Kelsen poeta

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Hipster Kelsen

Hans Kelsen es probablemente el iusfilósofo más importante en la historia del pensamiento jurídico en el siglo XX.

Su obra (para bien y para mal) (entendida y malentendida) ha influenciado a miles de millones de abogados en el mundo, al grado de poder afirmarse que la teoría pura del derecho ha sido la versión más profanada/venerada, despreciada/enseñada, cuestionada/estudiada, y mancillada/difundida, del positivismo jurídico en cuanto teoría del derecho.

Aquello que menciona Kelsen en la primera edición de 1934, y engorda en la segunda edición definitiva de 1960, respecto a construir una ciencia jurídica aséptica —de absoluta coherencia interna—, ajena a cualquier consideración de otra índole que no se jurídica, resulta estéril si desde un inicio no se contempla que lo que ha de ser puro no es, propiamente, el derecho, sino su conocimiento. Es decir la ciencia del derecho.

No por nada Antonio-Enrique Pérez Luño afirma que bajo las premisas kelsenianas entender un concepto ético, político o sociológico del derecho resulta científicamente tan inadecuando como un concepto médico de la arquitectura, o un concepto económico de la química.

Más allá de los inefables e infalibles iusfilósofos (que muchas veces abusan de la endogamia y las relaciones académicamente incestuosas), por lo general el carácter de autonomía —de pureza, de asepsia— propuesto por Kelsen al abordar el derecho tiende a malversarse hasta el absurdo, equiparando el adjetivo kelseniano a lo hermético y a lo indecible. Entendiendo peyorativamente lo kelseniano como una forma de exclusión.

Siguiendo tales premisas al pie de la letra, o entendiéndolas de una forma tan simplista como vaga, o dejando por completo de lado el carácter biográfico y el aspecto contextual del jurista, se podría llegar a pensar que Kelsen era un autómata jurídico dedicado a descontaminar el derecho. Y que por ende, no solo sus obras, sino también su vida se encontraron inmersas enteramente al mundo jurídico.

Nada más erróneo. Pues además de su vasta cultura, de que su primer libro versó sobre una aproximación a la concepción jurídico-política en Dante Alighieri, y de su afición a la literatura de Goethe y Heine, Kelsen también ejerció como poeta. Bueno, escribió un poema. Que no es mucho decir, pero que para el mayor filósofo del derecho, o para la imagen que se tiene de este, creo, ojo creo, es bastante.

Screen Shot 2015-02-15 at 10.13.15 PMLa anécdota, y el poema, datan de 1967. Sin embargo, estos fueron dados a conocer y publicados hasta 1996 por medio del número 19 de Doxa. La anécdota transcurre en la casa de Los Ángeles de Kelsen, y es relatada por el jurista mexicano Ulises Schmill. Transcribo el poema, pues ayer, 14 de febrero, fue día del amor y la amistad…, y mañana tengo un examen de teoría jurídica.

CARPE DIEM

Pronto, Oh! pronto tu empalidecerás,
Dejarás este bello mundo
Y serás olvidado.

Por ello no debes preocuparte,
Siempre es hoy, nunca es mañana;
El tiempo es ilusión 

No ensueñes lo muy lejano,
Puedes dar lugar a dichas cercanas.
¡Sólo lo que tomas es tuyo!

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