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8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Reyes Rodríguez Mondragón

El pasado día viernes 11 de septiembre de 2015, en la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), tuve la oportunidad de entrevistar a Reyes Rodríguez Mondragón (Ciudad de México, 1974).

Screen Shot 2015-11-19 at 4.12.00 PMReyes Rodríguez funge actualmente como uno de los tres magistrados de la Sala Regional Monterrey del TEPJF. Sus estudios comprenden la licenciatura en derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la Maestría de Administración y Políticas Públicas en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y otra Maestría en Derecho y Sociedad del reputado Instituto Internacional de Sociología Jurídica en Oñati, España. En el ámbito profesional se ha desempeñado dentro de la administración pública federal en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Instituto Federal Electoral (IFE) en el Senado de la República y en el ámbito académico fungió como director de la Licenciatura en Derecho del CIDE, o sea, en pocas palabras, un todo-terreno.

Por paradójico que parezca, conocí al Magistrado Reyes hasta que me fui de Monterrey. O sea, vamos a ver, sabía que la Sala Regional Monterrey estaba haciendo cosas interesantes, y que estaban trabajando en el Tribunal personas muy capaces, pero eso era todo lo que sabía, esta desatención probablemente obedezca a un sesgo mío y también a mi ignorancia, pero bueno cada quién sus traumas y fantasmas.

En lo personal el derecho electoral me parece más bien poco interesante, o sea me imagino un órgano como el IFE, digo como el INE, o como el TRIFE, digo como el TEPJF, que se encargan de velar y desarrollar, con la misma minuciosidad derechos como la educación o la alimentación y me entusiasmo. Me imagino el mismo boom que ocurre en la teoría jurídica electoral que en la relativa a los derechos sociales y digo va. Y no, de hecho cada vez me parece más sensato no votar y desentenderme, poco a poquito, del sistema, pero bueno, lo cierto es que dentro de ese mundo que es el derecho electoral se están gestando propuestas y transformaciones importantes que tienen un impacto en todo el sistema jurídico.

El tema es que recién llegaba a Alicante y una noche, tomándome unas cañas con muchos pero muchos abogados (con gente aburrida que, por lo general, solo suele (y puede) hablar de derecho, y bueno yo sé aparentar muy bien, tan bien que esa noche me salieron gratis las cervezas), y de repente, en algún momento alguien me preguntó que de dónde era y contesté que de Monterrey. Acto seguido varios de los ahí presentes me dijeron “Ahhhh de los que están haciendo muy bien las cosas en materia electoral”. Y yo dije: Ajá. Y replicaron, “qué interesante ese nuevo modelo de sentencias”, y yo dije: Ajá, tremendo. Después, alguien dijo que el modelo debería ser exportado a todo el país, otro que era un ejercicio de imaginación increíble, y otro más que como práctica argumentativa tenía mucho potencial. Yo hice mi mejor cara y desvié la conversación para evitar hablar del tema, porque sería inadmisible que el regio no supiera del nuevo modelo de sentencias, casi casi tan imperdonable como si un genovés no supiera de filosofía analítica, o que un cordobés no supiera de lógica deóntica, un pecado de ese tamaño.

tepjf-monterreyTerminó la noche y me fui a mi dormitorio a leer sobre el modelo de sentencias de la Sala Regional Monterrey del TRIFE, digo del TEPJF, y preguntando e investigando me llevé la sorpresa de que precisamente ahí era donde se encontraban laborando tanto Pame Teutli, como Arturo Colín, probablemente no solo dos de los mejores estudiantes que he conocido durante el tiempo en que tuve la oportunidad de dar clases en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, sino dos de los mejores amigos con los que cuento. Un par de personas capaces y muy sagaces pero, sobre todo, con una gran calidad humana. A veces medios impuntuales, me refiero en lo que respecta a su proyecto de tesis, pero convencido de que llegarán lejos (si algún día se titulan). Recordé que por ahí había pasado también Nora Picasso, Aarón Segura (aunque en otra ponencia), después también me enteré que por ahí se encontraba mi buen amigo Polo Gama, y ya después vi la formación de quien los lidera, del magistrado de la ponencia, y todo hizo “click”.

