8 preguntas sobre abogados (y algo más) a Fernando Elizondo Barragán

El pasado día miércoles 2 de diciembre de 2015, en el Palacio de Gobierno de Nuevo León, tuve la oportunidad de entrevistar a Fernando Elizondo Barragán (Monterrey, 1949).

13901318_10153540795796582_1628510897809209491_nElizondo Barragán es licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Nuevo León (UANL), y cuenta con estudios de Maestría en Jurisprudencia Comparada en el Interamerican Law Institute de la Universidad de Nueva York (NYU), y en Administración de Empresas con especialidad en Finanzas en el Tecnológico de Monterrey. Se ha desempeñado tanto en el ámbito privado, como abogado litigante y directivo de importantes empresas, como también en el sector público ocupando diferentes cargos, tales como senador de la República, gobernador de Nuevo León, secretario federal de energía, o, el que desempeña actualmente, denominado (un tanto de forma rimbombante) “Coordinador Ejecutivo de la Administración Pública del Estado”, que vendría a ser más o menos un híbrido entre coordinador de la administración, o quizá ¿city (state) manager?, y enlace de la sociedad civil con el Gobierno, o algo así.

Es curioso, pero el primer contacto que tuve con Fernando Elizondo Barragán fue gracias a mi abuela materna, Adela Alicia Castillo. Recuerdo, aunque de forma bastante difusa, que presumía de una añeja foto color sepia, cuando ella se desempeñaba como directora de la Facultad de Enfermería de la que en aquel entonces era la Universidad de Nuevo León, futura UANL, saludando al rector de la misma, Eduardo Elizondo, papá de Fernando. Las palabras que tenía para su entonces jefe, no eran otras más que de respeto por su seriedad y compromiso con la denominada “máxima casa de estudios del Estado”. De ahí, precisamente, que en las distintas ocasiones que Elizondo Barragán se postuló para algún cargo público, ella, muy a su manera, mostrara su simpatía por el hijo de su exjefe, instando a sus familiares más cercanos a votar en tal sentido (cabe mencionar que esto casi nunca funcionó con sus nietos). La abuela alguna vez dijo que bastaba con que Fernando Elizondo heredara aunque fuera la mitad de características de su padre para que se desempeñara como un excelente gobernante. O algo así. Quizá estoy inventando, no me acuerdo, no lo sé. O sea, el caso es que la abuela confiaba en los Elizondo, o su tradición, o sus valores, y, sinceramente, para que mi abuela confíe en alguien resulta bastante, pero bastante, difícil… He de mencionar que, al día de hoy y a sus 88 años, mi abuela todavía pone en entredicho mucho de lo que digo y escribo (aunque creo con justa razón).

No se trata de resaltar un determinado legado, tampoco de hacer eco del peso que tienen nuestros padres en la conformación de una identidad tan propia como ajena. De lo que se trata es de resaltar el compromiso que la familia puede tener sobre las personas, el cual, sin lugar a dudas, es un tema bastante arduo de sobrellevar. A veces, los fantasmas de los antepasados resultan tan reales que antes que intentar exorcizarlos, terminamos por acostumbrarnos a convivir con ellos.

Juan José Millás, en su libro El Mundo, plasma el desconcierto que conlleva la confrontación con el pasado, la asimilación del rol que nos corresponde jugar como parte de algo a lo que, queramos o no, pertenecemos y, por tanto, también nos incumbe modelar. Así, el caso de Fernando Elizondo creo que resulta bastante peculiar. Su mera presencia en el ámbito político me llama la atención, de hecho, podría decir que me resulta, un tanto, fuera de serie. No veo en su persona a un político más, sino el de una persona consecuente con sus creencias y sus acciones. No por nada renunció al Partido Acción Nacional (PAN) cuando el PAN dejó de ser lo que algún día intentó ser. No por nada, cuando en la última elección en Nuevo León fue candidato a gobernador por el Partido Movimiento Ciudadano, todos sus contrincantes lo invitaron a sumarse a sus proyectos.

Ojo, esto no quiere decir, que ante Fernando Elizondo, nos encontramos frente al meta-político que estábamos esperando, o que descubrimos la panacea del ámbito público, sino que, simple y sencillamente, sus acciones echan por tierra la afamada frase de Groucho Marx que postula: “estos son mis principios, y si no le gustan…, tengo otros”.

