común y corriente.

7. ¿Qué nos puedes comentar sobre el rol de la mujer como defensora de derechos humanos?

EGT: Yo creo que desde el principio, la mujer ha sido muy importante en relación con el tema de los derechos humanos. Con esto de los desaparecidos y desaparecidas, quizá se han hecho más visibles, pero en todos lados siempre han sido las madres, las esposas, las hijas, las que abogan por el torturado, por el detenido, por el muerto, por el desaparecido. El trabajo de las mujeres siempre ha sido crucial en estos temas porque existe una especie de valentía, o esfuerzo. Y es que por el hecho de ser mujeres, el cuidado de la vida es mayor.

8. Chihuahua es considerado uno de los Estado más peligrosos para los defensores de los derechos humanos, incluso en la actualidad se impusieron medidas provisionales por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Al día de hoy, quién se necesita más… ¿Los defensores de derechos humanos al sistema interamericano, o el sistema interamericano a los defensores de derechos humanos?

EGT: Yo creo que mutuamente. Llega un momento en que ya no tienes a nadie a quien acudir. Ciertamente, es muy complejo lo de la falta de recursos, Emilio Álvarez Icaza ahora que está allá tenía más presupuesto en la CEDHF, creo que vale la pena lo que ellos hacen, puedes estar de acuerdo en algunas cosas y en otras no, pero yo creo que de alguna forma ambos se necesitan.

Y bueno para acceder a la Comisión, hay despachos que a ello se dedican, como CEJIL, a los que acudo muchísimo en su auxilio. Pero pienso que tanto defensores y sistema interamericano se necesitan.

A continuación, te diré una serie de nombres, conceptos, y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

Música clásica Armonía y paz
Marx Su pensamiento fue bueno para el mundo
Chihuahua Estado más grande de la República, y uno de los más difíciles
Lucha Castro Gran defensora de derechos humanos
PRI Corrupción
Obispo José Llaguno Admiración
Ciudad Juárez Ciudad muy difícil, olvidada
Tortura Sufrimiento
Justicia Todos tenemos derecho
Jesucristo Liberador
CONAPRED Creo que hacen buen trabajo
Cosyddhac Misión, tradición
Sierra Tarahumara Compleja y bella
Universidad Ojalá todos tuvieran derecho
Feminicidios Mal lacerante
Ejército Prepotencia
Tus hijos Un gran regalo
Derecho Creo que es realmente necesario
México Se nos está desmoronando entre las manos