No es este un post para explicar el “nuevo modelo de sentencias” del TRIFE, digo del TEPJF (ya vendrá después), pero creo que es algo que cualquier abogado, cualquier jurista, pero sobre todo cualquier ciudadano debería conocer. Es en lo que creo, una nueva manera de afrontar el derecho, y de intentar cotidianizarlo. Como dije líneas arriba, o cómo di a entender, el derecho electoral me parece poco interesante, pero con las personas tan interesantes que están dentro del mismo, no me queda más que ponerme a estudiar derecho electoral.

Agradezco la buena disposición de la gente que conforma el sistema electoral, que estoy seguro que aunque no son todos iguales, sí hay bastantes intentando repensar el derecho. A Pame y Colín por su amistad y conseguirme la entrevista con el Magistrado. Al Magistrado Reyes por su amabilidad, su creatividad, pero sobre todo porque tengo la sospecha de que se identifica con una frase que me gusta mucho y que le robé a Iván García Gárate, porque es un abogado, un operador jurídico que cree más en la sociología que en el derecho.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más a Reyes Rodríguez Mondragón.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

Reyes Rodríguez Mondragón (RRM): Resolutor de problemas, una profesión social.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando que sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

RRM: Alicia Florrick, de The Good Wife. Olivia Pope, de Scandal.

3. Por lo que sé, al inicio de tu vida profesional ejerciste la abogacía a través de un despacho de abogado, ¿cómo recuerdas esta experiencia?

RRM: Fue muy poco tiempo, más o menos durante un año, y no era un despacho tradicional sino una consultoría donde me encargaba del área de estudios legislativos.

Durante gran parte de la licenciatura mi interés versó sobre el trabajo legislativo, de hecho mi tesis (la cual fue defendida ante Luis Raigosa, Rodolfo Vázquez, y Leticia Bonifaz) la realicé sobre teoría de la legislación y racionalidad en el sistema jurídico, tema que parece bastante teórico, pero que cuenta con importantes intereses prácticos.

Yo lo que quería al salir de la licenciatura era trabajar como asesor en el Congreso, lo cual nunca hice, formalmente hablando, hasta el 2012 que fui Secretario Técnico de la Comisión de Justicia de la Cámara de Senadores, entonces, derivado de mis estudios durante la licenciatura y de mi participación en algunos proyectos en 1999, me invitaron algunos profesores del ITAM a integrarme a esa consultoría. Ellos llevaban las áreas de litigio y yo me encargaba del área de consultoría y particularmente me enfocaba a trabajar en la elaboración de propuestas de reformas legales. Por tanto, era un trabajo muy de escritorio, de resolutor de problemas, sí, pero desde esta perspectiva de lo público y de la ley. 

Nunca he trabajado como abogado, es decir, nunca he tenido que enfrentarme a la tradicional relación entre abogado-cliente que es más propia del litigante o del abogado corporativo. Inclusive cuando trabajaba en la administración pública, en el área jurídica, mi función siempre fue la de revisar lo que hacían los abogados y asesorar en la toma de decisiones, es decir mi aproximación al ejercicio de la abogacía ha sido predominantemente la del abogado-consultor.

De hecho, yo me he pensado como un administrador público, trabajando con el derecho, antes que propiamente como un abogado.

4. ¿Deben los abogados saber sobre sociología jurídica?

RRM: Sí. Para empezar, los abogados deben saber metodología, no solo de investigación sino metodología para analizar textos, para plantearse problemas y preguntas y creo que lo que aporta la sociología jurídica a la formación tradicional del derecho, es en primer lugar una metodología de aproximación y análisis de los problemas de la realidad jurídica y sus consecuencias. 

La sociología tiene un contenido empírico, un enfoque para analizar la realidad y para eso necesitas un método y a los abogados nos falta ese método, metodología.

