Sobre el copipeisteo. A propósito de la infografía de México SOS y los artículos de Edgar Elías Azar y Alejandro Martí

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Durante las ediciones de los años 2011 y 2012 del evento cultural más importante en México, casual y coincidentemente, los reflectores fueron acaparados por dos abogados. Dos abogados que aunque no necesariamente ejercen su profesión, no dejan de ser abogados.

De la edición del 2011 de Feria Internacional del Libro de Guadalajara, diré más bien poco, pues la verdad es que el presidente de la República no deja de superarse a sí mismo con sus equivocaciones. Me limito a recordar que el entonces precandidato del partido que institucionalizó la revolución, el Licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana, Enrique Peña Nieto, al presentar su obra “México, la gran esperanza”, no supo responder a la pregunta de cuáles eran sus libros preferidos, confundiendo autores y terminando por asegurar que La Biblia, que aunque no la ha leído toda, era uno de sus favoritos.

ABRO PARÉNTESIS: Yo siempre desconfío y catalogo inmediatamente como personas no lectoras a aquellas que me dicen que La Biblia es su libro favorito, por cuatro motivos:

  1. La Biblia son muchos libros en uno, y de muchos autores; por lo que es poco probable que se pueda juzgar con el mismo criterio y rigor literario la obra en cuestión.
  2. Del Pentateuco, a excepción del Génesis y Éxodo, los otros tres libros son más aburridos que leer el artículo 27 constitucional o ver un partido de Rayados, con ese inicio tan lento, es probable que como el actual esposo de Angélica Rivera muchos hayamos abandonado ese proyecto después de las primeras cien o doscientas hojas.
  3. De los cuatro evangelios, yo la verdad prefiero el de Saramago, (no entraré en cuestiones de credibilidad que se me puede acusar de hereje, traidor o contradictorio) por simplemente encontrarlo más llevadero.
  4. La difícil cuestión de encuadrar los Salmos, no es tema menor; pues ya que si bien son parte de la misma obra, estos están considerados como cantos o poesías (existiendo unos lindísimos y bastante armónicos).
  5. Sospecho que para poder considerar a la Biblia como un libro favorito, también se deben conocer con igual o mayor profundidad cualquier otro de los considerados libros sagrados de tantas religiones existentes.

Nota aclaratoria: Desconfíen más de quienes no saben contar y desconfíen mucho más de los que desconfían. CIERRO PARÉNTESIS.

Me centraré en la edición del 2012 de la Feria, al momento en que el jurado que concede el premio FIL de Literatura a un determinado escritor por su trayectoria, se vio envuelto en una fuerte polémica por otorgárselo al Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, Alfredo Bryce-Echenique, acusado de plagio en múltiples ocasiones. El autor, al recibir previamente el premio para evitar altercados, buscó defenderse y al hacerlo cayó en fuertes contradicciones y una vez desesperado, optó por el insulto.

Situación triste, sin lugar a dudas… Pero (creo) un tanto explicable. Me explico.

En lo personal no tengo problemas con la copia, mmm…, bueno, vamos a ver. No tengo problemas siempre y cuando se encuentre bien referenciada y claramente delimitada.

Cuando tuve la oportunidad de dar clases, les decía a mis alumnos que no estaba peleado con el copipeist, solo que en caso de que decidieran utilizar esa (cansina, aburrida, y poco creativa) técnica, me dejaran, por favor, bien claro cuáles eran sus ideas y cuáles no, y de esas que no eran suyas, fundamentaran el motivo por el que dichas ideas se encontraban en su trabajo, o bien que las criticaran y las comentaran.

Entonces, para mi, andar copipeistiando alegremente por la vida, siempre que se cite la fuente, no me parece que esté mal. Estaría mal hacerlo y no citar la fuente. Y peor sería copipeistiar y que te cachen.

Escribo todo esto porque en días pasados ocurrió algo curioso.

En México, como ya se habrán enterado, desde hace un par de meses son tiempos de vacas gordas, épocas doradas, para escribir sobre abogados; esto debido a la reforma constitucional que se avecina sobre colegiación y certificación profesional. Todos tienen que decir algo al respecto. Da igual si nunca has estudiado el tema, o si ni siquiera te importa, tienes que decir algo porque ES el tema de moda. Está cool escribir sobre abogados y colegiación, y por qué no, ya que andamos en esas, también sobre ética profesional. Estás out (jurídicamente hablando) si al día de hoy no has dicho nada al respecto.

Sinceramente este blog para eso es, para aglutinar cualquier opinión que excepcionalmente existe sobre abogados, pero lo cierto es que me he visto rebasado…, son tantos los escritos que mejor claudiqué, tiré la toalla, pues la verdad es que me parece, y me incluyo, que nadie dice nada. Vueltas en círculos, perros persiguiéndose la colita. Rebuscadas digresiones teóricas, críticas muy críticas, benevolentes e idílicas recetas, bla bla bla, pocas implicaciones prácticas.

Prueba de esto, no es solo que se sigan utilizando los mismos argumentos, sino que también se siguen utilizando los mismos datos, para responder las mismas preguntas:

¿Cuántos abogados hay en México? ¿Cuántas escuelas de Derecho hay en México?

Y bueno, pues quién tiene estos datos. Pues poca gente la verdad. Poca gente que se ha puesto a chambear con seriedad en los mismos. Y que por lo tanto resultan valiosos. Tan valiosos que bien valdría la pena reconocer, o por lo menos citar, cuando se les refiere.

El Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho, CEEAD, desde septiembre de 2014 emitió una relevante y novedosa infografía sobre el número de escuelas de derecho y abogados en México. Datos que no son menores, pues implicaron un arduo trabajo de investigación y recopilación información.

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A tan solo algunos días de que se dio a conocer dicha información, Miguel Carbonell replicó la información con su debida fuente en su columna de La Silla Rota. Sobre esto ya he escrito pero va de nuevo…

Los datos dan para mucho, pero muchísimo análisis. Incluso para una segunda parte de la tesis de Luis Fernando (acá encuentran la versión publicada por el IIJUNAM y el CEEAD). No obstante, la primer pregunta que surge después de leer dicha información es: ¿Existen demasiados abogados en México?

Y bueno, ¿quién más? ¿y quién mejor?, que el mismísimo y omnipresente Miguel Carbonell, que es más vivo que Cristiano Ronaldo dentro del área chica, —ABRO PARÉNTESIS (Fue Baudelaire el que dijo “Lo que es creado por el espíritu es más vivo que la materia”, ¿acaso, no será Carbonell un invento del cosmos?) CIERRRO PARÉNTESIS—, quien escribe de todo, e incluso de lo que todavía no ha pasado (ya he descrito a este peculiar jurista en otro post), el que responde a dicha pregunta en su columna de opinión en La Silla Rota, replicando los datos del CEEAD, y haciéndolo en un tiempo récord de solo 5 días después de que fue publicada la infografía. 

El artículo de Carbonell no lo copio, pues lo único que hace es transcribir en prosa la información del CEEAD con una introducción, relativa a que “La carrera de derecho es la tercera más demandada en México, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO)” y con una conclusión de dos parrafitos. De cualquier manera acá está el link.

Vuelvo sobre el tema pues durante esta semana recibí una infografía de la asociación civil que preside y fundó Alejandro Martí, México SOS, la cual copia a la infografía del CEEAD. O sea, hahahaha, una infografía dentro de otra infografía, algo tipo Inception, o tipo Vicente Fernández cuando pinta cuadros al oleo de Vicente Fernández.

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¿Los que hicieron dicha infografía están copiando sin citar? Sí. Y eso está feo. Pero está más feo que no solo copien, sino que además copian mal, pues en México no se crean tres escuelas cada dos semanas, como dicen ellos, sino cada semana, como dice la infografía del CEEAD.

Pero bueno tampoco pasa mucho, no es propiamente un trabajo académico, ni una opinión editorial, además habrá que mencionar que el pasado 2deoctubrenoseolvida, en un escrito publicado en el periódico El Universal, el señor Martí, al hablar ZzzzzZzZzzzzzzzZzzZsobre colegiación, ahora sí cita la fuente del CEEAD (aunque también lo hace mal), como queriendo solventar lo sucedido, o reivindicar a los generadores de la información, o yo qué sé cuáles serán las razones por las que sí decide citar su fuente en el artículo pero no en la infografía.

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Lo cierto es que sería bastante burdo y grosero que en un artículo de opinión publicado en un importante periódico de circulación nacional se hiciera alusión a este tipo de datos y no se citara la fuente. Bien por el señor Martí que copipeistea y avisa. Dudo que exista alguien que tenga la desfachatez de no hacer esto.

Me equivoco. También durante esta semana, y también en una columna de opinión en El Universal, nada más y nada menos, que el mismísimo Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Edgar Elías Azar, al hablar ZzzzzZzZzzzzzzzZzzZsobre colegiación, cita los datos del CEEAD sin referencia alguna.

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Como dijo una amiga, “¿cómo queremos profesionalizar abogados, si no actuamos de manera profesional cuando damos datos sobre la colegiación y certificación?” La pregunta, entonces, sería: ¿Quiénes profesionalizan a los que profesionalizan? Chale.

ABRO PARÉNTESIS No puedo pasar la oportunidad de comentar la foto del Magistrado. Hahaha, o sea da para un post entero, y mil memes, se me ocurren tres…

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CIERRO PARÉNTESIS. En fin.

Hay de maneras a maneras. Y también de operadores jurídicos a operadores jurídicos. De persona a personas. Un ejemplo, también con los datos del CEEAD, y también en El Universal (me voy percatando que este periódico es, posiblemente, el que más haya publicado cosas sobre abogados y colegiación, hmmm), que me parece acertado, o más que acertado que sencillamente se limita a sí hacer una referencia, y justificada, de los datos, fue a través de un artículo del Ministro Cossío, denominado: ¿Y los abogados?

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Como diría un compadre, si bien es cierto que la información que genera el CEEAD es pública y que todos la pueden utilizar, también lo es que un principio ético básico es el dar reconocimiento a las fuentes de las que obtenemos la información.

Más allá de lo patético que puede resultar la copipeistiada sin fuentes, del plagio y sus implicaciones éticas (agravadas cuando son llevadas a cabo por alguien que aspira a profesionalizar la profesión), me parece tan sensato como importante llamar la atención sobre la riqueza de citar fuentes, y lanzar una invitación a intentar abandonar la idea de que todos debemos ser grandes generadores de LAS ideas y LOS datos, de información novedosa, nueva, atractiva, de seguir queriendo descubrir el hilo negro.

El último libro que ha escrito Alfredo Bryce Echenique se titula Dándole pena a la tristeza, bastante adecuado para estos tiempos.

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2 responses to “Sobre el copipeisteo. A propósito de la infografía de México SOS y los artículos de Edgar Elías Azar y Alejandro Martí

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