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Los desafíos de la verdad por Juan Villoro

Desperté y leí la editorial semanal de Juan Villoro en grupo REFORMA. Villoro es uno de mis escritores favoritos, es lo más. Sobre todo sus ensayos y sus crónicas, no lo sé, de hecho, la verdad es que todo lo que escribe me parece sensacional (un saludo a mi amiga Crestina por revivir dicho adjetivo), también su narrativa me resulta bastante precisa.

De un tiempo para acá le he perdido un poco la pista a sus editoriales (quizá porque ya no leo las noticias), pero cuando veo que diversas personas comparten sus artículos en redes, me apresuro a leer lo que escribió el hijo del filósofo Luis Villoro… Hoy sucedió eso.

Esta semana escribió sobre un informe que describe la violencia producida por el narcotráfico en el noreste de México. En su escrito se vislumbran varias partes relativas al fenómeno jurídico y a las intrincadas relaciones que se generan no solo a partir de su puesta en acción, sino, y preponderantemente, desde su origen.

En concreto resalto un párrafo que aquí adelante transcribo sobre lenguaje accesible, y sobre justicia abierta, que me gustó mucho:

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En ese sentido, creo que vale la pena echarle un ojo… Pero como la lectura de la columna de opinión sobre la que escribo, es exclusiva para suscriptores, les presto mi ejemplar, o bueno el de mi familia… Y, como siempre, subrayo las ideas que me resultaron más interesantes para el tema de este blog, que es el de los abogados.


245_perfilaticognrmLos desafíos de la verdad

 

Lo más temible para un agente del Ministerio Público es hacer su trabajo. Levantar una denuncia compromete; el reclamo desahogado por el declarante se vuelve materia incómoda. 

Investigarlo significaría poner en entredicho a los mandos que no impidieron los sucesos o se han negado a resolverlos, pero sobre todo significaría ponerse en la mira: quien anuncia que pretende esclarecer lo ocurrido se atiene a las consecuencias.

En la trama de complicidades entre el crimen y el Gobierno nada incomoda tanto como la búsqueda de la verdad. Sean responsables o meros testigos de los hechos, los funcionarios que prometen llegar “hasta las últimas consecuencias” saben que cualquier revelación desequilibra un sistema basado en la opacidad.

La “solución” común consiste en restarle visibilidad al problema; difuminar las pruebas, extraviar expedientes, disgregar las partes de la investigación y desaparecer los cuerpos (como ha ocurrido en Tetelcingo, donde las fosas comunes creadas por la autoridad siguen los métodos de los Zetas; “¿Quién aprendió de quién?”, pregunta el poeta y activista Javier Sicilia).

A contrapelo de este cultivo del desconcierto, el politólogo Sergio Aguayo se ha dado a la tarea de transformar el uso social de la verdad en México. Con investigadores de El Colegio de México ha arrojado luz en un clima de ocultamientos. 

Hace unos días presentó el informe “En el desamparo”, que aborda la matanza de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2010, y las jornadas de terror de los Zetas en Allende, Coahuila, en 2011. Se trata de dos de las muchas afrentas que han convertido al País en una necrópolis. 

Por emergencia, desesperación y hartazgo, pero también por responsabilidad ética, esta investigación sustituye el trabajo que el Estado debería haber hecho desde hace mucho.

En México el lenguaje jurídico es una forma del abuso político. Las leyes no se escriben para ser entendidas, sino para que litiguen los abogados, y los informes periciales están lastrados por legalismos que los convierten en material de expertos. 

La primera virtud de “En el desamparo” es su lenguaje. En forma diáfana narra los hechos. Todos los datos provienen de expedientes (algunos de 12 mil fojas) que el Gobierno no quiso o no supo consultar. La verdad estaba ahí, pero se escondió bajo la alfombra.