En segundo lugar, la sociología jurídica genera en los abogados una conciencia de la relevancia del derecho en la sociedad y los efectos que tiene en cuestiones prácticas. Las decisiones, el litigio, las asesorías, las resoluciones de un tribunal nutren al derecho y, éste contribuye al cambio social. De esta manera, un abogado se da cuenta de la importancia que tiene lo que decide en la sociedad, en las relaciones entre personas, en los incentivos de los actores políticos y sociales.

Y en tercer lugar, los abogados hoy en día necesitan una visión interdisciplinaria. No es suficiente con el dominio de la técnica jurídica, de la doctrina legal, de la jurisprudencia de los tribunales, etcétera. Como jurista, necesitas una visión que te permita estudiar las diferentes aristas de los problemas, y la sociología es muy amplia ya que facilita el acercamiento a una pluralidad de visiones, de enfoques, de fenómenos sociales, económicos y políticos… La sociología del derecho, aunque sea tangencialmente, te acerca a otras disciplinas. Se necesita una perspectiva inter y multidisciplinaria para hacer un buen trabajo como abogado que responda a la responsabilidad social que tiene y que responda, además, a la competencia del mercado.

5. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

RRM: No estoy ni a favor ni en contra.  

¿Quién usa la toga? Los jueces, o sea uno trabaja como juez, no es juez. Si para trabajar como juez es un requisito usar la toga, pues que esta sea usada. Si no es un requisito o una formalidad necesaria… no sé qué agrega en realidad.

Entiendo el uso de la toga como un elemento más de las formalidades en el sistema legal y en la profesión.  

La profesión, y el derecho en general, están llenos de formalidades, y no lo digo con un sentido peyorativo o despectivo. Así es el derecho. Las instituciones legales requieren de formas y las formalidades también comunican.

La toga creo que podría comunicar algo valioso en una ceremonia de graduación, distingue a quienes están recibiendo un grado; probablemente en un recinto, en un tribunal, también pueda ser un signo distintivo de quienes tienen ahí el poder de tomar una decisión, o de quienes tienen la facultad de dirigirse a los juzgadores, y entre los abogados. Pero más allá de esa función distintiva no estaría ni a favor ni en contra.

No encuentro una razón práctica de peso, más que la comunicación.

6. Uno de los postulados clásicos del realismo jurídico clama porque el derecho, antes que identificarse como un conjunto de normas formalmente válidas, debería empatarse con el comportamiento efectivo de los jueces. En materia electoral, creo que esto obtiene mayor importancia, pues muchas veces quienes litigan casos frente al tribunal continuamente evocan cuestiones de índole política, o que sencillamente develan relaciones de poder donde el derecho parecería no bastar. ¿Cómo deciden los jueces? ¿Qué opinas sobre el componente poder-político al decidir en materia electoral?

RRM:. Yo creo que aquí hay dos preguntas distintas. Una tiene que ver con ese postulado del realismo donde la definición del derecho está dada por lo que los pragmáticos, los de la escuela pragmática norteamericana (por ejemplo Pound), denominan derecho en acción, es decir, lo que es derecho es lo que deciden los jueces. Esta es una visión que responde también a la concepción que tienen del derecho aquellos que ven al derecho como una profesión, antes que como una ciencia; esos postulados nos ayudan a entender, como dijiste, que el derecho está en función de la conducta de los jueces.  

Ahora bien, creo que el objeto de estudio de eso en realidad son los jueces, y lo que nos estarían diciendo, de alguna manera, es que los jueces deciden conforme a su ideología, conforme a sus valores, conforme a sus concepciones de la vida, y conforme a sus concepciones del derecho. Ello no sería exclusivo del ámbito electoral, que esa sería la otra parte de la pregunta… No sería exclusivo de problemas donde pueden existir factores extranormativos. Me gustaría distinguir esta pregunta en dos niveles.

