Monthly Archives: February 2015

Una lista (de las muchas listas) sobre las mejores películas jurídicas

Screen Shot 2015-02-21 at 9.10.11 PMHoy se llevará a cabo la 87.a edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos a lo mejor del cine durante 2014, los premios Óscar.

Ninguna de las películas nominadas a “Mejor película del año” trata, propiamente, sobre cuestiones jurídicas. Tampoco en las categorías de “Mejor actor” y “Mejor actriz” existe alguien que haya representado el papel de algún abogado.

Solamente en la categoría de “Mejor actor de reparto” destaca la nominación de Robert Duvall por su papel como juez en la película The Judge. Y acaso también en el premio a “Mejor película extranjera (de habla no inglesa)” se encuentra la producción argentina de Relatos Salvajes, en la que una de las seis historias que la componen, aquella denominada “La propuesta”, versa sobre las correspondientes consecuencias jurídicas de un homicidio y el papel que juegan eludiendo la justicia tanto el culpable y su familia, como los diferentes operadores jurídicos involucrados.

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Escena del corto “La propuesta” en Relatos Salvajes

Las películas sobre abogados son todo un género en sí mismo. A veces buenas, a veces malas, pero, definitivamente, estas nunca están de más. Son muchas, bastantes, tantas que suelen existir listas y categorizaciones que intentan agruparlas y organizarlas por su calidad.

De hecho cada vez existen más y más listas y rankings sobre películas de abogados que al paso que vamos lo siguiente que se necesitará será hacer una lista sobre esas listas.

En lo personal, de las listas sobre películas de abogados que conozco, la obra realizada por Miguel Juan Payán y José Luis Mena (Todo el cine de abogados y juicios. Los cien mejores títulos, Editorial Cacitel, Madrid, 2010), suele ser una de las más completas pues además de presentar una sucinta descripción de más de cien películas, también cuenta con un apartado sobre la aportación cinematográfica española a dicho subgénero.

Y es que uno de las más frecuentes omisiones de las listas sobre películas de abogados es que, por lo general, estas se centran en producciones exclusivamente norteamericanas. Y esto no es que necesariamente esté mal, pero  excluye otras tantas películas de diferentes nacionalidades que también aportan importantes ideas y reflejos sobre la abogacía.

Pero en fin, una lista (de las muchas listas existentes) bastante bien lograda sobre  películas jurídicas no es precisamente una lista en sí. O bueno no sé. Es una infografía (que es una manera bonita y elegante de decirle a la combinación que es utilizada para explicar algo a base de dibujitos y numeritos) que dentro de la misma cuenta con varias listas, organizadas por varios criterios como: más premios Oscar, mayor cantidad de dinero generada, mejor calificación en Rotten Tomatoes, y mejor rankeada en el IMBD.

La infografía la hizo el despacho de un abogado de Oklahoma, y es de 2014. La encontré en Pinterest y de ahí me redireccionó precisamente a su blog, y a pesar de que tiene varias inconsistencias (como añadir a La Red Social de Fincher en la lista, o incluir un apartado de figuras históricas dentro de la misma (¿?)), la verdad es que las fuentes consultadas son tan consistentes como variadas y está estéticamente perfecta. Vale la pena echarle una revisada.

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Kelsen poeta

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Hipster Kelsen

Hans Kelsen es probablemente el iusfilósofo más importante en la historia del pensamiento jurídico en el siglo XX.

Su obra (para bien y para mal) (entendida y malentendida) ha influenciado a miles de millones de abogados en el mundo, al grado de poder afirmarse que la teoría pura del derecho ha sido la versión más profanada/venerada, despreciada/enseñada, cuestionada/estudiada, y mancillada/difundida, del positivismo jurídico en cuanto teoría del derecho.

Aquello que menciona Kelsen en la primera edición de 1934, y engorda en la segunda edición definitiva de 1960, respecto a construir una ciencia jurídica aséptica —de absoluta coherencia interna—, ajena a cualquier consideración de otra índole que no se jurídica, resulta estéril si desde un inicio no se contempla que lo que ha de ser puro no es, propiamente, el derecho, sino su conocimiento. Es decir la ciencia del derecho.

