Monsiváis sobre los abogados

A cuatro años de la muerte de Carlos Monsiváis, se le extraña, y se le extraña mucho. Sin embargo, ¿de qué no escribió el mayor cronista de México? La abundancia y variedad de su obra es tal, que queda Monsi para rato.

Obviamente los abogados fueron objeto de su peculiar análisis. En un artículo titulado: «Si no compra no predique”: hacia una crónica de los comunicadores en América Latina», publicado en la revista Diálogos de la comunicación, de Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), con su ameno estilo, el escritor define a los abogados en un contexto particular, al mismo tiempo que los critica por la manía de autoconsiderarse como los todólogos de la vida en sociedad.

A continuación la cita y acá el link al artículo completo.


En lo que al prestigio laboral se refiere, el siglo XX latinoamericano comienza con ingenieros y médicos en la honrosa segunda fila, y en el centro los abogados que hacen y rehacen las leyes, determinan el proceso cultural, crean y modifican las instituciones, aprovisionan a dictadores y Presidentes de la República con discursos grandilocuentes, redactan los manifiestos subversivos y los textos oficiales, forjan los estilos del habla culta con todo y dicción, son a la vez los bohemios y los grandes burgueses.

En las sociedades emergentes ser abogado significa disponer de una capacidad o una incapacidad proteicas, y si el litigante inspira temor (el modelo del licenciado que se come literalmente las pruebas en contra de su cliente, y fabrica conjuras), y si el jurista es sinónimo de solemnidad republicana, el licenciado que cita a los clásicos y tiene una gran biblioteca es por lo menos garantía de preocupaciones humanistas. A los abogados e incluso a los que se quedan a medio camino en la carrera, se les cree dotados de incontables recursos. En el más inobjetable sentido del término, los licenciados en Derecho son los “milusos” que dicen o confeccionan discursos, redactan artículos y ensayaos, escriben si crédito letras de canciones y con crédito poemas de amor o protesta, imaginan lemas propagandísticos, imparten cuarenta o cincuenta clases a la semana en escuelas preparatorias…

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