Uno, nos problematiza sobre la concepción del derecho como aquello que deciden los jueces, y también nos problematiza cómo deciden los jueces. Y otra es, qué tipo de problemas jurídicos, necesariamente, nos obligan a tener consideraciones normativas y extra-normativas.

Sobre lo primero, creo que la importancia de la judicatura en México, y en países del civil law, se visibiliza cada vez más. Creo que en las escuelas de derecho, los académicos no pueden ignorar las decisiones de los jueces, ni como objeto de estudio, ni para entender lo que llamen derecho. El dinamismo tanto de la disciplina jurídica como del sistema legal está fuertemente movido por los tribunales. Entonces, creo que independientemente de cuál sea nuestra visión sobre lo que es el derecho, debe tener lugar ahí el papel de la judicatura como objeto de estudio (como profesión) y como actor que define el derecho en sí mismo. 

Ahora, que si los jueces deciden conforme a su ideología, sus valores, etcétera, pues ahí existe un debate importante. Seguro conoces este libro “Izquierda y derecho” de Duncan Kennedy, que es el que en estos momentos recuerdo como aquel que sintetiza esa discusión. En mi opinión, sí. Los tribunales, los jueces, gran parte de sus decisiones están movilizadas por lo que ellos piensan que es el derecho, esto es por una ideología, sí, por sus concepciones del mundo, pero esto no significa que decidan o actúen fuera de los parámetros legales, o fuera de lo que la constitución, el orden jurídico, obliga.

No comulgo con las posiciones extremas. Ni con aquellos que piensan que los jueces deciden como quieren y no tienen constreñimientos institucionales, ni con los que, en el extremo opuesto, piensan que los jueces en realidad son solamente la boca de la ley, y que su única función se limita a hacer hermenéutica de la ley, donde no existe un ingrediente valorativo. En mi opinión, sí lo hay, pues nuestra propia concepción del derecho nos va orientando sobre cómo interpretamos la ley, nuestra concepción de la democracia (entrando al tema electoral) nos guía también a cómo interpretar y aplicar el derecho y las reglas del juego electoral para resolver problemas de ciudadanos o partidos políticos, muchos de esos problemas no tienen respuestas textuales en la ley, por lo menos explícitas, o tan evidentes, y entonces hay que desentrañar y hay que argumentar y construir decisiones, con la responsabilidad de sus efectos en el sistema electoral y político. Y cuando uno argumenta, tiene que elegir entre diferentes tipos de razones, y me refiero a lo sustantivo, a lo que le vamos a dar relevancia para tomar una decisión.

Por ejemplo, cuando uno resuelve un problema sobre paridad de género, creo que sí existe un ingrediente ideológico al enfrentarnos a una norma que establece la obligación de postulación de candidaturas en distritos, por ejemplo en los más competidos y en los menos competidos, en donde debe existir una distribución entre hombres y mujeres con igual probabilidad de que sean electos; en estos casos sí hay una concepción ideológica al decidir si cumpliendo con un mínimo de distritos competitivos atiendes a la finalidad de la ley, o, por el contrario, al decir que debe existir una distribución igualitaria entre distritos ganadores y perdedores entre hombres y mujeres.

El derecho en general, creo que tiene que considerar componentes extralegales, por ejemplo en un conflicto entre vecinos. Yo tengo derecho a que no hagas ruido a partir de tal hora de la noche, hay un número de decibeles permitidos para escuchar música, tengo derecho a que la basura no se deja afuera de las puertas de los condóminos, sino a que haya un lugar donde se deposite la basura… Y nos preguntamos constantemente, por qué nuestros vecinos dejan la basura afuera de la puerta, por qué alguno de nuestros vecinos supera el límite permitido y no llamamos a la policía, y por qué no los denunciamos una vez, dos veces… Porque tenemos que considerar cuestiones culturales, o sea porque hay una interrelación social, por un elemento extralegal que nos pone un límite de tolerancia.