Jacobo Dayán, miembro del equipo de investigación, comenta que casi todas las investigaciones judiciales no se hacen a partir de datos, sino de declaraciones, ya sea de testigos presenciales, testigos protegidos o notas de prensa que se alimentan de filtraciones propagadas por las propias autoridades. Un discurso circular donde la especulación sustituye al conocimiento.

“En el desamparo” registra la falta de respuesta a nivel federal de los reclamos hechos desde el momento de los sucesos, la complicidad de mandos locales con el crimen organizado, la tardanza y la inoperancia de órganos como la CNDH.

Falta conocer en detalle la descomposición social que ha permitido que los Zetas ejerzan el monopolio de la violencia en el noreste del País, pero se adelantan datos significativos. 

Llama la atención, por ejemplo, que en el municipio de Allende los Zetas controlen a la policía con sobornos que suman 61 mil 500 pesos mensuales.

¿El Estado carece de recursos equivalentes? Según señaló Aguayo en la presentación del informe, con que un alto funcionario donara parte de su salario se emanciparía a un municipio dominado por el crimen.

 ¿Hay respuesta a estas indagaciones? No en Tamaulipas. En Coahuila, el Gobernador Rubén Moreira nombró a un grupo de trabajo autónomo para indagar los hechos, promovió una ley de víctimas y la creación de un monumento a los caídos.

Todo esto se inscribe en el orden de la reparación simbólica. Lo fundamental, sin embargo, es impedir que el horror siga sucediendo, encontrar a los desaparecidos y llevar a la justicia a los responsables.

“En el desamparo” propone un nuevo uso social de la verdad. Conocer lo sucedido, por terrible que sea, es la condición inicial para superarlo.

En la última línea del cuento “There are more things”, Borges hace que el protagonista encare el horror con estas palabras: “La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos”.

En la zozobra de la hora mexicana, este atrevimiento requiere de otra justificación: “La dignidad pudo más que el miedo”.

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Viñeta sobre abogados y lo difícil que es entender su lenguaje

Maestros del lenguaje, dijo Bourdieu… Igualadores retóricos, dice Böhmer… Traductores jurídicos… Pues eso.

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Anda, habla un poco en jerga legal.                                                                                        Quiero probar esta aplicación para traducir.


Viñetas sobre abogados.

Evento: Seminario Justicia Abierta, Decisiones Judiciales y Opinión Pública

La importancia de la “Justicia Abierta” se traduce en creatividad, publicidad, transparencia, accesibilidad, y demás amables adjetivos dentro del campo jurídico. Es un tema muy actual, el cual, sinceramente, creo que sus potencialidades son mayores que sus riesgos. Sin embargo, esto no viene a significar que no existan obstáculos y, sobre todo, diversas incompatibilidades al momento de idear estrategias para su ejecución.

Si bien es cierto que la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en México, ha sido pionera en idear un nuevo y atractivo modelo para emitir sus sentencias, también lo es que desde la sociedad civil y la academia se han realizado distintos esfuerzos por fomentar otras maneras de sociabilizar el derecho. De ahí la importancia de tender puentes entre diferentes operadores jurídicos y generar espacios de discusión sobre el tema.

En ese sentido, mañana miércoles 3 de agosto de 2016 de 9am a 130pm, en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, se llevará a cabo el Seminario Internacional “Justicia Abierta, Decisiones Judiciales y Opinión Pública”.

Coordinado por el Magistrado Reyes Rodríguez, el evento se dividirá en tres bloques:

  1. Conferencia magistral “Debate constitucional y sociedad civil” de Roberto Saba, comentada por Miguel Treviño.
  2. Panel sobre “Tribunal abierto: sentencias y opinión pública”, con Reyes, Ana Laura Magaloni, Saúl López Noriega, Jesús Cantú Escalante, y moderado por Claudia Valle.
  3. Panel sobre “Justicia abierta y TIC´s” con María Silva Rojas, Carlos Soto Morales, yo, Julio Téllez, y moderado por María Amparo Hernández Chong Cuy.