No por nada Antonio-Enrique Pérez Luño afirma que bajo las premisas kelsenianas entender un concepto ético, político o sociológico del derecho resulta científicamente tan inadecuando como un concepto médico de la arquitectura, o un concepto económico de la química.

Más allá de los inefables e infalibles iusfilósofos (que muchas veces abusan de la endogamia y las relaciones académicamente incestuosas), por lo general el carácter de autonomía —de pureza, de asepsia— propuesto por Kelsen al abordar el derecho tiende a malversarse hasta el absurdo, equiparando el adjetivo kelseniano a lo hermético y a lo indecible. Entendiendo peyorativamente lo kelseniano como una forma de exclusión.

Siguiendo tales premisas al pie de la letra, o entendiéndolas de una forma tan simplista como vaga, o dejando por completo de lado el carácter biográfico y el aspecto contextual del jurista, se podría llegar a pensar que Kelsen era un autómata jurídico dedicado a descontaminar el derecho. Y que por ende, no solo sus obras, sino también su vida se encontraron inmersas enteramente al mundo jurídico.

Nada más erróneo. Pues además de su vasta cultura, de que su primer libro versó sobre una aproximación a la concepción jurídico-política en Dante Alighieri, y de su afición a la literatura de Goethe y Heine, Kelsen también ejerció como poeta. Bueno, escribió un poema. Que no es mucho decir, pero que para el mayor filósofo del derecho, o para la imagen que se tiene de este, creo, ojo creo, es bastante.

Screen Shot 2015-02-15 at 10.13.15 PMLa anécdota, y el poema, datan de 1967. Sin embargo, estos fueron dados a conocer y publicados hasta 1996 por medio del número 19 de Doxa. La anécdota transcurre en la casa de Los Ángeles de Kelsen, y es relatada por el jurista mexicano Ulises Schmill. Transcribo el poema, pues ayer, 14 de febrero, fue día del amor y la amistad…, y mañana tengo un examen de teoría jurídica.

CARPE DIEM

Pronto, Oh! pronto tu empalidecerás,
Dejarás este bello mundo
Y serás olvidado.

Por ello no debes preocuparte,
Siempre es hoy, nunca es mañana;
El tiempo es ilusión 

No ensueñes lo muy lejano,
Puedes dar lugar a dichas cercanas.
¡Sólo lo que tomas es tuyo!

Tarjetas jurídicas de San Valentín

Hace un par de años The Georgetown Law Weekly, publicó por el día de San Valentin diversas tarjetas alusivas a este día, con la particularidad de que sus protagonistas eran algunos los actuales Justices de la SCOTUS.

Los primeros: Justice Thomas diciendo “Quién necesita San Valentin, mi amor por ti se explica res ipsa loquitor” y el inefable Justice Scalia preguntado “¿Amor? Lo reconozco al momento de verlo

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Después, Justice Ruth Bader Ginsburg afirmando “Violaste la quinta enmienda cuando me enamoraste sin seguir el debido proceso

01 Y por último, un bonus, un clásico norteamericano y todo un ícono de la filosofía del derecho: el juez Oliver W. Holmes, emblema del movimiento antiformalista del Realismo jurídico norteamericano (aunque siempre catalogado dentro de los menos extremos del movimiento):  “Seamos realistas -Quiero ser tu chico malo“.Screen Shot 2015-02-14 at 6.19.26 PM

Tres chistes sobre abogados y mentiras y confusión

  1. “¿Cómo puedes saber que un abogado está mintiendo? Cuando sus labios se mueven”
  2. “Debemos ser muy claros y sinceros cuando le damos información a nuestro abogado. Es el quién se encargará más tarde de confundir las cosas”
  3. “Un médico, un ingeniero y un abogado discutían sobre cuál de sus profesiones era la más antigua. El sexto día, Dios le sacó una costilla a Adán y con ella creó a Eva –dijo el médico, por lo que primero fue el cirujano.
 ¡Por favor! –repuso el ingeniero. Antes de eso, Dios creó el mundo a partir del caos y la confusión, de manera que primero fue ingeniero.
 Muy interesante, contestó el abogado, pero, ¿quién creó el caos y la confusión? ”