Sirvan estos ejemplos de conflictos mínimos para abordar la materia electoral, pues en el derecho electoral tienen lugar conflictos políticos, conflictos en el poder, de acceso y de ejercicio, de la representación política, entonces necesariamente van a existir elementos conductuales que van a ser considerados como relevantes, o irrelevantes, para resolver un problema. 

Eso no significa que se decida políticamente, creo que hay una confusión. Yo en algunas charlas con colegas, en algunas conferencias, o aquí mismo en la ponencia, digo que el derecho es política, creen que entonces las decisiones son políticas, no, nada más equivocado, las decisiones son jurídicas, el componente relevante de la decisión está guiado por lo legal. Pero el fenómeno sobre el cuál se decide es un fenómeno político, es un fenómeno de poder, y hay que considerar eso y los efectos en ese ámbito. Y la competencia política está reglada, y los actores, evidentemente, siempre se van a comportar tratando de maximizar sus intereses, y las decisiones jurisdiccionales los ponen en perspectiva y en un balance entre los derechos de los competidores en los procesos electorales, o en general en la vida política. Qué normaliza sus conductas cómo democráticas, qué pone límites a lo que pueden hacer, qué modera la maximización de sus intereses: las reglas y las decisiones judiciales; entonces los derechos son incentivos y desincentivos, y muchas veces las decisiones de los operadores jurídicos van a moldear las conductas y los incentivos políticos.

No podemos dejar de lado, no podemos ignorar, si queremos considerar los efectos de las decisiones en la política los elementos extra-normativos.

El tema de la cultura política del ciudadano, también es algo en lo cual los tribunales electorales inciden al momento de tomar decisiones.

7. Cuando estaba en España, una de las principales inquietudes y preocupaciones de varios amigos de allá era el tratamiento del fenómeno electoral en México. Una cierta eclosión tanto teórica como práctica por erigir un amplio sistema que se encargue de velar por los derechos políticos. Muchos abogados se dedican y escriben y se especializan sobre el derecho electoral. ¿Hay un boom por la materia electoral en México? ¿A qué crees que se deba esto?

RRM: Es muy interesante la pregunta porque viene de fuera, porque desde fuera se preguntan qué está pasando en México, y no sé si inclusive lo dicen con preocupación, que a veces lo electoral está tomando en la discusión pública, y mediática, un papel que no lo tenía antes. Y los tribunales están decidiendo lo que compete a los electores.

Sin pretender darte una explicación completa y muy comprensiva, me atrevería a aventurar algunas hipótesis.

Creo que esto es resultado, sobre todo, del diseño institucional y las prácticas que tenemos. ¿Por qué hay más abogados en materia electoral? ¿Por qué hay más conflictos en materia electoral? Pues porque hay más dinero en la política. Cada día hay más dinero invertido por el Estado mexicano, por los ciudadanos en lo que es la arena electoral. Una hipótesis es esa, tenemos más inversión en instituciones electorales, en las campañas, en los partidos, en la política en general.

Dos, hay una sobrerregulación. No solo todo está bastante bien regulado, sino que está en exceso regulado. Hay una sobrerregulación de las diferentes formas de expresión, de acceso a la radio y a la televisión, del financiamiento, de la fiscalización, de la propaganda, de los partidos políticos, en fin, y al existir una sobrerregulación hay más problemas y, por tanto, más demanda de servicios.

Tres, esta sobrerregulación de la que hablo, y la creación de instituciones como el INE, el Tribunal Electoral, han hecho muy técnico el derecho electoral. Cada vez lo hacen más técnico, entonces realmente necesitas un expertise, una especialización en materia electoral si quieres tener éxito como sujeto regulado, como candidato a un cargo de elección pública, porque necesitas conocer no solo el lenguaje, sino también las prácticas de la dinámica jurisdiccional-electoral, o administrativa-electoral. Y esta especialización está acompañada de una exigencia temporal que no hay en otras materias, aquí para impugnar tienes 3 días, 4 días, para resolver hay una exigencia en todos los niveles: administrativo y jurisdiccional, los abogados tienen que responder muy rápido. Entonces si tienes que hacer una demanda en 3 o 4 días, necesitas un abogado que conozca realmente la materia. Hay una creación de jurisprudencia muy abundante, y hay, sobre todo, un incremento en la litigiosidad.