La entrada es libre, si andan por acá en Monterrey, ahí nos vemos.

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Meme sobre Harry Potter y el uso del latín en los abogados

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“RES IPSA LOQUITUR, toma eso tú bastardo negligente”

16 palabras que usan los abogados, una lista compilada junto con Nora Picasso

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“Pero qué necesidad, para qué tanto problema”

Juan Gabriel

Pareciera que una de las (más grandes) quejas hacia los abogados por parte de las personas que no están involucradas en el campo jurídico, es el constante uso de palabras, no necesariamente técnicas, pero sí rimbombantes e inútiles. Complicar y confundir a través del lenguaje es una triste “habilidad” que en muchas ocasiones es exigida por las/los mismos profesores de las escuelas de derecho. “¡Habla como abogada!”, “¡exprésate como abogado!”: son constantes mandatos que nos obligan a modificar la forma que durante mucho tiempo hemos utilizado para comunicarnos con otras personas.

El uso de una terminología exagerada (más ornamental que útil), ha impulsado la creación de barreras que antes que generar conocimiento, se enfocan en desviar y oscurecer la discusión.

Y aunque es claro (o tal vez no tanto) que el derecho tiene, como toda ciencia, una serie de conceptos técnicos y de connotaciones específicas, esto sigue sin justificar que, en muchas ocasiones, se utilicen palabras barrocas para (por alguna extraña razón) parecer mejor profesional. ¿Pero qué necesidad?

Desde hace más de cinco meses nos dimos a la tarea de ir compilando una lista de palabras abogadiles. Lugares comunes en el argot jurídico, que siempre pueden ser sustituidas por expresiones más útiles y menos acartonadas.

La intención no es que estas palabras que usan los abogados dejen de utilizarse, ni tampoco pretender que el lenguaje de la profesión no involucre conceptos que requieren del estudio de ciertas materias (pues incluso hay conceptos de mercantil, que no necesariamente comprenden quienes se dedican a administrativo, a electoral, etcétera); sino que es necesaria una revaluación de la forma en que construimos nuestra profesión. De porqué a veces la forma importa más que el fondo, y de las discusiones que se pierden en esta obsesión. Del porqué el mejor abogado es aquel que dice sin decir nada.

Este es el comienzo de una compilación más amplia, que hemos encontrado a través de la lectura, preponderantemente, de demandas y sentencias, aunque también de textos científicos y, en general, de documentos jurídicos.

  1. “Empero”
  2. “Coadyuvar”
  3. “Provisorio”
  4. “Devengar”
  5. “Eximir”
  6. “Coligar”
  7. “Se colige”
  8. “Contubernio”
  9. “Numeral”
  10. “Inconcuso”
  11. “Soslayar”
  12. “Conculcar”
  13. “Decantar”
  14. “Intocado”
  15. “Máxime”
  16. “Ingénito”

*Este texto fue escrito en coautoría con Nora Picasso.

Evento: 50 años de “Notas sobre Derecho y Lenguaje. Homenaje a Genaro R. Carrió”

Genaro R. Carrió fue un gran abogado y un gran teórico del Derecho, y, en palabras de Atienza, la teoría del Derecho sin duda contribuyó a que fuese tan buen abogado. Dicha influencia se puede ver reflejada en un estupendo librito que escribió dando consejos a los abogados noveles, librito que no es tan conocido, en comparación con su magna obra “Notas sobre Derecho y Lenguaje”, que precisamente este 2015 cumple 50 años.

En tal sentido, mañana miércoles y también el jueves, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, habrá unas jornadas en homenaje a Carrió. Por allá estarán varios buenos amigos hablando sobre su obra y diversos temas afines. La entrada es libre.