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Memes de O.J. Simpson y los abogados

Para un fanático del football americano O.J. Simpson antes de ser O.J. Simpson ya era O.J. Simpson. Es decir, O.J. antes de verse inmerso en tanta controversia jurídica y escándalo mediático, ya era un importante jugador de americano que consagró su carrera, durante los años setenta, en los Bills de Buffalo y los 49´s de San Francisco.

Para un abogado, a menos que también siguiera dicho deporte, O.J. Simpson antes de ser O.J. Simpson no era nadie. Ya que este sencillamente poco tendría que ver con el derecho.

Fue en 1995, después de que O.J. se dedicó fallidamente a conducir algunos programas de televisión, e incluso actuó en cine, cuando el ahora deportista retirado protagonizó el llamado “juicio del siglo”. Un proceso judicial donde se le acusó de matar a su ex esposa y a la persona que acompañaba a esta.

Obviamente desde que O.J. se resistió a entregarse a la policía, y protagonizó en televisión nacional estadounidense una persecución digna de cualquier película de acción, se sabía que el caso no pintaba nada bien.

Al final, a pesar de que el jurado del juicio penal (compuesto por ocho hombres negros, dos hispanos, uno indio y una mujer blanca) absolvió a Simpson, la sombra de la duda por un proceso plagado de irregularidades reabrió el debate sobre el racismo en Estados Unidos y sobre la forma en cómo opera la justicia en dicho país.

Lo ocurrido con O.J. ha sido ampliamente teorizado desde diferentes perspectivas, obviamente la jurídica, la estrictamente procesal, la ética, la mediática, la filosófica. Y parodiada y recreada en múltiples series y películas.

No creo que sea momento de escribir algo al respecto. Sin embargo, hoy que se celebra el Super Bowl, a veinte años de lo ocurrido, y ahora que O.J. está cumpliendo una condena en la cárcel por intento de robo en Las Vegas, no está demás (nunca está de más) revivir el tema en relación con los abogados.

O.J. fue defendido jurídicamente por un llamado “dream team” de abogados conformado por nueve de los mejores penalistas en Estados Unidos. En su mayorías hombres blancos.

Resumiendo mucho pero mucho la cuestión…, las críticas que se le achacan a la defensa jurídica de O.J. son principalmente cuestiones éticas, congruencia con los argumentos relativos a las cuestiones de raza, y sobre todo el hecho de que el sistema de justicia gringo (como muchos otros) está diseñado para que al final gane el abogado que, independientemente de la inocencia o la culpabilidad de su cliente, construye y presenta mejor su caso. El abogado que, por lo general, contrata la parte que tiene más dinero. El abogado de los ricos.

Hay un paper clásico que escribió Marc Galanter demostrando que quienes son ricos, y contratan a un determinado prototipo de abogado, tienen muchas más posibilidades de ganar un juicio. Esto es bien interesante, analizarlo desde una óptica marxista, al tiempo que aplicar criterios de análisis económico del derecho. Sin embargo, el tiempo y este post, no dan para tanto. De ahí que mejor se analice el caso de O.J de una manera mucho más condensada, aunque menos seria. Es decir, con una recopilación de memes sobre O.J. y los abogados…

yes-im-black-i-killed-her-but-i-got-white-lawyers-im-richSí, soy negro y la asesiné. Pero también tengo abogados blancos y soy rico.

Screen Shot 2015-01-31 at 2.54.39 PMAbogados. Todavía tienen que pagar el precio por defender bastardos, incluso cuando han sido culpables

99c44134101ab5fba2ac04c9ee5df1db01946f441f3f98e799d226b3ce5ff09cSoy un jurista blanco en el juicio de OJ Simpson

Screen Shot 2015-01-31 at 2.48.59 PM¿Por qué ser abogados? Porque el lado oscuro tiene galletitas.