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Bukowski sobre los abogados (también sobre doctores, plomeros y escritores)

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Eran los abogados, médicos, y los plomeros, los que ganaban dinero. ¿Los escritores? Los escritores se morían de hambre. Los escritores se suicidaban. Los escritores se volvían locos.

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No el abogado, “mejor el doctor”. La imagen social del profesional del Derecho por Mauricio Rojas

Hace ya más de 5 años, por medio de este estudio correlacional, el profesor colombiano Mauricio Rojas descubrió, a través de 549 encuestas aplicadas en la ciudad de Ibagué, Colombia, que antes que la preparación profesional, la ética, las competencias comunicativas o la honestidad, es la presentación personal el aspecto más valorado socialmente en los abogados.

La arraigada idea de que “las formas en el Derecho son importantes” y que “el ejercicio profesional va unido a una serie de requisitos que no se exigen en otras profesiones”, conjuga una característica que propugna la exclusividad en el gremio como barrera de diferenciación social.

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Ciudad de Ibagué

El artículo titulado “No el abogado, “mejor el doctor”. La imagen social del profesional del Derecho”, hace alusión, como lo dice el mismo autor, a la típica imagen del doctor, en el medio colombiano, referida a los abogados, y al trato institucionalizado que hay que darles.

Los doctores, formalmente, son aquellos profesionales que en cualquier disciplina o técnica han alcanzado el grado formal más alto de la educación avanzada; en Colombia la formación doctoral es muy escasa en todos los campos disciplinares. El trato impersonal, el título de doctor otorgado en el sentido común al profesional del derecho sin que este formalmente lo haya adquirido, es indicativo de las relaciones de poder que se establecen en lo social y en el “ropaje” que las profesiones imponen al ejercicio de un oficio concreto vuelto profesión.

El artículo publicado en la Revista Estudios Socio-Jurídicos (Vol. 11, No. 2), de la Universidad del Rosario, resulta interesante pues, aunque no puede ser lo suficientemente amplio para obtener conclusiones generales, trabaja la idea que contempla a la abogacía como una profesión de formalismos y de gestión de relaciones públicas.