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Viñeta sobre día de muertos y los abogados

Mañana, en México, se celebra el día de muertos. En inglés “to lie” es mentir, y “to lay” es yacer, o poner en horizontal. Verbos que fonéticamente son parecidos, pero que, obviamente, no vienen a significar lo mismo. Me encontré esta imagen que resulta bastante adecuada para la ocasión, pues juega con dicha confusión entre sonidos y significados.


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“Aquí yace miente un abogado — por última vez”

Objeción denegada una canción de 31 minutos

Después de vivir 3 años en España, el jueves pasado llegué a México. Antes de venir a Monterrey, estuve un par de días en el Distrito Federal.

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Nuestra vista en el Patrick

El viernes por la noche quedé de hacer “algo mexicano” con mi mejor amigo, que casualmente también se encontraba en dicha ciudad.

Decidimos ir a emborracharnos al Tenampa, en plena plaza Garibaldi. Obviamente, entre tanto tequila y tantos mariachis (entre tanto pinche México), el plan se nos fue de las manos y terminamos en el Patrick Miller. ¡Tremendo!, (creo recordar que) el lugar estaba llenísimo, y que era más fácil conseguir una cerveza que bailar. Por ende, decidimos huir de la multitud y quedarnos en el segundo piso, sencillamente, charlando y disfrutando del extravagante paisaje que se despliega en este lugar.

Una de las veces que atravesé la multitud para ir al baño, (creo recordar que) me encontré a Aurea María Fuentes Morales. A Aurea la conozco por un buen amigo, y también por diferentes profesores del ITAM (escuela donde actualmente estudia la carrera en derecho), (creo recordar que) no hablamos casi nada, pero (creo recordar que) me dio mucho gusto verla.

Mis asociaciones mentales son más alegres que el ambiente del Patrick, pues al ver a Aurea recordé que hace un par de meses me envió un video a mi correo que me podría interesar. Y en efecto, me interesó y mucho, pero vi el video, y después de verlo, lo olvidé por completo. Tanto que ni le agradecí a Aurea el detalle. En fin. Espero este post reivindique lo malagradecido que fui.

imgresAurea me contaba que fue a ver el show de 31 minutos y que estos cantaron una canción sobre abogados. Para aquellos que no los conozcan 31 minutos es una serie muy exitosa de televisión chilena, protagonizada por muppets. Comedia, parodias, burlas, todo eso, combinado con crítica social. El programa es bastante bueno, entretiene mucho y tiene canciones súper pegajosas.

El video es un videoclip. O sea, mmm o es sobre una canción. Y la canción se llama Objeción denegada y la interpreta un muñeco llamado Juan Pablo Sopa. Es un rap, más bien reggaetón. Y bueno, se explica sola: Abogacía y palabras, hermetismo, lenguaje rebuscado decir mucho pero no decir nada, estrategias lingüísticas para comunicarse entre ellos mismos y mantener una distancia con quienes requieren sus servicios.

Ya lo he dicho, qué tan añeja y rancia estará la profesión, que los abogados siguen usando latín, aun cuando la Iglesia católica lo ha dejado de hacer. Idiotas.

Mis amigos abogados chilenos me dicen que allá en su país la canción fue un éxito. Que cuando estuvo de moda, y mucho tiempo después, se cantaban Objeción denegada cuando decías que estudiabas derecho, o cuando empezabas a hablar de un tema jurídico. Hahaha, por eso me caen re-pinche-bien los chilenos, bueno por eso y por Parra (por los Parra, mejor dicho), por Huidobro, por Lihn, por Bolaño (aunque este era mexicano), ah y bueno también por el Diablo Núñez, y por la Coca Mendoza. Por eso, no por Allende (Isabel, no Salvador), Jodorowsky, Beto Cuevas, o el puñetas del Chupete Suazo.

A continuación el video. Y abajo del mismo la transcripción de la canción.

¿Como está su señoría Y todo el público en la sala?
Alza la mano si tú eres inocente.
Alza la mano si tú eres culpable.