Y cuatro, porque la arena electoral se ha convertido en una forma de comunicación política también, el tema electoral se ha llevado a la arena mediática. Se puede hacer campaña a través del litigio electoral o se puede buscar incidir en las campañas al llevar conflictos a la arena administrativa o a la arena jurisdiccional, entonces se ha vuelto parte de la misma competencia mediática.

Hay un quinto, pero la verdad no sé cuánta fuerza tenga porque es más teórico, y es que la legitimación del ejercicio del poder se ha visto nutrida por la institucionalidad electoral. Lo electoral tiene mucha presencia y penetración porque ha sido, en la transición democrática, un factor que añade legitimación. Hoy en día encontramos todavía casos en que se dice, “Oye, la elección fue muy competida”, o “tal elección fue muy cuestionada”, pero luego viene una autoridad, que es el Tribunal Electoral, y la valida, algunos están de acuerdo y entonces los que están de acuerdo lo ven como un ingrediente de legitimación de su triunfo electoral. Creo que también eso tiene un valor en sí mismo para los actores de la competencia y lo van a comunicar a la ciudadanía.

Esos serían, yo creo, los cinco factores que explican este boom.

Quiero destacar el tema del dinero. De entrada hay un subsidio importante en la materia electoral que permite que los partidos políticos tengan abogados de planta pagados por el financiamiento público, que tengan una representación en el INE, o para contratar abogados externos que les llevan los juicios, etc. Los partidos políticos se han convertido en “repeat players”, en jugadores repetitivos del sistema legal electoral, ellos tienen muchas veces interés no solo en resolver su caso, sino en sentar ciertos criterios para el futuro, porque eso o les da certeza o les permite poner límites a sus competidores, entonces litigan estratégicamente y están financiados. El INE paga la oficina de representación de los partidos políticos, o sea es un subsidio. Las oficinas de los partidos políticos también operan con financiamiento público, entonces tienen abogados “gratis”, además pueden destinar a contratar consultorías o servicios de litigio externo, que a veces necesitan, ¿por qué?, porque requieren de ciertos especialistas o porque la cantidad de trabajo los rebasa. Los subsidios en la política les ha permitido enfocar sus esfuerzos en esta excesiva litigiosidad electoral.

Y la litigiosidad electoral genera discusión pública, no sé si el costo institucional se justifique con el beneficio social de eso, pero lo que sí tiene es un valor, o un efecto colateral en términos de que haya más discusión pública, y más información, que la gente pueda darle seguimiento a las campañas que a veces resultan muy aburridas.

En general, es eso, y también un contexto de cultura política que lo permite. Que haya un boom de estos temas es porque le permite a los partidos políticos estar presentes permanentemente.

La profesión legal se define por su lenguaje especializado, por ofrecer servicios con un cierto valor, si no, no sería una profesión especializada; entonces, tanto los abogados como los operadores hemos contribuido a hacer una profesión legal-electoral, con un lenguaje muy técnico que sirve para visibilizar el valor que tiene. El valor es esa legitimación del triunfo.

8. Ha tenido mucho éxito el denominado “Nuevo modelo de sentencias” que, precisamente, tiene su origen en este lugar. En lo personal, me parece una muy buena forma de hacer más accesible el derecho, de democratizarlo, y quitarle ese hermetismo que tanto lo caracteriza. ¿Podría esto ser implementado desde la perspectiva de los abogados al momento de redactar sus sentencias?

RRM: No sería políticamente correcto que sea yo quien diga que este modelo ha tenido éxito, pero de todos modos quiero moderar eso. Yo no sé si ha tenido mucho éxito, porque tampoco lo hemos medido y el éxito se tiene que medir, de alguna forma evaluar el resultado.  