15854405489_3f65b583e0_b-1Me queda claro que la política no es cosa fácil. En todo caso, evocando a Mayakovsky, “morir es cosa fácil, hacer vida es mucho más difícil”. Pues algo así… Siempre, será mucho más sencillo permanecer distante, como forastero de lo que ocurre, evitando que nuestro entorno nos afecte y nos duela. No creo que cada uno tenga que limitarse y hacer lo que corresponde dentro de un determinado ámbito, sino que siempre podemos hacer más. Podemos arriesgarnos a salir del confort y comprometernos de mayor manera. No creo, estando dedicado cien por ciento a la academia, ser el más indicado para hablar de esto, quizá el libro Fuego y cenizas de Michael Ignatieff sea mi mejor referencia para expandir el tema de lo arduo que es abandonar la comodidad para intervenir en la acción pública, o el de Anatomía de un instante de Javier Cercas para entender la figura de los políticos. En ese sentido, creo que la figura de Elizondo Barragán es digna de difundir y conocer. Justo como la de su padre… No por nada, de un tiempo para acá, a Fernando Elizondo se le ha empezado a referir como “Don Fernando”, por algo será…

Agradezco a Fernando su tiempo por esta entrevista, y también el tiempo que ha dedicado a desplegar sus actividades dentro de un ámbito tan comprometido, como es la política y la administración pública.

A continuación las 8 preguntas sobre abogados, y algo más, a Fernando Elizondo Barragán.


1. ¿Qué es lo primero que tienes en mente cuando escuchas la palabra abogado?

Fernando Elizondo Barragán (FEB): Inmediatamente me viene a la mente el valor justicia y la profesión que por tantos siglos se ha ejercido por muchos, entre otros por mi, en busca de ese valor.

2. Menciona el primer abogado o abogada (no importando sean profesionales, profesores, políticos o bien personajes de literatura, series de televisión o cine) que se te venga en mente.

FEB: Tomás Moro.

3. Si tuvieras la oportunidad de volver atrás en el tiempo, ¿volverías a estudiar Derecho?

FEB: Yo creo que sí.

¿Por qué?

Yo creo que es una profesión noble. A mi el ejercicio profesional me dio mucha satisfacción, me permitió entrar en contacto con mucha gente y conocer el fondo de las normas, no solo las jurídicas, sino también las normas que rigen las conductas humanas.

4. Por lo que sé, durante diferentes períodos de tu vida profesional ejerciste la abogacía a través de un despacho de abogados, en tal sentido, ¿cómo recuerdas esta experiencia?, y ¿cómo terminaste involucrado en la política?

FEB: Yo la recuerdo como una experiencia muy buena. El ejercicio de la abogacía a través de un despacho para mi representaba la ventaja de poder acudir a colegas compañeros especialistas en diferentes materias que cubrían aspectos que yo atendía, y que yo no dominaba. Y en ese sentido, pues es un proceso continuo de aprendizaje con los otros colegas… En particular, de los abogados mayores, una maestría, un aprendizaje constante de la vida.  

¿Por qué preferiste la función pública al ejercicio de la abogacía?

FEB: Me involucré en política, primero porque como ciudadano siempre tuve la convicción de que todos debemos involucrarnos en cosas públicas y que todos tenemos que aportarle a la comunidad algo de los privilegios que hemos tenido. Si nos va bien en la vida tenemos la obligación de devolverle a la comunidad ese privilegio a través de alguna participación en beneficio de la misma.  

En los ochentas yo hice esto como ciudadano buscando impulsar la democratización de México, porque, junto con muchos otros ciudadanos, llegué a la conclusión de que el sistema político mexicano necesitaba evolucionar hacia un sistema más democrático y más republicano, de menos concentración de poder. Y de esa forma participé en movimientos cívicos que ciertamente eran políticos, aunque no eran política de servicio público, ni partidista, pero eran políticos porque tendían a incidir en la conducción de los asuntos públicos. Justo ahí entré en contacto con muchos políticos que sí estaban en la política de partido, o la política del servicio público. Y en 1997 entré a la política de servicio público por invitación del Gobernador recién electo Fernando Canales, porque el Gobierno del Estado de Nuevo León estaba en una situación de crisis financiera y yo era un abogado especializado en problemas financiero legales.