Yo soy un Abogado muy profesional
He dedicado mi vida entera estudiar
Fui el primer alumno en la Facultad
Defiendo a mis clientes con habilidad
Pero el Juez no confía en mí.

Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota.

Cansado de rechazo me fui a otro país
Quería mas respeto, quería ser feliz
Estudié como un loco aprendí otros idiomas
Para entrar a trabajar al bufete del lugar
Pero todos se reían de mí.

Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota
Porque hablo como idiota.

Defendí a un inocente con pruebas irrefutables
El caso estaba claro él no era el culpable
El jurado se burló, el fiscal me humilló
Y en la cárcel mi muchacho terminó.

Como idiota… Me dijo el Juez
Como idiota… Y el actuario
Como idiota… Y la prensa
Como idiota… Y la gente
Como idiota.

Y yo les digo algo Nunca voy a cambiar
Yo hablo como quiero como se me da la gana
Si no le gusta no es mi problema
El problema es de la gente que no es buena.

Como idiota… Como quiero
Como idiota… El más sabroso
El habla como idiota… El más hermoso
Como idiota… Es mi derecho
Como idiota… Está en la constitución
Como idiota… ¡Protesto, protesto!
El habla como idiota… ¡Culpable, culpable!
Como idiota… Objeción
Como idiota… Al lugar
Como idiota… Denegada
El habla como idiota… ¡Silencio en la sala!
Como idiota… El habla como idiota.

 

Decir tan poco con tanto texto

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Memes sobre abogados

Sobre la pelea de los empresarios en Monterrey y los abogados

monterreyDicen que Monterrey, a pesar de ser una de las 100 ciudades más pobladas del mundo y la tercera de México, es, a final de cuentas, un rancho. Un rancho donde todos nos conocemos, o conocemos a alguien que conoce a quien conocemos o nos conoce. Y por ende todo lo que ocurre (para bien y para mal), triste y lamentablemente importa. (Rancho) Pueblo (no tan) chico, infierno grande.

Hace varias semanas se difundió, tanto en redes sociales como en los principales periódicos de la localidad, un video que muestra una álgida pelea entre empresarios de la localidad.

El video rápidamente se viralizó, se convirtió en una de las notas más leídas en esa semana en el periódico EL NORTE y, según me informan desde allá, dio mucho de que hablar entre la gente del regiomonte.

Los involucrados (que olvidaba mencionar son hermanos), se encontraban en una reunión frente a varios abogados, para tratar de llegar a un acuerdo sobre un supuesto convenio de separación entre varias plazas comerciales. Algo así. Aquí lo sucedido:

La escena, que bien pudo ser incluida en Amores Perros, más allá del nivel de violencia de algunos de los ahí presentes, el morbo que provocan estas situaciones en Internet (y más en Monterrey) y sobre todo el grado de irracionalidad que puede alcanzar una determinada persona bajo ciertas circunstancias y condiciones, me llama la atención por dos cosas:

1. El abogado entendido como obstáculo

  • “Para que se den cuenta tus abogados lo pendejo y lo puñetas que estás”
  • “Nosotros no entendemos de manera legal”
  • “Tú demandas algo. Yo no voy a contestar. Esto se arregla de otra manera”

Vamos a ver. Todas estas frases, que destaco de la grabación, revelan que los profesionales del derecho que están inmersos en el caso, están pero no están. Es decir, están pero para los demandados fungen un papel meramente alegórico.

Es común, para un determinado prototipo de empresario, que los abogados sean visualizados como un impedimento para la consecución de sus negocios. Papeleo y más papeleo, tiempo innecesario, formalidades, firmas y obstáculos. Se suele escuchar: “Los negocios se cierran rápido y ya después vemos cómo le hacemos”. “Ganar ganar”. “Negocio a costa de lo que sea”. Bah.