Hemos tenido evaluaciones del modelo de sentencias que trabajamos con personas como Raymundo Gama, egresado de Alicante, o de Argentina como Jorge Cerdio, o Luis Raigosa, que también estudió en España, ellos nos han ayudado a realizar un trabajo de evaluación del modelo de sentencias no tanto de los resultados sino del modelo en sí mismo, cómo está siendo percibido por destinatarios, por parte del auditorio al que nos dirigimos que es: secretarios de estudio y cuenta de Sala Superior, de salas regionales, algunos abogados, magistrados de tribunales electorales estatales, se perciben aspectos, digamos, de ventaja y de desventaja.  

En general, se encuentran ventajas. Yo creo que el éxito va a depender de si cuando los tres magistrados que integramos esta Sala Regional dejemos de integrarla, el modelo se conserva. Porque para que un esfuerzo de este tipo tenga éxito debe ser un objetivo de las instituciones, entonces debe trascender a las personas y uno de los factores que nos ayudaría a medir si tiene éxito o no, es si la profesión legal, los practicantes, los abogados adoptaran algunas de las características del modelo de sentencias de la Sala Regional de Monterrey, como tal no son solo características propias de esta sentencia, sino de cualquier documento jurídico, o de cualquier documento legal. Entonces las demandas que escriben los abogados, o los documentos que los abogados les entregan a sus clientes para dar a conocer los fallos judiciales, podrían tener estas características: un lenguaje claro para poder comunicar de forma más eficiente, ser concretas al plantear los problemas, en su identificación, es decir, tener la capacidad de comunicarrlo el derecho en un lenguaje accesible.  

El comunicar en lenguaje accesible no solo es una obligación de las instituciones públicas, yo creo que la profesión legal tiene esa responsabilidad social y en esa medida tiene que comunicar el derecho de la manera más clara posible.

Nos falta profundizar en nuestra cultura legal porque nos falta comprender lo que hace la profesión, lo que hacen los operadores jurídicos, lo que hacen los jueces. O sea, la llamada cultura legal externa, precisamente, necesita que le traduzcan la cuestión jurídica. 

Es importante llamar la atención respecto a aquellos que hacen cine, que hacen series, que hacen literatura sobre fenómenos legales para dar a conocer lo que es el derecho, pues lo hacen mucho mejor que nosotros mismos como profesión. 

Nosotros en México, los abogados en general, cualquiera que sea nuestra función, tenemos mucha dificultad para explicar con claridad lo que hacemos. La cultura legal se va afianzar en la medida en que la ciudadanía pueda asimilar para qué sirve el derecho y qué contribución tiene en nuestra sociedad. Los documentos legales deberían elaborarse en un lenguaje sencillo, comprensible. Sí se puede, porque no son características propias de una sentencia, son características del lenguaje, de la estructura de un documento, es saber comunicar en un lenguaje claro, de manera directa, identificando con precisión los problemas, dando respuestas utilizando un lenguaje de lo más sencillo que se pueda, y bueno la verdad es que no lo hemos logrado del todo.

Muchas veces cuando hablo de un lenguaje llano, los abogados siempre dicen no porque nosotros tenemos un lenguaje técnico y el componente técnico siempre va a estar y la decisión debe responder a esa exigencia técnica, que es propia de la profesión y de nuestro compromiso con el orden jurídico. Pero eso no significa que no debemos hacer algún esfuerzo para comunicarlo de manera asertiva. Creo que la toma de decisiones es un proceso técnico, y la comunicación de esas decisiones podría hacerse en un lenguaje mucho más comprensivo.

Y además, con este cambio, ganarían los abogados, ganarían en términos de prestigio social, en términos de sus relaciones con sus clientes, en realidad ganaríamos en conjunto todos. No hay riesgo de que después digan, ¿para qué necesito un abogado? Creo que es una apuesta para que todos ganemos en términos de cultura legal.