5. ¿Estás a favor o en contra del uso de la toga en la profesión?

FEB: A mi me parece que el uso de la toga es una cosa secundaria, es como una cosa ceremonial. Para algunas cosas puede ser interesante porque distingue al togado, al abogado, al togado, del ciudadano común, y aparte lo hace muy consciente de que está jugando un papel especial, que tiene que desempeñar una función distinta de la que hace en cualquier otro de los aspectos de su vida. Y en ese sentido, pues resulta positivo y es hasta agradable, digamos, los aspectos ceremoniales. Por otro lado me sigue pareciendo que es una cosa externa, de forma, que no es tan importante como el fondo.

6. ¿Deben los abogado saber cómo funciona la Administración Pública?

FEB: Si yo creo que no solo los abogados sino todos los ciudadanos deben tener un conocimiento de cómo funciona la Administración Pública…, quizá no hasta el último detalle pero sí un conocimiento de cómo se mueve el gobierno y por qué y conforme a qué reglas.

7. Considerando que el potencial de la licenciatura en Derecho se encuentra relacionado con el hecho de que la economía y la política se rigen en términos jurídicos, qué opinas de que, por lo general, lo cuadros políticos de las clases dirigentes tradicionalmente se encuentran conformados por abogados. 

Es decir, ¿necesitamos más abogados en la administración pública, o por el contrario sería bueno que otros profesionistas conformen la misma?

FEB: Yo creo que la función pública debe estar abierta a todo tipo de disciplinas. Todos los estudios modernos sobre el desempeño de organizaciones conducen a concluir que una organización multidisciplinaria es mucho más efectiva, que una donde domine mucho un solo tipo de conocimiento.

El Gobierno tiene que hacer muchas cosas muy distintas y, por tanto, requiere de competencias muy distintas, no veo por qué se deba de conformar mayoritariamente por abogados.

8. En tiempos donde redes sociales como Facebook y Twitter se han convertido en medios indispensables para la comunicación, parecería que tanto en el terreno político este fenómeno se ha convertido en un arma de doble filo, porque si bien es cierto que por un lado fomentan la participación ciudadana, la democratización y la transversalidad de las cuestiones públicas, por el otro también generan problemáticas relacionadas con el populismo, la presencia de actitudes monológicas (antes que dialógicas), y, sobre todo, muchas veces, fomentan el insulto, la descalificación desde el anonimato, e incluso la apariencia de un respaldo virtual que sencillamente no encuentra anclaje en la calle. 

¿Consideras que el uso de las redes sociales en cuestiones jurídico-políticas tienen más riesgos o potencialidades?

FEB: Yo creo que todas estas cosas son instrumentos que tienen los dos aspectos. Casi cualquier instrumento que puede utilizarse para bien, puede pervertirse y ser utilizado para mal. La democracia misma, recordemos que puede degenerar en mera demagogia. Hay democracias que se suicidan institucionalmente. Entonces yo creo que tiene los dos, tiene ventajas y desventajas, y es muy difícil decir cuáles son mayores. Lo que sí es muy claro es que las redes sociales tienen un potencial enorme y quienes por miedo a las desventajas no las utilicen, creo que se van a quedar rezagados. Estas son olas de avance en la sociedad, del Gobierno, de la profesión, que no se pueden detener. Más vale navegar en ellas…

A continuación, te diré una serie de nombres conceptos y por asociación me gustaría que respondas lo primero que se te venga a la mente: 

Participación

ciudadana

Indispensable
Café Mañana
Eduardo Elizondo Un gran ejemplo y un gran Gobernador
Deuda pública Un instrumento del que se ha abusado.
PAN Un partido doctrinario, inicialmente bueno que se ha desnaturalizado
Universidad de Nueva York   Una de mis almas mater
Dulces regionales Glorias
Jaime Rodríguez         Gobernador independiente
Guitarra Mi instrumento favorito
Modelismo                 Pasatiempo
UANL Diversidad social
Justicia                      Derecho
Astrofotografía           Universo
2018 Elecciones
Nuevo León Grande
Política           Complicada
Vicente Fox               Buen presidente
Música Espíritu
Tec de Monterrey      Innovación
Aves Trogón
Derecho Justicia
México

Futuro

 

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