En concreto, a lo que me refiero es a la idea de contemplar al abogado como traductor de los intereses de sus clientes a términos jurídicos. Siguiendo la propuesta expuesta por Maureen Cain y Christine Harrington, sobre el derecho como discurso que moldea la conciencia, los abogados serían “Ideólogos conceptuales” o “imaginativos negociantes de palabras”.

Viñeta de El Roto

En esta viñeta de El Roto se ilustra perfecto lo que intento explicar.

La ley, en estos casos se contempla, o se anhela contemplar, como algo que sobra. Como excusa. Como algo a lo que perfectamente se le puede “sacar la vuelta”. Y no hablo de alegalidad (¡bueno fuera!), o acaso de ilegalidad, sino de actuaciones donde el derecho deberá de adecuarse a intereses ajenos a una colectividad, o sea, particulares o privados.

No olvidemos que derecho y abogados son productos concomitantes. Y como tales, ambas instituciones se utilizan, por este tipo de personas, solo y estrictamente cuando es ineludible.

2. La grabación del video
Al no existir un aparato centralizado que se encargue de la difusión de este tipo de fenómenos, los “virales” surgen del clamor popular, previos a los medios masivos de comunicación, de “autores anónimos” y con la necesidad de causar un efecto dominó para subsistir.

No sé quién grabó el video, ni tampoco cómo se difundió, imagino que igual como se difunden los memes o un tipo concreto de pornografía. Imagino, pero quién sabe.

Sin embargo, por mera lógica parecería que la grabación del mismo, corresponde a alguien que se encuentra con los abogados, o por lo menos de su lado, esto en un sentido espacial. Alguien que utilizando la tecnología y su perspicacia y discreción, aprovecha lo absurdo de una situación extrema para archivarla, y eventualmente hacerla de conocimiento público.

¿Esto viola algún derecho de los involucrados en la pelea? No sé, probablemente. Tal vez, se pueda armar algo interesante, jurídicamente hablando, tendiente a demostrarlo. Esto sí se puede asemejar al típico caso de la difusión de videos privados de índole erótico o sexual con fines de provocar algún tipo de daño, donde ya existen precedentes judiciales al respecto. Aunque la óptica y el enfoque serían otros, creo que este tipo de hechos pueden tener consecuencias.

Ahora bien, la cámara oculta, el fisgoneo tecnológico o sencillamente hacerle al Lente Loco (o al Oscar Cadena o la Risa en Vacaciones), es cada vez más común, no solamente entre la quienes ejercen de abogados, sino también en otros muchos campos de la vida en sociedad.

Utilizando este recurso como estrategia, el espionaje se torna tan peligroso como seductor. Información es poder. Información en la era de la información es más poder. Por tanto, echar mano de la información, conseguida no importando cómo y sin mediar cualquier consideración ética, devela algo sobre lo que ha escrito Tomás Ramón Fernández (en un diálogo con Alejando Nieto), en El Derecho y el Revés, citó… “La gente no se mete a un pleito para que se haga justicia sino para ganarlo”.

Las drásticas transformaciones ocurridas durante las últimas décadas, donde, como afirma Toni Negri, el dinero es la única medida de producción social, han provocando que muchos abogados contribuyan a agravar el actual contexto. De ahí entonces que estos actores, para participar de forma activa en los procesos necesarios para revertir el estado actual, deberían, en palabras de David Luban “hacer conciencia sobre su importante papel en el entorno, teniendo en cuenta el impacto que causa en los derechos humanos de otras personas la elección de ciertos clientes y estrategias jurídicas. Eso puede suponer negarse a representar ciertas causas por razones éticas; negarse a utilizar estrategias opresoras, aunque lícitas; y advertir a los clientes de los efectos en términos de derechos humanos de sus acciones.”

Eso o empezar a promover la idea sobre regular el uso de la tecnología en la profesión. Justo como hizo la FIFA en el último mundial con las cámaras que vigilaban la línea de gol, o el spray arbitral. Ah y, por cierto, no. No era penal.

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