A continuación, te diré una serie de nombres y conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente:

ITAM Escuela de derecho con perspectiva multidisciplinaria
Distrito Federal Objeto de estudio para la sociología del derecho
Jordi Ferrer   Un buen académico
Scandal Una serie para aprender de comunicación y para confrontar los   dilemas entorno a la justicia, la ética y la política
San Sebastián Una experiencia sensorial, gastronómica, del entorno
Ana Laura Magaloni Académica apasionada por la profesión legal y brillante. Una persona que respeto y admiro
Candidaturas

Independientes

 

Institución en construcción. Dilemas por resolver

Ditter Nolen Académico que ha contribuido, de manera muy importante, a la ciencia política de Latinoamérica
Salud
Monterrey Ha superado mis expectativas
Feminismo El movimiento social más importante del siglo XX
Benito Nacif Buen tomador de decisiones, considera el binomio política y derecho. Un maestro
SCJN Institución clave de la transición democrática en México
Oñati Un espacio para la creatividad y el aprendizaje
Justicia Vacuidad
Mario Ledezma Fue mi profesor de derechos humanos
CIDE Espacio público de formación y discusión académica relevante
Tribunal Electoral Institución para la consolidación de la democracia electoral
Yoga Armonía. Práctica que recomendaría a todos los abogados
Derecho Está en todas partes

The Oñati Socio-Legal Series: How many lawyers are too many lawyers: perspectives, context and place

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El número 3, volumen 3 (2013), de la revista del (no sé qué adjetivo usar: célebre, prestigioso, renombrado, único…, inserte a continuación el que prefiera ____________) Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati fue dedicado al estudio de la abogacía, haciendo énfasis en el fenómeno relativo al aumento cuantitativo de dichos profesionistas a lo largo del mundo.

Bajo el título de “¿Cuántos abogados son demasiados abogados? Perspectivas, contextos y lugares”, la publicación agrupa diez artículos de autores de diversos países, que así los desarrollan.

Los títulos de los artículos son los siguientes:

  • Doing Good Instead of Doing Well? What Lawyers Could be Doing in a World of “Too Many” Lawyers
  • “Overcrowding the Profession” – an Artificial Argument?
  • Production of Lawyers in Israel – What Does Unauthorized Practice of Law Have to Do With It?
  • Law Schools and the Continuing Growth of the Legal Profesion
  • Professional Prestige in the Indian LPO Industry
  • The Acceleration in the Number of Lawyers in Israel – What have Changed?
  • Holding Onto ‘Too Many Lawyers’: Bringing International Graduate Students to the Front of the Class
  • Access to Justice in South Africa: Are there Enough Lawyers?
  • Barriers to the Profession: Inaction in Ontario, Canada and its Consequences
  • Tesco Law and Tesco Lawyers: Will our Needs Change if the Market Develops?

Después de leer y releer el número completo, me atrevería a recomendar en especial tres artículos: El número uno y dos de la lista, y el séptimo, de Carole Silver (quien ha trabajado el tema de responsabilidad profesional y ética jurídica) exponiendo algunas propuestas, tan concretas como creativas, en el contexto de las escuelas de derecho norteamericanas.

Los papers están escritos en inglés y cuentan con un breve resumen en ese idioma y en castellano. Acá encuentran el índice de la revista que es de acceso libre.

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Llama la atención, (¡y mucho!), que Israel, según varios de estos artículos, sea el país con más abogados en el mundo, mientras que Sudáfrica cuente con una de las menores tasas de profesionistas por persona. En otra entrada, abordaré el tema.


Tengo que agradecer a mis maestros Carlos Lema y Fernando Villarreal Gonda, el primero en Getafe y el segundo en Santa Catarina, quienes el mismo día, con tan solo 3 horas de diferencia, me informaron de la publicación.

¿En un mismo día, qué probabilidades hay de recibir dos correos, de dos personas distintas, en diferentes partes del mundo, con la misma información? Las mismas que tuvo Neo, al ver el gato negro dos veces en Matrix. Déjà vu (jurídico).

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